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Facebook de Los Villólogos

Villólogos, el colectivo que busca rescatar la memoria revolucionaria en México

Un nieto del general de la División del Norte dirige el colectivo Los Villólogos, integrado por otros descendientes de revolucionarios y académicos; acuden a diferentes sitios para preservar la memoria revolucionaria.
Facebook de Los Villólogos
Por Paris Martínez
21 de noviembre, 2017
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Hipólito fue el último hijo de Pancho Villa, nació el 24 de julio de 1923, es decir, cuatro días después de que el jefe revolucionario fuera asesinado, y luego Hipólito tuvo un hijo, al cual, sin mucho qué pensar, bautizó como Francisco Villa… Betancourt.

”En la familia, aproximadamente, debe haber unos veinte (integrantes con el nombre) Francisco Villa”, calcula el nieto del general de la División del Norte, que hoy dirige el colectivo Los Villólogos, con el que él y otros descendientes de revolucionarios y académicos van reviviendo la memoria de la Revolución, ahí donde se los permiten: “en universidades, en cines, en kínders, donde sea”.

Villa procreó a Hipólito con Austreberta Rentería, que fue, de sus tres esposas (oficiales), la que permaneció a su lado hasta su asesinato. No obstante, explica Francisco (el nieto), tras la caída del general, doña Austreberta quedó en el abandono.

“A mi abuelo obviamente no lo conocí, pero con mi abuela Austreberta conviví 22 años –recuerda Francisco–. Cuando el general Villa es asesinado, mi abuela se va a Parral, y luego a Jiménez, y termina en la ciudad de Chihuahua, donde Lázaro Cárdenas, en alguna de sus giras ya como presidente, la rescata y se la trae con
sus dos hijos a la Ciudad de México, donde les dan estudios a mi papá, Hipólito, y a su hermano”.

La educación pública, destaca, fue la mayor retribución para los hijos de Villa, que tanto peleó en vida, en especial por ese tópico.

Suele recordarse, destaca el nieto de Villa, que “cuando el general fue gobernador de Chihuahua, creó sus propios billetes para obligar a los ricos a entregar su oro (que dejó de tener valor dentro del estado). Con ese oro, sí, Villa compró armas, pero en ese mes en que fue gobernador, también usó el dinero para construir 50 escuelas. Hasta la fecha, ningún presidente o gobernador ha construido 50 escuelas en un mes, sólo Francisco Villa, y luego de ese mes dejó el puesto porque nuevamente se fue a la guerra”.

Hoy, destaca Francisco Villa Betancourt, agente aduanal y abogado de profesión, los integrantes del colectivo Los Villólogos buscan refrendar ese espíritu promotor de la educación, “dando pláticas en todo el país, en donde nos llamen vamos, podemos hacerlo donde quieran, damos una plática, y hacemos una exposición, de forma gratuita”.

El colectivo, subraya, “tiene un museo itinerante, con cosas de Villa, de Zapata, ahora de Porfirio Díaz, y también de Felipe Ángeles”.

Cuando Villa fue asesinado, emboscado en Hidalgo de Parral, Chihuahua, “mi abuela se queda con tres baúles con cosas personales del general, algunas de las cuales (en las décadas siguientes) dejó en varios museos, entre ellos el Castillo de Chapultepec, donde dejó su sombrero (salacot), su espada, la pistola que traía (cuando fue atacado) y la ropa”.

Muchos de esos objetos históricos guardados en los tres baúles “se quedan con mi papá cuando fallece mi abuela, y cuando mi papá muere, yo no quería tener todo eso en un baúl. Tengo 17 años revisando el contenido de esos baúles, y no acabo, pero no quiero engolosinarme y sacarlo todo en un día, poco a poco voy revisando las cosas, y luego las voy entregando a museos, en comodato, porque no me interesa guardarlas en la casa, prefiero que la gente las conozca, y de ahí salen también las piezas para el museo itinerante de Los Villólogos”.

El colectivo, del que también forman parte el historiador Armando Ruiz Aguilar y César Gómez Ángeles, descendiente del general Felipe Ángeles, no sólo difunde la historia de la División del Norte, el contingente militar más fuerte de la Revolución, encabezado por Villa, además ayuda a promover el conocimiento de todo este periodo y de sus personajes.

“Por ejemplo aquí, en el University Club –lugar donde se realiza la entrevista, y que tiene su sede en Paseo de la Reforma–, se hizo un homenaje a Porfirio Díaz, a su trayectoria como general, no como presidente. El personaje de Díaz resulta muy interesante para los miembros de este club, porque algunos de sus socios
son descendientes de familias que, en su época, lo apoyaron, y nos invitaron a participar como ponentes, y también nos han invitado a realizar exposiciones sobre Villa, charlas sobre Zapata”.

–¿Qué siente de ser descendiente de Pancho Villa?

–Pues mucha responsabilidad, pero es una responsabilidad que me encanta, y me encanta compartirlo con la gente. Cuando era niño, en la primaria y en la secundaria, si no diario, por lo menos cada tercer día me tenía que agarrar a trancazos con alguien, porque no faltaba quién insultaba a mi abuelo (cuya figura fue satanizada durante las primeras décadas tras el fin de la Revolución), yo quería lavar el honor, la afrenta, hasta que mi papá me dijo que tendría que pelearme con la mitad de México. Ahí empecé a entender de dónde venimos…

El colectivo Los Villólogos puede ser contactado a través de su perfil de Facebook, para conocer su agenda de actividades, o para organizar otras nuevas, de forma gratuita.

