La violencia en Centroamérica expulsa familias enteras hacia México
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Rusvel Rasgado / Cuartoscuro.com

La violencia en Centroamérica expulsa familias enteras hacia México

En los últimos cuatro años, familias de centroamericanos han multiplicado por ocho el número de solicitudes de refugio en México y se han vuelto más vulnerables a la violencia durante su tránsito y detención.
Rusvel Rasgado / Cuartoscuro.com
Por Claudia Altamirano
6 de diciembre, 2017
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Los homicidios se habían vuelto una epidemia en El Salvador a principios de 2012: 14 asesinatos por día. Para frenar esta ola de violencia provocada por las pandillas, la Mara 13 y la Mara 18 pactaron una tregua entre sí y con el gobierno. Pero la relativa paz se esfumó a finales de 2013, cuando los grupos delincuenciales rompieron su tregua y elevaron el número de homicidios a 104 por cada 100 mil habitantes para 2015, el índice más alto en el mundo según el Consejo Estadounidense de Migración (American Inmmigration Council).

Este repunte de la violencia en Centroamérica, así como el fracaso de los gobiernos para garantizar la seguridad de sus poblaciones, ha promovido un éxodo de familias en busca de protección internacional. En los últimos cuatro años, el número de solicitudes de refugio que México ha recibido se multiplicó por ocho, pasando de mil 296 peticiones durante 2013, a 10 mil 262 en 2017 -tan sólo de enero a septiembre- de acuerdo con estadísticas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

El aumento de solicitudes de asilo en territorio mexicano no ha sido paulatino: de las mil 296 de 2013 pasó a 2 mil 137 en 2014, y a 3 mil 424 en 2015. En 2016 solicitaron refugio 8 mil 788 personas, 7 mil 614 de ellos provenientes de Honduras y El Salvador, los dos países de donde históricamente proviene la mayoría de los candidatos a refugiados. Sólo en 2017 las solicitudes presentaron una diferencia respecto al país de origen: Venezuela y su crisis humanitaria desplazaron a El Salvador como el segundo país del que más ciudadanos huyen hacia México.

Con esta excepción, el Triángulo Norte de Centroamérica (TNC) es la región que más personas expulsa debido a la violencia y la pobreza. Sin embargo, en los últimos años las instituciones han notado un cambio en los flujos migratorios: cada vez más familias completas emigran hacia Estados Unidos y México. Entre 2013 y 2016 se quintuplicó el número de personas que migraban en grupos familiares y fueron detenidas por la Patrulla Fronteriza, pasando de 14 mil 855 a 77 mil 647. El país de donde más madres han migrado con sus hijos es El Salvador.

Usted sale a la calle, va caminando y puede ver algún niño parado, esos que están ahí vigilando quién entra, quién sale, si es de ahí o no; y si no es de ahí, dan un telefonazo y avisan que va tal persona extraña, ya lo paran, le preguntan o lo matan. Ya no se puede vivir: le ponen renta (derecho de piso) a las tiendas, a los autobuses, van a los paraderos, averiguan quién les da la hora de salida y le ponen una renta, si no la dan en la fecha establecida, los matan y no andan preguntando nada”, cuenta a Animal Político Roxana, salvadoreña que huyó de su país hace cinco años con su hijo mayor, de 22.

Inicialmente, la madre dejó en San Salvador a sus dos hijos pequeños, al cuidado de los abuelos. Llevarse a los tres era incosteable, así que emprendió camino hacia México con el mayor para establecerse, con la idea de traer a los otros después, pero los homicidios seguían al alza y ese era el destino de muchos adolescentes que se negaban a integrarse a alguna de las pandillas, por lo que Roxana decidió volver por ellos.

