Empleadas de maquilas enfrentan a la burocracia para acreditar enfermedades ante el IMSS
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Cuartoscuro

Empleadas de maquilas enfrentan a la burocracia para acreditar enfermedades ante el IMSS

Las trabajadoras sufren enfermedades como dolor de articulaciones, problemas urinarios y digestivos, para ellas acreditar la enfermedad de trabajo ante el IMSS es un proceso largo y burocrático.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega
28 de noviembre, 2017
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Martha coloca la prenda en la máquina, toda su fuerza la manda a la mano derecha. Se encorva luego para ver y ajustar la aguja, jala la tela hasta sacar la prenda, con el pie sobre el pedal regula la velocidad de la costura, saca la prenda de la máquina y la deposita en el montón. Y así, hasta completar 35 bultos para el final de su jornada diaria en la maquila de pantalones de mezclilla donde trabaja. En cada bulto hay 50 piezas, a las que Martha les ha pegado la ojalera. Para cuando es la hora de salir, su cuerpo ha repetido 1750 veces la misma serie de movimientos.

Al lado de ella, sus compañeras repiten otros tantos. Las trabajadoras que deben coser el delantero colocan 2450 veces la prenda con las manos y la presionan para guiarla, 2450 veces se encorvan para fijar la vista a la altura de la aguja. Otras compañeras están de pie, inclinándose 3 mil veces al día para tomar las prendas de los bultos y subir el cierre y abotonar.

Los cuerpos de todas llevan la factura de los 26 pasos que se hacen en la maquiladora para terminar un pantalón, y que se dividen en manuales, operarios manuales y operarios automáticos. Los tres tipos de operación requieren esfuerzos continuos, que van desde estar de pie, sin opción de descanso, hasta el estiramiento de distintos músculos y esfuerzos lumbares.

A los 30 años, las mujeres de la maquila suelen tener dolor de articulaciones, ansiedad, agotamiento, problemas urinarios y digestivos. Padecimientos para los que no reciben atención médica suficiente. Así lo documentó el Colectivo Raíz de Aguascalientes, en su estudio “Mujeres, trabajo y salud laboral”.

Durante la presentación del mismo, Sara Montes Ramírez, presidenta fundadora de este colectivo, explica que el estudio lo realizaron para visibilizar los problemas de salud que enfrentan las trabajadoras de la maquila del vestir de exportación en Aguascalientes y las dificultades que tienen para acreditar la enfermedad de trabajo ante el IMSS.

El Colectivo Raíz se dedica a impartir talleres sobre derechos laborales a las trabajadoras de la maquila, en ellos se dieron cuenta que las mujeres tenían diversos padecimientos para los que no se les brindaba atención médica adecuada.

Así que decidieron hacer un estudio para poner en números esta realidad. La fábrica donde se realizó la investigación se fundó en la década de los sesenta. Su actividad principal es la maquila de pantalones de mezclilla y entre sus clientes se encuentran marcas de renombre internacional para las que ha confeccionado más de 9 millones de pantalones.

Dicha empresa emplea a 1400 personas, la mayor parte mujeres. 132 trabajadoras y ex trabajadoras accedieron a relatar su experiencia a través de entrevistas semiestructuradas, al salir de su jornada de trabajo, para que el colectivo documentara sus padecimientos y el acceso a las consultas en el IMSS.

Entre los hallazgos del estudio destaca que 100% de las trabajadoras de la muestra refirieron tener dolor de cuello, problemas urinarios y digestivos, dolor de cabeza, dolor de articulaciones, agotamiento y ansiedad.

Del grupo, 62% de quienes padecen dolor de cabeza no reciben ningún tratamiento, 70% de las que tienen dolor de cuello están sin atención, lo mismo que 72% de quienes sufren dolor de articulaciones, 80% de las afectadas por ansiedad y 89% de quienes experimentan agotamiento crónico.

Me duele pero debo trabajar

Las jornadas en la maquila suelen ser de diez horas, pero la carga de trabajo es mayor desde que las marcas internacionales para las que trabajan las fábricas mexicanas reformularon los tiempos de producción y la paga.  La relación entre el número de prendas producidas y el salario se convirtió en un punto nodal para aumentar un poco el ingreso de las trabajadoras.  

