No solo los discriminan en vida, también en la muerte. Así se muere en las calles
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Cuartoscuro

No solo los discriminan en vida, también en la muerte. Así se muere en las calles

En los últimos 10 años, 2 mil 556 personas murieron en las calles de Ciudad de México sin que nadie las identificara, sin derecho a una autopsia y a saber de qué murieron.
Cuartoscuro
Por Erendira Aquino
10 de noviembre, 2017
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Jazmín vivía en una calle de la delegación Cuauhtémoc. Un día enfermó de gravedad y murió luego que la ambulancia solicitada por sus compañeros tardara dos horas en llegar. Tuvieron que pasar 33 días de trámites antes de que sus conocidos y una asociación pudieran recuperar su cuerpo y darle una sepultura digna.

Jazmín tuvo quién se preocupara por ella. No así las 2 mil 556 personas que en los últimos 10 años murieron en las calles de Ciudad de México sin que nadie las identificara. De ese total, 412 vivían en ellas y fallecieron por accidentes de tránsito, negación del servicio médico, enfermedades relacionadas con el consumo de sustancias (activo, básicamente) o hechos violentos, de acuerdo con reportes del colectivo El Caracol.

Todas ellas son causas “excesivamente prevenibles o evitables” de acuerdo a los parámetros de la Organización Mundial de la Salud y a los registros del colectivo, que desde hace 23 años trabaja con hombres y mujeres que sobreviven en las calles de la ciudad, y que desde hace 14 recopila información sobre las prácticas que se convierten en un riesgo de muerte para ellos.

Datos de la Secretaría de Salud confirman que el VIH/SIDA, la desnutrición, los accidentes de tránsito y los suicidios son muertes prevenibles con la atención médica adecuada, pero aún así representan las principales causas de fallecimiento para los integrantes de poblaciones callejeras.

Un hombre en situación de calle fue encontrado muerto entre los puestos de comida callejera en Puende de Alvarado e Insurgentes, colonia Tabacalera.

Morir en la calle no es cosa voluntaria

Cada año desde 2013, El Caracol realiza una campaña para enmendar la falta de un protocolo de búsqueda de personas que no cuentan con documentos de identidad y que fallecieron en las calles de Ciudad de México. El nombre de la campaña es “Chiras Pelas, Calacas Flacas” y el objetivo de este año es “seguir reflexionando sobre el derecho a la existencia legal vinculada a la muerte de presonas que forman parte de las poblaciones callejeras”.

Por ello la frase “morir en la calle no es cosa voluntaria” forma parte de la campaña, y se refiere al ambiente de discriminación en el que viven estas personas. Ello facilita “la negación de servicios y el rechazo de la comunidad en factores muy altos entre estas poblaciones”, explica Enrique Hernández, director de El Caracol. Y el caso de Jazmín evidencia “la discriminación que viven las poblaciones callejeras aún después de la muerte”.

Por ejemplo, a las personas que mueren en las calles y que no son identificadas ni reclamadas por algún familiar no se les practica una autopsia, lo que niega la posibilidad de conocer las causas exactas por las que fallecieron, explica Hernández.

De acuerdo con el activista, la población callejera ha vista reducida su esperanza de vida en 40 años, en comparación con el promedio nacional. Las personas que permanecen en las calles viven un promedio de entre 25 y 30 años.

Destino de los cuerpos

¿Qué pasa con los cuerpos que no se reclaman? Entre enero de 2012 y julio de 2017, 2 mil 556 de los 26 mil 870 cadáveres que ingresaron al Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) permanecieron en calidad de no identificados, de acuerdo con información obtenida a través de transparencia por Animal Político.

De esos 2 mil 556 cuerpos, mil 593 fueron enviados a la fosa común y 953 a escuelas de medicina.

Según el INCIFO, el número de cadáveres para experimentación en escuelas de medicina ha disminuido en este periodo de tiempo, al pasar de 233 cuerpos enviados a centros educativos en 2012, a 153 en 2016. En 2017 solo se enviaron 39 cuerpos para su uso en prácticas escolares.

Elementos de la policía capitalina retiran a indigentes de las calles en zonas comerciales del centro.

Una razón por la cual no son recuperados los cuerpos de quienes vivían en las calles es la falta de papeles de identidad, problema más o menos común entre esta población, indica Hernández.

Ante esta problemática, El Caracol elaboró una guía breve en la que se establecen los pasos a seguir para recuperar el cadáver de una persona cuya identidad se desconoce.

“Este panorama nos lleva a reconocer la importancia de identificar el tema de la muerte como una prioridad de la política pública dentro de la ciudad”, subrayó Hernández.

Si quieres consultar los datos de “Chiras Pelas, Calacas Flacas”, lo puedes hacer en el micrositio de la campaña.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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La ingeniosa estrategia de una banda de rock para tocar en medio de la pandemia por COVID

Un par de conciertos en Oklahoma, EU, recurrieron a burbujas inflables individuales para que el evento se pudiera realizar respetando las medidas de distanciamiento social.
25 de enero, 2021
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Concierto de Flaming Lips

Flaming Lips
Cada burbuja tiene una capacidad máxima de tres personas.

A situaciones complicadas, soluciones ingeniosas.

La respuesta de la banda estadounidense de rock Flaming Lips a la necesidad de mantener la distancia social en tiempos de pandemia ha sido colocar tanto a los músicos como al público dentro de burbujas individuales inflables.

Cada uno de los dos shows, llevados a cabo en Oklahoma, contó con 100 burbujas, con capacidad para hasta tres personas en cada una de ellas.

La ingeniosa idea provino del líder de la banda, Wayne Coyne, quien desde hace tiempo suele “rodar” por entre el público en una de estas cápsulas durante sus conciertos.

Concierto en Glastonbury, en 2010

BBC
Desde hace tiempo que Coyne utiliza la burbuja. En el pasado, lo hacía para rodar por entre el público.

Antes de tocar, Coyne dijo que ir a ver a la banda utilizando este sistema era “más seguro que ir a la tienda de comestibles”.

Cada burbuja estaba dotada de un parlante suplementario de alta frecuencia, para evitar que el sonido se escuchara distorsionado, así como de una botella de agua, un ventilador a pila, una toalla así como un pancarta que indicar necesidades básicas como “Tengo que ir a orinar/hace calor aquí dentro“, para llamar a un asistente de la sala.

Los conciertos estaban planificados originalmente para diciembre, pero en ese momento tuvieron que ser suspendidos por el aumento de casos de coronavirus en Oklahoma.

El éxito del show hace pensar en la posibilidad de que otras bandas puedan replicar la experiencia, siempre y cuando se encuentre una sala adecuada y el público tome las medidas de precaución necesarias.


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