Con apoyo de una organización civil, cafetaleros de Oaxaca le ganan terreno a la roya
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Andrea Vega

Con apoyo de una organización civil, cafetaleros de Oaxaca le ganan terreno a la roya

Desde hace 10 años la cosecha mexicana de café ha caído a una tasa de 6 % anual. Una organización civil ha apuntalado la lucha de los cafetaleros de Oaxaca para combatirla.
Andrea Vega
Por Andrea Vega
20 de diciembre, 2017
Comparte

El hongo se expande por la hoja llenándola de manchas color naranja, hasta que la asfixia y cae al suelo. A las hojas vecinas les pasa lo mismo. La rama donde crecían se queda pelona, con los pequeños frutos de café expuestos al sol. Así ya no pueden madurar bien, se queman y la cosecha se pierde.

En el ciclo 2015-2016, la producción de café en México fue de 2.5 millones de sacos de 60 kilos, 18.6 % menos que el ciclo anterior. Año con año, desde hace diez, la cosecha mexicana del grano ha venido cayendo a una tasa de 6 % anual. Hay varios factores para esa pérdida, pero desde 2012 el culpable principal es la roya.

La roya llegó a México en 1983, pero fue hasta 2012 que causó estragos.

No hace falta que Graciela Marcelino señale cuáles son las plantas de su cafetal que tienen roya. Se sabe con verlas: las ramas pelonas, los frutos a medio madurar. Pero lo que Graciela muestra con orgullo son sus nuevas plantas, las de la renovación, tolerantes a la roya, jóvenes y bien nutridas.

Son fuertes como ella, que va y viene de sus dos cafetales a su pequeña tienda de abarrotes, ubicada justo en el centro de la modesta cabecera de San Isidro Hueyapan, en la región mixe de Oaxaca. A Graciela le había ido mal con la roya desde 2012. Ahora se está recuperando. Hace cuatro años entró a la Coordinadora Estatal de Productores de Café del Estado de Oaxaca (CEPCO), una organización civil conformada por pequeños productores, y ahí le ayudaron a lidiar con el hongo.

Las comunidades cultivan nuevas variedades de la planta de café tolerantes a la roya.

Es la segunda vez que esta organización salva a los cafetaleros oaxaqueños, cuando el gobierno los ha dejado solos. La primera fue en 1989, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari decretó la disolución del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), para liberar los precios del grano.

Los productores estaban acostumbrados a depender de esa institución, que les daba las plantas, los químicos, asesoría técnica y hasta becas para los estudios de los hijos. El instituto se encargaba de fijar el precio mínimo del grano y era el único comercializador: acopiaba y exportaba.

El gobierno les tenía tendida la cobija completa a los cafetaleros mexicanos, y de pronto les jaló el sarape. Salinas mató al Inmecafé y los productores se quedaron sin plantas nuevas para renovar sus sembradíos, sin abonos, sin subsidios y sin asesoría. Más de 500 técnicos expertos en cultivo de café tuvieron que guardarse en el bolsillo todo lo que sabían, junto con el cheque de su liquidación, y poner una tienda, una papelería o comprarse un taxi.

Ningún organismo gubernamental sustituyó al Inmecafé. El sector quedó sujeto a las políticas sexenales impuestas por la Secretaría de Agricultura y mucho del negocio se hundió. Sin el financiamiento gubernamental al que estaban acostumbrados ni asistencia técnica, cientos de pequeños productores, sobre todo de Guerrero, optaron por dedicarse a otros cultivos.

Pero en la región oaxaqueña, la CEPCO entró al quite.

El origen del mal

El hongo de la roya surge en la Isla de Ceilán hoy Sri Lanka, en el Océano Índico, por 1868. De ahí se propagó a todos los continentes. A México llegó en 1983, pero apenas en 2012 causó estragos. El cambio climático lo volvió más agresivo y las malas prácticas de los productores le dieron mayor ventaja.

Dos grados más de temperatura, resultado de las variaciones en el clima, ayudaron a la roya a expandirse con la humedad y el calor hasta convertirse en una plaga. Los sembradíos mexicanos no estaban preparados para resistir. Hacía más de 20 años que no se renovaban los cafetales (75 % de todos los del país eran viejos), tampoco se les dotaba de los abonos y nutrientes adecuados. Así que la roya encontró plantas seniles y desnutridas que pronto dejó sin hojas, con sus frutos de café expuestos al sol.

