Chiapas y Oaxaca, estados reprobados en el trato a indígenas que son privados de la libertad: estudio
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Archivo/ Cuartoscuro

Chiapas y Oaxaca, estados reprobados en el trato a indígenas que son privados de la libertad: estudio

En Chiapas y Oaxaca, estados que concentran el 45% de la población indígena nacional, las violaciones de derechos humanos durante la detención son una constante, de acuerdo con un informe de la organización ASILEGAL.
Archivo/ Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
7 de diciembre, 2017
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En Oaxaca y Chiapas, las personas indígenas privadas de la libertad son objeto de violaciones a derechos humanos, como la falta de acceso a un intérprete traductor y a una defensa adecuada, y las malas condiciones de vida dentro de los Centros de Reinseción Social, de acuerdo con un informe de la organización ASILEGAL.

Según el informe “El acceso a la justicia de personas indígenas privadas de libertad en Chiapas y Oaxaca”, en estos estados, que concentran el 45% de la población indígena nacional, las violaciones de derechos humanos durante la detención fueron una constante.

El estudio registra casos de enero de 2016 a mayo de 2017. 

En Chiapas, solamente al 17% de las personas indígenas privadas de libertad se le mostró una orden de aprehensión al ser detenidas, mientras al 83% los detuvieron sin mostrarles el oficio.

Datos de la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2016, muestran que en Chiapas el 76.5% de las personas reportó haber sido esposada durante su detención, al 60.8% la amenazaron con algún arma, al 8.6% la sometieron con alguna sustancia química, y al 3.8% le dispararon con un arma de fuego.

Respecto de a la reacción de la persona, el 86.3% expresó que no trató de defenderse.

En Oaxaca, el 20.3% de las personas indígenas privadas de libertad dijeron que fueron sacadas del lugar donde se encontraban, y el 20.1% iban pasando por la calle cuando las detuvieron sin orden de aprehensión.

Así sucedió en el caso de Dolores, mujer indígena detenida arbitrariamente y encarcelada por casi  tres años, acusada de haber secuestrado a una mujer y quien fue absuelta luego de comprobarse que no cometió el delito.

El 8 de mayo de 2014, Dolores, quien se encontraba embarazada, acudió a buscar al padre de su hijo, pero al llegar a su casa, antes de tocar a la puerta escuchó gritos, por lo que decidió retirarse del lugar.

“Estaba por tomar mi transporte, cuando de repente aparecieron dos hombres, los cuales me tiraron al piso y me empezaron a patear. Entré en pánico y les grité que se detuvieran, porque estaba embarazada. Todo pasó muy rápido, me subieron a una camioneta particular y me llevaron a una celda con otros dos desconocidos”, testificó Dolores.

La falta de atención médica oportuna a Dolores derivó en la práctica de un legrado a la mujer indígena, pero esa no fue la única irregularidad en el caso.

En los casi tres años de reclusión, las audiencias de Dolores fueron reprogramadas en dos ocasiones “porque no había dinero para comprar gasolina y trasladarla”.

Finalmente, el 15 de marzo pasado, Dolores fue liberada y absuelta, pues se comprobó que no cometió el delito por el que fue acusada.

En Oaxaca, de acuerdo con ASILEGAL, el 97.44% de las personas en prisión no están sentenciadas, mientras en Chiapas la cifra es de 52%.

Presos sin entender acusaciones, y en condiciones indignas

En el país existen solo 575 intérpretes y traductores registrados en el Padrón Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas del INALI, los cuales, de acuerdo con ASILEGAL, son “evidentemente insuficientes” para atender a las 7 mil 433 personas indígenas privadas de libertad.

Según reportes de la organización, en 2016, la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), a través del Programa de Derechos Indígenas, brindó apoyo a 70 intérpretes traductores para participar en diligencias de población indígena en Oaxaca, y a 17 en Chiapas.

Sin embargo, concluye el informe, “el esfuerzo resulta aún insuficiente para garantizar el derecho de las 1,174 personas indígenas privadas de libertad en Oaxaca y las 284 en Chiapas”.