Esta vez no regresó sola: su hijo se fue casi de inmediato a Estados Unidos de manera ilegal, pero ella ya había conocido a Manuel*, hoy su esposo. Ambos viajaron sin documentos a El Salvador cruzando Guatemala, en un camino que tampoco fue fácil para él, pese a que estaba emigrando en sentido contrario: desde México hacia el incendio de Centroamérica. En el trayecto lo robaron, lo chantajearon, ya en San Salvador los pandilleros lo amenazaron por un tatuaje que tiene en la espalda y conoció en carne propia el peligro que su esposa enfrentaba todos los días en su país de origen.

En el mes que estuvimos allá no podía salir ni a la calle, todo el tiempo encerrado. Un día me pararon y me dijeron ‘tú no eres de aquí’, les dije que soy mexicano. Niños como de 16 o 17 años, pero ya con la pistola, y a plena luz del día. A puro cachetadón me decían ‘chulonéate’, que te encueres. Después de tres cachetadas entendí y me quité el short, me dijeron que me quitara la playera, me revisaron los labios (buscando tatuajes). No me hicieron nada porque sabían que me casé con ella”, cuenta Manuel.

Migrantes provenientes de Centroamérica llegaron a Tijuana, Baja California, el 7 de mayo pasado, con la intención de pedir asilo político o visa humanitaria en Estados Unidos. Foto: Christian Serna / Cuartoscuro.com

Datos de la patrulla fronteriza citados por la Oficina de Washington en Latinoamérica (WOLA por sus siglas en inglés) confirman esta tendencia: el último año (octubre de 2016 al 30 de septiembre de 2017) registró el número más bajo de migrantes detenidos en la frontera México-EU desde 1971, es decir, 303 mil 916 personas. Pese a ser menos los detenidos, el porcentaje de ellos que viajan en grupos familiares creció, llegando este año a 39 por ciento. Esta gráfica de WOLA muestra que a partir de marzo de 2014 se disparó el porcentaje de familias migrantes en comparación con los que viajan solos.

De los detenidos en la frontera sur de Estados Unidos durante el último año, la mitad (53.5%) eran originarios de El Salvador, Guatemala y Honduras, y otro 42% eran mexicanos, según la organización defensora de los derechos humanos en Latinoamérica.

Hasta hace una década, las mujeres centroamericanas que migraban a Estados Unidos lo hacían sin sus hijos, a quienes dejaban bajo el cuidado de otra mujer en sus lugares de origen; pero a partir de 2014 comenzaron a salir de sus países junto con ellos, ya que es la única forma que han encontrado para protegerlos contra la violencia y el crimen, así como para alcanzar mayores oportunidades de desarrollo, explica el informe ‘Familias Centroamericanas Migrantes en México’, del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI).

Children Under Threat: Fleeing Central America and Seeking Refuge from WOLA on Vimeo.

De hecho uno se viene y deja todo allá, su casa abandonada, pero ya no se puede estar allá. Cuando yo me vine me llamaban los vecinos para que fuera por mis hijos porque los querían meter a las pandillas, por eso fui por ellos. Da tristeza”, dice la salvadoreña entre lágrimas mientras recuerda que a una tía suya le mataron a sus dos únicos hijos. “Da tristeza pensar cómo matan a la familia, así nada más”.

Correr por la vida

El informe de IMUMI presenta cifras escandalosas sobre mujeres que corren, literalmente, por sus vidas: entre 2011 y 2016 se multiplicó por cinco el número de detenidas en México (de 9 mil 160 a 47 mil 383 mujeres) mientras el de hombres ascendió 146 %; se incrementó la participación porcentual de las mujeres en los flujos migratorios, al pasar de ser 14 % del total de detenciones en 2011 a 25 % en 2016. En tanto, las estadísticas de la Patrulla Fronteriza indican que las mujeres constituyeron 37 % de las personas del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) aprehendidas en 2015.

Las familias en el TNC atraviesan por una crisis de protección, agrega el reporte. La violencia de las bandas y el crimen organizado no sólo es generalizada, sino que se ha intensificado con un impacto devastador, especialmente para mujeres, adolescentes y niños. Los índices de feminicidios en la región son los más altos del mundo, así como los de homicidios de menores de 20 años de edad. “Esto responde tanto al reclutamiento forzado de niños y niñas por los grupos criminales, como a los altos niveles de violencia de género, familiar y sexual”, puntualiza el texto.

