Pese a leyes, protocolos y unidades especiales, no para la violencia contra las mujeres
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Hilda Ríos / Cuartoscuro.com

Pese a leyes, protocolos y unidades especiales, no para la violencia contra las mujeres

Pese a los millones de pesos gastados en capacitación para las autoridades, y protocolos para prevenirla, erradicarla y sancionarla, la violencia contra las mujeres no desciende en México.
Hilda Ríos / Cuartoscuro.com
Por Por Andrea Vega
25 de noviembre, 2017
Comparte

En vísperas de que el mundo conmemore el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia Contra la Mujer este 25 de noviembre, los reportes de feminicidios en México siguen a la alza.

Puebla amaneció hace dos días con la noticia de que vecinos del municipio de Zapotitlán Salinas, en la Mixteca Poblana, encontraron el cuerpo de una mujer de unos 40 años que tenía varias heridas de un arma punzocortante. Por las condiciones en las que se encontró el cadáver, se presume que murió desangrada.

A ese caso se suma el de Génesis Gibson, la joven venezolana que despareció cuando iba a Puebla y que fue encontrada muerta en un hotel de la Ciudad de México. El de Lesvy Osorio, asesinada en Ciudad Universitaria, también en la capital. El de Valeria, de 11 años, que desapareció luego de abordar una combi, en Neza, Estado de México. Y el de Mara, asesinada por un conductor de la empresa Cabify, en Puebla.

De enero a junio de 2017, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) ha registrado 784 asesinatos de mujeres en tan sólo 13 estados del país: Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Guanajuato, Nuevo León, Jalisco, Oaxaca, Sonora, Chihuahua, Puebla, Coahuila, Sinaloa y Colima.

Al cierre del año pasado, en 2016, se registraron 2,813 asesinatos de mujeres, mientras que en 2015 fueron 2,383. Es decir, 430 mujeres más murieron asesinadas, un promedio de ocho por día. Esa incidencia coloca a 2016 como el ciclo más mortífero para las mujeres en los últimos 27 años. Falta ver cómo termina 2017.

Las entidades que presentaron las tasas más altas, el año pasado, fueron: Baja California, Colima, Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas.

El balance que se puede hacer, en el Día Internacional para Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, es que en México estamos en una situación grave, dice María de la Luz Estrada, directora del Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio (OCNF). “A diario sabemos de mujeres que desaparecieron y las encontraron asesinadas bajo patrones cada vez más brutales”.

Hay múltiples factores para esto, pero tres son los principales: sigue imperando la cultura machista que considera a la mujer como un objeto propiedad del hombre; los grupos del crimen organizado están replicando este abuso del cuerpo de la mujer como mercancía, como objeto, y hay una alta tasa de impunidad, que permite un ambiente de permisibilidad.

Sobre este último punto han levantado la voz diversos colectivos en los días previos al 25 de noviembre, para señalar que en México lo que se tiene son “castillos de arena”, como nombra Ana Pecova, directora de EQUIS Justicia para las Mujeres, a los mecanismos, instituciones y protocolos que se han creado en todo el país para erradicar, prevenir y sancionar la violencia. Las activistas dan ejemplos contundentes de esto.

Cuando un homicidio se produce después de una violación sexual, cuando hay un ataque puntual a los órganos sexuales de la mujer, si existe una relación de confianza con el asesino o cuando es obvio que el crimen fue por el género de la víctima, las autoridades deben tipificarlo como feminicidio, pero se siguen negando a hacerlo. Esta resistencia, coinciden Estrada y Pecova, se debe a la intención de esconder el problema de que en México se está matando a las mujeres por su condición de género. De los 784 asesinatos registrados por el OCNF en 2017, solo 49 % es investigado como feminicidio.

Al no tipificar así un asesinato, la pena para el responsable es menor, y se fomenta un ambiente de impunidad, ya de por sí grave por la falta de investigaciones adecuadas en el proceso de procuración de justicia. Familiares, abogados y organizaciones de la sociedad civil han estado denunciando errores, omisiones y encubrimientos en las carpetas de investigación que se abren por los asesinatos a mujeres.

