El penal de Piedras Negras, salón de fiestas y campo de exterminio de los Zetas en Coahuila
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Cuartoscuro

El penal de Piedras Negras, salón de fiestas y campo de exterminio de los Zetas en Coahuila

Los integrantes de esta banda criminal tenían el control absoluto del penal en Coahuila, de acuerdo con el estudio El Yugo Zeta.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
21 de noviembre, 2017
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El Centro de Rehabilitación Social (CERESO) de Piedras Negras fue clave para las operaciones delictivas de los Zetas en Coahuila en 2011. Los gobiernos estatal y federal sabían lo que ocurría dentro, pese a esto subsidiaban el centro penitenciario.

Además de la venta de drogas y las extorsiones, el penal de Piedras Negras fue utilizado por este grupo criminal como campo de exterminio de rivales, detalla la investigación El Yugo Zeta, realizada por los investigadores Sergio Aguayo y Jacobo Dayán.

El documento, editado por El Colegio de México, detalla cómo era la vida, la disciplina y la muerte al interior de la prisión, a través de las declaraciones de miembros del grupo criminal hechas ante el Ministerio Público en el expediente APP 005/2014-BIS.

El material contiene las declaraciones ministeriales de 11 zetas, 49 internos, 21 custodios y 18 empleados del penal. En total 119 declaraciones.

Éstas ayudan a responder algunas preguntas sobre la operación del grupo criminal en Coahuila.

El penal, un centro importante para el poder de los Zetas

La prisión de Piedras Negras cumplía varias funciones para el grupo criminal: era un refugio seguro para los jefes Zeta que se escondían de los operativos federales; era una fuente de ingresos gracias a la venta de drogas, refrescos y chicharrones, cobrando cuotas por el uso de las celdas y rentando los cuartos utilizados para la visita conyugal; en sus talleres instalaban los compartimentos secretos en los automóviles para transportar droga a Estados Unidos.

Servía para reclutar sicarios; como lugar para retener a secuestrados y para torturar, ejecutar y desaparecer cadáveres.

¿Quién controlaba las operaciones dentro del penal?

Dentro del penal, el Jefe de Cárcel (como lo nombra el estudio) era el encargado de las operaciones. Éste tomó el control del CERESO de diciembre de 2009 hasta enero de 2012.

“El Jefe de Cárcel fue modesto cuando describió sus funciones: ‘yo me encargaba de manejar la plaza adentro del penal para que todo estuviera tranquilo y que funcionara bien’ la venta de drogas entre los internos”, señala el Jefe de Cárcel del que no se da su nombre.

A su cargo tenía un equipo de 92 colaboradores, entre los que había mandaderos, que “eran sus brazos ejecutores, sus oídos y ojos”, señala el informe.

El Jefe de Cárcel contaba con privilegios y pasatiempos. Algunos, señalan los investigadores, eran inofensivos e iban desde cantar karaoke; organizaba a los equipos de beisbol y futbol de la cárcel y patrocinaba los uniformes de futbol a los internos o salía por las mañanas de la cárcel para tomar café y leer los periódicos, comer por la tarde en un buen restaurante y regresar a su celda en la noche.

Pero también tenía “hábitos siniestros”: solía seleccionar a esposas, hermanas o familiares de internos para tener relaciones sexuales; también disparaba a los guardias de las torres de vigilancia por diversión o golpeaba a los internos que eran homosexuales.

Golpizas, obediencia y miedo

Los malos tratos para los internos que no eran parte de los Zetas eran una constante. Éstos eran obligados con amenazas a trabajar para el grupo, también volvían adictos a muchos para tenerlos bajo control a través del suministro de droga.

A los internos nuevos “le daban una chinga y le leían la cartilla. Luego lo ponían a trabajar un mes en la talacha”, señaló uno de los internos interrogados.

Las golpizas eran parte de la cotidianidad, el castigo más frecuente eran los “tablazos”.