A los migrantes que piden asilo en México, no siempre les va mucho mejor en este país, pero consideran que sigue siendo peor la violencia de la que huyen. “Los mismos mexicanos son malos, la verdad”, admite Manuel mientras Roxana asiente, y agrega que a su paso por Puebla, en el camino a Ciudad de México, los migrantes son víctimas del crimen organizado.

Hay gente mala, de los Zetas que les llaman, se suben (a los camiones) a secuestrar a la gente, les piden dinero y si no se los dan, los matan. Ellos piensan que toda la gente que va en el tren va para Estados Unidos y tiene familia allá, y no es así. Hay gente que sale de su país por las pandillas. Así como hay gente buena hay gente mala, hubo otro lugar donde pasaron tirándonos de comer, y en otros nos tiraban piedras y botellas de vidrio”, recuerda sobre su travesía desde San Salvador a la capital mexicana.

Pero la delincuencia no es el único obstáculo que deben sortear los centroamericanos en México. Su principal problema, pese a todo, es que México les niegue el refugio o la residencia, y los regrese al infierno de su país.

Muy pocos legales

A pesar del dramático incremento en el número de solicitudes de refugio en México, el porcentaje de personas que huyen de la violencia en Centroamérica y que reciben protección internacional en este país todavía es reducido: menos de 2 %, según el IMUMI.

Su informe sobre familias centroamericanas migrantes explica que en 2014 Estados Unidos se sorprendió con la llegada de miles de familias centroamericanas que solicitaron asilo: de ese año y hasta 2016, 186 mil miembros de familias -principalmente conformadas por madres con niños- fueron detenidos en la frontera suroeste entre México y Estados Unidos. “Si bien muchas de estas familias efectivamente recibieron asilo en Estados Unidos, desde el surgimiento de esta crisis el gobierno desarrolló una serie de políticas para disuadir la migración de más familias centroamericanas”, advierte el reporte y agrega que México, como país de tránsito, ha participado en este ejercicio disuasivo estadounidense con un enfoque de seguridad y un escaso uso de sus mecanismos de protección a las personas migrantes.

Esta intensificación del control migratorio en México y Estados Unidos, de acuerdo con el Instituto, ha dejado más vulnerables a las familias del TNC al aumentar el tráfico de personas, elevar sus costos y recrudecer la violencia contra los migrantes durante su tránsito y la detención.

Incluso han desaparecido algunos viejos mecanismos de apoyo a los migrantes que antes eran utilizados para permitirles residir legalmente en México y ganarse la vida, dijo a Animal Político la abogada Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración. Roxana, por ejemplo, consiguió una residencia legal temporal de cuatro años luego de permanecer dos en territorio mexicano, pero sus documentos le prohíben trabajar, lo que la obliga a buscar sustento en el empleo informal.

“En otros programas anteriores había la posibilidad de regularizarse directamente con permiso para trabajar, se tramitaba todo junto; en los últimos dos años ya no incluye permiso para trabajar, es un trámite aparte y depende de su situación, tiene que comprobar que tiene una oferta de trabajo. Es una lástima porque antes hacías una declaración de trabajo independiente -como trabajadora del hogar, por ejemplo- y ahora eso no es tan fácil porque desde la ley de 2011 oficialmente se necesita la carta de oferta de trabajo del empleador”, lamenta la abogada estadounidense, quien fundó el IMUMI luego de años de trabajar casos de mujeres migrantes.

Kuhner explica que otro factor por el cual no se concede el asilo es porque, tanto para el gobierno mexicano como para los migrantes, resulta más fácil tramitar una residencia temporal que el refugio, pese a que el primero tiene costo y el segundo es gratuito. Esto se debe a que es más fácil comprobar que han vivido en México dos años, que argumentar ante la Comar por qué su país no los puede proteger. “La ley de refugiados de México también reconoce razones de violencia generalizada, pero normalmente es cuando hay una guerra civil, algo así de fuerte”, argumenta la defensora de las mujeres migrantes.

