El hombre que se niega a mostrar la cara en internet (y lleva 25 años lográndolo con éxito)
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BBC Mundo

El hombre que se niega a mostrar la cara en internet (y lleva 25 años lográndolo con éxito)

Tiene más de 3,000 amigos en Facebook y comparte todo: lo que cocina y a dónde se va de vacaciones, pero no hay ni una sola foto de Jonathan Hirshon. Tiene una cruzada por el anonimato facial en la red.
BBC Mundo
Por Jane Wakefield Tecnología BBC
31 de diciembre, 2017
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A inicios de este mes, Facebook anunció que usaría tecnología de reconocimiento facial para permitirles a los usuarios saber cada vez que una foto en la que ellos aparecen sea publicada en la red social.

Esa función sería extremadamente útil para un hombre en particular.

Su nombre es Jonathan Hirshon y se dedica a las Relaciones Públicas. Y por 20 añosha logrado mantenerse anónimo en la red social.

Hirshon tiene más de 3,000 amigos en Facebook y regularmente actualiza su perfil con información personal, ofreciendo detalles como a dónde irá de vacaciones, lo que cocinó para la cena y su estado de salud.

Pero lo que este hombre nunca ha compartido en la red social o algún otro sitio en internet es su foto.

Es, de acuerdo con sus propias palabras, su manera de “gritarle al mundo que tengo privacidad“.

“Decidí compartir virtualmente, en las redes sociales, todo sobre mi persona, excepto mi rostro. Mi cara es mi esencia y de lo que se trata es de negarme a renunciar a la última pieza de información identificable que puedo controlar”, explica.

En busca de más control

Uno de los grandes debates de 2018 será sobre nuestra información personal: cómo la compartimos, qué es lo que Facebook, Amazon y Google hacen con ella y qué debería pasar cuando es robada o hackeada.

HuellasGETTY IMAGES
Las leyes europeas de datos pretenden hacer que nuestras huellas digitales sean más transparentes.

Parte de esa discusión formará parte de las nuevas y estrictas normativas de la Unión Europea que entrarán en vigencia en mayo, las cuales tienen como objetivo devolverles a los ciudadanos el control de su información.

Algunas personas creen que la Regulación General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés: General Data Protection Regulation) transformará los datos personales en una mercancía, una materia prima tan valiosa como el petróleo, y que hará que los ciudadanos puedan compartir y vender para su propio beneficio.

Hirshon quiere que Estados Unidos implemente leyes similares, pero no está claro que eso vaya a llevar a que la gente se haga rica con su propia información.

“Estoy totalmente a favor de eso, pero para lograrlo la gente tendrá que cambiar totalmente la forma como piensa cuando usa las redes sociales”, apunta.

“Ahora mismo, las disfrutamos como un servicio totalmente gratis que se financia gracias a anuncios publicitarios dirigidos específicamente a nosotros porque esos servicios saben mucho sobre nosotros”, explica.

“Hasta que llegue el momento en que decidamos pagar por esos servicios, cuando tengamos la opción de mantener nuestros datos de forma privada y de monetizarlos nosotros mismos, la idea se mantendrá sólo como eso: una idea”, valora Hirshon.

“Una ilusión”

Hirshon es muy consciente de que internet es el lugar menos anónimo sobre la Tierra.

“La privacidad es una ilusión: la realidad es que a medida de que usted navega por internet, va dejando huellas en todas partes“, dice.

Rostro de un muñeco sin rostro
Esta es la foto del perfil de Hirshon en Facebook (Foto: JONATHAN HIRSHON).

Hace 25 años, cuando internet estaba en pañales, Hirshon tomó “una decisión muy consciente”: no tener una foto suya en la web.

“Empezó como un juego, para ver por cuánto tiempo lo podía hacer”, dice. “Y 25 años después, todavía le funciona”.

Claramente disfruta el estatus de ser el misterioso hombre de internet.

“Cuando la gente me pregunta por qué lo hago, les doy cuatro opciones:

  1. Soy tímido
  2. Solía trabajar como espía
  3. Estoy en el programa de protección de testigos
  4. Todas las anteriores

Me rehúso a confirmar o negar cuál es la verdadera”.

“Los datos son poder”

En una conferencia reciente sobre el tema, el vicedirector de privacidad de Facebook, Stephen Deadman, describió el GDPR como el cambio más grande llevado a cabo en la red social desde su fundación.