Una vez que ha atacado a una planta vulnerable, ya no hay forma de acabar con el hongo. Cada ciclo tirará las hojas. Cuando salgan nuevas, las poblará otra vez, hasta teñirlas de puntos naranjas y mandarlas al suelo. Así, hasta que se acaba el vigor del cafeto y lo mata.

Yolanda Olivera González, presidenta de una de las cooperativas aglutinadas CEPCO, da una idea personal de la catástrofe. “Yo sacaba 20 o 25 bultos de café antes, de 60 kilos cada uno. El año pasado entregué 121 kilos nada más, y este, 153 kilos”.

Volver a empezar

Es justo en 1989 cuando nace CEPCO, en un intento de reagrupar a los campesinos organizándolos por comunidades, bajo una figura jurídica: sociedades de producción rural. Hoy todas son cooperativas.

En la coordinadora están aglutinadas 45 organizaciones de las siete regiones cafetaleras de Oaxaca, de más de 140 comunidades, para un total de 4 mil 443 pequeños productores, todos de café orgánico. De ellos, 2 mil 519 son hombres y mil 922 son mujeres.

Para lograr que los pequeños productores se apropien del proceso productivo, agroindustrial y comercial del café, CEPCO ha creado varias empresas. En 1990 surge la Comercializadora Agropecuaria del Estado de Oaxaca (CAEO) que se encarga de la venta nacional y la exportación.

Tres años después, en 1993, deciden apostar por el café orgánico, buscando elevar la calidad del grano para venderlo mejor y sortear los bajos precios de entonces, pero también para estar más en línea con las formas tradicionales de cultivar de los pueblos originarios, respetando el medio ambiente. Para 1994-1995 ya habían logrado la primera certificación, bajo estándares internacionales, de la Organic Crop Improvement Association, Inc. (OCIA).

Esto los hizo perder a muchos de sus socios. Producir café orgánico implica un mayor trabajo, así que de los 12 mil productores que había en CEPCO antes de 1994 se quedaron dentro solo una cuarta parte. Con quienes le entraron, la coordinadora se siguió organizando.

Como los bancos pedían muchos requisitos para darle crédito a los pequeños productores, y si se los daban era a una tasa de interés alta, montaron en 1995 su propia financiera. Para 2008 ya habían abierto tiendas y cafeterías propias bajo el nombre de La Organización; hoy hay seis sucursales distribuidas en Oaxaca.

“Dentro de la coordinadora cada socio tiene la misma participación y el mismo nivel. No hay un par de dueños que se enriquezcan. La fuerza que nos ha permitido desarrollarnos viene de la organización, solos no hubiéramos podido. Acá se respetan las creencias religiosas de los grupos y no tenemos ninguna bandera política”, señala Yolanda Resendes, directora general de CEPCO.

Técnicos de casa

Beningno González, ingeniero agrónomo oaxaqueño y coordinador del equipo técnico de CEPCO, precisa que la organización tiene 14 técnicos comunitarios desplegados en campo. “Acá los ingenieros que llegan de las ciudades no saben cómo hablar con la gente, ni les gusta la tierra ni se adaptan. Nuestros técnicos nacieron en los cafetales, desde niños andaban, con sus padres, en la limpia, en el acopio del grano y le tienen amor al café y al entorno”.

Cada técnico comunitario es elegido por la organización regional de productores, aglutinados en Cepco. El día del recorrido están reunidos 12 de ellos. Han venido a las oficinas de la coordinadora, en el centro de Oaxaca, a una junta. No hay que insistirles mucho para que cuenten cómo trabajan en las comunidades y por qué.

Dicen que los grados de estudios que tienen varían, unos apenas acabaron la primaria, otros llegaron hasta prepa. Pero todos tienen capacitación regular para prepararse en el cultivo del café y llevar ese conocimiento a las comunidades. Todos son de la región, hablantes de alguna lengua y descendientes de familias de productores.

Benigno Gonzalez y Juan Reyes, de la CEPCO.

Enoc Aparicio, de la comunidad de San Luis Yucutaco, región Costa, comenta que los técnicos se enfocan en apoyar a los productores para cuidar el entorno. “Sabemos que en el subsuelo hay un universo de seres vivientes; si aplicamos químicos, los vamos a matar, no queremos eso, ni contaminar nuestras fuentes de agua y menos talar nuestros árboles”.

