Acteal: el día en que México avergonzó a la humanidad
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Danny Alveal para R35R

Acteal: el día en que México avergonzó a la humanidad

A 20 años de la matanza de Acteal, están libres 82 de los acusados por los hechos en los que murieron 45 personas y 4 nonatos; cinco siguen presos. Y hoy en Chalchihuitán y Chenalhó se vive lo que entonces ahí se vivió.
Danny Alveal para R35R
Por Rodrigo Soberanes
22 de diciembre, 2017
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Lo que convenció a la niña de 10 años de correr y salvar su vida fue el nunca antes escuchado tono de mando en la voz de su padre. Guadalupe Vázquez Luna salió del escondite para correr cuesta abajo y unirse a la estampida de personas huyendo de un inminente ataque armado en la comunidad de Acteal, en Los Altos de Chiapas.

Su familia se había escondido en el nacimiento de un arroyo junto con más personas que su padre, Alonso Vázquez Gómez, catequista de la organización Las Abejas, había reunido ahí “porque si hay un enfrentamiento, las balas tienen que pasar por encima”, decía.

“Estábamos mis papás, mis tías, mi abuela y mis hermanos”, cuenta Guadalupe desde la ermita de la comunidad de Acteal. Aquel 22 de diciembre de 1997 se celebraba la tercer jornada de oración y ayuno de Las Abejas. Ese día las balas no iban a pasar por encima. El primer disparo lo hizo “un hombre con gorra militar” y le pegó a la mamá de Guadalupe, María Luna Méndez.

“Mi papá jamás nos alzaba la voz, jamás nos gritaba y en ese momento me dijo ¡vete de aquí! Me señaló el camino y como vio que no me movía, me gritó con una voz de mando. Esa voz de mi papá fue la que me hizo salir de aquí”.

Y mientras la niña corría por el camino que le señalaron montaña abajo entre matas de café, comenzaba la Masacre de Acteal perpetrada por paramilitares adheridos al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que asesinaron a sangre fría a 18 menores de edad y 27 adultos, quienes eran parte de la organización católica y pacifista Las Abejas.  Desde su creación, la organización ha simpatizado con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y se ha negado a colaborar con el paramilitarismo.

Este es el relato que hace Guadalupe 20 años después. Ella ahora es concejala representante del pueblo Tsotsil en la campaña de María de Jesús Patricio, aspirante a la presidencia de México del Consejo Nacional Indígena (CNI). “Lupita”, como se le conoce en los Altos de Chiapas narra cómo llegó a este punto de su vida, partiendo desde aquel día.

Foto: Centro de Derechos Humanos Frayba para R35R

Hoy 82 de los acusados por la matanza están libres (los últimos siete salieron en 2012 por orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación) y cinco siguen presos. En la actualidad -igual que en esas fechas en que la niña Lupita salvó su vida- la región de Los Altos de Chiapas está pasando por un conflicto armado: la disputa territorial entre los municipios de Chenalhó y Chalchihuitán que ha causado 10 muertes y más de 5000 personas desplazadas que viven en el fango, sin alimentación adecuada y con temperaturas cercanas a los 0 grados centígrados.

La forma en que ocurrió la matanza de Acteal ha sido contada a detalle a lo largo de dos décadas. La “memoria” que hacen las personas sobrevivientes tiene coincidencias con el Plan de Campaña Chiapas 94, una estrategia del Ejército contra la insurgencia del EZLN. La forma en la que se desarrollan actualmente los acontecimientos violentos en Chiapas coincide también con las directrices de ese Plan, según testimonios.

Fácil te queman tu casa

En donde hoy es el centro ceremonial de Acteal que honra a las 45 víctimas (más cuatro que estaban por nacer), ahí pasaba Guadalupe su infancia. “Tuve una infancia muy tranquila, alegre, muy de campo, muy humilde y sintiendo el calor de comunidad. Jugando mucho, muy bonito”. En esa época su comunidad no era famosa como hoy y tenía un paisaje boscoso que fue desapareciendo con la llegada de personas desplazadas y la necesidad de construir más casas.

