Desplazamiento forzado en Chiapas: Una historia que se repite desde hace 45 años
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Rodrigo Soberanes

Desplazamiento forzado en Chiapas: Una historia que se repite desde hace 45 años

Un conflicto territorial que data de 1973 con presencia de grupos paramilitares tiene desplazadas a más de 4 mil personas en una de las zonas más pobres y convulsas de México. Es una crisis humanitaria con mujeres y niños como principales afectados, que no ha sido atendida por las autoridades.
Rodrigo Soberanes
Por Rodrigo Soberanes
4 de diciembre, 2017
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Las balas comenzaron a caer en las casas durante la noche. Entraron por ventanas y techos de lámina. Las familias que salieron huyendo no entienden realmente quiénes ni por qué los agredieron. Hasta ahora se libraron de los tiros, pero vivir desplazados durmiendo al aire libre entre la maleza y sin alimentos está consumiendo su salud.

Desde el primer día de noviembre los tiros siguen asustando a las familias por las noches en comunidades aledañas a los límites entre los municipios de Chenalhó y Chalchihuitán, en la zona de Los Altos de Chiapas, en el sureste de México, donde una añeja disputa territorial ha traído de vuelta la violencia armada, causando el desplazamiento de más de 4000 personas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“El primero de noviembre nosotros salimos porque llegó bala a mi casa, así que así estamos los hombres y mujeres, en el día en las casas y en las noches se salen, por eso las mujeres en este momento no están en sus casas”, contó Gilberto Santis, agente municipal de la comunidad de Las Limas, en uno de los tres accesos de Chenalhó a Chalchihuitán que fueron bloqueados.

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Dentro de Chenalhó, en la comunidad de Mojompepentic, hay casas quemadas a orilla de carretera y otras con la fachada derribada. Las personas que vivían ahí se fueron hacia el monte a esperar que pase la violencia.

En Fracción Poloh -otra comunidad de Chenalhó- hay una casa con cuatro balazos incrustados. Dos entraron por el techo de lámina, otro golpeó la pared y uno más entró por la ventana, pasando por encima de las personas que estaban dormidas. En esa habitación -con camas y un fogón al lado- todo ha sido agitación desde la agresión. Ahí no se duerme ya.

“Cuando nos dispararon estábamos durmiendo, la bala pasó por arriba, al aire. Ya no dormimos y nos desvelamos”, exclamó una madre de familia con sus hijas alrededor, todavía dentro de la casa.

En Fracción Poloh comienza el camino hacia las montañas que han seguido más de 800 personas desplazadas y que no han tenido más opción que construir estructuras de madera, poner un techo con lo que se pueda (ramas, plásticos o láminas de cartón) e instalar un fogón para hacer tortillas y calentar frijoles y sopas de pasta.

Hilario Paciencia, desplazado de esa comunidad, hizo un esfuerzo para expresar en español la situación por la que su esposa, hijas y él están pasando. “Estamos sufriendo mucho. Necesitamos maíz y láminas para techo”, exclamó.

Entre los reclamos que se escuchan dentro de esta comunidad, una de las pocas palabras en español más usadas es “desplazados”, porque no existe una palabra en tsotsil, su lengua, que defina la situación que viven.

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Las quejas de los pobladores fueron respondidas por el gobierno de Chiapas con brigadas de salud, protección civil y presencia policíaca, pero un mes después de reiniciada la violencia y luego que la ONU hiciera un llamado urgente al Estado mexicano para atender la crisis humanitaria que están viviendo estas comunidades indígenas.

“No está bien sufrir así”

La región donde están los campamentos de desplazados las viviendas improvisadas están separadas una de otra. Su experiencia les enseña que es mejor dispersarse para evitar ser cazados como las 45 personas desarmadas asesinadas a sangre fría el 22 de noviembre de 1997 en Acteal, una comunidad que está detrás de un par de montañas, a 20 minutos de Fracción Poloh en coche.

No están juntos, están dispersados para salvar sus vidas”, explicó el sacerdote Marcelo Pérez, párroco del vecino municipio de Simojovel, quien ha estado presente en los campamentos de los dos municipios publicando en sus redes sociales cómo viven las personas desplazadas y traduciendo los mensajes del idioma tsotsil al español.

Para los habitantes de Chalchihuitán y Chenalhó, la salida forzosa de sus casas a causa de la violencia armada es una situación que se repite. “Cada dos o tres años resurgen incidentes en las tierras en conflicto”, contó Rafael Landerreche, trabajador social desde hace más de 15 años en la zona.

Los de mayor edad pueden narrar toda una vida de sucesos violentos con armas de fuego y desplazamientos multitudinarios desde 1973, cuando fueron aprobados unos planos que trazaban los límites entre los dos municipios y tres años después se echó abajo con la firma de un nuevo convenio.