“La diferencia entre trabajar a destajo y trabajar por un pago semanal es el dinero. En la primera empresa en la que trabajé, cuenta una de las empleadas, en cuatro días llegué a ganar 2500 pesos. En la otra empresa donde se hacen pantalones de mezclilla había una máquina que estaba programada para hacer ciertas puntadas. Se programaba la máquina para que hiciera unas puntadas y ahí estaba yo. Ahí salía con dolor de una sola pierna, porque yo no le daba con las dos, así que al final me dolía”.

A partir de esta relación entre producción y sueldo, explica Sara Montes, “se generaron mecanismos de control que impactan de manera agresiva las capacidades corporales de las trabajadoras y tienen consecuencias en su salud”.

En el informe de Colectivo Raíz aparece el comentario de una supervisora de línea de la maquila que explica muy bien de qué trata este mecanismo. “La gente se presiona sola. Entre más hagas más ganas, no tienes que decirles que pierdan la menor cantidad de tiempo posible, ellas piensan que las estamos presionando. No, tú solita te tienes que presionar”, dice el comentario.

Aunque los procedimientos burocráticos de instituciones públicas de salud como el IMSS han tratado de mejorar los tiempos de acreditación de sus distintos servicios, las rutinas para acceder a estos aún son poco accesibles para diversos grupos, como los trabajadores de las maquiladoras, quienes han quedado al margen de la reestructuración de rutas que el IMSS ha realizado para facilitar el acceso a sus servicios.

El proceso que una trabajadora de la maquila debe pasar en el IMSS con la finalidad de acreditar su padecimiento de salud como enfermedad laboral está registrado en el informe de Colectivo Raíz, a través de un caso documentado con un expediente clínico y algunos testimonios de ex empleadas.

La batalla empieza cuando deben pedir permiso para ir al médico. Es común que síntomas o padecimientos músculo-esqueléticos, cefaleas, o dolores más o menos comunes, como los de estómago, se consideran poco importantes, e incluso se tomen como un pretexto para no trabajar con rapidez, así que su atención se posterga en pro del cumplimiento del trabajo y obediencia a las normas y reglamentos de la empresa.

Además, los supervisores aplican un nivel subjetivo al valorar positivamente y como digno de elogio a quien antepone los deberes laborales al bienestar físico y personal. “El supervisor nos decía que si faltábamos, nos iba a castigar, cuenta una de las ex empleadas de la maquiladora, desde un principio nos dijeron: ‘Tienen su sueldo base más lo que se ganen por destajo’. Así que yo solo iba al médico cuando de verdad ya no sentía fuerzas, cuando tenía calentura y ya no podía ni con mi alma. Mientras pudiera trabajar aunque me sintiera mal, nada más me tomaba una pastilla de paracetamol o me compraba un producto de Estar Bien y otro que se llama Magnus de Omnilife”.

Otra ex trabajadora dice que prefería ganar poco a no ganar nada. “Si uno va al seguro, pierdes el día, porque ni descansas la enfermedad y a veces el doctor piensa que no amerita darte la incapacidad, y la medicina a veces ni me hacía. Cuando estaba de plano muy mal, sólo me daban la incapacidad por uno o dos días cuando mucho, y mi salario de la semana se reducía.” Un sueldo que asciende a 531 pesos semanales, considerando las deducciones, no permite cubrir las necesidades básicas de las trabajadoras,  por eso aplazan acudir a los exámenes médicos.

Trabajo ligero

Está además la faena de enfrentarse a las instituciones públicas para que reconozcan una enfermedad laboral. El informe de Colectivo Raíz documenta el caso de una ex trabajadora que empezó con dolor de rodilla. Después vino el dolor en la cadera, los calambres en las manos, luego el dolor en el hombro derecho y el cuello.

El médico emitió en sus reportes que la mujer “labora en empresa de costura, en máquina y realiza movimiento repetitivo de muñecas y pulgares para estirar la ropa y está en la misma posición de forma prolongada”. El especialista podría haber sospechado que había una relación entre los padecimientos y el trabajo y canalizarla a la oficina de salud laboral. Pero no lo hizo.   

Para marzo de 2015, se canalizó a la paciente al servicio de traumatología y ortopedia para someterla a una intervención quirúrgica. Durante el periodo de convalecencia de la cirugía, la nota médica menciona el tipo de trabajo que realiza, pero lo califica como ligero. “Puesto de trabajo operaria de máquina de costura. Realizando maniobras de movimiento repetitivo de mano y dedos pulgares para deslizar prendas. Tipo de trabajo ligero”. Aun con la cirugía, la trabajadora continúo con el dolor y solo se le suministró sulindaco y gabapentina.