Tal como hoy ocurre en Chalchihuitán y Chenalhó, las casas eran saqueadas y quemadas, y las veredas y caminos de Los Altos se llenaban de familias desplazadas. “Aquí se llenaba de gente cuando había fiestas religiosas, en cambio luego se llenó por conflictos, era una gran diferencia porque llegaban con miedo, llegaban huyendo”, recuerda Lupita.

La comunidad de Acteal y la casa de Lupita se convirtieron en un campamento de refugiados y Las Abejas hicieron dos cosas que molestaron a los paramilitares: no apoyarlos económicamente para combatir al EZLN y simpatizar con el EZLN. Eso, a pesar de ser pacifistas hasta las últimas consecuencias, los puso en peligro inminente.

Foto: Centro de Derechos Humanos Frayba para R35R

Elena Pérez Jiménez, sobreviviente, recuerda que a su familia le quemaron la casa por no dar 50 pesos a los paramilitares, entonces estuvieron semanas desplazados escondiéndose de sus agresores hasta el día de la masacre. Su padre fue asesinado cerca de ella.

Para Jorge Santiago, quien fue integrante de la Comisión Nacional de Intermediación durante el conflicto armado, un episodio importante fue la Convención Nacional Democrática en agosto de 1994 con participación “de todos los pueblos y organizaciones a nivel nacional” y donde se esbozó la posibilidad de una organización nacional con intenciones de autonomía que incluso pudiera participar en las elecciones.

El Ejército ya tenía en la mira a esa Convención como un foco de subversión. También estaba en marcha el “adiestramiento y apoyo de las fuerzas armadas de autodefensa u otras organizaciones paramilitares” con la “ayuda” de autoridades locales, municipales, estatales y federales, según se detalla en el Plan de Campaña Chiapas 94.

Mientras tanto, cuando Ernesto Zedillo asumió la presidencia de México, su gobierno usó un “discurso de paz” hasta que vino la llamada “traición de Zedillo”, al anunciar el 9 de febrero de 1995 que había descubierto las identidades de militantes del EZLN. Uno de ellos, de acuerdo con el expresidente, era el propio Jorge Santiago, quien fue encarcelado de inmediato.

Bajo el gobierno de Zedillo el Ejército ocupó la comunidad La Realidad. “Este es un antecedente de las posibilidades que hay del Estado de entrar a las comunidades, de usar la fuerza, de entrar con Ejército, de ir y destruir las casas, hacer desplazamiento de los pueblos”, reflexiona Jorge Santiago.

El Plan del Ejército estaba en marcha con sus operaciones de “asesoramiento”, es decir, “organización de las fuerzas de autodefensa”, organización “secreta” de sectores de la población civil “caracterizados con un alto sentido patriótico”, según el documento de ese Plan militar.

También se determinó establecer la censura mediática, combatir “la organización de masas” que estaría dentro de organizaciones religiosas, étnicas o campesinas. La segunda fase incluye el “desplazamiento forzado de la población bajo la influencia zapatista hacia albergues o zonas de refugio oficiales; neutralización de las actividades de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas; destrucción de siembras y cosechas, y empleo de la autodefensa civil”.

Foto: Centro de Derechos Humanos Frayba para R35R

En el día a día de Los Altos de Chiapas en 1997 se vivía con población armada que perseguía, desplazaba a personas, saqueaba y quemaba casas. Para Jorge Santiago, el tejido social estaba bajo amenaza, con familias rotas por el paramilitarismo que entró a la intimidad de los hogares. La propia Guadalupe tiene un tío que era paramilitar y fue detenido. Ahora está libre y se lo ha encontrado en la comunidad.

Las armas estaban en varias comunidades. “En ese entonces ya habían muchos disparos y ya no podíamos salir a limpiar nuestra milpa, traer nuestra leña; fue así como se desplazaron muchos compañeros y decidimos que vinieran a refugiarse en los campamentos”, cuenta el sobreviviente Mariano Pérez Cura desde la comunidad de Acteal.