Ahora, como desde los años 80, Chalchihuitán reclama 800 hectáreas a Chenalhó, en los dos municipios hay grupos armados -“paramilitares”- y en los dos lados de la zona de conflicto hay familias desplazadas.

“Hace cuatro años con los disparos salimos otra vez, hace tres años salimos otra vez, hasta este momento estamos también desplazados. Sufrimos mucho, hay ancianos y ancianas, hace mucho frío . Los niños están enfermos de tos y catarro por el frío. No está bien sufrir así, queremos que nos lleven a nuestras casas”, señaló de forma contundente una de las mujeres afectadas.

De acuerdo con el recuento realizado en terreno por el padre Marcelo Pérez y personas que le ayudan a recolectar información, en Chalchihuitán hay más de 4800 personas desplazadas, mientras que en Chenalhó la cifra supera las 900 personas, entre ellas hay seis mujeres embarazadas.

Salimos con ancianos y ancianas. Nos disparan cuando estamos en nuestra casa, ya tiene años que comenzó. Pareciera que somos animales”, exclamó María Jiménez Pérez desde un punto reunión de personas desplazadas en la comunidad en Chenalhó.

Durante un recorrido realizado por el padre Marcelo Pérez y el párroco de Chenalhó, Manuel Pérez, Ruta 35 constató las condiciones que la ONU llamó “precarias e inhumanas” en las que sobreviven las familias. Desde sus edificaciones improvisadas, las y los afectados pedían cosas tan básicas como frijol, azúcar, jabón, maíz y láminas.

Pero la principal demanda era poder volver a sus casas donde dejaron sus pertenencias y sus medios de trabajo. “Allá dejamos nuestros animales y todas nuestras pertenencias porque nuestras vidas están amenazadas”, insistió María Jiménez.

Violaciones sistemáticas a derechos humanos

El gobierno de Chiapas informó el pasado viernes 1 de diciembre que envió -a más de un mes del inicio del conflicto- al Grupo de Respuesta Inmediata con brigadas de salud, protección civil y la policía, con el apoyo del Ejército.

En un comunicado emitido también este viernes, la ONU “urgió” al Estado Mexicano a resolver la crisis de desplazamiento interno forzado, sin señalar responsabilidades en específico a ninguno de los niveles de gobierno.

Es un comunicado de “profunda preocupación” precedido de la visita a Chiapas de la relatora de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpus, el pasado 14 de noviembre, en la que constató las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que se viven en este estado.

Esa visita concluyó con un llamado a “acciones urgentes, de acuerdo con los estándares internacionales, incluidos los Principios Rectores sobre Desplazamiento Interno, para garantizar que todas las personas desplazadas internas indígenas tengan el derecho a un adecuado nivel de vida”.

 

* Rodrigo Soberanes es periodista independiente y ha trabajado en el centro y sur de México y Centroamérica, principalmente. Este reportaje fue publicado originalmente en el sitio de periodismo de investigación Ruta 35.

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Vacunas contra COVID-19: por qué te puedes contagiar aunque ya estés inoculado

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada. Pero eso no significa que el SARS-CoV-2 desaparezca. Incluso puede volver a infectar, explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular.
Getty Images
13 de mayo, 2021
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Conforme el número de personas vacunadas aumenta, crece la sensación de libertad y nos relajamos. Algunos gobiernos establecen ya medidas para dar carta blanca a la movilidad de las personas vacunadas sin limitaciones. Pero ¿estamos seguros de que se puede abrir la movilidad sin haber alcanzado la inmunidad de grupo?

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o estos serán leves en futuras reinfecciones. Pero eso no significa que el virus desaparezca. Incluso puede volver a contagiar.

La clave está en la actividad del sistema inmunitario y en la capacidad de proliferación del virus en estas personas.

Un sistema inmunitario entrenado elimina el virus antes de que éste pueda causar graves daños en el organismo.

Por ello, la duda a despejar ahora es si las personas inmunizadas mantienen capacidad de contagio. La respuesta dependerá de la cantidad de virus que puedan dispersar.

Síntomas menos graves o asintomáticos

Un reciente estudio realizado en centros de mayores en Chicago demostró que un 4,2%, entre trabajadores y pacientes, se contagiaron por SARS-CoV-2 en un periodo de cuatro meses (diciembre 2020-marzo 2021).

virus

Getty
Los linfocitos T citotóxicos actúan contra las células que están expresando la proteína del virus (en la imagen).

De las personas infectadas, la mayoría no habían sido vacunadas. Pero un 6% de las infecciones se habían dado en personas totalmente vacunadas y un 23% en las que habían recibido una sola dosis.

