Autoridades me imponen el exilio, dice Nestora Salgado a 20 meses de su liberación
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Autoridades me imponen el exilio, dice Nestora Salgado a 20 meses de su liberación

Tras su liberación, la líder de la policía comunitaria de Olinalá vive en EU con su familia, ante la amenaza de ser asesinada o encarcelada si regresa a México.
Cuartoscuro Archivo
Por Paris Martínez @paris_martinez)
3 de noviembre, 2017
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A un año y ocho meses de haber sido absuelta de los delitos de secuestro, robo, homicidio y delincuencia organizada, la activista guerrerense Nestora Salgado (excomandante de la Policía Comunitaria de Olinalá) se mantiene exiliada en Estados Unidos, ante la amenaza de volver a prisión en México, luego de que las autoridades estatales impugnaran los fallos judiciales mediante los cuales obtuvo la libertad.

”Ya lo reconocieron los jueces, que no hubo ningún delito –denunció Salgado–, pero la Fiscalía General de Guerrero ha apelado todas las sentencias favorables. Insiste en que yo solita secuestré a 60 personas, y que pedí 3 mil pesos de rescate a las supuestas víctimas, que maté a un señor. Pero a casi cuatro años, no han podido presentar una sola de esos supuestas víctimas. Y aún así, todos los procesos siguen abiertos, yo sigo en proceso.”

En el año 2012, la población de Olinalá decidió expulsar a los agentes oficiales de la policía municipal asentados en la localidad, luego de que permitieron la fuga de un presunto sicario. Tras conformar una nueva policía comunitaria, en asamblea popular se eligió a Nestora como su comandante.

Un año después, en agosto de 2013, un convoy del Ejército emboscó a Nestora en un Oxxo, la arrestó y en su contra se inició un proceso penal que la mantuvo dos años y siete meses privada de la libertad.

Finalmente, en marzo de 2016, Nestora fue absuelta y excarcelada, al determinarse que no había pruebas en su contra. Sin embargo, las autoridades “primero me dijeron que por cuestiones de seguridad no podía estar en México, que me podían matar, y eso me sonó a mí como una amenaza, así que volví con mi familia, que ya tiene una vida en Estados Unidos. Y luego empezó el gobierno a presentar las apelaciones contra mi liberación”.

Lee: Nestora Salgado, la polémica “comandanta” mexicana acusada de 50 secuestros

Se trata, explica, de una estrategia “para mantenerme fuera de México”, porque a un año y ocho meses de la liberación, el mismo proceso de apelación se mantiene paralizado por decisión de las mismas autoridades que lo promovieron.

“El Ministerio Público impugnó mi liberación, pero hasta la fecha no se ha dado ni siquiera la primera audiencia de esa apelación, porque ya que se había fijado la fecha, el mismo MP la canceló. Entonces, mi más anhelado sueño es regresar a México, porque hay mucho trabajo qué hacer, pero para mí es importante que esto, el proceso penal, termine primero, porque es un martirio: es un desgaste económico, físico y emocional, el estar siempre pensando que cualquier día pueden volverme a meter a la cárcel, por algo que yo no hice. Entonces, así es como me mantienen alejada, me quieren paralizar, controlar.”

Luego de que la población de Olinalá decidió crear su policía comunitaria, explica Nestora, “pues hubo muchos que se molestaron, porque empezamos a denunciar y a combatir muchos delitos, como el robo de animales, y también logramos que corrieran al director del hospital público de Olinalá, porque se robaron los equipos médicos, y se los llevaron a sus consultorios privados”.

Sin embargo, “lo que molestó mucho a las autoridades fue que detuvimos a un síndico del PRI, que estaba involucrado en un asesinato. Y cuando lo detuvimos, llevaba un animal robado en una camioneta. Luego quisieron echarnos la culpa a nosotros del asesinato que había cometido ese señor, pero nunca pudieron presentar ninguna prueba”.

Además, explica, las autoridades estatales acusaron a Nestora de haber perpetrado 60 secuestros al frente de la Policía Comunitaria de Olinalá, pero ninguna de las supuestas víctimas ratificó las acusaciones.

“El día en que ocurrieron esos hechos, yo estaba en Chilpancingo, dando una conferencia de prensa, y aún así, yo fui la única procesada. Y por qué se fueron sólo contra mí, porque la Policía Comunitaria es un organismo reconocido por la ley estatal, entonces, quisieron atacar al rostro de toda esa organización. Y, también, porque el que yo sea mujer, es para ellos como un desafío a su poder.”

–¿Qué ha representado en su vida personal seguir sujeta a este proceso penal?

–Mira, han intentado acabar con mi vida, y sí, esto cambió totalmente mi vida. No ser libre te causa nervios, insomnio… sólo haber pasado tanto tiempo en prisión me causó un desgaste físico terrible, porque yo tengo dañada la médula por un accidente, y haber estado sin terapia, sin ejercicios, me afectó mucho, aparte del daño económico.

