Pareja e hijos, las razones de las mujeres para cometer delitos contra la salud
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Pareja e hijos, las razones de las mujeres para cometer delitos contra la salud

Un estudio de la organización Equis Justicia para las Mujeres reporta que los delitos contra la salud se han convertido en la primera causa de detención de mujeres en México, debido en gran parte a presión de la pareja o para darle de comer a sus hijos.
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Por Claudia Ramos
14 de noviembre, 2017
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Abigail es originaria de Matías Romero, Oaxaca, pero el día de su detención en 2014 vivía en Tehuantepec con sus dos hijas y su marido, adicto al alcohol y a la mariguana. Cuenta que a las 4 de la mañana llegaron a su casa elementos de la Marina, Ejército, PGR y Policía Estatal buscando a su esposo, a quien acusaban de narcomenudeo. Como no lo encontraron, se la llevaron a ella, junto con su dinero, su laptop, su celular, sus cadenas, sus pulseras. Desde entonces enfrenta un proceso por posesión con fines de venta.

Elodia fue detenida en su casa el 21 de abril de 2014, mientras se encontraba cenando con su pareja. Por una “denuncia anónima” la acusaron de narcomenudeo, mientras a su marido lo dejaron libre. El día de la entrevista, sostenida un año después de su detención, esperaba la resolución del juez a una solicitud de amparo, luego de que los testigos corroboraran que ella no era la persona a la que habían denunciado.

Emilia es divorciada, tiene dos hijos pequeños y un problema de salud en un ojo. En el 2005 fue detenida en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por traer fajados tres blocks de cocaína, luego de tres años de transportar droga entre el DF y Hermosillo. Sin trabajo, con la urgencia de mantener a sus hijos y la oferta de ganar mucho dinero, decidió “echarse varios viajecitos”. Hasta que se le acabó la suerte. Desde entonces está detenida en la cárcel de Tepepan.

Abigail, Elodia y Emilia forman parte del número creciente de mujeres que se encuentran privadas de su libertad por delitos contra la salud, cuya persecución se ha incrementado en un 103,3 % en los últimos dos años y se ha convertido en la primera causa de detención a nivel federal, de acuerdo con el estudio “Políticas de drogas, género y encarcelamiento en México: una guía para políticas públicas incluyentes”, de la organización Equis Justicia para las Mujeres.

El perfil de estas mujeres privadas de su libertad se mantiene cercano al registrado en México desde hace 20 años, indica la investigación presentada hoy: “se sigue encarcelando a mujeres pobres, con bajos niveles de estudio, procedentes de sitios marginados de la sociedad y responsables de delitos no violentos, así como mujeres usuarias atrapadas en un círculo de consumo-criminalización que se repite una y otra vez”.

A esto se suma que en las historias de vida de las mujeres privadas de la libertad, “el abuso, la violencia, la violación y ‘el amor’ – entendido como una construcción social que reproduce la desigualdad entre hombres y mujeres – crean las condiciones para que las mujeres se inicien al uso de drogas, o bien, se involucren en la venta o el transporte de las mismas”, indica la organización.

Las razones para cometer los delitos

De acuerdo con el estudio, las mujeres cometen delitos contra la salud principalmente por conducto de la pareja hombre, para darles de comer a sus hijos e hijas, y por “rebeldes” y “ambiciosas”.

“La mayoría de las mujeres en prisión son madres solteras con hijas o hijos de múltiples parejas, lo cual recrudece el peso del abandono y de tener que encargarse solas de las necesidades físicas, afectivas y emocionales de su familia”, explica el estudio, basado en investigación documental, entrevistas semiestructuradas con mujeres presas en tres centros de reinserción social de Oaxaca, Ciudad de México y Morelos, y solicitudes de información. “De hecho, muchas de ellas se refieren a sus responsabilidades como madres como la primera razón por involucrarse en el tráfico de drogas, conjuntamente con la presión por parte de la pareja”.

La investigación considera que en las tres vertientes narrativas mencionadas hay “una reproducción de enseñanzas y mentalidades que atribuyen a las mujeres roles específicos: la mujer obediente y la madre abnegada; aquella que rompe con estas consignas (la mujer “rebelde” que persigue “el dinero fácil”) vive su condición de “culpable” más como un estado del alma, producto inevitable del ser mujer, que como una consecuencia jurídica. El destino de las tres figuras, o de su combinación, es el mismo: una prisión”.

De acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2016 del INEGI, la posesión simple y la posesión con fines de venta son las modalidades que prevalecen en las mujeres al ser detenidas, aunque los “datos no especificados”, “distinto de los anteriores” u “otros delitos” van casi a la par.