Noemí Rojas Silva, de la región mixteca, explica que ella tiene seis comunidades bajo su supervisión, de una sola cooperativa, y alrededor de 192 productores. “Mi labor es asesorarlos y supervisar que cumplan con las prácticas del café orgánico, de lo contrario se les retira la certificación y es baja definitiva”.

Liderezgo femenino

Es difícil encontrar en su casa a Yolanda Olivera González, de 51 años, presidenta saliente de la mesa directiva de la cooperativa La puerta del Rey Condoy (en honor a una leyenda local), en San Isidro Hueyapan, en la región mixe de Oaxaca. Ella, y su consejo directivo, formado por mujeres, andan de un cafetal a otro corroborando que los socios apliquen las técnicas y prácticas que exige CEPCO.

“Mi marido luego se tiene que cocinar, porque yo ando fuera. Pero no se enoja, porque dice que ve que así soy feliz. Y sí, he aprendido mucho acá, de gestión y liderazgo y del cultivo del café. Ahora que entrego el cargo, en enero, (después de dos años de gestión) voy a terminar de renovar mis cafetales.

“Yo sí quiero seguirle trabajando aquí en mis parcelas. ¿Qué voy a hacer si no? Aquí tenemos todo y nos divertimos en el cultivo. Trabajamos de las 8 de la mañana a las 5 de la tarde. Cuando es tiempo de levantar el café, toda la familia trabaja. Los chamaquitos andan ayudando en sus vacaciones debajo de los cafetales y luego que acaban ponen su hamaca y ahí están. Traemos nuestra tortilla, nuestro café, comemos, platicamos, se nos pasan rápido el tiempo”.

Yolanda es toda risas y camaradería con Alicia Lauro Aldas y Basilisa Ramírez Victoriano, su secretaría y su tesorera. Entre las tres arman un buen barullo, en mixe, en la parte de atrás de la camioneta del ingeniero González, cuando él les pide acompañarlo a algunos cafetales para ver cómo van las plantas nuevas. Atrás va también Juan Reyes Juárez, el técnico de la zona. Las tres bromean con que aquí las mujeres son más trabajadoras, por eso andan en la directiva y, por eso la nueva mesa también será de mujeres.

Y no solo la mesa, el nuevo promotor comunitario (que en cada comunidad apoya al técnico) también es mujer. Es Graciela Marcelino, la de los dos cafetales y la tienda en el centro de San Isidro Hueyapan. Graciela se ve de temple fuerte. Advierte, delante del coordinador técnico de CEPCO, que ella será dura con los socios; quiere trabajo fuerte, porque ella acostumbra a trabajar mucho.

Alicia, Basilia y Yolanda, directoras de La puerta del Rey Condoy, una de las cooperativas de la CEPCO.

González dice, medio en serio medio en broma, que acá las mujeres mandan, que son más cumplidas y sus manos más aptas para cortar el café. “Antes había mucho machismo, pero ahora ya no, todavía hay zonas donde las mujeres apenas hablan y ni te miran a los ojos, pero se ha avanzado mucho. Antes los padres solo heredaban la tierra a los hijos varones, ahora ya no, poco a poco las mujeres se han ido apropiando de sus terrenos”.

Graciela, por ejemplo, es madre soltera, tiene dos hijos: una niña de ocho años y un adolescente. Ella cultiva la tierra solo con ayuda de su muchacho de 14 años, que le echa una mano cuando no está en la escuela. Tiene dos ranchos, como le llama ella a sus cultivos de café. Sus matas nuevas están chicas todavía, pero ya tienen los frutos rojos del café maduro.

Graciela señala una franja de cafetos más altos, pero con las ramas pelonas y los frutos a medio madurar. Esa zona se ve descuidada, triste, vieja. Su cafetal tiene esas dos caras, una con los efectos de la roya todavía y otra con las nuevas plantas, chaparritas pero creciendo fuertes. “Ya voy a tirar esas plantas viejas y voy a poner otras. Ya me dieron los de CEPCO 200 más. Ahora mis plantas están dando todavía poco, pero el año que entra ya tendré el doble. Yo le digo a mi hijo que si trabajamos duro aquí vamos a progresar, no como en la ciudad que sería puro gasto de renta y de comprar y comprar”.