Lo que el informe de Colectivo Raíz pretenden es colocar en la agenda pública el tema de salud de los trabajadores y generar vías institucionales que permitan a las y los trabajadores el acceso efectivo al servicio médico y profundizar en el estudio de los padecimientos y atenderlos, “relacionando otros temas fundamentales, dice Sara Montes, como el salario mísero por el que se arriesgan tantos cuerpos de mujeres”.

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"Es horrible lo que sucede": la devastadora crisis de salud mental del personal sanitario por la pandemia

Diez meses de COVID-19 han dejado la salud mental de profesionales de la salud en un punto de quiebre, muchos se han 'traumatizado' tras la primera ola de enfermedad.
19 de enero, 2021
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El coronavirus ha empeorado la vida laboral de muchas personas. Muchos hemos tenido que aislarnos de nuestros colegas; otros han sido despedidos por empleadores que citan los costos de la pandemia.

Pero quizás el impacto más grande ha sido en los servicios de salud y los asilos de ancianos.

Diez meses de covid-19 han dejado la salud mental de muchos profesionales de la salud en un punto de quiebre, según Claire Goodwin-Fee, quien dirige en Reino Unido la organización Frontline19 con su colega terapeuta Ellen Waldren.

La organización ofrece terapia gratuita a los trabajadores de salud y se financia con donaciones.

Actualmente, dice Clarie Goodwin-Fee, ayuda a unos 1.800 trabajadores de la salud a la semana.

Claire le contó a Sonja Jessup de la BBC la magnitud del problema de salud mental que está presenciando. Y a continuación lo explica en sus propias palabras.

“La gente se siente enferma de tener que ir al trabajo”

paramédicos

Getty Images
“El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid”.

Estoy esperando el titular que diga: “El doctor se suicidó a causa de la pandemia”. Va a suceder. Si no es hoy, será pronto porque están devastados y quieren que la gente lo sepa.

Hay una gran cantidad de ansiedad. La gente se siente enferma por ir al trabajo y lo que van a ver allí.

Están viendo múltiples muertes en un turno: alguien el otro día vio morir a ocho o nueve personas.

Alguien más se puso en contacto con nosotros y dijo: “Sé que para cuando vuelva mañana a mi turno, seis de mis pacientes no estarán allí”.

¿Cómo me las arreglo? El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid.

El personal de primera línea no tiene tiempo para procesarlo, por lo que se repite un trauma tras trauma tras trauma.

Y, sin embargo, estas personas se van a casa, cenan, intentan relajarse lo mejor que pueden, se levantan, se lavan, todo el tiempo preocupándose por si van a infectar a las personas con las que viven.

Algunas personas funcionarán en piloto automático, hasta el momento en que físicamente no puedan más, pero están siendo empujadas al límite.

“Apoyó la cabeza sobre el escritorio y lloró”

Vimos un médico, que tiene una familia joven pero que se mantiene separado de ellos, que estaba traumatizado por el hecho de que había perdido a dos de sus colegas por covid.

En un turno perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes.

Luego tuvo que telefonear a los familiares de las personas que lamentablemente habían fallecido. Dijo que no estaba equipado para hacer eso, que no sabía qué decir.

Colgó el teléfono y apoyó la cabeza en el escritorio y lloró. Dijo: “Ya no puedo manejarlo”.

Se está llamando a los paramédicos a hacer turnos en los que van a las casas. Y nos dicen que miran a la gente y saben que van a morir porque están muy enfermos.

Uno de esos eventos puede suceder y probablemente se podría manejarlo con el soporte adecuado. Pero esto está sucediendo muchas veces. ¿Cómo se supone que alguien pueda enfrentar eso?

“Es horrible lo que sucede”

ambulancia

Getty Images
“En un turno un médico perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes”.

El personal de los asilos de ancianos ha luchado mucho durante la pandemia.

La dedicación y la compasión hacia las personas que cuidan es asombrosa, es inspirador.

Muchos de ellos se mudaron a las residencias porque no querían arriesgarse a la contaminación trayendo algo de sus casas.

Algunos dijeron que han perdido al 70% de las personas en estos hogares.