Julian Saunders, el presidente ejecutivo de datos personales de PORT.im, dijo: “Este es un cambio masivo y abrumador en lo que se refiere a la relación entre los negocios y las personas”.

“Los datos son poder, lo cual es algo que las compañías conocen desde hace mucho tiempo. Ahora, el arranque está en el otro pie”, explicó Saunders.

“Los individuos estarán en una mejor posición para saber en dónde es usada su información y con quién está siendo compartida”, aseguró.

Y, cada vez más, nuestros rostros se están convirtiendo en parte de nuestra huella de datos personales.

El reconocimiento facial se ha usado en Facebook desde 2010 para identificar y etiquetar a los usuarios.

Las compañías de tarjetas de crédito están buscando que los selfies les permitan a los consumidores comprar cosas, mientras que las escuelas están considerando que la tecnología les permita pasar la asistencia y ya la fuerza pública la usa para perseguir criminales.

Un rostro reflejado sobre una pantallaGETTY IMAGES
Cada vez más nuestros rostros son usados con puntos de información.

El último teléfono celular de Apple, el iPhone X, usa reconocimiento facial para identificar al propietario y para mantener el dispositivo seguro.

Aunque sorprendente, Hirshon está abierto a la idea.

“Necesito actualizar mi teléfono y quiero reemplazarlo con un iPhone X”, dice.

“Le confío a Apple mis datos. Muchos de los puntos del reconocimiento facial se mantienen localmente en el aparto. Apple no tiene acceso a la información”, explica.

Pero hay algo que tiene claro: “No compraría un teléfono de Google”.

Prohibido tomar fotos

Desde gente que se toma selfies hasta turistas que buscan el encuadre perfecto, el mundo fuera de línea está lleno de personas tomando fotos.

Dibujo de un combate entre gladiadoresGETTY IMAGES
El hack Espartacus aplica el principio de la seguridad de los números.

Y las copias digitales de esas imágenes son con frecuencia el siguiente paso en nuestras vidas, en las que Instagram y otras redes sociales son parte de la rutina diaria.

He aprendido a voltear la cabeza cuando estoy en una multitud”, indica Hirshon, quien regularmente habla en conferencias, lugares que él califica de “riesgo alto” en su cruzada por el anonimato online.

Su primera diapositiva, independientemente del tema del cual hablará, es siempre la imagen de una cámara con una raya roja que la atraviesa.

También habla con los organizadores de los eventos en los que participa para que le recuerde a la audiencia que nadie debería tomar una foto de él y publicarla en internet.

Mantenerse anónimo es todo un trabajo.

Con regularidad, Hirshon navega por internet buscando fotos que se le podrían haber escapado sin darse cuenta, pero en 25 años sólo ha encontrado dos.

Ambas ocurrieron después de eventos en los que habló, en Serbia y Croacia, y las fotos aparecieron en Twitter.

“Me apresuré a encontrar amigos bilingües para que enviaran un tuit urgente en el que pidieron respetuosamente en mi nombre que quitaran la foto”.

“Ambos estuvieron felices de hacerlo y se disculparon profusamente por el error. No hicieron anda con malicia, fue sólo un problema de idioma”.

“Yo soy Espartacus”

Hirshon es realista sobre lo que es mantener su anonimato facial.

“Eventualmente llegará a su fin, pero cuando suceda tengo una solución que llamo el hack Espartacus”.

En la película de la década de los sesenta, la identidad del esclavo es protegida cuando muchos de sus compañeros esclavos se paran y declaran: “Yo soy Espartacus”.

Hirshon lo ha adaptado a la era digital.

“Hace un par de años, le pedí a unos amigos que etiquetaran al azar fotos de personas, animales, minerales con mi nombre e inundaran Google con ellas”.

“Por eso, ahora, cuando una imagen se filtre por la red, no importará porque no serás capaz de decir quién soy realmente yo”.