El puro cascarón

Después de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2009, por el asesinato de ocho mujeres en Ciudad Juárez en un Campo Algodonero (como se le conoce al caso), al Estado mexicano se le pidió que garantice la no repetición. La principal política pública que se generó para cumplir fueron los Centros de Justicia para las Mujeres (Cejum). “La idea es que en estos, las víctimas tengan todos los servicios que puedan necesitar, explica Pecova, desde el policía que les tome la demanda, un psicólogo, un médico, ludoteca para dejar a sus hijos, sala de juicio para que se divorcien del agresor (si es su esposo), hasta sala de empoderamiento económico”.

Eso en el papel, pero EQUIS Justicia para las Mujeres encontró, a través de solicitudes de información, que de los 31 centros que la autoridad reporta en el país, solo funcionan 20. En su informe sobre el tema, la organización asienta que estos operan con un enfoque unidi­mensional: se centran solo en la persecución de delitos. Más grave aún, algunos documentos de creación contienen estereotipos de género.

“No tienen un diagnóstico, señala Pecova, no saben cuántas mujeres deben atender y piden presupuesto sin saberlo, quién sabe de dónde sacan los montos que solicitan. Tampoco tienen criterios para seleccionar a las directoras: no les piden conocimiento ni experiencia en temas de género o derechos humanos”.

La activista señala que estos centros no tienen un staff propio. “El poder judicial les da una jueza, el ministerio público un policía, pero le siguen rindiendo cuentas a su institución original, así que si el poder judicial trabaja de 9 de la mañana a 5 de la tarde, la jueza se va a esa hora, o el policía, y estos centros deben operar 24X7, porque la mayoría de los casos de violencia se da en la madrugada. Llegan las mujeres a las 2 de la mañana y no hay quien las atienda”.

El uso de los dineros es otra cuestión. La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) otorga recursos a los Cejum. De 2010 a 2016 les canalizó 150 millones de pesos. Sin embargo, dice el informe de EQUIS Justicia para las Mujeres, su distribución es desigual y no obedece a ca­racterísticas sociodemográficas, a la antigüedad o las necesidades específicas de cada uno. El Cejum de Zacatecas, por ejemplo, recibió presupuesto desde 2014 y empezó a operar hasta 2016.

A las solicitudes de información de la organización, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas señaló que su Cejum no contó con presupuesto de origen federal desde su creación a la fecha solicitada, cuando Conavim informó haberle asignado 5 millones de pesos.

En cuanto al presupuesto estatal, en todos los Cejum la cantidad de presupuesto asignado es menor a la del ejercido. Lo que habla de la poca transparencia en el manejo de los recursos. En el Estado de México, en el centro de Amecameca, los recursos estatales autorizados de la fecha de apertura a noviembre de 2016 ascienden a 15 millones y medio de pesos, pero de esos solo se ejercieron 5 millones 600 mil pesos. En Saltillo, Coahuila, se autorizaron 37 millones de pesos, pero solo se ejercieron poco más de 16 millones.

Mejor hagamos un tamal

Otro mecanismo para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres son las Unidades de Género del Poder Judicial, que tienen como objetivo asegurar que todos los operadores de justicia del país incorporen la perspectiva de género en su trabajo.

Sin embargo, “cuando metimos solicitudes de información para saber en qué estaban gastando el dinero – dice Pecova- nos encontramos con que lo gastan en actividades que no van de acuerdo a su objetivo”. La Unidad de Igualdad de Género y Derechos Humanos del Poder Judicial de Guerrero reportó entre sus activi­dades el concurso del tamal dietético y nutritivo. Otras se dedicaron a reforzar estereotipos: a las trabajadoras del Poder Judicial de Tlaxcala les dieron estuches de maquillaje como regalo de día de las madres.