En Oaxaca, el 60% de las personas indígenas refirió no haber contado con un intérprete traductor en su proceso; en Chiapas,  el 42%.

Esta falta de traductores derivó en que, en Oaxaca, el 46.1% refirió que la autoridad no apuntó exactamente lo que dijo, el 54.8% que los policías o autoridades lo presionaron para dar otra versión de los hechos, el 61.6% dijo que no estuvo de acuerdo con la declaración que firmó, y en el 60.5% de los casos los detenidos no tuvieron presente a su defensor durante su declaración.

En el caso de Chiapas, el 57.6% mencionó que la autoridad no apuntó exactamente lo que dijeron, 41.4% mencionó haber sido presionado para dar otra versión de los hechos, 73.4% no estuvo de acuerdo con la declaración que firmó y en el 78.8% no estuvieron acompañados por sus defensores.

De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Chiapas y Oaxaca son entidades reprobadas en lo que se refiere al establecimiento de condiciones dignas para la vida en reclusión.

En México, conluyó ASILEGAL, existe un vasto ordenamiento jurídico en materia de comunidades y personas indígenas; sin embargo, como constata el Informe, estos derechos están muy lejos de ser una realidad”.

Para conocer y descargar el informe “El acceso a la justicia de personas indígenas privadas de libertad en los estados de Chiapas y Oaxaca”, consulta la página de ASILEGAL.

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Vacunas contra COVID-19: por qué te puedes contagiar aunque ya estés inoculado

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada. Pero eso no significa que el SARS-CoV-2 desaparezca. Incluso puede volver a infectar, explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular.
Getty Images
13 de mayo, 2021
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Conforme el número de personas vacunadas aumenta, crece la sensación de libertad y nos relajamos. Algunos gobiernos establecen ya medidas para dar carta blanca a la movilidad de las personas vacunadas sin limitaciones. Pero ¿estamos seguros de que se puede abrir la movilidad sin haber alcanzado la inmunidad de grupo?

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o estos serán leves en futuras reinfecciones. Pero eso no significa que el virus desaparezca. Incluso puede volver a contagiar.

La clave está en la actividad del sistema inmunitario y en la capacidad de proliferación del virus en estas personas.

Un sistema inmunitario entrenado elimina el virus antes de que éste pueda causar graves daños en el organismo.

Por ello, la duda a despejar ahora es si las personas inmunizadas mantienen capacidad de contagio. La respuesta dependerá de la cantidad de virus que puedan dispersar.

Síntomas menos graves o asintomáticos

Un reciente estudio realizado en centros de mayores en Chicago demostró que un 4,2%, entre trabajadores y pacientes, se contagiaron por SARS-CoV-2 en un periodo de cuatro meses (diciembre 2020-marzo 2021).

virus

Getty
Los linfocitos T citotóxicos actúan contra las células que están expresando la proteína del virus (en la imagen).

De las personas infectadas, la mayoría no habían sido vacunadas. Pero un 6% de las infecciones se habían dado en personas totalmente vacunadas y un 23% en las que habían recibido una sola dosis.

Por otro lado, las reinfecciones de personas que han pasado la enfermedad son inusuales pero ocurren.

En un estudio realizado en Reino Unido con trabajadores sanitarios que habían sufrido covid-19, un 0,6% sufrieron reinfección. Eso sí, con síntomas leves.

Además, el reciente estudio SIREN (SARS-COV2 Immunity and Reinfection Evaluation, llevado a cabo por el sistema de salud público británico) enfocado en la inmunidad y la reinfección por el SARS-CoV-2 concluye que la respuesta inmunitaria previene en gran medida el riesgo de contagio.

Pero también indica que, aún con sintomatología leve, los reinfectados pueden ser foco de dispersión del virus.

En Estados Unidos la exposición a las nuevas variantes ha sido considerada como factor frente a la posible reinfección en personas ya inmunizadas.