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Cuartoscuro

Con el presupuesto más bajo en 8 años para libros, la SEP pide a ilustradores trabajar sin pago

El movimiento "No vivimos del Aplauso”, integrado por la comunidad de artistas y creadores, emitió una carta dirigida a la secretaria de Educación, Delfina Gómez, y al director general de Materiales Educativos, Max Arriaga, para expresar su descontento por dicha convocatoria.
Cuartoscuro
30 de marzo, 2021
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La Secretaría de Educación Pública (SEP) pretende renovar los contenidos de los libros de texto gratuito con base a los preceptos de la actual administración a partir del ciclo que comenzará en agosto próximo, pero lo hará con el presupuesto más bajo de los últimos ocho años para ese rubro y, por primera vez, pidiendo a los ilustradores que participen en el proyecto sin recibir pago económico. 

Además, aunque la creación, revisiones y ajustes de un libro de texto en materia de diseño y contenido generalmente ocurría en un periodo de seis meses, y que el proceso de impresión y distribución comienza desde el año previo a la entrega, esta vez la SEP tendría cuatro meses para hacer todo el procedimiento y entregar los libros en agosto, al inicio del ciclo escolar 2021-2022. 

Leer más: A un año de absorber Orquestas Azteca, SEP las suspende y adeuda salarios a maestros de música

La SEP publicó una convocatoria dirigida a artistas visuales para que realicen el acompañamiento gráfico de los libros de texto gratuito de Español, Ciencias Naturales, Geografía e Historia en el nivel primaria de tercero a sexto grado de primaria y que estará abierta hasta el 4 de abril. 

La invitación, dice, es para artistas y artesanos en general, artistas urbanos, ilustradores, pintores, diseñadores gráficos, infógrafos y cartógrafos, escultores, dibujantes, fotógrafos, escenógrafos y grafiteros.

Sin embargo, no habría ningún pago monetario por su trabajo sino únicamente “una constancia por sus materiales visuales, con valor curricular, por parte de la Dirección General de Materiales Educativos, así como un ejemplar del libro en el que aparezca su ilustración y su crédito”. 

En cambio, los ilustradores deben ser capaces de “ajustarse a los cronogramas de trabajo”, pues si la convocatoria estará abierta hasta abril, solo faltarían cuatro meses para el inicio del ciclo escolar. Además, los seleccionados también deberán ceder a la SEP los derechos de su obra. 

De ahí que el “Movimiento No vivimos del Aplauso”, integrado por la comunidad de artistas y creadores, emitieron una carta dirigida a la secretaria de Educación, Delfina Gómez, y al director general de Materiales Educativos, Max Arriaga, para expresar su descontento por dicha convocatoria. 

“Si a quienes están convocando no es a profesionales sino a quienes realizan como pasatiempo todas las actividades enlistadas en la convocatoria, entonces los que no están siendo profesionales son ustedes. Si no hay presupuesto es mejor dejar los libros como están que hacerlos al vapor”, dice la carta.

“Es una falta de respecto pedir trabajo y querer pagar con el ‘te das a conocer’; nos parece inadmisible y reprobable porque todo trabajo debe ser remunerado, más aún cuando es una instancia del Estado quien lo solicita”. Por eso, les piden la revisión de dicha convocatoria a fin de que se conforme “un verdadero proyecto de mejoras al libro de texto gratuito”. 

Mario Colín, ilustrador con más de 20 años de experiencia, advierte que “esto es una burla y una falta de respeto”. Se trata del discurso del presidente López Obrador que en diferentes ámbitos ha insistido que “debes sentirte halagado de trabajar en el gobierno”, pero eso no es suficiente, “se trata de un trabajo profesional que debe ser remunerado”. 

Sobre todo porque la información gráfica que consumirán los niños en los libros “es una información visual debe curarse, tiene que ser una selección de los mejores, y el trabajo profesional cuesta”, insiste. 

l colectivo #novivimosdelaplauso hace su pronunciamiento por convocatoria a participar en ilustración de libros sin paga

Colectivo #novivimosdelaplauso hace su pronunciamiento por convocatoria a participar en ilustración de libros sin paga

l colectivo #novivimosdelaplauso hace su pronunciamiento por convocatoria a participar en ilustración de libros sin paga

Colectivo #novivimosdelaplauso hace su pronunciamiento por convocatoria a participar en ilustración de libros sin paga

Animal Político preguntó a la SEP la razón por la que no pagarían por el trabajo, pero no hubo respuesta. Tampoco el titular de Materiales Educativos, Max Arriaga, aceptó la entrevista y ninguna autoridad han respondido públicamente a la demanda de los creadores. 