Además, los poderes judiciales han gastado millones de pesos para “capacitar” a su personal y esto no ha servido para mejorar la perspectiva de género en el acceso a la justicia de las mujeres. En 2009, por ejemplo, el Poder Judicial del Estado de Veracruz recibió casi 35 millones de presupuesto para capacitación. “Ahí está el tribunal que sacó la sentencia en el caso de Dahpne Fernández y Los Porkys”, señala Pecova.

La principal instancia encargada de dar capacitación a los poderes judiciales de los estados es la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, que prácticamente se dedica, en el tema de feminicidios, a eso, a dar capacitación, según lo que explica su titular, Adriana Lizárraga.

La fiscal comenta que los feminicidios no son delitos del fuero federal, a menos que se planeen en territorio mexicano y se cometan en el extranjero o viceversa, o en caso de que el homicida sea un funcionario federal, de otra forma, esta instancia no puede atraer los casos.

“En diciembre cumplo un año en la fiscalía y tenemos una investigación por feminicidio y estamos integrando una carpeta, pero no podemos atraer los casos que no son federales, porque no nos competen. Necesitaríamos que el Congreso nos apoye a legislar para que tengamos competencia en este delito”.

Ante eso, la fiscalía creó un protocolo para feminicidio y otro para integrar las carpetas con perspectiva de género. “Hemos detectado que en las procuradurías no saben diferenciar entre un homicidio y un feminicidio, entonces los estamos capacitando. El problema es que hay una alta rotación de personal. Los capacitamos y luego los cambian de área o les piden la renuncia, y hay que volver a capacitar”. Sobre si hacen evaluaciones para analizar el impacto de los cursos en la actuación de las autoridades, la fiscal dice que sí.

Animal Político: ¿Los evalúan (a los participantes) después de los cursos?

Adriana Lizárraga: Sí, supervisamos que los ministerios públicos apliquen los protocolos

AP: ¿Cómo los evalúan?

AL: Estamos haciendo capacitaciones constantes, y detectamos si hubo cambios de funcionarios para volver a capacitar y estamos trabajando en replicadores.

Sin prevención y sin freno

De acuerdo con la información recabada por el INEGI a finales de 2016, la violencia contra las mujeres está extendida en todo el país: 30.7 millones de mujeres han sido sujetas a actos violentos y discriminatorios alguna vez a lo largo de su vida.

Los datos revelan que no se trata de actos aislados sino de un patrón general. En todas las entidades, más de la mitad de las mujeres ha experimentado agresiones de tipo emocional, sexual, físico o económico.

La información indica que 43.9 % de las que tienen o tuvieron al menos una relación de pareja ha enfrentado agresiones del esposo, la pareja actual o la última. Además, la mitad (53.1 %) sufrió violencia por parte de algún agresor distinto a la pareja, ya sea en el trabajo, la escuela o algún lugar público. Son las jóvenes quienes se encuentran más expuestas, sobre todo las de edades de entre 20 a 34 años, 70 de cada 100 mujeres de esas edades ha enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso.

Estas agresiones son, en muchos casos, el anuncio de algo mayor: un feminicidio. Hay muchos casos documentados en los que la pareja golpeaba o violentaba a la mujer de manera repetida antes de asesinarla. Muchas mujeres acudieron a denunciar esto, pero las autoridades no actuaron para protegerlas.

“Cuando las mujeres acuden a denunciar esta situación ante las autoridades, no se hacen análisis de riesgos y no se emiten órdenes de protección. Hay muchos feminicidios que se pudieron evitar, pero de 2 mil casos de violencia familiar que se denuncian, apenas se emiten órdenes de protección para el 5 %”, asegura la directora de OCNF.

Sobre las Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres emitidas en 12 entidades, las mismas organizaciones que las solicitaron han venido denunciando que no están funcionando como deben, por lo que piden mayor alcance y fiscalización.

La Conavim emitió un proyecto para reformar el reglamento de AVG, pero diversas organizaciones, como la Red Nacional de Mujeres por una Vida Libre de Violencia y el OCNF se quejan de deficiencias en este proyecto.