Además, continúa, “a eso súmale la difamación, las televisoras se prestaron a venderle una historia a la opinión pública, historia que ni siquiera investigaron. Una historia para justificar lo que hace el gobierno, esos hechos vergonzosos, las televisoras los justificaron en sus noticiarios, para que la gente no viera las arbitrariedades que se estaban cometiendo. Esos medios me acusaron de secuestradora, pero dónde has visto que una comunidad entera se organice para defender a un secuestrador, para pedir su liberación, para defender su inocencia. Yo, al menos, no lo he visto nunca.

–¿Cómo vive usted en Estados Unidos?

–Estoy con mi familia, contenta, yo siempre he vivido en familia, y siempre hemos trabajado juntos. Yo los vi cómo trabajaron tanto por mi liberación, y ahora que salí de prisión, estoy en tratamiento médico, porque necesito atención en lo físico y en lo psicológico. Y allá, en Estados Unidos, estoy dedicada al activismo: como migrante también tengo una historia, y tengo ese compromiso de trabajar a favor de los migrantes de aquel lado.

“Incluso –continúa–, he participado en huelgas de hambre para exigir, junto con muchas organizaciones de allá, que se mejoren las condiciones de migrantes presos. Porque he visto, de muy cerca, que para gente que no tiene dinero no hay la mínima esperanza de justicia, no hay la mínima esperanza de salvar una vida a veces, porque no hay el recurso económico, entonces eso a mí me duele, porque soy un ser humano, con sensibilidad, tengo ese sueño o esa hambre de decir que a una persona por fin se le hizo justicia.

No obstante, aclara que, aún sin tener un cargo, “un mando”, en la Policía Comunitaria de Olinalá, “yo sigo ligada a ellos, porque yo fui parte de su inicio, y ellos siguen trabajando, con ánimo, porque la Policía Comunitaria para nosotros es importante porque es lo único que nos permite estar pendientes de nuestras familias, cuidar la seguridad de nuestros propios hijos, y ellos me dicen siempre, en público y en privado, que yo sigo siendo su comandanta, y siempre que van a hacer algo, me lo platican, no es que me lo consulten, sólo me platican, porque no puedo tener una responsabilidad, no estoy ahí, en Olinalá, pero siempre hemos estado de la mano”.

–Y, ¿qué les dice usted, cuando la consultan?

–Yo les digo que no decaigan, que sigan organizándose, que sigan luchando.

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'No me veo regresando a trabajar 5 días a la semana': los cambios de actitud laboral por la pandemia

La pandemia ha impulsado modalidades de trabajo flexibles que pueden hacer que los empresarios tengan que adaptarse a la situación.
1 de abril, 2021
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Lee Harman and family

Lee Harman
Lee y Louise esperan que al compartir el cuidado de los niños a partes iguales sean un buen modelo para sus hijos.

Cuando Lee Harman preguntó por primera vez si podía pasar de una semana laboral de cinco días a una de cuatro, estaba nervioso, preguntándose qué pensarían sus colegas.

“En la construcción predominan los hombres”, señala. “Trabajar a tiempo parcial es algo que simplemente no se hacía”.

Ahora pertenece al creciente número de profesionales que han reducido su horario.

Lee, 38 años, es ingeniero civil en la empresa Skanska Costain Strabag.

En el último año ha descubierto que una semana laboral más corta es una gran ventaja.

“Así puedo gestionar mejor mis niveles de energía”, dice este padre de tres hijos.

“Un puesto de alto nivel requiere cierto grado de contemplación y espacio para pensar. Me viene muy bien, y a todo el equipo también”.

No me veo volviendo a la forma en que trabajaba antes”, afirma.

Lee cree que, debido a la crisis de covid-19, mucha gente se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Los colegas han empezado a preguntarle por su experiencia, planteándose si podrían hacer lo mismo.

Trabajadores desde casa

Getty Images
Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo por poder compaginar la vida personal y profesional de otro modo.

Tendencia a reducir las horas de trabajo

Puede que los altos cargos de Goldman Sachs sigan insistiendo en una semana de 95 horas, pero parece que cada vez están más lejos de la mayoría.

Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo anhelo por reducir la jornada laboral y la consideración de que trabajar a tiempo parcial no debe ser un obstáculo para hacer carrera. Un deseo que ya se percibía antes de la pandemia, pero que el modo de trabajar durante la misma ha impulsado considerablemente.

Por ejemplo, de los 2.300 trabajadores de Microsoft en Japón que en 2019 probaron a reducir su jornada semanal un día, el 92% aseguró sentirse más feliz y menos estresado con ese horario. Similares resultados mostró el experimento en Perpetual Guardian, una empresa neozelandesa.