“Con una tabla de madera y bats de aluminio les pegaba a los internos en los glúteos. Esta costumbre viene de los ritos de iniciación en colegios militares y probablemente de ahí lo tomaron los exmilitares que fundaron los Zetas”, detalla el informe.

Había otras maneras de infundir obediencia y miedo, expone el documento, entre ellas estaba echar agua caliente en la espalda o en las manos de los internos, golpearlos con tablas, ponerlos a hacer pozos en los campos de futbol para luego taparlos, o los sumergían en tanques de agua.

“Nos hacían que nos tomáramos dos litros de agua y luego nos ponían a correr”, dice un interno en sus declaraciones.

Los Zetas tenían una cárcel dentro del penal, conocida como el monte, ahí estaba en el área de máxima seguridad y servía para retener a los internos que cometían alguna infracción y a los secuestrados del exterior mientras se negociaba el pago del rescate.

Crematorio y campo de exterminio

El centro penitenciario era uno de los cinco o seis lugares habilitados en Piedras Negras para las ejecuciones y la desaparición de cuerpos, explica el documento.

Al penal se sumaba un terreno baldío en la zona llamada Laguito Mexicano y, cerca del penal, un basurero municipal y un campo de futbol.

Los cuerpos llegaban en camiones, algunos aún vivos, “los tenían hincados y amarrados de sus manos hacia atrás, en ocasiones gritaban personas, yo creo que los mataban ahí”, cuenta un interno.

El penal servía para desaparecer los cuerpos de las personas asesinadas.

“Ellos (los Zetas)… metieron un cadáver en un tanque de doscientos litros que ellos traían en sus trocas… y ahí le echaban diésel y luego lo prendían con lumbre, y ese día fue la muestra que ellos nos hicieron. Después bajaron doce cuerpos de las camionetas… y los incineramos”, narró en su declaración uno de los internos.

Otra modalidad era la de cortar a las personas en pedazos las ponían en tambos y las quemaban”.

Cuando iban a llegar camiones con personas le avisaban al Jefe de Cárcel para que avisara a los custodios y entrar sin problema.

“…cuando se cocinaba a las personas… estas se iban haciendo chiquitas y se les iba picando con un fierro hasta que no quedaba nada… (Luego) se empinaba el tonel para vaciar los residuos en el suelo (…) que la mera verdad era muy poco”, declaró uno de los internos.

Los restos se recogían con pala y se metían en una cubeta, luego aplastaban los tambos donde los habían quemado. Según declaraciones contenidas en el expediente, las cubetas con las cenizas y los tambos los tiraban en el río San Rodrigo a la altura del Ejido El Moral en la Carretera Piedras Negras–Acuña. También utilizaban un lote baldío rumbo al Ejido Piedras Negras.

Cuando se realizaba esta práctica, los custodios dejaban las torres de vigilancia y sacaban de esa zona a los internos, además éstos eran encerrados en sus módulos y nadie podía acercarse a la zona de talleres donde se realizaba la quema.

Centro para fiestas

Pero no solo había muerte dentro del penal. La cárcel también se transformaba en refugio temporal y/o en centro para la convivencia y el esparcimiento.

“En ocasiones entraban los jefes grandes y hacían fiestas (con música y mujeres). La fiesta podía durar todo el día y toda la noche y en algunas ocasiones llevaban vacas y las mataban adentro del penal para darle de comer a toda la raza”, declaró un interno.

El Jefe de Cárcel autorizaba la salida del penal de algunos Zetas para comprar cervezas, visitar a sus familias o hacer encargos de diverso tipo

La cárcel también servía para reforzar el grupo criminal. Las fugas de la prisión era uno de los recursos utilizados por los Zeta para reforzar sus filas.

Según los testimonios, los Zeta controlaban a los policías municipales del Norte de Coahuila quienes por miedo o por más dinero se convertían en cómplices o testigos mudos.

Quienes estaban encargados de las cárceles de Coahuila sabían lo que pasaba en Piedras Negras.