Por otro lado, las reinfecciones de personas que han pasado la enfermedad son inusuales pero ocurren.

En un estudio realizado en Reino Unido con trabajadores sanitarios que habían sufrido covid-19, un 0,6% sufrieron reinfección. Eso sí, con síntomas leves.

Además, el reciente estudio SIREN (SARS-COV2 Immunity and Reinfection Evaluation, llevado a cabo por el sistema de salud público británico) enfocado en la inmunidad y la reinfección por el SARS-CoV-2 concluye que la respuesta inmunitaria previene en gran medida el riesgo de contagio.

Pero también indica que, aún con sintomatología leve, los reinfectados pueden ser foco de dispersión del virus.

En Estados Unidos la exposición a las nuevas variantes ha sido considerada como factor frente a la posible reinfección en personas ya inmunizadas.

En cuanto a España, ya se han notificado casos de personas vacunadas al completo que se han reinfectado presentando síntomas leves acompañados con altas cargas víricas. Lo mismo ha ocurrido en otros países como Singapur o las islas Seychelles.

Los anticuerpos no lo son todo: el papel relevante de los linfocitos T

A lo largo de la pandemia se ha prestado mucha atención a los niveles de anticuerpos y el tiempo que se mantienen en nuestra sangre. Pero ¿de verdad son los anticuerpos tan relevantes?

Vacunados en México

PEDRO PARDO/AFP via Getty Images
Este grupo fue inmunizado con la vacuna de Pfizer-BioNTech en Ciudad de México.

Los anticuerpos son producidos por linfocitos B activados que se transforman en células plasmáticas. Las células plasmáticas dejan de funcionar con el tiempo y mueren.

Los anticuerpos producidos por éstas se mantienen circulando en la sangre durante semanas o meses hasta que degeneran y son eliminados.

También se producen linfocitos B memoria que actuarán más rápidamente y generarán células plasmáticas y anticuerpos con mayor rapidez y eficacia en el caso de reinfecciones. Por eso, la duración de los anticuerpos en el plasma no tienen tanta relevancia: son las células memoria las que importan.

En el proceso de inmunización se activan también los linfocitos T ayudantes. Se trata de células responsables de controlar la actividad del sistema inmunitario.

Simultáneamente entran en juego los linfocitos T citotóxicos, que actúan contra las células que están expresando la proteína del virus y las eliminan, reduciendo así la proliferación de éste.

En ambos tipos de linfocitos se generan células memoria con capacidad para activarse rápidamente en las reinfecciones.

Los linfocitos T resultan también esenciales contra las infecciones por virus al liberar interferón, una proteína señalizadora que bloquea la replicación de los virus.

Las mutaciones del SARS-CoV-2 están afectando especialmente a la proteína S. Aquellas variantes que presentan un cambio en esta proteína que mejora la capacidad de unión a la proteína humana, aumentan su capacidad infectiva.

Por eso, las variantes que se están imponiendo en todo el mundo están presentando cambios similares.

¿Significa que pierden efectividad las vacunas? Las vacunas generan anticuerpos contra diferentes zonas de la proteína S.

También activan a linfocitos T ayudantes y citotóxicos que actúan reconociendo diferentes zonas de la proteína.

Por tanto, las mutaciones puntuales que se están produciendo en la proteína S del virus no tienen por qué afectar a la respuesta inmunitaria de una forma importante.

La inmunización solo protege a la persona inmunizada

La vacuna no impide totalmente la invasión del virus. Tanto los anticuerpos como los linfocitos “preparados para defendernos” se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Mujer siendo vacunada

Getty Images
La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o éstos serán leves en futuras reinfecciones.

El virus nos contagia principalmente a través de los aerosoles del aire, por lo que comienza invadiendo las células que revisten la parte superior del sistema respiratorio.

Eso implica una relación entre la capacidad de infección y el tiempo de reacción del sistema inmunitario.

Las personas inmunizadas disponen de un sistema entrenado que actuará en poco tiempo. Pero mientras, el virus puede proliferar y la persona estaría contagiada pero sin síntomas. Y podrá contagiar a otras.

El simple hecho de que el virus encuentre oposición por parte del sistema inmunitario casi de inmediato permite pensar que habrá una reducción en su capacidad de transmisión. De hecho, un reciente estudio en Reino Unido (sin revisión por pares), indica que hasta un 50% menos.

Dado que la inmunización aumenta el número de personas asintomáticas que no saben que están contagiadas, no podemos bajar la guardia. Por ello, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) previene sobre los contagios procedentes de personas inmunizadas.

Es imprescindible que se alcance la inmunidad de grupo para disminuir la expansión del virus y los contagios.

*Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes. Universidad Pablo de Olavide.

Lee el artículo original aquí.


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