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BBC Mundo

4 apps gratuitas para ahorrar datos en tu celular

Existen varias apps gratuitas en el mercado destinadas a controlar el gasto y hacer un uso más eficiente de los datos. Conoce algunas.
BBC Mundo
Por Redacción BBC Mundo Tecnología
4 de diciembre, 2017
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Los datos móviles suponen un gasto importante para muchas personas, pero controlar el consumo es una tarea que resulta cada vez más complicada.

Son muchas las horas que pasamos usando internet en el celular y muchas veces los planes de datos se agotan antes de lo previsto.

Existen varias aplicaciones gratuitas en el mercado destinadas a controlar el gasto y hacer un uso más eficiente los datos.

A continuación, te contamos cómo funcionan algunas.

1. Datally

Google acaba de lanzar esta app que sirve para teléfonos Android y funciona haciendo un análisis por hora, día, semana o mes de los datos consumidos.

El usuario recibe recomendaciones con distintas opciones para ahorrar pero, además, también hace posible activar una opción llamada “controla tus datos”.

Se trata de un sistema que bloquea las aplicaciones que están en segundo plano (aquellas que gastan datos, pero no se están usando activamente) y permite inutilizar una app si están usando demasiados datos.

También te informa si hay redes WiFi cerca de donde estás y hace un recuento de los datos que gastas en tiempo real.

ilustración: datos celularGETTY IMAGES
Bloquear las aplicaciones que están en segundo plano es una forma inteligente de gastar menos datos.

De acuerdo con Google, este servicio permite ahorrar a cada usuario hasta un 30% de los datos que utiliza.

“Mediante el seguimiento del uso de datos móviles de las apps, ahorrarás más datos y aprovecharás más tu teléfono”, asegura la compañía en su blog.

2. My Data Manager

Una de las aplicaciones más populares para ahorro de datos —y mejor valorada— en las tiendas online de Apple y Google —con más de 12 millones de descargas— es My Data Manager.

Es gratuita —aunque tiene también una versión de pago— y permite configurar con todo detalle el plan de datos del usuario, haciendo un seguimiento del uso de datos en redes 3G/4G, WiFi y roaming (itinerancia para el uso de compañías extranjeras).

Permite desactivar temporalmente aquellas aplicaciones que consumen más datos y establecer alarmas para avisar de cuándo se está superando el límite.

3. 3G Watchdog

Esta aplicación desarrollada en Estados Unidos ya tiene tiempo en el mercado (desde 2011) y es una de las más exitosas Sirve únicamente para teléfonos Android y cuenta con una versión gratuita y otra “Pro” (de pago).

ilustración: aplicaciones móvilesGETTY IMAGES
¿Sabes cuáles son las apps que más gastan?

No solo analiza los datos móviles 3G, sino también 4G, 2G. Edge y GPRS.

Ofrece informes, gráficos y tablas que explican el consumo de tu tarifa y propone qué aplicaciones debes abrir solo con WiFi y no con 3G u otras redes.

También cuenta con funciones que explican las reglas de facturación, el historial de consumo y el gasto por aplicación.

4. Smartapp

Para quienes usan dispositivos de Apple, Smartapp puede ser una alternativa interesante a 3G Watchdog. Es compatible con iPhone, iPad o iPod que usen al menos iOS 8.0.

Se trata de una aplicación que establece avisos semanales, configurados según las preferencias del usuario, creando gráficos que muestran en diferentes colores la tendencia de gastos.

También puedes programar una alarma cuando estés rozando el límite de tu tarifa y ver la información sobre los datos gastados en un widget (pequeños ficheros en la pantalla) o recibir notificaciones en Apple Watch.

Funciona para redes 3G y 4G.

consumo de datosGETTY IMAGES
Es más recomendable abrir ciertas aplicaciones con WiFi en lugar de datos.

¿Conoces otras aplicaciones para controlar el consumo de datos móviles? ¡Cuéntanoslo en nuestra página de Facebook!

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Cuartoscuro

Vecinos de Tláhuac despliegan solidaridad: tortas y agua para las víctimas de un accidente que habían vaticinado

Vecinos de Tláhuac acudieron a la zona del desplome y a hospitales donde atienden a los lesionados para regalar agua y comida; víctimas dejaron familias sin sostén económico y aún no saben si el gobierno les dará apoyos.
Cuartoscuro
Por Alberto Pradilla y Andrea Vega
5 de mayo, 2021
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Juana Barragán, de 57 años, llegó al hospital Belisario Domínguez desde la colonia Zapotitla, en Tláhuac, muy cerca del lugar del accidente de la Línea 12. Con ella su nieta, Rubí Chávez, de 27 años. Ambas cargaban un diablito con botellas de agua para repartir entre los familiares de víctimas del siniestro. “En la mañana salió la noticia de que no les estaban dando a la gente. Una vecina nos apoyó con agua y vinimos”, dijo Barragán.