Días antes del 22 de diciembre de 1997, Guadalupe escuchó a su padre decir: “a cualquier hora pueden venir a matar”. Después el hombre cerró la puerta de su casa, se sentó en un rincón, apagó la luz y encendió un cigarrillo.  No dijo nada más. Ante el peligro inminente, rezos. Alonso Vázquez fue uno de los que propusieron los tres días de oración y ayuno. Las Abejas siguieron ese plan al pie de la letra mientras el cerco paramilitar se estrechaba.

Lupita había visto casas quemadas y escuchado balazos al aire. Estaba acostumbrada y no creía que podía pasar algo peor. “Como (Las Abejas) es una organización pacífica, no te imaginas que te vienen a matar porque sí” y por más que se acercaran la detonaciones, no concebían que pudiera suceder lo que sucedió.

“Empezaron de lejos, normalmente no pasan de quemar casas y espantar de lejos como lo han hecho. Todos nos hincamos alrededor del campo a rezar. Terminando siguieron y siguieron los disparos. Dijimos, que acaben de quemar las casas y ya se van a tranquilizar, pero no, ese día no fue como otros días”, recordó la ahora Concejala del CNI.

“El objetivo de nuestra oración en Acteal era pedir a Dios por la paz, por la vida, que no hubiera un enfrentamiento entre zapatistas y priistas, que no hubiera derrame de sangre entre campesinos. Los priistas pensaron que era algo en contra de ellos, fue así que los priistas vinieron aquí a matarnos”, dijo el sobreviviente Mariano Pérez.

Elena Pérez Jimenez, sobreviviente de La Masacre de Acteal. FOTO: Danny Alveal para R35R

En el arroyo

Muchos hombres ya habían corrido, pensaban que el ataque era contra ellos. Niños y mujeres estarían a salvo en un escondite, en el nacimiento del arroyo que está a unos metros del lugar de oración que se había habilitado para esos días porque en la ermita no cabían tantas personas.

Pero cuando el hombre con gorra militar disparó a la mamá de Lupita -que tenía en brazos un bebé de ocho meses y también a él lo mataron-, no había ya ningún dejo de humanidad entre los agresores. Decenas de personas estaban acurrucadas en el hueco donde nace el agua, a merced de los matones.

Los hombres armados habían avanzando en una formación parecida a una gran tenaza, por veredas, monte y carretera sin ningún sigilo, al contrario, disparando, como si la presencia militar y policíaca que había en la zona hubiera dejado de existir ese día, relata Mariano Pérez.

Alrededor de las cuatro de la tarde los paramilitares llegaron al escondite del arroyo atraídos por el llanto de los bebés. Lupita ya no alcanzó a ver que después de que su mamá fue baleada, su papá le dijo al matón de la gorra: “por favor, hermano, déjanos en paz”. Existe la certeza en Acteal de que Alonso Vázquez, cuando vio la inminencia de la muerte, repitió las palabras de Cristo en la cruz: “perdónalos…”

“Después que dijo Alonso esas palabras, le dispararon también y cayó muerto, y también murieron muchos de sus familiares (nueve personas de la familia Vázquez fueron asesinadas). Después mataron a los demás, mujeres embarazadas, bebés y niños. Los pistoleros estaban a no más de 15 metros, según calcula Mariano Pérez, que logró hacerse pasar por muerto entre los cuerpos que quedaron apilados y así salvó su vida.

Lupita no vio nada de eso, pero mientras corría sólo escuchó y su imaginación era una máquina de malos presagios. “Bajé como tres metros de ahí, se acercaron más y empezaron a matar a todos. Empecé a escuchar el llanto y los gritos de las mujeres, los niños y de los hombres. Eran quejidos horribles de dolor”. Entonces siguió adelante, rápido y en silencio.