“Nosotras ya hicimos una propuesta al gobierno, a la Secretaría de Gobernación, a través del Instituto Nacional de las Mujeres y de la Conavim, para que se fortalezca el mecanismo. Estamos pidiendo que haya un seguimiento a la actuación de las autoridades e indicadores de resultados”, dice Luz Estrada.

También plantearon que haya un mecanismo de sanción para las autoridades y medidas precautorias o de urgencia cuando se identifique una zona de riesgo para las mujeres.

“Queremos, además, que en el grupo de trabajo para la AVGM haya no solo académicas, como está pasando ahora, sino expertos técnicos en las temáticas específicas en desaparición de personas, en criminalística”, agrega. Las activistas esperan ahora que sus peticiones sean escuchadas.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
PA Media

COVID-19: las 4 señales de alerta que indican el surgimiento de variantes peligrosas

Cuando las tasas de contagio son altas es probable que han surgido nuevas variantes Estas son las situaciones que deben ser una señal de alerta de mutaciones peligrosas.
PA Media
11 de febrero, 2021
Comparte
Inglaterra

PA Media
Reino Unido es uno de los países afectados por variantes que parecen ser más contagiosas.

En noviembre de 2020, fue impuesto un confinamiento en Reino Unido. Nadie podía salir de casa, excepto para actividades esenciales, como ir al mercado. Poco a poco, las tasas de infección empezaron a bajar en el país, excepto en Kent.

A pesar de las estrictas reglas contra el movimiento de personas, la covid-19 continuó avanzando en ese condado en el sureste de Inglaterra y los hospitales se llenaron rápidamente de personas infectadas.

En Sudáfrica, en octubre de 2020, una nueva ola de covid-19 comenzó repentinamente a invadir la provincia de Eastern Cape.

La tasa de personas infectadas era mucho más alta que en otras áreas del país, donde el número de casos se estaba estabilizando después del primer brote de covid-19.

En la ciudad brasileña de Manaos, una crisis sin precedentes alcanzó su punto máximo el 15 de enero, cuando los hospitales abarrotados se quedaron sin oxígeno.

La ciudad, capital del estado Amazonas, ya muy afectada por la primera ola de covid-19, estaba experimentando una nueva explosión de la enfermedad.

En los tres casos, nuevas variantes, más contagiosas, jugaron un papel importante en el caos provocado por las altas tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Y la tendencia es que continúen ocurriendo otras mutaciones mientras el virus esté en circulación.

Según los investigadores entrevistados por BBC News Brasil, hay cuatro señales de advertencia particularmente importantes para monitorear nuevas variantes:

  1. Aumento de hospitalizaciones
  2. Evidencia de reinfección
  3. Cambios en los síntomas y la gravedad de la enfermedad
  4. Cambios en los grupos de edad más infectados.

Estar atento a estas pistas para identificar mutaciones peligrosas lo antes posible es esencial para evitar que se propaguen y mitigar el daño.

Los principales riesgos son que el virus se vuelva más letal, más contagioso y más resistente a las vacunas y al sistema inmunológico humano.

1. Aumento de hospitalizaciones

Una de las principales señales de alerta sobre la posibilidad de una nueva variante en una zona es que ocurra un aumento brusco de hospitalizaciones y muertes por covid-19.

En ese caso, los investigadores primero verifican si hay una explicación humana.

Pasajeros llegando al aeropuerto de Heathrow en enero.

EPA
Reino Unido impuso una serie de duras medidas para tratar de atajar la llegada de nuevas variantes.

Por ejemplo, si el gobierno local relajó las reglas de contacto social en las semanas previas al brote o si ocurrió poco después de la temporada navideña.

Si no hay una explicación razonable para que una zona experimente un aumento repentino de las infecciones, es una señal de advertencia sobre la posibilidad de que una variante más contagiosa circula en esa región.

Fue esta “luz amarilla” la que llevó a los científicos de Sudáfrica a movilizar esfuerzos para identificar cambios genéticos en el coronavirus que circula en la provincia de Eastern Cape.