Han lavado y vestido sus cuerpos y estas son personas con las que han tenido relaciones; los han alimentado, cuidado, hablado con ellos, y han compartido recuerdos.

Luego tienen que vestirlos para sus últimos momentos y volver a casa o subir y tratar de relajarse…¿cómo puede alguien enfrentar eso?

Es horrible lo que sucede. Es absolutamente horrible y los hogares de ancianos fueron ignorados durante mucho, mucho tiempo y necesitan apoyo desesperadamente.

Algo que recuerdo -me rompió el corazón-, recibimos un correo electrónico en la organización al comienzo de la pandemia en el que alguien preguntaba de manera muy tentativa: “¿Supongo que este servicio no se aplica a las personas en hogares de ancianos?”

Y dije “sí, por supuesto que sí, ¿por qué no?” Y dijeron “porque no somos un servicio profesional”.

Es desgarrador que estas personas que están capacitadas profesionalmente, que están salvando la vida de numerosas personas, sean tratadas tan mal.

médicos

PA Media
“Vimos un médico que estaba traumatizado porque había perdido a dos de sus colegas por covid”.

Tenemos médicos que viven en garajes u hoteles y se mantienen separados de sus seres queridos porque saben que esta nueva cepa es mucho más contagiosa, por lo que necesitan protegerlos ya que son mamás y papás, abuelos y todas estas cosas.

Sus colegas mueren a su alrededor y luego tienes a estas personas diciendo que el “Covid no es real”.

Me encantaría que la gente viera realmente lo que está pasando en las salas de hospital. Es espantoso.

Hemos tenido personas que han estado en situaciones de terrorismo y nunca han tenido apoyo.

Ahora están trabajando en esta pandemia y tienen algo llamado trastorno de estrés post traumático complejo, que es cuando alguien ha visto numerosas situaciones traumáticas.

Estamos viendo a mucha más gente con esto. Estamos recibiendo personas que tienen trastorno de estrés postraumático y, sin embargo, muchos de ellos todavía están trabajando.

Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas.

Hemos hablado con personas que han sido internadas en clínicas de salud mental porque están muy traumatizadas por lo que están viendo.

El sistema ya está empezando a fallar, pero va a empeorar. Este será un problema mayor a largo plazo. Necesitamos detenerlo ahora.

¿Qué va a pasar con estas personas?

trabajadores de salud

Getty Images
“Hay gente con licencia de enfermedad debido a crisis nerviosas completas”.

Es sorprendente que la gente esté buscando ayuda y, por supuesto, queremos seguir ayudando, pero a veces es muy abrumador.

La necesidad es demasiado grande. Creo que esta situación ya lleva tiempo, pero obviamente cuanto más hablamos de lo que está sucediendo y compartimos lo difíciles que son las cosas, y algunas personas realmente están pasando por situaciones horribles que tienen que superar, eso aumenta la cantidad de personas que buscan apoyo.

El lado positivo es que con la financiación adecuada podríamos aumentar la ayuda.

Los psicoterapeutas están todos calificados y asegurados así que saben lo que están haciendo.

Mi preocupación es que si no nos volvemos sostenibles y no recibimos financiación, a largo plazo, ¿qué va a pasar con estas personas que son la verdadera columna vertebral del Reino Unido?


“Sentí un miedo avasallador”: el testimonio de la enfermera de emergencias Sarah Fogarasy

Sarah Fogarasy

BBC
Sarah Fogarasy es enfermera en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales.

Sarah Fogarasy era la enfermera jefe en turno en la unidad de emergencias del Hospital Royal Glamorgan en Gales donde hace unos días 13 ambulancias tuvieron que esperar afuera del hospital porque la unidad estaba a toda su capacidad.

“Teníamos a 13 pacientes afuera. Yo no tenía cabida en esta unidad, no tenía capacidad de reanimación, no tenía capacidad para poner a un paciente en CPAP si lo necesitaba y no tenía áreas físicas para colocar al paciente”, cuenta Sarah.

“Esto me pone muy emotiva … por primera vez me senté para tratar de coordinar esta unidad y sentí un miedo tan avasallador que lo único que quería era irme”.

“Pensé: ‘se acabó, terminé con esto’ … Y da miedo, te llena de miedo cuando tienes 13 ambulancias afuera, esperando en fila en el estacionamiento. ¿Qué haces en esta situación?”.


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