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Cuartoscuro

Omisiones, duplicidad y víctimas sin nombre, las fallas del registro de desaparecidos en México

El país requiere un sistema confiable y funcional de personas desaparecidas, que les dé rostro; el Observatorio Nacional Ciudadano señaló las carencias del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).
Cuartoscuro
Por Ernesto Aroche
15 de noviembre, 2017
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México tiene la tarea pendiente de tener un registro confiable y funcional de personas desaparecidas.

Actualmente es posible encontrar información en al menos 11 fuentes, incluyendo los datos que aglutinan organizaciones ciudadanas, con diferentes alcances y metodologías; una de esas fuentes es el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), que también presenta deficiencias, según señala un estudio del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).

El RNPED, uno de los instrumentos de registro más conocido y citado en el país, fue creado en 2011 tras un acuerdo que tomó la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, y que se tradujo en 2012 en la Ley del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas.

Aunque se trata de “un tipo de registro circunstancial de personas no contabiliza delitos ni está vinculado al sistema de justicia penal en principio”, señaló el estudio del ONC.

Este sistema, el RNPED, se alimenta con información de las fiscalías y procuradurías, así como de ministerios públicos locales y federales.

Al tener esas fuentes, señala el informe de ONC, tiene una de las carencias que está presente en la estadística delictiva oficial: un alto nivel de subregistro de casos, que por diferentes causas no llegan a ser parte de los conteos.

A principios de 2013, se hizo pública la primera versión del RNPED, una que contenía los registros de todo el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Tras señalarse una serie de carencias, el gobierno presentó una actualización en agosto de 2014, asegurando que el registro se había limpiado y depurado.

Sin embargo, a decir del ONC, las acciones de la administración de Enrique Peña Nieto fueron insuficientes.

“No supusieron cambios drásticos en materia institucional que promovieran la confiabilidad del registro o que potenciarán su utilidad (…) pues se privilegió obtener una cantidad correcta de personas desaparecidas y extraviadas en lugar de diseñar un registro funcional y pertinente”, señaló el Observatorio.

Y agregó: “se mantuvo una conformación institucional que difícilmente satisface las necesidades de los usuarios pero que puede presumirse como el cumplimiento cabal de recomendaciones internacionales por parte del gobierno federal”.

Hasta la fecha, el RNPED sigue siendo fallido; no sólo ha excluido del registro casos de desapariciones que han llegado a medios, como lo dio a conocer Animal Político, sino que además hay casos duplicados, y datos genéricos, como los de la hora de las desapariciones (muchos suceden a las 12:00 horas), además de depuraciones fallidas.

Un ejemplo es el caso de la sinaloense Cruz Alejandra Peña Beltrán. La joven despareció el 6 de julio de 2013. Estaba con unas amigas jugando lotería, cuando recibió una llamada que no alcanzó a contestar.

Salió junto con otra joven, Karla Jiménez Falomir a comprar tiempo aire para su teléfono. Subieron al auto de Cruz Alejandra, y ya no regresaron.

Sus cuerpos fueron hallados en noviembre de 2016, por el grupo Las Rastreadoras de El Fuerte, conformado en Sinaloa por familias de personas desaparecidas. Estaban enterradas en una fosa clandestina ubicada en la colonia Ferrusquilla, Los Mochis.

“Yo tengo el acta de defunción de mi hija, yo la tramité, y ellos (las autoridades) no han hecho su trabajo”, dijo la señora Bertila Beltrán, madre de Cruz Alejandra.

Un año después de su localización, el nombre de Cruz Alejandra aún aparece en el RNPED.

Otra de las deficiencias de esta base es que es un registro de datos que nació
cerrado, inicialmente sólo podía ser consultado tecleando el nombre o los apellidos de la persona desaparecida.

A golpe de solicitudes de información, se logró que la base se abriera, para que familiares de las víctimas, investigadores y periodistas, y cualquier ciudadano con
curiosidad e iniciativa, pudiera acceder a los datos, y buscar tendencias, realidades locales o nacionales.

Lo que no se hizo público fue el nombre de las personas desaparecidas.

Ante esa situación, Data Cívica, Enjambre Digital y varias organizaciones más trabajaron para devolverles su rostro, para que no sólo fueran una cifra más, y crearon un micrositio, donde identifican más de 31 mil 969 nombres en el RNPED.

Una nueva ley, un nuevo registro

El pasado 12 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares.

Se trata de un nuevo marco normativo, que fue impulsado por grupos de la sociedad civil y familiares de desaparecidos.

Esta ley incluye, entre otras cosas, la creación del Sistema Nacional de Búsqueda de personas, la Comisión Nacional de Búsqueda, un Consejo Ciudadano y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

Este nuevo registro sustituirá al RNPED, pero aún no ha comenzado a operar, pues hasta la fecha el presidente Peña Nieto no ha publique la ley en el Diario Oficial de la Federación.