Memoria y verdad

El recién publicado libro Acteal: Resistencia, Memoria y Verdad mostró cómo las víctimas fueron agredidas también con armas blancas. Una niña de dos años, otra más de un año y una mujer de 65 años son algunas de las personas que fueron apuñaladas. El libro es un “peritaje” que revisa paso a paso los hechos previos a la masacre y el impacto psicosocial que ha tenido entre sobrevivientes y familiares de las víctimas.

Contiene una investigación forense que, según su autor, el médico especialista en medicina legal y forense, Carlos Beristain, deja claro que se debieron aplicar protocolos forenses reconocidos internacionalmente porque las autoridades mexicanas realizaron una interpretación “limitada” de la descripción de las heridas, es decir, de cómo los mataron.

La escena del crimen nunca fue protegida, no se realizó una recolección sistemática de pruebas en el lugar de los hechos ni se hizo un adecuado examen fotográfico de los cuerpos.

“En su conjunto los hechos reúnen la definición de masacre al tratarse de un grupo de hombres, mujeres y niños indefensos, entre los que hay ancianos, mujeres embarazadas y lactantes. La reiteración de las heridas hasta lograr la muerte muestra una acción orientada a la intencionalidad de acabar con el grupo”, concluyó Beristain.

Lupita siguió adelante y encontró en el camino a su hermano Juan, de 14 años. Ella le dio las malas noticias, se tomaron de la mano y continuaron hacia el Poloh, el primer municipio autónomo controlado por el EZLN. Antes de llegar, encontraron bases de apoyo zapatistas escondidos entre los cafetales. Así quedaron a Salvo. Dice la Lupita de la actualidad que ahí comenzó su vida y que lo primero que se planteó fue: “una niña de 10 años sin nadie difícilmente puede vivir”.

Bajaba la frecuencia de los disparos, entraba la noche y se acababa el 22 de diciembre de 1997. La niña tsotsil pasaba “cada segundo como una esperanza muerta”. Nueve familiares suyos estaban muertos: sus padres y cinco hermanas entre ellos. No lo sabía aún. Tampoco sabía que al día siguiente iba a encontrar a su otro hermano, Manuel, buscándola en un campamento habilitado en Poloh. Después supo que dos hermanas suyas estaban heridas en un hospital. A Lupita le tocó darles las malas noticias. Más tarde apareció su tía María, que no estuvo durante la masacre. Con ella crecieron, desplazados de ahí en adelante.

“¿Cómo decirle a dos niñas que nuestros padres están muertos, que ellas están en el hospital y que somos las que quedamos?, dice Guadalupe en la tranquilidad de la ermita de Acteal, 20 años después.

En Los Chorros

También 20 años después, un integrante de Las Abejas que vive en Los Chorros -cuna del paramilitarismo en Chiapas- se encontró a un zapatista de Poloh. El miembro del EZLN le dijo que su vida estaba en peligro por sus conflictos con las personas armadas de Los Chorros.

Desde su casa de esa famosa comunidad, el artesano José Vázquez inicia la plática: “No sé si han escuchado, pero aquí en el barrio de Río Jordán hay problemas”. Vive amenazado porque no acepta programas de gobierno como Prospera, Procampo o Piso Firme. Ni siquiera acepta el agua potable y se las arregla con un tanque para captar agua de lluvia que ya le rompieron otros lugareños de la comunidad. No tiene luz porque se la cortaron.

Con ese modo de vida de Las Abejas, según Jorge Santiago, le están dando la espalda al gobierno por completo. Se considera autónomos y eso a “la gente” (paramilitares) le molesta. “Estamos igual como pasó en el 97, cuando hubo esa acción que hizo ‘la gente’”.

“La violencia no se ha terminado en Chenalhó, es sistemática y tiene distintos rostros. La vida en Chenalhó es muy difícil porque no ha habido justicia, eso ayuda a la violencia. Si matar no tiene costo político, matan”, dice el padre Marcelo Pérez, párroco de Simojovel y antes 10 años párroco de Chenalhó, en los que sufrió tres atentados. La entrevista con el religioso sucede pocos días antes de que iniciara la crisis humanitaria en Chalchihuitán y Chenalhó y él se trasladara a la mayoría de los puntos de desplazamiento forzado para informar de la situación.

