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Cuartoscuro Archivo
En defensa de quienes salvan vidas: médicos alzan la voz ante asesinatos y desapariciones
Médicos marcharán en la CDMX y en Toluca para exigir seguridad y que no haya impunidad en los casos de violencia contra su gremio.
Cuartoscuro Archivo
Por Gonzalo Ortuño
15 de diciembre, 2017
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Samuel subió a su camioneta después de un día de trabajo. Como ginecólogo, a sus 31 años, tenía varias responsabilidades. De lunes a viernes, dar consultas en el hospital Mónica Pretelini, y clases en la Universidad Autónoma del Estado de México. El fin de semana, trabajar en el hospital Alfredo Harp, de Temascalcingo.

Desde niño, según recuerdan sus padres, Samuel dijo que quería ser médico, salvar vidas. Así que se esmeró para ganarse la bata blanca. Estudió en la UNAM, en Acatlán, y fue esculpiendo su carrera como profesional. Ya se había apuntado para hacer estudios de posgrado. Tanto sus amigos como sus familiares, lo recuerdan como un hombre tranquilo, sin líos.

Ese domingo 12 de noviembre Samuel Alari Pérez enfiló su vehículo hacia Toluca, donde vivía. Los registros permiten saber que pagó una caseta en Atlacomulco, y después todo se volvió un enigma.

Un par de días después, las autoridades encontraron la camioneta de Samuel, cerca de la vía que recorrió, en el Estado de México, sin rastros de violencia excesiva,y sin que estuviera desvalijada.

Esa circunstancia dio esperanza a su familia, de que aún pudiera estar vivo. Pero ese anhelo se desvaneció el 23 de noviembre. El cuerpo del médico fue ubicado en Amealco, Querétaro.

No le dispararon. No tenía huellas de tortura. Las autoridades de Querétaro solo dijeron a los papás que había muerto por asfixia. Es todo. No les dieron más detalles, así que hasta la fecha pelean por saber qué pasó. Por qué mataron a Samuel. Si no fue un secuestro, ya que no les pidieron pagar algún rescate. Si no tenía enemigos, entonces, ¿qué pasó?

“Las autoridades, en especial las de Querétaro, no nos informan nada, sobre cómo va la investigación”, dice vía telefónica Germán Pérez, padre de Samuel, respecto a la indagatoria por desaparición que hizo el Estado de México, y la de homicidio en territorio queretano, que no han llevado a la detención de algún responsable.

“Es injusto, a mí me gustaría que se llegara al esclarecimiento de la muerte. Quién fue el que lo hizo, por qué lo hizo”, agrega.

Germán dice que, ante la ineficacia de las autoridades e incluso su mala actitud cuando les solicita información sobre las indagatorias, presentó una queja ante Derechos Humanos.

“Para que nos echen la mano para estar viendo cómo va el caso de nuestro hijo, porque nosotros queremos que esta muerte no quede impune”, menciona desde territorio mexiquense.

El dolor hubiera sido el mismo si Samuel hubiera tenido una profesión distinta, sin embargo su padre recalca que, al tratarse de un médico, un asesinato es aún más incomprensible, porque se pierde a una persona dedicada a preservar la salud de los otros.

Samuel durante un festejo con sus compañeros de hospital

“Sentimos el miedo, todos estamos en una situación de inseguridad tremenda, pero ya no queremos estar a la expectativa, indiferentes, sin hacer nada”, dice Rebeca Pascacio, psiquiatra, quien estudió con Samuel en Iztacala.

Tanto ella como otros médicos, consternados y con rabia por la muerte de Samuel, se organizaron en internet y le dieron forma a una convocatoria para manifestarse, para alzar la voz contra la violencia que ha golpeado a su gremio.

Para exigir que ya se acabe el “estado de miedo”, y no haya más batas de médicos manchadas de sangre.

Con el grito de Vida para los que Salvan Vidas, una de las marchas pacíficas será el viernes 15 de diciembre, a las 16:00 horas, de la Catedral de Toluca hacia el monumento a Colón.

La otra es el domingo 17 de diciembre a las 11:00 horas, en el antiguo colegio de Medicina (conocido también como Palacio de la escuela de medicina) que se encuentra en calle Brasil número 33, plaza de Santo Domingo, hasta llegar al Monumento a la Revolución.

Pedirán justicia para Samuel, pero también para otros médicos o residentes del país que han sufrido el embate de la violencia.

En el video donde llaman a manifestarse, recuerdan casos de este año, como el de David Casanova, neurocirujano de Veracruz, cuyo cuerpo fue encontrado en el municipio de de Fortín de las Flores.

También el caso de Jessica Sevilla, médico cirujana de 29 años asesinada en el Estado de México, y el de Paul Xavier Weiss, médico franco-mexicano que desapareció en Temixco, Morelos, el pasado mes de octubre.

