Pese a reforma energética, México produce menos gasolina e importa 47% más: ASF
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Pese a reforma energética, México produce menos gasolina e importa 47% más: ASF

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló en su último informe que, a pesar de la reforma energética, Pemex Transformación Industrial registró en 2016 pérdidas por más de 62 mil millones por sus operaciones para abastecer de combustible al país. 
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Por Manu Ureste
2 de noviembre, 2017
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A pesar de que la reforma energética, que entró en vigor en diciembre de 2013, tuvo como uno de sus grandes objetivos hacer “rentable” la producción de crudo, gasolinas y diésel, además generar ganancias de ello, Pemex Transformación Industrial (PTRI) registró, en 2016, una pérdida neta de 62 mil 486 millones por sus operaciones para abastecer de combustible al país.

Así lo señaló la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en una evaluación de desempeño a esta instancia subsidiaria de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En su informe, que forma parte de la segunda etapa de la Cuenta Pública 2016, la ASF estableció además que la producción nacional de gasolinas y diésel ha ido en caída libre desde la entrada en vigor la reforma, mientras que la importación se ha disparado. “Por lo que las metas fijadas de producción de combustibles no se cumplieron en 2016”.

De acuerdo con la ASF, la producción nacional de combustible solo fue suficiente para cubrir el 37.7% de la demanda de gasolinas en el país, cifra inferior 13.7 puntos porcentuales a la meta de 51.4% para 2016; el 61.5% de la demanda restante de gasolinas tuvo que ser atendida con importaciones; 11.9 puntos por arriba de la meta.

En cuanto al diésel, el 55.9% se cubrió con producción nacional -cifra 12.9 puntos por debajo de la meta del 68.8%- y el 44.1% se atendió con importaciones -11.1 puntos por arriba de lo programado- .

En este sentido, la ASF hizo una comparativa de antes y después de la reforma: en el periodo 2011-2013 las importaciones de gasolina y diésel disminuyeron en 13.8% y 20.5%, respectivamente, en tanto que la producción nacional aumentó 6.2% y 14.5%. Es decir, se producía más de lo que se importaba.

Por el contrario, en el periodo 2013-2016 -ya con la reforma-, la tendencia se revirtió: las importaciones de gasolinas y diésel aumentaron en 46% y 74.4%, y la producción nacional disminuyó en 27% y 31%, respectivamente.

Ante estas cifras, el informe de la ASF concluyó que si bien Pemex Transformación Industrial cumplió con abastecer las gasolinas y diésel que demandó el país en 2016, “no lo hizo de manera rentable, pues registró una pérdida neta por sus operaciones de 62 mil 486 millones de pesos, ni logró revertir el decremento en la producción nacional de combustibles”.

Oportunidad desaprovechada

Además, la ASF expuso que las pérdidas millonarias se produjeron a pesar de que en 2016 a Pemex Transformación Industrial le salía mucho más barato producir gasolinas en México que importarlas.

Los costos de producción de las gasolinas Magna y Premium, así como de diésel, fueron inferiores en 61.1%, 56.2% y 61.5%, respectivamente, en comparación con los costos de importar esos combustibles. Esto, debido al incremento en el precio promedio anual del dólar estadounidense, así como al bajo costo promedio del barril de crudo.

“Ante este escenario, fue más barato producir la gasolina que importarla; sin embargo, Pemex Transformación Industrial no logró capitalizar la oportunidad que ofreció el contexto internacional”, recalcó la ASF.

“No se ha avanzado en la modernización”

¿Y a qué se debe esto retroceso en la producción nacional de gasolinas, a pesar de la reforma? La Auditoría señaló en su informe varios factores.

Uno de ellos es que se gastó menos en mantener la infraestructura de seis refinerías: en 2016, se invirtieron 3 mil 739 millones de pesos en mantenimiento, 56.5% menos que la cantidad originalmente programada.

Otro factor es el retraso en la ejecución de proyectos para modernizar la infraestructura de las refinerías.

Uno de los proyectos con retraso es el de “conversión de residuales” de la refinería de Salamanca, el cual apenas lleva un avance de 5% a siete años de haberse iniciado.

Y otro es el de “aprovechamiento de residuales” en la refinería de Tula, el cual tiene por objeto modernizar el procesamiento de crudo y elaborar mejores gasolinas y diésel. Este proyecto lleva un avance del 23% en tres años de ejecución.

Se supone que ambos proyectos deben estar listos para 2018, pero la ASF advirtió que “se corre el riesgo de que no se concluyan conforme a lo programado”.

Estos retrasos, plantea la auditoría, repercuten negativamente en la producción de crudo, la cual disminuyó 20% de 2011 a 2016.