El párroco de Chenalhó, Manuel Pérez, ha sabido que los paramilitares liberados están de vuelta en ese municipio. “Algunos hacen las cosas directa o indirectamente. Se escucha que quisieran vengarse de lo que les hicieron, como si fueran inocentes. Amenazan de que puede haber otro Acteal”. Al padre Manuel lo secuestraron una ocasión.

De acuerdo con integrantes de la Mesa Directiva de Las Abejas de Acteal, “ningún paramilitar se ha arrepentido” de haber participado en la masacre. Además, en los últimos años ha habido un acopio de armas “notable”, según el testimonio de Rafael Landerreche, trabajador social y miembro del equipo pastoral de Chenalhó.

Las Abejas de Acteal siguen con la misma postura de no violencia y de no recibir ayudas del gobierno. Eso para Lupita implicaría un “perdón” y por lo tanto, “olvido”.

Este 22 de diciembre la conmemoración incluye una peregrinación por la misma carretera donde fueron traídos los cuerpos desde Poloh hasta Acteal, hace 20 años, cuando pasó un camión cargado de paramilitares que los sobrevivientes reconocieron de inmediato. Ahí el obispo Samuel Ruiz, quien participaba del cortejo fúnebre, se movilizó en la PGR y decenas de señalados fueron detenidos.

Guadalupe caminará por ahí. También seguirá en la campaña de “Marichuy” electrizando a los oyentes en los mítines con su testimonio y sus proclamas. Al principio no quiso aceptar el cargo, pero aún recuerda mucho el “¡vete de aquí!” de su padre.

“Precisamente ese ha sido mi punto débil porque yo no iba a aceptar este cargo que para mí es muy grande, es muy pesado. Yo les dije que no, pero me recordaron ese momento en que mi papá me salvó la vida”, finalizó.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Coronavirus: 10 buenas noticias sobre la pandemia (un año después)

El catedrático de microbiología español Ignacio López-Goñi hace balance sobre la experiencia científica acumulada en los últimos meses.
24 de febrero, 2021
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No sabemos qué ocurrirá en los próximos meses y las nuevas variantes genéticas son motivo de incertidumbre, pero un año después el mensaje es el mismo: los avances de la ciencia nos animan a ser optimistas y a ver el vaso medio lleno.

1. Hay más artículos sobre SARS-CoV-2 y la covid-19 que sobre malaria

Hace un año nos asombrábamos de que en poco más de un mes desde que se notificaran los primeros casos ya hubiera más de 164 artículos científicos en PubMed (un motor de búsqueda de libre acceso para consultar publicaciones científicas) sobre el nuevo virus y la enfermedad.

Hoy esa cifra se ha multiplicado por más de 600 y ya supera los 100.000 artículos, más que los que aparecen bajo el epígrafe de “malaria”, por ejemplo. Existen registrados más de 4.800 estudios en curso sobre tratamientos y vacunas.

Sabemos más sobre el SARS-CoV-2 y la covid-19 que de otras enfermedades que llevamos lustros estudiando.

2. Más de 200 nuevas vacunas

Hace un año se destacaba que hubiera ocho nuevos proyectos sobre vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2.

Según el portal bioRENDER ahora son más 195 candidatos, al menos 71 ya en ensayos clínicos.

Estos emplean todo tipo de tecnologías: virus vivos atenuados, virus inactivados, subunidades de proteínas, vectores virales recombinantes, partículas similares a virus (VLP), ADN y ARNm.

Personal de salud con una ampolla de la vacuna contra el covid-19

Getty Images
Existen cerca de 200 proyectos de vacunas contra la covid-19.

Jamás se había invertido tanto dinero y había habido tanta colaboración para el desarrollo de vacunas entre entidades públicas, privadas, centros de investigación, universidades, farmacéuticas, empresas y ONG.