“Unas dos o tres veces por año llegaron a venir a este CERESO autoridades de Saltillo … conocieron la problemática que había pues las personas que estuvieron como directores en el tiempo que yo estuve se los hacían ver a ellos, las visitas eran únicamente del estacionamiento a la oficina del director y de la oficina al estacionamiento, raras veces llegaron a entrar al CERESO pero era visita muy rápido, no se tardaba nada, nunca cuestionaron nada, siempre se mantuvieron al margen y como en las demás ocasiones no se hizo nada por cambiar lo que aquí pasaba”, declaró un custodio actualmente preso por el delito de evasión de reos

“Los empleados de la cárcel tenían en común con los policías municipales el abandono. Los Zeta los sometían con amenazas y sobornos simbólicos. El patrón observado es similar: bajas compensaciones, muchas amenazas, algunas golpizas y el abandono del gobierno estatal y federal”, señala el documento.

Puedes leer el documento completo aquí.

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Emma Coronel y el creciente papel de las mujeres en el narcotráfico de México

Emma Coronel, esposa de "El Chapo", es la última pareja de un líder del narco mexicano en ser acusada de participar activamente en los negocios de su marido. Los roles de las mujeres en estos grupos son diversos y, en muchas ocasiones, acaban siendo víctimas de la propia violencia del crimen organizado.
25 de febrero, 2021
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La acusación de Estados Unidos que llevó a la reciente detención de la esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán es tajante al describir su supuesto grado de implicación en las actividades delictivas del capo.

El señalamiento judicial sobre Emma Coronel, quien enfrenta cargos de narcotráfico internacional, afirma que la joven tenía absoluto conocimiento de las operaciones del cartel de Sinaloa dirigido por su marido y que, presuntamente, participó en algunas de sus operaciones.

“Coronel entendía que los ingresos de la droga que controló durante su matrimonio con Guzmán derivaban de estos envíos (de droga a EU). De 2012 a 2014, transmitió mensajes en nombre de Guzmán para promover actividades de narcotráfico mientras él intentaba evitar su captura por parte de las autoridades mexicanas”, se lee en el documento.

La joven es incluso acusada de conspirar para que “El Chapo” pudiera escapar de una cárcel en México mediante el pago de un millonario soborno a funcionarios antes de que finalmente fuera extraditado a Nueva York y condenado a cadena perpetua.

Será la justicia la que determine la veracidad de esta investigación en la que se citan testigos cooperantes anónimos y cartas, pero a juzgar por los cargos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) parece tener claro que Coronel no era en absoluto ajena a los negocios de “El Chapo”.

Como supuestamente en su caso, la presencia de las mujeres en el narcotráfico y otras actividades del crimen organizado creció en los últimos años en México y, con ello, sus roles también han ido variando.

“El papel de las mujeres en general ha ido en aumento en estas organizaciones. Coronel viene además de una familia de narcotraficantes y, por la edad que tiene, no es una persona que haya podido estar de manera pasiva” ante lo que ocurría a su alrededor, le dice a BBC Mundo Alberto Islas, experto en seguridad.

Precisamente por ese entorno condicionante y por las características de un mundo absolutamente dominado por hombres, entender los motivos por el que las mujeres se implican en él resulta bastante más complejo que asociarlo a un simple y único deseo de poder y dinero.

Roles diversos

Según el informe de 2020 “Mujeres y crimen organizado en Latinoamérica: más que víctimas o victimarias”, las mujeres “no solo ejercen una multiplicidad de roles, sino que oscilan fluidamente entre la condición de víctimas y objetos y la de protagonistas y sujetos activos de las acciones criminales”.

No obstante, el informe de la Universidad del Rosario en Colombia e InSight Crime identifica que la mayoría de mujeres en estos grupos asumen roles criminales de baja responsabilidad que los líderes hombres les delegan.

Cartel de El Chapo

AFP
La mayoría de mujeres en el crimen organizado asumen roles de baja responsabilidad que los líderes hombres les otorgan.

Estos papeles abarcan desde trabajo en cultivos de droga, como “mulas” para transportar sustancias, en la organización logística y financiera o en labores de microtráfico o “narcomenudeo”, entre otras.