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BBC

Vaginismo: "Mi cuerpo no me deja tener sexo"

Dos mujeres cuentan a la BBC sus experiencias sobre el vaginismo, una respuesta automática de los músculos vaginales que impide a quien la padece tener relaciones sexuales y disfrutar de ellas.
BBC
16 de septiembre, 2019
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“Cuando tengo sexo, siento como si alguien me apuñalara”, dice Hannah Van de Peer.

“Se ha apoderado de mi matrimonio, de mi capacidad para decidir cuándo tener hijos”, explica una mujer que prefiere mantenerse en el anonimato.

Son dos testimonios distintos, pero con una condición común: vaginismo.

La afección se caracteriza por un espasmo involuntario de los músculos que rodean la vagina.

Un trauma o abuso sexual en el pasado o una respuesta al dolor físico lo puede originar, pero en ocasiones puede suceder sin causa aparente, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Incógnita.

Getty Images
Suele explicarse con un trauma del pasado, pero también puede aparecer sin razón aparente.

“Suele ser común en las primeras veces en las que se mantienen relaciones sexuales, y quizás todos lo hemos experimentado, pero las mujeres con vaginismo pueden vivir con ello toda la vida“, comenta la ginecóloga Leila Frodsham.

“Para muchas mujeres es una condición que les cambia la vida. Muchas de ellas describen lo que sienten como si les cortaran o como si agujas punzaran la piel”, continúa Frodsham.

“Yo fui a una escuela religiosa y me enseñaron que las mujeres no podían sentir placer durante el sexo en absoluto, ya que podía resultar en un doloroso y sangriento desorden, embarazo o enfermedades de transmisión sexual”, cuenta Van de Peer.

Y agrega: “Siempre me enseñaron que perder la virginidad me dolería. Y de hecho se siente como una barrera, como un cuchillo que se inserta y se gira en la vagina. Es realmente doloroso”.

Vaginismo.

BBC
“Siempre me enseñaron que perder la virginidad dolería. Y de hecho se siente como una barrera, como un cuchillo y que se inserta y se gira en la vagina. Es realmente doloroso”.

Van de Peer comenta, además, cómo se avergonzaba de su dolencia, sintiendo que era “infantil” y que se sentía como si no hubiera realizado aún la “transición de niña a mujer”.

“Creo que la gente debe madurar y conocer que esto le puede causar a cualquiera“, continúa Van de Peer.

El vaginismo, de acuerdo a la doctora Frodsham, forma parte de los trastornos del dolor sexual, que afectan aproximadamente al “7% de la población, y en mujeres que están iniciando su vida sexual puede ascender hasta el 20%”.

“El sexo es complicado, no solo es físico. Cómo nos criamos, en qué creemos y nuestras experiencias sexuales forman parte de cómo nos sentimos con respecto al sexo”, explica la doctora.

Reconoce, además, que muchos le preguntan si la educación religiosa tiene algo que ver en el vaginismo.

Religiones.

Getty Images
Haber sido criado en un entorno religioso puede influir en el vaginismo.

“Sin ninguna duda influye. Hay personas que crecen en ese tipo de contexto y no tienen ningún problema. Otros, sin embargo, son como esponjas y absorben todas esas señales y comentarios”, sigue Frodsham.

Y señala, por ejemplo, que la presión de sangrar en la noche de bodas para demostrar la virginidad condiciona a muchas mujeres.

“Esa fue una de las cosas que me asustaba sobre el sexo. Vengo de un entorno musulmán, y aunque realmente no tenía que mostrar mi sangrado en la noche de bodas, siempre estuvo en mi mente“, relata también la entrevistada anónima, a quien le pondremos el nombre de Amina.

“En mi noche de bodas, sentí cómo mi cuerpo se apagaba y ni siquiera podía abrir las piernas“, dice.

Ella lo sintió como un dolor que quemaba, con los músculos estrechándose.

“Es difícil hablar sobre ello porque la gente no lo entiende. Se creen que estoy sobreactuando o inventándolo“, lamenta Amina.

Soga.

Getty Images
El vaginismo dificulta las relaciones sexuales de las parejas.

El vaginismo se puede curar, y para ello la doctora Frodsham recomienda masajear con el dedo la zona pélvica sin intentar introducir nada.

“Entonces, el suelo pélvico empieza a relajarse porque se siente más cómodo y las pacientes se dan cuenta de que la vagina es lo suficientemente espaciosa como para tener sexo.

“Llevo casada más de cinco años y creo que estoy mejorando”, reconoce Amina.

“A través de la terapia he podido usar los entrenadores, a los que se les llama dilatadores y tienen distintos tamaños. No es fácil usarlos, porque no son cómodos”.

“Creo que he progresado significativamente, aunque sigo encontrando difícil tener sexo con penetración, muy difícil. Así que uso tampones y pequeños juguetes sexuales para ayudarme con la inserción”, cuenta Van de Peer.

“Por el momento solo quiero ser capaz de superarlo y dejarlo atrás, olvidarlo y sentirme normal. Ser capaz de decidir cuando tener hijos y que el dolor deje de impedírmelo en el corto plazo”, desea Amina.

Hannah Van de Peer, por su parte, quiere tener el “sexo con penetración y disfrutarlo”, y también ser capaz de caminar con un tampón mientras tiene su período.

“Como cualquier otra persona”.


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https://www.youtube.com/watch?v=kqy0djYMMr4&t=27s

https://www.youtube.com/watch?v=0erzbX0Kg3k

https://www.youtube.com/watch?v=XbMJbyJCHmU

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