Y una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en EE.UU. mostró que el 66% de los trabajadores afirmaba querer trabajar menos de cinco días a la semana.

Otra encuesta realizada el mes pasado a 2.000 adultos de Reino Unido reveló que el 72% cree que los trabajadores a tiempo parcial deberían tener las mismas oportunidades de progresar en el trabajo que los trabajadores a tiempo completo.

Timewise, que encargó la investigación, explica que hace nueve años una encuesta similar reveló que el 72% creía que “no era posible” tener un trabajo de alto nivel a tiempo parcial.

¿Es un freno reducir la jornada?

Karen Mattison, cofundadora de Timewise, una organización que hace campaña a favor de un trabajo más flexible, asegura que el año pasado se demostró que la gente puede trabajar de forma diferente y que era hora de que los empresarios lo reflejaran en la forma de diseñar y anunciar los puestos de trabajo.

“Durante mucho tiempo hemos visto una disculpa ante el término tiempo parcial: ‘sólo estoy a tiempo parcial’. Ahora sabemos que la inmensa mayoría de la gente en Reino Unido no ve ninguna razón para que los trabajadores a tiempo parcial se vean impedidos de progresar en sus carreras”, explica.

Los trabajadores a tiempo parcial representan ya una cuarta parte de la población activa del país. Pero a menudo existe una compensación entre negociar un horario más corto y tener oportunidades profesionales.

Las madres, en particular, se han dado cuenta de que compaginar el trabajo con las exigencias del cuidado de los hijos ha supuesto un estancamiento en sus carreras, lo que ha socavado los esfuerzos por lograr la igualdad de género en los altos cargos.

Gemma Fleuren

Gemma Fleuren
Gemma Fleuren ha perseguido sus ambiciones profesionales a la vez de las familiares trabajando cuatro días a la semana.

Pero no para Gemma Fleuren.

Su actual trabajo como directora comercial en una empresa de veta de chocolate es el tercero en el que ha negociado una semana laboral de cuatro días.

Y, lejos de ver su carrera frenada, ahora es responsable de un equipo de personas y de una serie de tareas de logística, previsión de ventas y asignación de stock.

El marido de Gemma es bombero y trabaja a turnos los viernes y los fines de semana, por lo que ella se toma los viernes libres para estar con sus tres hijos.

“En puestos anteriores, me dijeron que retirara las fotos de mis hijos de mi mesa, por si enviaban un mensaje a los jefes de que no me tomaba en serio mi carrera”, explica.

Pero cuando la entrevistaron para su actual trabajo, dejó claro que aceptaría el puesto cuatro días a la semana y su empresa la ha apoyado totalmente.

“No hay preguntas sobre cómo organizas tus horas. Te juzgan por lo que consigues”, cuenta.

“El trabajo flexible es para todo el mundo, ya sea porque tienes hijos, un padre anciano que necesita tu ayuda ¡o incluso un pez dorado que necesita de cuidados especiales! El motivo es irrelevante, lo que se espera es que sea para todos”.

Incluso en períodos de mucho trabajo, como el que precede a la Semana Santa, se las arregla para mantener sus días libres.

Pero asegura que es necesario ser disciplinado para decir que no se está disponible en determinados momentos. Y no está segura de poder desempeñar su función con menos de cuatro días.

Una forma de atraer talento

Aunque algunos empresarios están dando ejemplos positivos, muchos todavía no han aceptado que ofrecer flexibilidad ayudará a atraer a los mejores talentos, afirma Timewise.

Un estudio anterior de Timewise reveló que, incluso antes de la pandemia, nueve de cada diez personas querían más flexibilidad en su próximo trabajo.

Sin embargo, en 2020 sólo el 8% de las ofertas de empleo en Reino Unido ofrecían opciones a tiempo parcial.

Mientras tanto, otros países ya están explorando la idea de reducir las semanas de trabajo.

Ardern

Getty Images
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días.

El año pasado, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días porque ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar, pero también porque podría impulsar el turismo interno.

España está planeando un proyecto piloto de semana laboral de cuatro días, en parte debido a los retos de la automatización.

Y Suecia ha experimentado con jornadas de seis horas.

Gemma opina que cualquiera que desee trabajar a tiempo parcial debe ser sincero con los posibles empleadores, especialmente si los cazatalentos o los reclutadores no lo apoyan.

“He tenido reclutadores que me han dicho que no están dispuestos a plantear mi patrón deseado de trabajo a su cliente, dejando que mantenga la conversación yo misma o sugiriendo que ceda en mis requisitos para asegurarme una oferta de trabajo”, dice.

“Si el reclutador no quiere tener la conversación, yo me dirigiría directamente al posible empleador para que puedas exponer tu posición con claridad”.

*Todo el contenido del texto es de la autora, excepto los datos de encuestas y experimentos referidos a países distintos del Reino Unido.


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