Además, muchos de ellos no solicitan asilo porque con este mecanismo ya no se les permite regresar a su país si quieren ver a sus familias, mientras que con la estancia temporal sí se les permite.

Otra de las facilidades para los migrantes contempladas en la legislación mexicana, pero que resulta complicada en la práctica, es la estancia temporal que se concede a un migrante que ha sido víctima de delitos en territorio mexicano. Esto, de acuerdo con la abogada, tiene como objetivo incentivar la denuncia de los crímenes de que son objeto los inmigrantes, de manera que no teman ser deportados si acuden a presentar una denuncia. Sin embargo, este recurso está sujeto a la comprobación del delito y sólo procede en caso de delitos graves.

“El endurecimiento de la política estadounidense también renueva la importancia del papel que juega México ante la crisis de violencia en Centroamérica. México requiere cambiar su política migratoria hacia sus vecinos del sur. Tan solo precisa cumplir con el marco normativo nacional e internacional”, puntualiza el informe de IMUMI respecto a la actuación de México en su frontera sur.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Cómo los cárteles en México están usando armas no convencionales como si fueran ejércitos en guerra

La reciente muerte de un hombre tras pisar una mina sembrada por el narco da muestra de la creciente militarización de los cárteles mexicanos en su carrera armamentística.
24 de marzo, 2022
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La muerte de un campesino en febrero tras pisar una mina sembrada por el narco en Aguililla, en el oeste de México, encendió las alarmas sobre la escalada de violencia en una zona ya de por sí asediada durante años por el fuego cruzado entre grupos rivales.

El suceso en este municipio, bastión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y donde nació su líder Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, dista mucho de ser una amenaza puntual.

En unas tres semanas, el Ejército mexicano desactivó al menos 250 explosivos caseros en esta zona conocida como Tierra Caliente, revelado como un auténtico campo minado para mayor terror de la población local.

Las minas antipersona, que recuerdan a las estrategias utilizadas en países de grandes conflictos armados, se suman así al arsenal de los cárteles mexicanos que han aumentado su poder y diversificado sus armas hasta contar con muchas de las utilizadas por militares y ejércitos en guerra.

“Ahora el crimen organizado utiliza minas artesanales en los caminos y drones cargados con explosivos. Entonces, o te cuidas del suelo que pisas, o te cuidas de lo que hay sobre tu cabeza”, resume la situación para BBC Mundo Gilberto Vergara, párroco de Aguililla, donde en febrero se desplegaron efectivos del Ejército para tratar de recuperar su control.

En efecto, a medida que la violencia aumentó en México, los grupos criminales adoptaron en la última década un enfoque cada vez más militarizado en sus tácticas y, sobre todo, en sus armas.

De contar con viejas armas soviéticas en el pasado, los cárteles pasaron a utilizar desde fusiles característicos de ejércitos en guerra hasta los drones con explosivos de tecnología más sofisticada, pasando por la fabricación de sus propios vehículos blindados o incluso submarinos. Y ahora, también minas improvisadas.

Vehículo blindado

Sec. Seguridad Michoacán
Autoridades de Michoacán aseguraron en Aguililla recientemente varios “monstruos” o “narcotanques”, vehículos blindados de manera artesanal utilizados por carteles en México.

Para Robert J. Bunker y John P. Sullivan, autores de dos libros sobre los avances en las tácticas de los carteles mexicanos en los últimos años y sobre la evolución de su armamento con artefactos explosivos aéreos, la adopción de minas terrestres o drones armados refleja “una escalada de violencia potencialmente indiscriminada”.

“Representan amenazas potenciales significativas a las que el Ejército mexicano tendrá que responder y evitar antes de que proliferen entre otros grupos dentro del país”, dice Bunker, entrevistado por BBC Mundo.