Sin embargo, y aunque son una clara minoría, el estudio destaca que también hay mujeres “que ejercen distintos papeles por voluntad propia, que pueden ser protagónicos y a veces de liderazgo”.

En el caso de México, uno de los nombres más reconocidos es el de Enedina Arellano Félix, a quien en su momento las autoridades mexicanas consideraron la única mujer al frente de una organización de narcotráfico por ser jefa del cartel de Tijuana.

Conocida como “La jefa” o “La narcomami”, llegó a esa posición después de que casi todos sus hermanos varones —fundadores del cartel— perdieran la vida o fueran capturados por las autoridades.

Otro caso muy popular es el de Sandra Ávila Beltrán o “La reina del Pacífico”, a quien se le acusó cuando fue detenida en 2007 de ser una pieza clave en las operaciones del cartel de Sinaloa.

Sin embargo, ella siempre negó tener influencia en el negocio del narcotráfico y algunos creen que, más por sus actividades, cobró más fama realmente por creerse que inspiró la novela “La reina del sur”, algo que su autor Arturo Pérez-Reverte negó.

libro de Sandra Avila

BBC
Ávila relató su historia en el libro “La reina del Pacífico: es la hora de contar”.

También está Leticia Rodríguez Lara, conocida como “La reina de la Riviera Maya”, quien controló esta zona turística y se enfrentó para defender su mercado contra el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

O Ignacia Jasso, “La Nacha”, una de las mujeres pioneras en el narcotráfico en México al dedicarse al tráfico de drogas en el estado de Chihuahua desde 1930.

Víctimas y relaciones sentimentales

“Es cierto que, y probablemente venga de la evolución de la igualdad de género en los últimos años, hay un empoderamiento ‘para mal’ de mujeres que van tomando liderazgo en estructuras criminales” en pequeñas o medianas bandas, le dice a BBC Mundo Sandra Romandía, periodista mexicana especializada en temas de narcotráfico.

Sin embargo, la experta destaca que en un gran número de casos hay un factor fundamental a la hora de entender el estatus de estas mujeres en el crimen organizado: sus relaciones familiares o sentimentales.

Así, son muchas las esposas, madres o hijas a las que se ha señalado por haberse implicado en el negocio de líderes de carteles o incluso haberlo asumido después de que estos murieran o fueran detenidos, como Enedina Arellano.

Lo vimos por ejemplo poco antes de la detención del líder del cartel de Santa Rosa de Lima, José Antonio Yépez “El Marro”, cuando su madre, hermana y prima fueron también arrestadas como presuntas operadoras financieras del grupo criminal pero fueron liberadas tras denunciar tortura.

En muchas ocasiones, novias o esposas de líderes acaban convirtiéndose en víctimas subordinadas a los hombres al ser utilizadas, por ejemplo, para ayudarlos a cometer delitos.

Según el informe de Insight Crime, el encarcelamiento de mujeres en América Latina por delitos asociados al crimen organizado, en especial el narcotráfico, aumentó en la última década.

En México, la población carcelaria femenina general creció un 56% entre 2010 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía recopilados por el informe.

Carcel en Mexico

Getty Images
El número de mujeres en prisión en México creció un 56% entre 2010 y 2015.

“Está documentado que no todas, pero muchas de las mujeres que cumplen condena por delitos de drogas, lo hacen por lealtad a sus parejas o por amenazas de ellos“, destaca Romandía.

Según la experta, muchas de estas situaciones surgen un esquema machista en el que las mujeres tienen miedo a decir que no, lo que tiene más que ver con la estructura de valores del propio género “y no tanto como un deseo de poder de ellas” para adentrarse en ese negocio.

“Y, en muchos casos, no es más que una inercia de seguir el negocio familiar porque es lo que les dejó el esposo, y es lo que saben hacer”, agrega la coautora del libro “Narco CDMX”.