Algunos proyectos se han abandonado, pero otros ya fueron autorizados por la OMS: Pfizer/BioNTech y Moderna con tecnología ARNm, AstraZeneca/Oxford y Sputnik V con tecnología de adenovirus recombinantes y la china Sinopharm, con coronavirus inactivos.

Al menos otras 20 vacunas están ya en ensayos clínicos de fase III y en las próximas semanas y meses podrán ser aprobadas, si los resultados son satisfactorios.

3. Las vacunas de ARNm son muy seguras

Uno de los posibles efectos graves de las vacunas es la anafilaxis, una reacción alérgica que puede llegar a ser mortal y que ocurre normalmente al poco tiempo de administrar la vacuna.

Se han analizado datos del primer mes de vacunación en EE.UU., donde se han administrado más de 17,5 millones de dosis (exactamente 9.943.247 de la vacuna de Pfizer/BioNTech y 7.581.429 de la de Moderna).

El Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) ha registrado solo 66 casos de anafilaxia (47 con la vacuna de Pfizer/BioNTech y 19 con la de Moderna).

Esto supone menos de 4 casos por millón de dosis o el 0,0003% de todas las dosis analizadas. 21 (el 32%) de esos 66 casos había tenido casos previos de anafilaxia por otros motivos. No se ha detectado ningún fallecimiento.

Trabajadores médicos frente al hospital Langone Health de Nueva York mientras la gente aplaude para mostrar su gratitud al personal médico y a los trabajadores esenciales en la primera línea de la pandemia de coronavirus el 19 de abril de 2020 en la ciudad de Nueva York.

Getty Images
Hay más conocimiento científico de la covid-19 que de la malaria.

Si se compara con el número de casos de covid-19, las secuelas que deja la enfermedad y el número de fallecimientos, el beneficio que suponen las vacunas supera enormemente los posibles efectos adversos.

Todo esto permite afirmar que, de momento, las vacunas de ARNm son muy seguras.

4. Las vacunas son efectivas

Israel es el país que más población tiene ya vacunada.

A principios de febrero y desde que comenzó la campaña en diciembre, más de 3,67 millones de israelíes habían recibido la primera dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech.

Esto representaba cerca del 40% de la población del país. Más del 28% había recibido también la segunda dosis. Entre los mayores de 60, más del 80% había sido vacunado.

Los datos preliminares muestran que la vacunación está siendo efectiva.

El número de infecciones está disminuyendo de forma significativa, especialmente entre las personas mayores de 60. En este grupo de edad, ha habido un 56% menos de infecciones y un 42% menos de hospitalizaciones y un 35% menos de fallecimientos por covid-19 después de la segunda dosis.

Los resultados con las dos dosis son excelentes: de los 523.000 israelíes vacunados con dos dosis solo hay 544 casos de covid-19, tan solo 4 casos de covid-19 grave y cero fallecimientos. Estos datos confirman los obtenidos en los ensayos clínicos previos.

Vacunación en Israel en febrero de 2021.

Getty Images
Israel es el país que más vacunó a su población.

Pero no hay que irse hasta Israel.

En Asturias, España el pasado día 15 de febrero se había sobrepasado la cifra de 2.000 personas fallecidas por covid-19 desde el inicio de la pandemia.

Entre ellas, había una gran proporción de personas con domicilio en residencias de mayores, donde el impacto ha sido considerable.

Sin embargo, en estos momentos la situación comienza a estar relativamente controlada gracias a los esfuerzos de vacunación dirigidos específicamente a las personas residentes y trabajadores que los atienden.

El efecto de la vacuna queda de manifiesto al comparar la mortalidad entre personas mayores con domicilio en residencias (casi todas vacunadas), en las que desciende bruscamente, y el número de fallecidos en personas con domicilio fuera de ellas (no vacunadas), entre las que aumenta considerablemente.

Además, se acaban de publicar los resultados de un estudio preliminar en Inglaterra en el que demuestran que la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech es efectiva para prevenir la infección en adultos sintomáticos y asintomáticos, incluso contra la variante “británica” B1.1.7.