En materia de delitos del fuero común, de las 176 mil 339 personas que ingresaron al sistema penitenciario en 2015, 14,231 (8.1%) son mujeres. De este total, 940 mujeres ingresaron por delitos de narcomenudeo en 2014, 1,617 en 2015 y 1,911 en 2016. “Se observa, por tanto, que la tendencia en la persecución de estos delitos ha ido al alza para las mujeres, mostrando una tasa de crecimiento del 72% para el 2015 y un incremento del 103,3% en los últimos dos años”.

En materia de delitos del fuero federal se reporta el ingreso de 32,121 personas al sistema penitenciario, de los cuales 2,704 (8.5%) son mujeres, un porcentaje parecido al que se registra en el fuero común. También a nivel federal existe cierta incertidumbre sobre los delitos contra la salud por los cuales son acusados los hombres y las mujeres, puesto que prevalecen las categorías “otros delitos contra la salud” y “no especificado”.

“Dentro de ese margen de imprecisión, cabe resaltar que los delitos contra la salud representan el 43 % de los casos de ingreso de las mujeres por delitos del fuero federal. Si bien, en términos absolutos, la cifra es menor que aquella del fuero común, en términos porcentuales la diferencia es llamativa. A nivel federal, los delitos contra la salud representan claramente la primera causa de privación de la libertad de mujeres, con el delito de posesión ocupando el primer lugar”, resalta la organización.

EQUIS Justicia para las Mujeres es una organización feminista que desde 2014 se ha enfocado en estudiar la situación de las mujeres encarceladas por delitos de drogas, junto con Corporación Humanas Chile y Corporación Humanas Colombia, como parte de un proyecto regional financiado por Open Society Foundations.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Dondequiera hay cadáveres: cómo la segunda ola de la pandemia está devastando al estado más poblado de India

Con una población más grande que la de Brasil, el estado indio de Uttar Pradesh está siendo arrasado por la pandemia de COVID-19.
21 de abril, 2021
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India está siendo azotada por una severa segunda ola de covid-19 y muchos estados están luchando para hacer frente al aumento de casos.

Uttar Pradesh, el estado más poblado del país, se encuentra entre los más afectados y su gente está sufriendo a pesar de que las autoridades insisten en que la situación está bajo control, como informa la periodista de la BBC Geeta Pandey.

El padre de Kanwal Jeet Singh, Niranjan Pal Singh, de 58 años, murió el viernes en una ambulancia cuando lo transportaban de un hospital a otro.

Cuatro hospitales lo habían rechazado por falta de camas.

“Fue un día desgarrador para mí”, explicó por teléfono desde su casa en la ciudad de Kanpur.

“Creo que si hubiera recibido tratamiento a tiempo, habría vivido. Pero nadie nos ayudó, la policía, las autoridades sanitarias o el gobierno”.

Con un total de 851,620 infecciones y 9,830 muertes desde que comenzó la pandemia el año pasado, Uttar Pradesh no lo había hecho tan mal durante la primera ola que devastó a muchos otros estados indios.

Pero la segunda ola lo ha llevado al borde del colapso.

Las autoridades dicen que la situación está bajo control.

Pero imágenes perturbadoras de centros de pruebas abarrotados, hospitales que rechazan pacientes y piras funerarias ardiendo las 24 horas del día en los campos de cremación en la capital del estado, Lucknow, y otras ciudades importantes como Varanasi, Kanpur y Allahabad, han sido noticia nacional.

Con 240 millones de habitantes, Uttar Pradesh es el estado más poblado de India.

Es hogar de uno de cada seis indios. Si fuera un país separado, sería el quinto más grande del mundo por población, solo por detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia.

Políticamente, el estado también es el más importante de India: tiene la mayor cantidad de diputados (80) en el Parlamento, incluido el primer ministro Narendra Modi, quien, aunque es de otro estado, compite desde aquí.

Sin embargo, esta influencia política le ha traído poco desarrollo.

El estado tiene 191,000 casos activos en este momento y se informa de miles de nuevas infecciones diariamente, aunque se cree que las cifras son mucho más altas.

Esto ha puesto la frágil infraestructura de salud del estado en el centro de atención.

Entre los enfermos se encuentran el ministro principal del estado, Yogi Adityanath, varios de sus colegas de gabinete, decenas de funcionarios gubernamentales y cientos de médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud.

Los videos que compartió un periodista local en Kanpur muestran a un hombre enfermo tirado en el suelo en el estacionamiento del hospital Lala Lajpat Rai administrado por el gobierno.

A poca distancia, un anciano se sienta en un banco. Ambos han dado positivo por covid, pero el hospital no tiene camas para acomodarlos.

Afuera del hospital de Kanshiram, administrado por el gobierno, una joven lloró al explicar que dos hospitales se habían negado a admitir a su madre enferma.

“Dicen que se han quedado sin camas. Si no tienes cama, ponla en el suelo, pero al menos dale un tratamiento. Hay muchos pacientes como ella. He visto a varias personas que han sido rechazadas como nosotros”.

“El primer ministro dice que hay camas. Por favor, muéstrenme dónde están. Por favor, ayuden a mi madre”, dijo sollozando desconsoladamente.