“La situación actual de la infraestructura productiva (…) muestra que no se ha avanzado en su modernización ni reconfiguración, situación que limita la capacidad de la empresa (Pemex Transformación Industrial) para incrementar la producción de gasolinas y diésel de manera rentable”, expuso la ASF.

Y puede haber más pérdidas

Lo anterior también obstaculiza que se genere valor económico con el abastecimiento de combustibles, por lo que se corre el riesgo de que la petrolera mexicana no sea “competitiva” en el nuevo modelo de mercado abierto instaurado por la reforma energética, lo cual “puede agravar las pérdidas netas de la empresa”.

“Escenario en el que el abastecimiento de las necesidades internas de combustible dependería de la disponibilidad y condiciones del mercado externo, en detrimento de la seguridad energética y con efectos negativos en los precios de los combustibles en el país”.

Ante esta situación, la ASF emitió 13 recomendaciones al desempeño de Pemex Transformación Industrial, las cuales están dirigidas principalmente a que se realicen los trabajos de modernización de la infraestructura en las refinerías, “para aumentar la capacidad de procesamiento de petróleo crudo y elevar el rendimiento de gasolinas y diésel por barril de crudo”.

Aquí puedes leer el informe íntegro de la ASF.

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"Neijuan": la generación que se rebela contra los ideales del trabajo duro y el éxito en China

Muchos en China están manifestando el deseo de liberarse de la definición estándar del éxito a través de nuevas expresiones que reflejan la frustración que sienten.
19 de junio, 2021
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En China, la loca carrera competitiva empieza casi desde el minuto en que naces y va desde poder entrar a una buena escuela hasta lograr un empleo prestigioso. Pero ahora, millones de personas quieren liberarse de ese ciclo, con dos palabras que dejan entrever la frustración que sienten las generaciones más jóvenes.

Cuando Sun Ke se graduó de la universidad en 2017, se fue a Shanghái en busca de un sueño compartido por muchos de su generación -una buena carrera, un auto y hasta una casa.

El joven de 27 años no esperaba que fuera muy difícil. Sus padres lograron empezar de cero por su cuenta y ahora son dueños de varias propiedades en su lugar de origen, un pequeño pueblo cerca de Shanghái.

Sin embargo, cuando empezó su propio negocio de restaurantes en 2018, Sun Ke pronto se dio cuenta de que las grandes franquicias y plataformas de servicio a domicilio ya dominaban el mercado. Había llegado tarde a esa competencia.

“Para competir con otros con aplicaciones de servicio a domicilio, mi socio y yo tuvimos que sacar dinero de nuestros propios bolsillos, no cobrar la tarifa de la entrega y darles descuentos a los clientes. Y los que siguen haciendo el dinero son esas grandes franquicias”.

Después de dos años, terminó perdiendo más de un millón de yuanes (poco más de US$155.000). A finales de año pasado, cerró el negocio por completo.

Trabajadores pendulares curzan una calle en Pekín durante la hora de alta congestión

Getty Images
China es un lugar donde unos 600 millones de personas tiene un ingreso mensual que escasamente llega a los 1.000 yuanes (US$154).

Dice que su experiencia es un caso típico de “involución” en la China actual.

La generación involucionada

El término antropológico original “involución” (o neijuan en chino, literalmente traducido como enroscar) se refiere a un concepto social según el cual el crecimiento de la población no resulta en productividad ni mejoras de innovación.

Hoy día, el término se usa ampliamente para expresar una sensación de agotamiento.

La tendencia empezó en los campus de las universidades de élite del país con la publicación de imágenes de estudiantes que llevaban el trabajo duro a tal extremo que se volvieron virales en internet el año pasado.

En una de las fotos, un estudiante de la Universidad Tsinghua utilizaba su computador portátil mientras montaba en bicicleta.

El estudiante fue coronado como el “rey involucionado de Tsinghua” y la idea de la involución empezó a calar en toda la joven generación de China, con especial eco en los millennials, en los nacidos después de los 90 y en la llamada generación Z.

En Weibo, la mayor red social del país, las etiquetas relacionadas a la involución se han visto más de mil millones de veces. También se incluyó en un popular ranking de las 10 palabras más en boga del año pasado.

Un estudiante de la Universidad Tsinghua opera su computador portátil mientras monta en bicicleta.

Weibo
En una de las fotos, un estudiante de la Universidad Tsinghua utilizaba su computador portátil mientras montaba en bicicleta.

“Los jóvenes siguen sintiendo que si no trabajan duro o participan en competencias serán rechazados por la sociedad, pero no ven un avance a pesar de sus repetidos esfuerzos”, indicó el profesor Biao Xiang, de la Universidad de Oxford.