Te puede interesar: Características, fallas y sobrecostos: lo que se sabe del accidentado recorrido de la Línea 12 del Metro

Para la mujer, regresar a este hospital tiene su impacto. Aquí traía a su hijo Ricardo a ser tratado de su diabetes. Cuando falleció dejó de venir, pero lo ocurrido el lunes le había hecho revivir lo pasado. “Es una forma de regresar un poco lo que me dieron”, explicó.

El accidente del metro fue un golpe duro para una comunidad de Tláhuac, que llevaba tiempo avisando de que algo grave podía pasar. Cuando la tragedia se consumó, muchos residentes de colonias cercanas se desplegaron en las inmediaciones de la zona accidentada con botellas de agua y tortas para alimentar a las víctimas del colapso. Podía haber sido cualquiera de ellas. Esta línea de metro, mal construida, fue el principal cordón umbilical con la capital desde su inauguración en 2012.

“En la mañana salió en las noticias que no tenían donde comer, que no les dejaban pasar”, explicaba Diana Luna, de 37 años, junto a las urgencias del Belisario Domínguez. En un primer momento, cuando los vagones se vinieron abajo, los familiares de los pacientes destinados en este hospital debían esperar fuera ya que se trata de un centro exclusivo para tratamiento COVID. Por eso los allegados pasaron la noche a la intemperie, sin un lugar donde ir al baño ni una botella de agua.

Aquí interviene la comunidad. Los vecinos de La Nopalera, de San Miguel Zapotitla, de Consejo Agrarista Mexicano, salieron a apoyar a quienes recibieron el zarpazo del accidente.

“En primera instancia, les negaron el acceso y luego les dieron destinos porque es área COVID. Yo decidí hacer unas tortas y le pedí a mi vecino que las trajera, ya que él viene en moto”, explicaba Luna, junto a Gerardo Pozos, de 47 años.

La exhibición de generosidad colectiva no fue algo coordinado. Ahí en el mismo lugar, otro grupito venía desde la Nopalera con un cargamento de aguas. Y más allá, unos jóvenes de la colonia Agrarista también cargaban con sus botellas y un mensaje de ánimo escrito sobre una cartulina. En redes sociales, gente que se ofrecía a llevar a familiares de heridos. También, jóvenes que trataban de ordenar la información para evitar los malentendidos o las falsas esperanzas. Al final, gente tratando de cuidar de otra gente en un momento de caos y horror.

“Vinimos aquí a repartir comida y agua para dar una pequeña ayuda a los que tienen aquí familiares de lo que acaba de pasar en el metro. Esperemos, sea poca o mucha, esperemos que les ayude en algo. Nosotros podemos pasar en esta situación y tal vez quisiéramos una ayuda”, resumía Paulina, de la colonia Agraria.

Estar en la misma situación. La joven no hacía referencia a que cualquiera de ellos podía haber sido víctima de un derrumbe anunciado, pero también es así. Todos los que se mueven por la zona habían escuchado o sufrido en sus propias carnes los chirridos, los sonidos extraños y los crujidos de unos vagones que se hundían en el punto exacto en el que terminaron por venirse abajo.

“Había movimientos que rechinaba muy feo”, decía un vecino de la calle Rosario, a dos minutos del lugar del siniestro.

“Ya se había reportado, se veía que estaba reclinándose una de las vigas, se había reportado hace mucho tiempo y nadie hizo nada. Está muy débil la construcción”, se quejó Yolanda, vendedora de dulces junto a la parada de metro de Tezonco, la última que tomaron los pasajeros antes de que los trenes se vinieron abajo.

Son ellos, los que viven en los alrededores de la parada Olivos, los que más quejas habían levantado. Y una vez que la tragedia que ellos mismos habían vaticinado se consumó, llevándose por delante la vida de 25 personas y causando heridas a 70, fueron ellos mismos los que se lanzaron a la calle a ayudar: primero, tratando de auxiliar a los supervivientes. Luego, tratando de que la espera de sus familiares fuese un poco más digna.

Víctimas de Línea 12 dejan familias sin sostén económico

El lunes 3 de mayo, a las 10:25 de la noche, los vagones del tren de la Línea 12 del metro, que iba de Mixcoac a Tláhuac, transportaban a personas que en su mayoría volvían del trabajo a casa. Hasta el momento se ha reportado que 25 de esas personas fallecieron por el colapso de la viga de un paso elevado entre las estaciones Tezonco y Olivos. Hijos, parejas y padres se quedan sin esas mujeres y hombres que eran el pilar y sostén de la familia.

Ante lo que califican de una omisión más y falta de coordinación de las autoridades para ayudarlos a encontrar a sus fallecidos, familias completas organizaron equipos de búsqueda en hospitales y ministerios públicos. En la Fiscalía de Investigación Territorial en Iztapalapa, Cristian encontró el cuerpo de su hermana Angélica Segura Osorio, después de esperar a que les respondieran en Locatel y de peregrinar por seis hospitales y otros dos ministerios públicos.