En cuanto a España, ya se han notificado casos de personas vacunadas al completo que se han reinfectado presentando síntomas leves acompañados con altas cargas víricas. Lo mismo ha ocurrido en otros países como Singapur o las islas Seychelles.

Los anticuerpos no lo son todo: el papel relevante de los linfocitos T

A lo largo de la pandemia se ha prestado mucha atención a los niveles de anticuerpos y el tiempo que se mantienen en nuestra sangre. Pero ¿de verdad son los anticuerpos tan relevantes?

Vacunados en México

PEDRO PARDO/AFP via Getty Images
Este grupo fue inmunizado con la vacuna de Pfizer-BioNTech en Ciudad de México.

Los anticuerpos son producidos por linfocitos B activados que se transforman en células plasmáticas. Las células plasmáticas dejan de funcionar con el tiempo y mueren.

Los anticuerpos producidos por éstas se mantienen circulando en la sangre durante semanas o meses hasta que degeneran y son eliminados.

También se producen linfocitos B memoria que actuarán más rápidamente y generarán células plasmáticas y anticuerpos con mayor rapidez y eficacia en el caso de reinfecciones. Por eso, la duración de los anticuerpos en el plasma no tienen tanta relevancia: son las células memoria las que importan.

En el proceso de inmunización se activan también los linfocitos T ayudantes. Se trata de células responsables de controlar la actividad del sistema inmunitario.

Simultáneamente entran en juego los linfocitos T citotóxicos, que actúan contra las células que están expresando la proteína del virus y las eliminan, reduciendo así la proliferación de éste.

En ambos tipos de linfocitos se generan células memoria con capacidad para activarse rápidamente en las reinfecciones.

Los linfocitos T resultan también esenciales contra las infecciones por virus al liberar interferón, una proteína señalizadora que bloquea la replicación de los virus.

Las mutaciones del SARS-CoV-2 están afectando especialmente a la proteína S. Aquellas variantes que presentan un cambio en esta proteína que mejora la capacidad de unión a la proteína humana, aumentan su capacidad infectiva.

Por eso, las variantes que se están imponiendo en todo el mundo están presentando cambios similares.

¿Significa que pierden efectividad las vacunas? Las vacunas generan anticuerpos contra diferentes zonas de la proteína S.

También activan a linfocitos T ayudantes y citotóxicos que actúan reconociendo diferentes zonas de la proteína.

Por tanto, las mutaciones puntuales que se están produciendo en la proteína S del virus no tienen por qué afectar a la respuesta inmunitaria de una forma importante.

La inmunización solo protege a la persona inmunizada

La vacuna no impide totalmente la invasión del virus. Tanto los anticuerpos como los linfocitos “preparados para defendernos” se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Mujer siendo vacunada

Getty Images
La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o éstos serán leves en futuras reinfecciones.

El virus nos contagia principalmente a través de los aerosoles del aire, por lo que comienza invadiendo las células que revisten la parte superior del sistema respiratorio.

Eso implica una relación entre la capacidad de infección y el tiempo de reacción del sistema inmunitario.

Las personas inmunizadas disponen de un sistema entrenado que actuará en poco tiempo. Pero mientras, el virus puede proliferar y la persona estaría contagiada pero sin síntomas. Y podrá contagiar a otras.

El simple hecho de que el virus encuentre oposición por parte del sistema inmunitario casi de inmediato permite pensar que habrá una reducción en su capacidad de transmisión. De hecho, un reciente estudio en Reino Unido (sin revisión por pares), indica que hasta un 50% menos.

Dado que la inmunización aumenta el número de personas asintomáticas que no saben que están contagiadas, no podemos bajar la guardia. Por ello, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) previene sobre los contagios procedentes de personas inmunizadas.

Es imprescindible que se alcance la inmunidad de grupo para disminuir la expansión del virus y los contagios.

*Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes. Universidad Pablo de Olavide.

Lee el artículo original aquí.


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