Si bien todo el país estaba experimentando una estabilización en las infecciones a principios de octubre de 2020, casi tres meses después del máximo de la primera ola de covid-19 allí, la ciudad de Nelson Mandela Bay estaba experimentando un aumento exponencial de las hospitalizaciones.

En noviembre, investigadores de la Universidad de KwaZulu-Natal en Durban, Sudáfrica, secuenciaron el virus de personas infectadas en esa ciudad y encontraron que era una variante con 20 mutaciones, un número considerado alto para Sars-CoV-2.

Pronto, la covid-19 se propagó nuevamente por todo el país, provocando una nueva ola con un pico de infección mayor que el primero.

La alta tasa de infección llevó a los científicos a sospechar que sería una versión más contagiosa del virus.

Hospital en Sudáfrica

Reuters
El aumento repentino en las hospitalizaciones es una de las señales de una posible nueva variante.

Luego identificaron dos mutaciones de especial preocupación que más tarde se encontrarían en la variante descubierta en Manaos: la N501Y y la E484K.

Ambas mutaciones están localizadas en la “espiga” de Sars-CoV-2, como se le llama a la proteína que sirve como punto de conexión entre el coronavirus y las células del cuerpo humano.

La N501Y hace que el virus sea más contagioso, mientras que la E484K evita la acción de los anticuerpos neutralizantes, que se ubican entre la espiga y las células humanas para evitar que el virus se multiplique.

Esta última mutación preocupa especialmente a los científicos porque parece reducir la eficacia de las vacunas y se sospecha que facilitan la reinfección en personas que ya fueron contagiadas por el virus original.

Aquí es donde entra la segunda señal de advertencia sobre la presencia de nuevas variantes.

2. Incidencia de reinfecciones

Si una localidad comienza a notar un aumento en las infecciones de personas que dicen haber contraído covid-19 anteriormente, este es otro factor de alerta de la posible presencia de variantes, especialmente si el nuevo contagio se ha producido en un período corto de tiempo.

La investigación realizada por la agencia de salud pública del gobierno británico, Public Health England, encontró que la mayoría de las personas que ha contraído covid-19 (83%) tiene inmunidad durante al menos cinco meses.

Si un número considerable de personas que ya han sido infectadas comienzan a dar positivo por covid-19, puede ser que haya una variante en circulación capaz de eludir los anticuerpos producidos por el sistema inmunológico después de una primera infección.

La reinfección por otra variante es una de las hipótesis investigadas para explicar el aumento en las hospitalizaciones y muertes ocurridas en enero en Manaos, Brasil.

Vacuna

Getty Images
La vacunación masiva ya empezó en varios países de América Latina.

La ciudad ya había sufrido mucho por la primera ola de la enfermedad. Y una investigación publicada en la revista Science el 9 de diciembre estimó que el 76% de la población ya habría contraído covid-19.

En teoría, este número (si es correcto) sería un porcentaje suficiente para generar la llamada inmunidad de grupo, cuando el elevado número de personas con anticuerpos es capaz de detener la circulación de la enfermedad porque al virus se le dificulta encontrar personas vulnerables y pierde fuerza.

Pero en enero, los hospitales de la capital amazónica comenzaron a llenarse rápidamente hasta el punto que la estructura de salud pública se vio desbordada y decenas de personas murieron por falta de oxígeno.

Una hipótesis para este nuevo pico en casos de covid-19 es que parte de ellos se debió a reinfecciones por la variante P.1, que circulaba en Manaos en ese momento.

El virólogo Felipe Naveca, quien participó en la secuenciación de esta variante, explica que es difícil confirmar casos masivos de reinfección, pues el paciente debe someterse a dos pruebas de covid-19 con resultados positivos en un intervalo de 90 días, además de secuenciar dos cepas diferentes del virus.

“Esto muchas veces no se logra porque la persona busca atención médica al final de la infección. Pero creo que hay varios casos de reinfección. Tenemos algunos por confirmar”, dijo el investigador, quien forma parte del Instituto Leônidas & Maria Deane (ILMD / FioCruz).