“No vino nadie”

La situación en la capital, Lucknow, es igualmente terrible.

Sushil Kumar Srivastava fue fotografiado sentado en su automóvil, conectado a un cilindro de oxígeno mientras su desesperada familia lo llevaba de un hospital a otro.

Cuando le encontraron una cama, ya era demasiado tarde.

Su hijo Ashish estaba demasiado devastado para hablar. “Sabes lo que pasó. No estoy en condiciones de hablar”, expresó con la voz quebrada.

La nota escrita a mano en hindi del juez retirado Ramesh Chandra, solicitando ayuda después de que las autoridades no pudieran sacar el cuerpo de su esposa de su casa, fue compartida por cientos de personas en las redes sociales.

“Mi esposa y yo dimos positivo para el corona(virus). Desde ayer por la mañana, llamé a las líneas telefónicas de ayuda del gobierno al menos 50 veces, pero nadie vino a entregar ningún medicamento ni a llevarnos al hospital”.

“Debido al descuido del gobierno”, escribió, “mi esposa murió esta mañana”.

hospital administrado por el gobierno en Noida.

BBC
Gente esperando una prueba de covid frente a un hospital administrado por el gobierno en Noida.

Hace años que perdí la esperanza, por las malas instalaciones médicas que hay en este estado. Aquí es donde se encuentra mi aldea ancestral y conozco las dificultades de encontrar un médico o una ambulancia, incluso en tiempos normales.

Con una pandemia arrasadora, las dificultades se han exacerbado.

En la ciudad santa de Varanasi, que también es parte del distrito electoral del primer ministro Modi, reside Vimal Kapoor desde hace mucho tiempo.

Su madre de 70 años, Nirmala Kapoor, murió de covid en un hospital el jueves pasado. Describe la situación como “bhayavah”: aterradora.

“He visto a demasiadas personas morir en ambulancias. Los hospitales están rechazando a los pacientes porque no hay camas, las farmacias se han quedado sin medicamentos esenciales de covid y el oxígeno es escaso”.

Hospitals have been overrun in many cities

BBC
Los hospitales no pueden atender a todos los pacientes.

Kapoor señala que cuando llevó el cuerpo de su madre al campo de cremación, se encontró con un “lashon ka dher”, una pila de cuerpos.

El costo de la leña para la pira se ha multiplicado por tres y la espera para tener un lugar en la cremación ha aumentado de 15 a 20 minutos a entre cinco y seis horas.

“Nunca había visto algo así antes. Dondequiera que mires, ves ambulancias y cadáveres”, dijo.

Las historias de muertes y familias devastadas por la covid-19 abundan a medida que las infecciones continúan incrementándose.

El domingo el estado registró 30.596 nuevos casos, el recuento más alto en un solo día.

Incluso esto, dicen activistas y políticos de la oposición, no da una imagen real de la propagación de la infección.

Acusan al estado de mantener bajo el recuento de casos y muertes al no llevar a cabo suficientes pruebas y al no incluir datos de laboratorios privados.

Y la afirmación parece estar sustentada.

Ghaziabad in Uttar Pradesh

Getty Images
Un fallecido por covid cremado en Ghaziabad en Uttar Pradesh.

Muchas personas con las que hablé dijeron que no se habían hecho la prueba o que sus resultados positivos no se habían incluido en el sitio del gobierno estatal.

Desde Lucknow, Ajay Singh, de 62 años, me envió el análisis positivo de la prueba de su esposa, la cual no se menciona en los registros estatales.

Y ni Singh, que murió en Kanpur, ni la madre de Kapoor, que murió en Varanasi, fueron incluidos en el recuento estatal de víctimas.

Sus certificados de defunción no mencionaron el coronavirus como la causa de la muerte.

Los medios indios también han cuestionado los datos del gobierno, con informes de un desajuste entre el número oficial de muertes y los cuerpos en los crematorios de Lucknow y Varanasi.

Anshuman Rai, director de Heritage Hospitals, un grupo privado que dirige colegios médicos y hospitales en el estado, describe la situación como “extraordinaria”.

“La razón por la que los servicios no funcionan es porque demasiados trabajadores de la salud, incluidos médicos, enfermeras, mensajeros y técnicos de laboratorio, se están enfermando”, indica.

“En un momento en que deberíamos estar trabajando al 200%, ni siquiera podemos hacerlo al 100% porque el sector de la salud depende totalmente de la mano de obra”.

Los críticos culpan al gobierno estatal y federal por no anticipar la segunda ola.

Dicen que hubo una pausa entre septiembre y febrero cuando los servicios de salud y la infraestructura podrían haberse reforzado, el estado podría haber creado bancos de oxígeno y abastecerse de medicamentos, pero desaprovecharon la oportunidad.

Y con el virus propagándose rápidamente, es poco probable que las cosas mejoren pronto.


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