5. La confianza en las vacunas aumenta

Después de más de 160 millones de dosis de vacunas frente a la covid-19 administradas, la confianza de la población en las vacunas va en aumento.

Por ejemplo, se ha realizado una encuesta a 13.500 personas de quince países de Europa, Asia y Australia entre noviembre del 2020 y enero de 2021.

En noviembre, antes de que los países comenzaran a aprobar las vacunas, solo cerca del 40% de los encuestados se pondrían la vacuna contra la covid-19 y más del 50% estaban preocupados por los posibles efectos secundarios.

Para enero, más de la mitad se pondría la vacuna y el número de personas preocupadas por los efectos secundarios había disminuido ligeramente.

Un paciente curado de covid-19 saluda a los trabajadores médicos cuando es dado de alta del Centro de Salud Pública de Chongqing el 15 de marzo de 2020 en Chongqing, China.

Getty Images
La población cada vez confía más en las vacunas contra la covid-19.

Reino Unido fue el país en el que más gente se manifestó dispuesta a vacunarse (hasta un 78% de los encuestados) y en España la proporción de gente dispuesta a vacunarse pasó de un 28% en noviembre a un 52% a mediados de enero.

6. La respuesta inmune frente al virus dura al menos ocho meses

Los test serológicos que miden anticuerpos frente al SARS-CoV-2 no reflejan todo el potencial, la duración y la memoria de la respuesta inmune frente al virus.

Conocer cuánto dura la respuesta inmune frente al virus es fundamental para determinar la protección frente a las reinfecciones, la gravedad de la enfermedad y la eficacia de la vacuna.

Se ha comprobado que, aunque hay cierta heterogeneidad en la respuesta según cada individuo, en la mayoría de las personas en las que se ha analizado mantienen una robusta respuesta inmune humoral (anticuerpos) y celular (linfocitos T), de como mínimo entre 6 y 8 meses después de la infección, independientemente de que sean leves o graves.

7. Nuevos tratamientos frente a los casos más graves

Ya sabemos que la covid-19 es mucho más que una neumonía.

Se conoce mucho más de la enfermedad y, aunque no dispongamos de momento de un antiviral específico que inhiba el virus, hay combinaciones de tratamientos que mejoran mucho el pronóstico y reducen la mortalidad de los casos más graves.

Antivirales, antiinflamatorios, anticoagulantes, corticoides, inhibidores de la tormenta de citoquinas y anticuerpos monoclonales son algunos ejemplos.

Existen más de 400 ensayos clínicos en curso en los que se están probando distintos tratamientos y combinaciones.

Un médico le da el pulgar hacia arriba a un paciente con covid-19 que ya no usa un respirador en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos el 21 de abril de 2020 en el distrito de Brooklyn de Nueva York.

Getty Images
Hay cada vez más y nuevos tratamientos para combatir los casos graves de covid-19.

Por ejemplo, según el ensayo clínico internacional Recovery, la combinación de tocilizumab (un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor de la interleukina-6, aprobado para el tratamiento de la artritis reumatoide) y la dexametasona (un potente glucocorticoide sintético que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor), puede reducir a casi la mitad las muertes en los pacientes más graves con covid-19.

Por otra parte, el tratamiento preventivo con anticoagulantes en pacientes con covid-19 hospitalizados, se asocia con un 30% menos de mortalidad a 30 días y sin efectos adversos de sangrado.

8. No hay gripe

Existía una seria preocupación sobre cómo se iba a comportar el solapamiento de SARS-CoV-2 con otros patógenos respiratorios frecuentes en los meses de invierno.

No se podía descartar una situación de “tormenta perfecta” en la que coincidieran SARS-CoV-2 con otros virus, como el de la gripe o el respiratorio sincitial, que causan bronquiolitis y neumonías y son responsables de frecuentes hospitalizaciones y muertes en determinados sectores de la población más vulnerable.

Se había sugerido que el riesgo de muerte en personas infectadas por gripe y SARS-CoV-2 de forma simultánea era superior que en aquellas que solo estaban infectadas por el coronavirus, especialmente en mayores de 70 años.