Angélica tenía 43 años. Trabajaba como empleada en una zapatería en el centro de la CDMX. Salía a las 9 de la noche. Iba de ahí a su casa en Valle de Chalco. Tomaba el metro y una combi para llegar. La línea 12 era su transporte de todos los días laborales.

“Supimos del accidente y fue simple lógica saber que venía en el metro: por la hora, la ruta. Vimos la noticia y empezamos a marcarle. Desde que no nos respondió supimos que, en efecto, algo malo le había pasado, que sí venía ahí en el metro que se cayó, porque ya ni mensajes respondió ni nada”, cuenta Cristian, sentado afuera de la fiscalía, en una carpa que las autoridades dispusieron para que los familiares esperaran ahí a poder llevarse los cuerpos de sus fallecidos.

Su familia localizó el cadáver de Angélica alrededor de las 2 de la tarde, después de toda la noche y parte del día de buscarla. Cristian cuenta que ella era el sostén principal de su hijo menor, de 18 años, que está estudiando la preparatoria.

El esposo de Angelica tuvo un accidente de trabajo y está pensionado. Pero el mayor ingreso de la familia venía por lo que ella ganaba.

“No sabemos si va a haber algún apoyo para mi sobrino. Nos han dicho solo que se harán cargo de los gastos funerarios. Nosotros se los exigimos, de hecho, es lo menos que pueden hacer. Aunque así den todo el dinero del mundo, nunca vamos a recuperar a nuestros seres queridos: personas que venían de trabajar, no venían de otro lado, venían de ganarse el pan para su familia y, lamentablemente, ya no llegaron a casa”, dice Cristian.

A un lado de la carpa afuera de la Fiscalía también está otra familia, la de Immer del Águila Pineda, de 29 años, aunque este 23 de mayo hubiera cumplido ya los 30.  El joven trabajaba en las aduanas de acceso del aeropuerto de la CDMX. Salía de trabajar entre las 8:30 y las 9 de la noche. Solía llegar a su casa, en Mixquic, en la alcaldía de Tláhuac, a las 11 u 11: 30. Pasaba todos los días entre las 10 y las 10 y media entre las estaciones de Tezonco y Olivos.

Su familia se enteró del accidente en la Línea 12 del metro por las noticias. Empezaron a llamar a Immer, que había dejado de estar activo en WhatsApp desde las 9:48. Nadie respondía el teléfono. Pero su cuñada insistió hasta que la voz de un hombre contestó la llamada.

Les dijo que había encontrado el celular en la zona del accidente y que se fueran para allá, porque seguro su familiar estaba entre los heridos. Fueron primero al área entre Tezonco y Olivos. Después se organizaron para peinar hospitales y ministerios públicos. Entre 10 y 15 familiares se repartieron para ir al Hospital General de Tláhuac, al Belisario Domínguez, al de Iztapalapa, al Magdalena de las Salinas. Mientras otros llamaban a Locatel, sin tener ninguna información.

El hermano menor de Immer fue el que lo encontró, alrededor de las 6:30 de la mañana de este martes 4 de mayo, en la Fiscalía de Iztapalapa.

“Llévamos toda la mañana esperando que nos den el cuerpo. No sé qué documento faltaba, creo que el acta de nacimiento y ahorita estamos ya esperando que salga el acta de defunción”,  dice su tía, Elizabeth Rosas. La señora también cuenta que les han dicho que el gobierno de la CDMX se hará cargo de los gastos funerarios.

Immer se hacía cargo del sostén de su padre, de 71 años, y de su madre, de 56. “Que paguen los gastos del funeral no compensa nada. Ni el dolor ni la pérdida. Mi sobrino apenas iba a cumplir 30 años. Le faltaba toda la vida. Y esto es una irresponsabilidad de todos los gobiernos que hacen mal las cosas. Si ellos hicieran un buen trabajo esto no sucede. Cómo pueden hacer y recibir una obra así”, acusa.

Lee más: Fiscalía abre investigación por homicidio en colapso del Metro; Sheinbaum descarta despidos por ahora

La misma historia se repitió este día con la familia Islas. Alejandra Islas Matías cuenta que su tío Lorenzo Islas Cruz está entre los fallecidos por el accidente en la Línea 12 del metro. Lo encontraron en la Fiscalía de Iztapalapa alrededor de las 2 de la tarde, después del mismo peregrinar por hospitales y ministerios públicos.

El señor Lorenzo, de 60 años, venía de trabajar. Era empleado en una fábrica. Entraba a las 2 de la tarde y salía a las 10 de la noche. Tomaba el metro en la estación Atlalilco y se iba hasta Tláhuac, para después abordar una combi, que lo llevaba hasta su casa en Valle de Chalco. Solía hacer una parte del trayecto con dos compañeros, que descendían antes de Tezonco.

Los hijos de Lorenzo ya están grandes, casados y con sus familias, ya no depende de él. Pero su esposa sí. “Ella se queda desamparada y no sabemos si vayan a darles pensión o algo”, dice  Alejandra.

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