BBC Mundo solicitó comentarios sobre este tema de la Secretaría de Defensa de México (Sedena), que desplegó efectivos para desactivar las minas en Michoacán, pero no obtuvo respuesta.

Según autoridades militares citadas por el diario El Universal, en el rastreo en la zona se encontraron minas fabricadas de modo casero, colocadas a unos 150 metros una de otra, y escondidas no solo a las afueras de las comunidades sino también en su interior.

Soldado mexicano buscando minas

AFP
El Ejército mexicano desactivó cientos de minas en los alrededores de Aguililla, Michoacán.

En un comunicado del 9 de febrero, la Sedena aseguró que “se logró restablecer la transitabilidad y la paz social” en Aguililla tras el ingreso de soldados al municipio “con la finalidad de realizar operaciones para fortalecer el estado de derecho en la región”, pero no hubo mención al hallazgo de las minas.

Sin embargo, el alcalde de Aguililla, César Arturo Valencia Caballero, fue asesinado menos de un mes después.

“Llevamos ya meses trabajando, porque estaba tomada toda esa región, trabajando con programas sociales (…) y se está avanzando, ya empezó a regresar la gente, recogieron sus cosechas, están inscribiéndose en los programas de Bienestar. Sin embargo, sigue habiendo tensiones“, dijo el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

¿Cómo logran estas armas?

Los expertos consultados sitúan el inicio de esta evolución y militarización de las armas del crimen organizado en México en el momento en que el Cártel del Golfo desplegó hace años por primera vez a exsoldados profesionales como parte de los Zetas, su antiguo brazo armado.

Aquello fue el detonante para que cuando un cartel intentaba sobrevivir y competir contra grupos rivales, optara por reforzar sus unidades utilizando armamento de grado militar, opinan los fundadores del sitio web de análisis de conflictos y grupos criminales en América Latina Small Wars Journal-El Centro.

En opinión de Bunker, “esto resultó en una ‘revolución militar de carteles’ que aún continúa”.

Dron usado por grupos de delincuencia organizada

Fiscalía General de la República
Drones cada vez más sofisticados son usados por grupos de delincuencia organizada en México.

El origen de dichas armas pueden ser tres. En el pasado, los cárteles mexicanos obtuvieron armas de arsenales de gobiernos centroamericanos como rifles de asalto, lanzagranadas, ametralladoras, armas antitanque y granadas.

De un mercado ilegal más lejano llegaban armas de grado militar fabricadas en países como China, Rusia, Corea del Sur o Sudáfrica. Estas líneas de tráfico, sin embargo, no son hoy tan sólidas como cuando los cárteles estaban presentes en algunos puertos de México, apunta Bunker.

Por el contrario, un segundo e importante origen actual de estas armas continúa siendo Estados Unidos.

Del país con el que México comparte la frontera terrestre más transitada del mundo proceden miles de los rifles Barret calibre 50 o los fusiles semiautomáticos utilizados por los cárteles, y que son compradas por intermediarios en aquel país para luego ser introducidas en México escondidas en vehículos.

Armas

Sedena
El Ejército anunció haber asegurado este mes en varias localidades de Michoacán armas largas, 23 artefactos explosivos improvisados, 21 vehículos (tres con blindaje artesanal) y diverso equipo táctico, además de unos 200 paquetes de marihuana.

Según datos del gobierno mexicano, cada año se trafican ilegalmente más de 500.000 armas desde EE.UU. y, solo en 2019, fueron responsables de más de 17.000 homicidios dolosos en México.

Por ello, el Ejecutivo interpuso el año pasado una demanda contra un grupo de empresas estadounidenses de armas que sigue su curso.

“Hacen armas a la medida de los clientes de México que se dedican a la delincuencia organizada”, aseguró entonces el presidente López Obrador.

Esta procedencia de las armas fue visible en multitud de sucesos.

Durante la fallida operación para capturar en 2019 a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán, se identificaron en manos del cartel de Sinaloa armas como fusiles de asalto AK47 o ametralladoras como la Browning M2 calibre .50, una de las más poderosas utilizadas por la infantería de EE.UU.