3. Cambio en los síntomas y la gravedad

Otro signo de la posible aparición de una variante es un cambio constante en los síntomas de quienes dan positivo en la prueba de covid-19 o un aumento significativo en los casos graves de la enfermedad.

Estos factores indicarían la presencia de mutaciones que interactúan de forma diferente con las células humanas, provocando reacciones distintas a las provocadas por la cepa original del coronavirus.

coronavirus

Science Photo Library
Cuando un número considerable de personas se contagian puede ser que haya una nueva variante circulando.

Por ahora, no hay evidencia concluyente de que las variantes encontradas en Manaos, Sudáfrica y Reino Unido provoquen síntomas diferentes o sean más agresivas.

Pero debido a que son más transmisibles, pueden aumentar rápidamente el número de personas infectadas, provocando altas tasas de internamientos en los hospitales y más muertes.

Además, debido a que pueden asegurar una unión más eficaz de las partículas del virus en la célula humana y evitan la acción de los anticuerpos, las mutaciones N501Y y E484K terminan produciendo cargas virales más altas en los infectados.

Y las cargas virales altas están relacionadas con condiciones más graves de la enfermedad.

“Los estudios indican que estas variantes permiten que el virus se conecte a la célula de una manera más eficiente y sólida. Y que más virus se adhieran a cada célula. Entonces, tenemos una mayor tasa de reproducción del virus en el cuerpo”, explica el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, Reino Unido.

La investigación preliminar publicada por el gobierno británico el 22 de enero estimó que la variante encontrada en Kent (Reino Unido) podría ser hasta un 30% más mortal que el virus original.

Según el estudio, entre 1.000 personas de 60 años infectadas por la variante antigua, posiblemente 10 morirán. Con la variante identificada en Kent, ese número se eleva a 13.

4. Cambio en el grupo de edad infectado

Finalmente, otro signo a observar es un eventual contagio más acelerado entre personas de grupos de edad poco afectados por la cepa original del coronavirus.

Es decir, si más niños y adolescentes comienzan a infectarse o presentan casos más severos de covid-19, esto sería indicativo de una variante con mutaciones capaces de mejorar la conexión entre la proteína espiga del virus y los receptores de las células de los jóvenes.

Los estudios indican que los niños se ven menos afectados por el coronavirus porque tienen menos receptores en el pulmón capaces de reconocer y conectarse a la proteína espiga.

Brasil

EPA
Lo preocupante es que surja una nueva variante que pueda burlar a las vacunas, dicen los expertos.

Sigue sin haber estudios concluyentes sobre el impacto de las variantes en los niños.

Pero el gobierno británico ya ha dicho que hay evidencia de una mayor transmisión de la variante de Reino Unido entre los niños.

Esto ayudaría a explicar la rapidez con la que esta variante se extendió por todo el territorio, convirtiéndose en el virus dominante en Inglaterra.

Ante la sospecha de que el virus estaría infectando a más niños y jóvenes, el primer ministro, Boris Johnson, ordenó el cierre de las escuelas al menos hasta el 8 de marzo.

La reapertura dependerá de las tasas de vacunación entre la población más vulnerable.

¿Cómo frenar la aparición de nuevas variantes?

Si bien el virus está circulando con tasas de transmisión significativas, existe el riesgo de que surjan nuevas variantes, señala la microbióloga Ana Paula Fernandes, investigadora del Centro de Tecnología en Vacunas y Diagnóstico de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil).

“Cuantas más personas infectadas haya en una población, mayor es la posibilidad de que aparezca una variante”, dice Fernandes, quien también es coordinadora de la red nacional de diagnóstico, que une a diferentes universidades e institutos de investigación de Brasil para responder a la pandemia.

“Sin medidas de contención y sin una amplia cobertura de vacunación, puede surgir una variante que eluda completamente las vacunas. Esto es una preocupación”, agrega.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5JIm2fDK1es

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.