Como Graciela, la roya tampoco parece desanimarse fácil. Está mutando, adaptándose, poblando las variedades supuestamente resistentes al hongo. Pero los productores no piensan bajar la guardia. González dice que tienen 35 variedades de café en las siete regiones cafetaleras de Oaxaca.

“Los productores nos ayudan a hacer investigación participativa para ver cuál funciona mejor en cada región y cuál les permite convivir con la roya. Estamos viendo si podemos tener nuestra propia fábrica de harina de roca, para dotar a las plantas de minerales y beneficiar a otros compañeros no solo a los de CEPCO”.

En el comercio, la apuesta de la coordinadora es abrir más mercado con sus tiendas, pero, sobre todo, seguir exportando, por ahora le vende a dos empresas estadounidenses: Equal Exchange e Intelligentsia Coffee. A Starbucks, Punta del Cielo, Cielito Querido, Nestlé y esas compañías dicen que no les venden, “porque ellos tienen otra mentalidad – señala Resendes, la directora de CEPCO – quieren café barato y de mala calidad. Nosotros por eso decidimos no venderles. A ellos no les importa ni el comercio justo ni el medio ambiente ni los pequeños productores. A nosotros sí”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Es posible contraer COVID-19 y contagiar a otros después de vacunarse?

Después de desarrollar vacunas efectivas para combatir la pandemia, el paso siguiente es comprender con más detalle el tipo de protección que ofrecen.
16 de febrero, 2021
Comparte

El mensaje de las autoridades y los especialistas es claro: vacunarse es una manera efectiva de combatir la pandemia de covid-19.

Pero, ¿qué significa exactamente estar vacunado?, ¿qué tipo de protección tienen quienes ya recibieron su dosis completa?

En este momento en el mundo hay al menos 9 vacunas que han demostrado que son altamente eficaces a la hora prevenir la enfermedad que causa el virus SARS-CoV-2.

Eso quiere decir que si una persona vacunada se contagia del virus, tendrá menos probabilidades de desarrollar síntomas o enfermarse gravemente.

Lo que aún no está claro, sin embargo, es si la vacuna logra evitar el contagio.

En resumen: aún no se sabe si la vacuna evita que te contagies, lo que sí se sabe es que si te vacunas y luego te contagias, probablemente no te vas a enfermar.

Veamos por qué ocurre esto y por qué es importante mantener precauciones aún luego de recibir la vacuna.

¿Qué tipo de protección ofrecen las vacunas contra la covid-19?

Hay dos tipos principales de inmunidad que puede lograr con las vacunas.

Una es la llamada “inmunidad efectiva”, que puede evitar que un patógeno cause una enfermedad grave, pero no puede evitar que ingrese al cuerpo o haga más copias de sí mismo.

La otra es la “inmunidad esterilizante”, que sí puede impedir la infección e incluso prevenir casos asintomáticos.

Lo ideal es que una vacuna logre producir inmunidad esterilizante, pero rara vez se logra.

Vacunas

BBC

¿Cuál de estos dos tipos de inmunidad proporcionan las vacunas contra la covid-19?

“En pocas palabras, no lo sabemos, porque son demasiado nuevas”, dice en un artículo de BBC Future Keith Neal, profesor emérito de epidemiología en la Universidad de Nottingham, en Reino Unido.

Hasta el momento, la eficacia de las vacunas se ha medido por su capacidad de prevenir el desarrollo de síntomas, pero aún no hay datos suficientes para saber si también son capaces de evitar la infección.

Algunas investigaciones, sin embargo, ya han comenzado a medir si las vacunas pueden bloquear la infección, y los expertos esperan que en las próximas semanas y meses se obtegan resultados mas dicientes.

Estudios recientes de las vacunas de Oxford-AstraZeneca, Pfizer-BioNTech y Moderna sugieren que estas vacunas podrían tener el potencial de reducir la la transmisión del virus.

virus

Getty
Se sabe que las vacunas pueden impedir que una persona se enferme de covid-19, pero todavía no está claro si evitan la infección.

Estos estudios, sin embargo, tienen limitaciones o aún están en revisión. Es decir, sus resultados aún no son concluyentes.

“Suponemos que todas las vacunas van a tener un nivel de capacidad de bloqueo de la infección”, dijo la doctora Zulma Cucunubá, epidemióloga del Imperial College London, en el programa #TuMundoBBC, a finales de enero.