Pero un tercer origen de estas armas es, sin embargo, el propio México.

Según Bunker, “los cárteles han obtenido armas de funcionarios policiales, militares y gubernamentales corruptos. Incluso cuando las autoridades se incautan de armas de grado militar de los carteles, no siempre se destruyen y pueden volver a ellos por un precio acordado”.

Rifles calibre 50 incautados en Mexico

AFP

Fabricación propia

En los últimos años, los carteles han aumentado además sus conocimientos y capacidades para fabricar sus propias armas como las recientes minas terrestres improvisadas o drones armados. Una de sus principales fuentes de aprendizaje es la interacción con otros grupos criminales.

“A veces, eso se aprende en prisión. Tales habilidades tácticas de armamento se han transmitido de grupos como las FARC de Colombia al CJNG, por ejemplo, cuando los grupos cooperan y forman alianzas”, destaca Sullivan.

De hecho, si hay algo que para los expertos representa esta militarización de las armas de los carteles y que es su mejor ejemplo de fabricación casera son los conocidos como “monstruos” o “narcotanques”.

Auto blindado

SEDENA

“Estos vehículos blindados han evolucionado desde solo tener puertos de armas desde los cuales pegar cañones de armas a monturas de armas fijas (para ametralladoras y rifles Barret calibre .50) a torretas blindadas giratorias que contienen estas armas”, dice Bunker.

Otra muestra de este poderío son el uso de drones, que ha pasado de un uso como artefacto explosivo improvisado de detonación puntual a un elemento con capacidades de bombardeo aéreo.

El pasado enero, un video grabado desde un dron del CJNG permitió ver el momento en que el artefacto lanzaba varias bombas sobre un campamento en Michoacán, del que las personas huían despavoridas.

https://twitter.com/ConflictsW/status/1481039512646172672

Poderío del CJNG

De hecho, el grupo liderado por el Mencho es, hoy por hoy, el cartel considerado más avanzado operativamente en su carrera armamentística.

Así se encargan de mostrarlo en videos en los que exhiben sin pudor, a plena luz del día e incluso a cara descubierta, parte de su equipamiento como cuando desfilaron en tanques caseros por Aguililla el año pasado entre gritos de “¡Pura gente del Mencho!” y “Ahora paseamos los de las 4 (letras, en referencia al CJNG)”:

https://twitter.com/MeganoticiasZAM/status/1366889818446307333

“Estas ‘demostraciones de fuerza’ son una muestra de poder para impresionar a la población y a sus rivales, pero también tienen una utilidad táctica verdadera. Son propaganda con capacidad operativa real”, analiza Sullivan.

De cara al futuro, los expertos consideran que la especialización en armas vista actualmente en la región en disputa de Tierra Caliente podría extenderse a otras zonas de México donde los grupos criminales vean la necesidad de lograr una ventaja táctica.

“Una vez que allí haya un cartel definitivamente en control, la violencia e innovación serán menos pronunciadas. A medida que el conflicto se traslade a otros frentes donde los carteles compiten, esas nuevas áreas en disputa se convertirán en incubadoras de innovación táctica”, pronostica Sullivan.

Además, recuerda que grupos colombianos que usaron minas terrestres como las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o bandas criminales como el Clan del Golfo han interactuado en diversos grados con los carteles mexicanos. “Se puede esperar que las minas continúen proliferando”, concluye el analista.

Fuerzas de seguridad en Michoacán

Sec. Seguridad Michoacán

Bunker remarca sin embargo que el Ejército mexicano sigue teniendo mucho más poder armamentístico que los carteles en forma de tanques, artillería o helicópteros.

Uno de sus puntos débiles, sin embargo, es que “los cárteles se involucran en actos de corrupción que socaban las instituciones del gobierno mexicano. Las unidades de la Secretaría de Defensa en terreno pueden ser vulnerables a la corrupción si se despliegan en un área por periodos prolongados”, alerta.


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