“No es la panacea”, dijo sobre la nueva ley Bertila Beltrán, quien estuvo presente en la Cámara de Diputados el día de la aprobación, “pero esperamos que sea un primer paso. Todavía falta que se publique, que se asignen fondos, y que se homologuen los procesos y las búsquedas”.

La ley sirve porque antes era más delito robarse una vaca que desaparecer a una persona, recordó Silvia Ortiz, madre de la joven Silvia Stephanie Sánchez-Viesca, quien se encuentra en calidad de desaparecida desde el 5 de noviembre de 2004.

“Falta mucho para que su implementación se haga de manera correcta. Ahora, nos quitaron artículos, rasuraron algunos temas, pero si peleábamos que pasara como fue redactada a lo mejor nos tardábamos dos años en que se aprobara”, mencionó Silvia.

“Dijimos, va que va, al cabo existen las reformas, pero es un paso apenas”.

Link del estudio de ONC.

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BBC

Chernóbil: cómo es el "bosque rojo", uno de los lugares más radiactivos del mundo

Una exploración con aviones no tripulados permitió obtener una imagen detallada de los niveles de contaminación en los alrededores de la central ucraniana donde en 1986 se produjo el peor accidente nuclear de la historia. La radiación fue tal que algunos árboles de la zona se volvieron rojos.
BBC
8 de mayo, 2019
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El conocido como “bosque rojo” de Chernóbil, uno de los lugares más radiactivos de la Tierra, está a apenas a 500 metros del reactor 4 de la vieja central ucraniana en la que en 1986 tuvo lugar el peor accidente nuclear de la historia.

Tras la catástrofe, muchos de los seres vivos que lo habitaban murieron, entre ellos sus árboles.

Las agujas de los pinos, un árbol abundante y común en la zona, adquirieron un color rojizo, lo que dio origen al nombre al bosque, y todavía hoy muchos de los árboles mantienen un color anaranjado.

También se registraron daños en la fauna y flora en una zona de hasta 120 kilómetros cuadrados alrededor de la central.

Muchas de las áreas de ese bosque todavía hoy son absolutamente intransitables para los humanos por sus altísimos niveles de contaminación.

Imagen del reactor de Chernobil en la actualidad.

EPA
El reactor dañado está sepultado dentro de un sarcófago de acero.

Ahora, un grupo de investigadores del Centro Nacional de Robótica Nuclear (NCNR) del Reino Unido ha desarrollado un sistema de mapeo de aviones no tripulados que permite a los científicos investigar lugares peligrosos como este desde una distancia segura.

El rastreo de la zona ha permitido evaluar el nivel de contaminación actual y obtener información nueva.

La técnica

Por primera vez se han utilizado naves de ala fija para a elaborar un mapa de radiación. Los aparatos volaron realizando un patrón cuadriculado a una velocidad de 65 kilómetros por hora y a una altura no superior a las copas de los árboles.

Cuando los aparatos detectaron un área de interés, se incorporaron a los trabajos los aviones no tripulados. Gracias a su ala rotatoria pudieron flotar sobre la zona de interés y después usar sus sensores para adquirir información 3D de alta resolución.

Mapa que muestra los niveles de radiación en el bosque rojo.

NCNR/ Universidad de Bristol
El mapeo detectó algunos puntos inesperados con altos niveles de contaminación al sur del bosque rojo.

El rastreo hecho el pasado mes de abril obtuvo una imagen clara de la distribución radiactiva que persiste hoy en el bosque, pero de una manera mucho más precisa y detallada que la que se tenía hasta ahora.

Además, los drones consiguieron identificar algunos puntos con inesperados niveles de contaminación.

Los descubrimientos

Uno de los puntos de interés registrado por los aparatos voladores fue una antigua unidad de separación del suelo, situada unos pocos kilómetros al sur del bosque. Se utilizó en las primeras tareas de limpieza de contaminación tras el desastre.

“Intentaban separar la contaminación y así reducir el volumen de los desechos”, le dijo a la BBC el profesor Tom Scott, de la Universidad de Bristol y codirector del NCNR.

“Lo que queda en esa instalación es básicamente combustible nuclear desperdigado por el piso, que tenía una dosis de radiación muy alta”.

Imagen de los pinos afectados por los altos niveles de radiación tras el accidente de 1986.

BBC
Las hojas de algunos de los árboles se volvieron rojizas tras el accidente.

El equipo de NCNR planea regresar a Ucrania en los próximos meses para estudiar áreas adicionales en la zona de exclusión de 2.600 kilómetros cuadrados de Chernóbil y donde, con el tiempo, se ha permitido que entren cada vez más personas.

Unos 70.000 turistas visitaron la zona el año pasado y hay proyectos que planean la utilización del suelo en esa zona para generar energía mediante paneles solares.

Se espera que el mapeo llevado a cabo por la institución británica ayude a mejorar en el futuro los protocolos de seguridad para la gente que entre en la zona de exclusión.


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