“La generación de nuestros padres tuvo sus desafíos, pero también sus oportunidades. Todo era nuevo. Siempre y cuando tuvieran ideas y valor, tenían muy buenas probabilidades de éxito”, dice Sun Ke.

El concepto no es exclusivo de China. Se podría decir que la mayoría de países desarrollados tuvieron una generación que vivió durante un período de bonanza.

Pero la diferencia clave es que, en China, esa “época dorada” ha transcurrido tan rápido que todavía está fresca en el recuerdo de la gente.

Eso significa que los de la generación joven, como Sun Ke, han sido testigos del éxito de sus padres, viéndolos acumular su patrimonio de la nada.

“Sus padres o algunos vecinos que son apenas 10 años mayores que ellos podían cosechar todas esas ganancias simplemente entrando en este negocio, pero esa ventana ya se cerró, ya no les queda esa posibilidad”, indica la doctora Fang Xu, catedrática de la Universidad de California en Berkeley.

Frustración con los ricos

Actualmente, China tiene el segundo mayor número de multimillonarios en el mundo. Pero también es el hogar de unos 600 millones de personas cuyo ingreso mensual es a duras penas 1.000 yuanes (US$154).

Esa enorme disparidad ha generado un resentimiento creciente de los jóvenes hacia sus empleadores.

También ha aumentado la sensación entre la juventud de que los de arriba no entienden sus dificultades.

Su Mang, una empresaria y exeditora en jefe de la revista de moda Harper´s Bazaar China, fue duramente criticada después de decir que la involución es “la brecha entre el deseo propio y la pereza”.

Se disculpó después, pero el daño ya estaba hecho.

“Si los jefes pudieran solidarizarse con la gente que trabaja para ellos, el ‘996’ no existiría y tampoco la involución”, comentó un usuario, en referencia a la cultura en el mundo empresarial de China de trabajar de 9am a 9pm, 6 días a la semana..

“Los capitalistas deberían cerrar la boca”, escribieron otros.

El fundador de Alibaba, Jack Ma durante una conferencia el 5 de septiembre de 2018 en Hangzhou, China.

Getty Images
El multimillonario Jack Ma es un promotor de la cultura 996.

El multimillonario Jack Ma era un promotor de la cultura 996, la que llamaba una “bendición”. Esa postura, además de las investigaciones que le hicieron a su compañía Alibaba, hicieron caer su reputación.

“Acuéstate”, una opción prohibida

Pero ahora ha surgido un nuevo concepto: el de “acostarse” o tang ping en mandarín.

Empezó después de que el usuario de un foro dijera que aunque no había estado trabajando durante los últimos dos años, él no lo veía como un problema, en clara contradicción con la definición tradicional del éxito en China.

Sostuvo que no había necesidad de seguir los ideales de la sociedad.

“Solo acostándose se puede lograr ser la medida de todas las cosas”, escribió, y así nació el concepto de “acostarse”.

La idea detrás de tang ping -no trabajar demasiado, estar satisfecho con metas asequibles y permitirse el tiempo para relajarse- ha sido elogiada por muchos y ha inspirado numerosos memes. Ha sido descrita como un movimiento espiritual.

El profesor Xiang de Oxford sugirió que estas tendencias muestran el deseo de la joven generación de “abandonar competencias sin sentido” y la necesidad de reconsiderar los antiguos modelos de éxito.

Muchos jóvenes chinos se han hecho eco de la idea de abandonar esta carrera loca, pero los expertos indican que podría ser difícil que este concepto tenga una amplia aceptación, pues las autoridades podrían determinar que va en contra de los valores socialistas.

En un discurso de 2018, el presidente de China, Xi Jinping, dijo que la nueva era “pertenece a aquellos que trabajan duro” y que “la felicidad solo se puede lograr a través de grandes emprendimientos“.

Motociclistas que hacen despachos a domicilio esperan a que les lleguen los pedidos en una calle en Shanghái

Getty Images
Motociclistas que hacen entregas a domicilio esperan a que les lleguen los pedidos en una calle en Shanghái.

Los medios estatales también han reaccionado negativamente contra el concepto de “acostarse”.

En un artículo publicado en el Guang Ming Daily, un diario que se especializa en asuntos culturales, su autor criticaba a los “acostados” por el daño que le hacían a la economía del país y a la sociedad en general.

En otro comentario de opinión en el Danfang Daily, el columnista tildó la última tendencia de “injusta y vergonzosa”.

No obstante, la doctora Xu señala que no cree que estas tendencias vayan a desaparecer.

“Tristemente diría que en los próximos cinco a diez años será así, porque no hay grandes evoluciones tecnológicas en el ámbito industrial, de manera que no hay nuevos campos que puedan explorar”.

Metro en China

Getty Images

“El resultado es que la involución continuará”.


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