Feminicidios y crimen organizado

Según datos del servicio de emergencias 911 en México del pasado mes de agosto, en torno al 60% de los asesinatos de mujeres hasta entonces en 2020 estarían relacionado con el crimen organizado.

Pero eso no quiere decir que todas las mujeres estén involucradas en ello. En ocasiones, de nuevo, se convierten en una especie de víctimas colaterales de las actividades ilícitas de sus parejas.

Cartel en manifestacion contra violencia de genero en CDMX

AFP
Hasta el 60% de los asesinatos de mujeres durante los primeros meses de 2020 en México estaban relacionados con el crimen organizado.

“Algunas son asesinadas simplemente porque tienen un parentesco o son pareja sentimental de alguien del grupo contrario. También algunos usan los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes amenazantes a sus rivales”, le dice a BBC Mundo la investigadora María Salguero.

Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México en el que recopila desde hace años todos los que se registran en el país, dice que estas muertes vinculadas al crimen organizado se mantuvieron también en pandemia, lo que demostró que “no todas las mujeres estaban siendo asesinadas por sus parejas en el confinamiento”.

La experta no niega que haya mujeres involucradas directamente en narcotráfico, pero incluso en estos casos, alerta que muchas veces hay causas relacionadas directamente con su género que explican su decisión.

“Casi siempre hay historias de desigualdad detrás de ellas. Siendo narcomenudistas, pueden ganar como un dólar por paquete que venden. Son mujeres vulnerables que a veces tienen que sacar adelante a la familia, no encuentran trabajo… y se involucran en estos grupos, muchas veces motivadas también por el entorno”, explica.

“Buchonas”

La realidad de muchas de estas mujeres descrita por los expertos, por tanto, dista mucho de la imagen de lujo o glamour que muestran algunas películas o series de televisión sobre “reinas del narco”.

El concepto de la narcocultura es el que exalta la violencia del narcotraficante y todo el dinero ganado con su negocio criminal, mientras que sus mujeres pueden ser vinculadas al mundo del crimen organizado casi como objetos que los hombres utilizan para exhibir su poder y éxito.

Tequila de El Chapo

AFP
El nombre de “El Chapo” fue incluso registrado como marca por una de sus hijas para producir tequilas, joyas y otros artículos y como modo de atraer la atención de cierto público.

Estas mujeres, conocidas popularmente como “buchonas”, presumen con orgullo de ser la pareja de un líder criminal y de la vida de lujo que eso les permite llevar en forma de joyas, autos de lujo u operaciones quirúrgicas para lucir cuerpos esculturales.

Esa cultura del derroche y de ostentación del dinero suele ser más habitual entre parejas sentimentales de mandos medios o medios-bajos de grupos criminales.

Pero llama mucho la atención que Coronel, siendo esposa de uno de los capos más buscados del mundo como lo fue “El Chapo”, tuviera una presencia tan mediática y pública.

En los últimos meses, promocionaba empresas entre su casi medio millón de seguidores en Instagram. Intentó crear una marca de ropa y accesorios de lujo con el nombre de su marido e incluso apareció en un programa de televisión enfocado en la vida de personas o familiares vinculados en algún momento con carteles.

“Su actitud y falta de discreción fue desafiante e, indudablemente, con ese protagonismo en medios estaba cruzando líneas rojas en términos de tolerancia de las autoridades”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, analista y experto en seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UNAM.

Coronel

Getty Images
Coronel tenía una presencia mediática muy poco habitual entre parejas de grandes capos del narcotráfico.

El hecho de que las mujeres en el crimen organizado no sean aún tan conocidas responde, indudablemente, a que su presencia es todavía anecdótica en comparación con los hombres. Pero Romandía pronostica cambios.

“Aún no hay un liderazgo de mujer que esté poniendo en jaque a las autoridades. Pero sí probablemente lo empezaremos a ver en los próximos años, por el papel importante que algunas están tomando en bandas de menor tamaño”, dice.

“Aún no han tenido una exposición mediática muy evidente como para que se cree un personaje o una leyenda alrededor de ellas… pero acabará ocurriendo”, concluye la periodista.


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