La coincidencia de varios virus respiratorios con el SARS-CoV-2 podría haber causado una carnicería en las personas mayores.

Mayoría de personas con mascarilla.

Getty Images
El cuidado de las personas, con el uso de las mascarillas y con distanciamiento, hizo que otros virus como el de la gripe mermaran.

La buena noticia es que esta temporada la gripe y otros virus respiratorios han desaparecido, tanto en los meses de junio a agosto en el hemisferio sur como ahora en el hemisferio norte.

No podemos descartar que esto pueda suponer un problema el año que viene (las temporadas en las que la gripe causa mayor mortalidad suelen estar precedidas de temporadas más benignas), pero este año ha supuesto un verdadero alivio a los sistemas sanitarios.

Varias son las causas que pueden explicar este declive de la gripe. Primero conviene recordar que el SARS-CoV-2 y el virus de la gripe son virus muy diferentes.

Es muy probable que el menor periodo de incubación de la gripe, la existencia de inmunidad previa, la intensa campaña de vacunación de este año, las medidas de confinamiento, disminución de viajes, uso de mascarilla, higiene y distanciamiento social hayan tenido un mayor efecto en disminuir la transmisión de este virus.

Por el contrario, en la transmisión del coronavirus además influyen mucho más el efecto de los aerosoles, el papel de los superpropagadores y los asintomáticos.

9. Podemos seguir la evolución del virus a tiempo real

El efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas del SARS-CoV-2 en la vacunación y en el transcurso de la pandemia es una incertidumbre.

Debido a que los cambios genéticos pueden tener un potencial efecto en cómo se comporte el virus, su análisis y seguimiento es fundamental.

La buena noticia es que hoy tenemos la capacidad de seguir la evolución a tiempo real del virus y la aparición de nuevas variantes genéticas.

Hay ya más de 260.000 secuencias del genoma de SARS-CoV-2 disponibles en las bases de datos.

Estudios con coronavirus.

Getty Images
A diferencia de otras pandemias, con la de la covid-19 podemos seguir su evolución en tiempo real.

Esas secuencias provienen de otros tantos aislamientos obtenidos de muestras humanas desde febrero del año pasado hasta el momento actual.

Aunque los cambios de nucleótidos son la primera fuente de variación genética del SARS-CoV-2, también se han detectado inserciones, deleciones (un tipo de mutación genética en la cual se pierde material genético) e incluso recombinaciones.

Todo esto permite hacer filogenias (relaciones de “parentesco” entre las variantes virales) que pueden emplearse para hacer estimaciones temporales (cuándo surgen nuevas variantes), caracterizar cómo se extiende geográficamente el virus, reconstruir la dinámica epidemiológica dentro de una región y analizar cómo se adaptan a lo largo del tiempo.

El análisis de las secuencias del SARS-CoV-2 no tiene precedentes, en la base de datos GISAID (Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data) son más de 580.000 datos de secuencias compartidas.

Es la primera vez que se está siguiendo a tiempo real la evolución de un virus pandémico.

10. La pandemia a nivel mundial decrece

No sabemos cómo se desarrollará la pandemia en los próximos meses.

Dada la intensidad que ha tenido hasta ahora es probable que haya nuevas olas, pero quizá de menor intensidad.

No sabemos cómo será una posible cuarta ola, ni el efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas que van apareciendo, pero la buena noticia es que a nivel global la pandemia en este momento decrece.

Un hombre, personal de salud, saluda desde la ventana.

Getty Images
Los números de casos de covid-19 están bajando en el mundo.

Quizá sea una combinación de varios factores: el virus se comporta de forma estacional, la población va adquiriendo cierta inmunidad de grupo por infección natural o por las vacunas, quizá el virus en ese proceso natural de variación y mutación va derivando a formas menos virulentas y se va adatando a su nuevo huésped.

No lo sabemos a ciencia cierta, pero de momento sigue habiendo motivo para la esperanza.

*Ignacio López-Goñi es catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, España.


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