Al revisar el presupuesto de egresos de la Federación desde 2014 y hasta 2021, se observa una disminución de recursos en la Dirección General de Materiales Educativos, el área de la SEP encargada exclusivamente de la producción de contenidos y diseño de los libros de texto gratuito. 

Durante el cuarto año de gobierno de Enrique Peña Nieto, la Dirección de Materiales Educativos sufrió el mayor recorte al pasar de 2 mil 800 millones de pesos en 2015 a 292 millones de pesos el año siguiente, aunque el recorte se trató del rubro “subsidios”, mientras que los salarios y gastos de operación prácticamente se mantuvieron igual. 

En 2017 nuevamente bajó a 228 millones de pesos, aumentó durante el primer y segundo año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con 232 y 236 millones de pesos, respectivamente. 

Para 2020, la dirección solo tuvo 216 millones de pesos y para 2021 registra el mínimo histórico: 204 millones de pesos, de los cuáles 74 millones es para salarios y 129 millones para gastos de operación, mientras que 150 millones de pesos está clasificado como “otros gastos”. 

¿Qué hace un ilustrador? 

El trabajo de un ilustrador en cualquier proyecto no solo se trata de hacer ‘un dibujo’ sino de comunicar a través de la imagen. En el caso de los libros de texto se trata de trabajos que dan mayor información y, también deben ser pedagógicos, por eso, quien lo realice, debe ser un profesional de la comunicación visual. 

Así lo explica, Alma Soto, maestrante en Diseño y Producción Editorial, quien asegura que no se paga el trabajo en sí mismo, sino los años de preparación y experiencia de quien hará las ilustraciones, porque obviamente no se trata de contratar a improvisados. 

“Están subestimando a quienes participen, porque las ilustraciones son igual de importantes que escribir un texto o hacer las infografías, y todos deben ser remunerados. Con un reconocimiento no se pagan los impuestos, la renta y hasta la licencia de los programas de edición”, dice Soto. 

Animal Político también consultó a un exfuncionario que participó directamente en la creación de libros de texto durante el sexenio pasado para entender cuál es el procedimiento técnico e institucional que debe llevarse a cabo. 

El exfuncionario, que pidió no publicar su nombre para evitar alguna represalia del actual gobierno, explica que la renovación de un libro lleva al menos seis meses y, generalmente iniciaba en agosto del año previo con presupuesto etiquetado para pagar también las colaboraciones de expertos. 

Primero, desde la Dirección de Materiales Educativos se convocaba a expertos para conformar los “equipos autoriales”, quienes se encargaban de hacer desde la conceptualización del libro, el mapeo de la investigación, hasta la didáctica, es decir, el contenido de los libros. 

Cada equipo tenía un coordinador, que es el experto en cada materia, dos o tres profesionales y dos maestros frente a grupo con quienes se pone a consideración la propuesta pedagógica. 

A la par se incluía al equipo de ilustración, quien recibía la información que contendrían los libros, y hacían la propuesta didáctica, porque las imágenes “no son de adorno, sino de aportación didáctica”. 

Una vez concluido este primer proceso, el libro completo se enviaba a otros expertos agrupados en Academias, como la Mexicana de Ciencias o de la Lengua, quienes hacían comentarios respecto a la correcta utilización de términos. Aquí el nivel de expertos incluían, por ejemplo, a la astrónoma Julieta Fierro. 

Después, los libros “se ponían a prueba” entre maestros y sus alumnos, quienes realizaban las actividades previstas en los libros, desde las más simples hasta las más complejas. Todos los comentarios eran incluidos para los últimos ajustes. 

Solo hasta solventar este proceso, el libro es enviado a la Conaliteg para las primeras pruebas de impresión y, posterior producción en masa. 

De acuerdo con los procesos de operación, desde septiembre del año previo, la SEP tiene que hacer las actualizaciones o ajustes a los libros, para que desde octubre comience el proceso de selección de los proveedores de papel y la impresión comienza en enero y concluye en marzo. 

En abril, la Conaliteg arma los paquetes de libros para cada alumno de los 148 mil planteles y el mes siguiente son distribuidos a los 233 almacenes  y 362 centros de acopio de las entidades federativas. 

En tanto, en junio y julio, los gobiernos estatales reparten los libros a los municipios y éstos a cada escuela, para que en agosto, al iniciar el ciclo escolar, los alumnos tengan su paquete de ejemplares.

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