A punto de graduarse

José Carlos Cruz Salinas tenía 28 años de edad, era originario de Oaxaca y este año estaba realizando su residencia médica en el Hospital de Especialidades de La Raza, al norte de la Ciudad de México.

Tras salir de trabajar el pasado 23 de febrero, murió tras recibir un disparo en el tórax, al resistirse a un asalto.

El joven residente no logró despedirse de su esposa Yazmín Ortiz, ni de su hija Karla, quienes viven en Oaxaca y solían visitarlo ocasionalmente. Estaba a punto de graduarse, recuerda su pareja.

“Cuando terminó su carrera hizo el ENARM (Examen Nacional de Residencias Médicas), su primera opción fue el Hospital de la Raza, donde se quedó gracias a su promedio y a sus habilidades. Se tuvo que venir solo (a la CDMX), rentaba cerca del hospital y prácticamente vivía solo”, relata su esposa Yazmín, quien recientemente visitó la Ciudad de México para una tercera audiencia del caso.

El pasado 10 de abril, autoridades capitalinas detuvieron al presunto responsable del asesinato, un joven de 23 años de edad.

Yazmín conocía a Carlos desde que era un niño. Cuando se embarazó, el joven médico seguía estudiando la carrera de Medicina y, señala su esposa, se daba tiempo para estar con su familia y seguir preparándose para una especialidad.

“Mi hija me dice: ‘desde que mi papá no está, yo no soy feliz’, eso es muestra de lo que él era para mi hija y de lo que mi hija representaba para Carlos”, dice Yazmín.

¿Atención psicológica? Ha llegado tarde, casi 9 meses después del asesinato, cuenta su esposa, pues tras solicitar ayuda al Centro de Apoyo Sociojurídico a Víctimas de Delito Violento (ADEVI), la respuesta para la joven ha sido la realización de más trámites para recibir atención en Oaxaca.

“No recibimos atención psicológica hasta hace 20 días. Recibimos atención no porque nos hicieran el enlace (a Oaxaca) sino porque nosotros nos movimos por nuestros propios medios”, detalla Yazmín, quien planea asistir a la marcha contra la violencia al personal médico, este domingo 17 de diciembre en la Ciudad de México.

El año pasado, con el movimiento #Yosoymédico17 (surgido en Guadalajara, Jalisco), doctores, pediatras, cirujanos, anestesiólogos y personal de enfermería, convocaron a un paro nacional de sus labores, protestando, entre otros puntos, contra la inseguridad y la violencia que afecta a los médicos en el país.

Aunque las marchas del próximo fin de semana no tiene un vínculo con #Yosoymédico17, son otra muestra del hartazgo del gremio, por los casos de asesinato y desapariciones.

Rapto en Chihuahua

El pasado 9 de noviembre, un grupo de hombres armados irrumpió en el municipio serrano de Gómez Farías, en Chihuahua. Destruyeron e incendiaron tres casas y dos vehículos, así como restaurantes y un consultorio. Buscaban al doctor Blas Juan Godínez, y lo hallaron en su casa.

Su hijo, quien tiene el mismo nombre y también es médico, narra cómo se llevaron a su padre cerca de las 3:45 de la mañana.

“Mi padre estaba dormido en su domicilio cuando acudieron a sustraerlo de ahí, hicieron disparos afuera y se lo llevaron”, relata el joven médico, quien sostiene que hay dos líneas de investigación por la desaparición de su padre.

Una posibilidad, reconoce, es que fuera raptado por integrantes del crimen organizado para obligarlo a curar a delincuentes heridos en enfrentamientos, pues incluso a él le ha tocado hacerlo en esta región montañosa del estado.

“A mí me ha tocado ir a tender heridos en ese tipo de circunstancias por la violencia que impera en esa zona, pues se tiene que salir a curar. Pero te dejan hablar, te dejan comunicarte con tu familia, les dices que estás bien, en este caso yo no creo que sea el móvil”, explica en una entrevista con Azucena Uresti de Milenio Televisión.

Juan se inclina por la segunda línea de investigación, pues su papá además de médico es empresario restaurantero. Su negocio, “La Choza del Pescador”, que sufrió daños el día del ataque, atendía a personal de la Fiscalía de Chihuahua, a cerca de 30 elementos policiales.

El padre de Juan tiene cerca de 25 años trabajando en la región, es director del hospital comunitario de la zona, el cual cerró desde el rapto del médico, pues el personal se negaba a trabajar sin mejores condiciones de seguridad.

Sin embargo, 13 días después, el gobernador Javier Corral Jurado ordenó la reapertura del hospital, pues prometió que a los médicos que atienden en los municipios y rancherías cercanos, se les brindaría un “programa especial de apoyo” por las condiciones de riesgo en las cuales trabajan.

Las últimas acciones de la Fiscalía han sido el despliegue de más elementos policiales y la detención de tres personas “presuntamente vinculadas a crímenes relevantes” en la zona noroeste de Chihuahua, pero Blas Juan Godínez permanece desaparecido. En su casa, aún lo esperan.

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