Cucunubá, sin embargo, advierte que para tener esa certeza faltan más ensayos de largo plazo y diseñados específicamente para medir esa capacidad de bloqueo de la infección.

¿Vacunarte evitará que contagies a otras personas?

“La respuesta es: no sabemos“, según lo indica el portal dedicado al coronavirus de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, refiriéndose a que faltan más datos para dar una respuesta definitiva.

Como lo indica este portal, es posible que una persona vacunada pueda tener el virus replicándose en su nariz y garganta, incluso si está protegida contra la enfermedad.

Ahora, también es posible que la respuesta inmune que genera la vacuna y que impide que la persona se enferme, también reduzca la cantidad de virus en la nariz y la garganta, al punto de que sea poco probable que pueda contagiar a otros.

Pero, una vez más, “necesitamos más investigaciones para estar seguros”, indica el portal de Harvard.

Hombre tosiendo

Getty
El coronavirus puede transmitirse a través de las gotas que una persona contagiada expulsa al hablar, toser o estornudar.

Finalmente, hay otros dos factores a tener en cuenta.

El primero es que ninguna vacuna es perfecta.

Una vacuna que tenga una eficacia del 95% significa que cerca de 1 de cada 20 personas que la reciben puede que no obtenga protección contra la enfermedad, según el explica el portal de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

El segundo factor es que puede darse el caso, por ejemplo, de una persona que sin saberlo ya esté contagiada al momento de vacunarse, con lo cual la infección podría seguir desarrollándose aún después de recibir la vacuna.

Seguir cuidándose y cuidando a los demás

Por todas estas razones, los expertos insisten en que, aun después de vacunarse y mientras no tengamos más información, hay que seguir tomando precauciones como el uso de la mascarilla y el distanciamiento social.

“Si estás entre los primeros grupos de personas que se vacunan, es mejor seguir usando mascarillas y mantener la distancia física para proteger a otras personas que aún no se han vacunado”, dice el portal de Harvard.

Pero la capacidad de las vacunas de bloquear el contagio no solo determina qué tan necesario es que sigamos usando mascarillas y distancia social.

El tipo de protección de la vacuna influye directamente en la posibilidad de alcanzar la anhelada inmunidad de rebaño.

mujer

Getty
El uso de la mascarilla y el lavado de manos ayudan a prevenir el contagio.

La inmunidad de rebaño se refiere a la protección que logra una población cuando una cantidad suficiente de personas ya es inmune al virus, ya sea porque se recuperaron tras el contagio del virus o porque fueron vacunadas.

Los expertos aún no tienen claro qué porcentaje de la población tendría que ser vacunada para lograr la inmunidad de rebaño.

Lo que sí está claro es que “si las vacunas no detienen por completo la transmisión, aumentará la cantidad de personas que necesitamos vacunar para cruzar verdaderamente los umbrales de inmunidad de rebaño y reducir los casos a un nivel cercano a cero“, dice a BBC Future Michael Head, investigador en salud global en la Universidad de Southampton.

Un estudio del Imperial College London, por ejemplo, calculó que con una vacuna que sea 100% efectiva impidiendo la transmisión del virus, se necesitaría vacunar entre el 60% y el 70% de la población.

Con una vacuna que ofrezca el 80% de efectividad para impedir la transmisión, el número de personas vacunadas que se necesitaría aumentaría hasta un rango entre el 75% y el 90%.

personas

Getty
La eficacia y el tipo de protección que ofrecen las vacunas determinan la capacidad de alcanzar la inmunidad de rebaño.

La doctora Cucunubá advierte que en caso de que las vacunas tengan solo la capacidad de prevenir la enfermedad, pero no de bloquear la infección, las vacunas no nos podrían llevar a la inmunidad de rebaño.

Mientras tanto…

Los expertos esperan que en las próximas semanas o meses tengamos más respuestas sobre el tipo de protección que ofrecen las vacunas contra la covid-19.

Mientras llega ese momento, “será importante que todos continúen usando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener la pandemia”, según indica el portal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés).

Eso, en términos prácticos, significa que es importante lavarse las manos, usar mascarilla y mantener la distancia, incluso si ya te vacunaste.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=9eUoEbUOy80&feature=emb_title

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.