Mujeres productoras siembran oportunidades en tierras marcadas por el machismo
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Mujeres productoras siembran oportunidades en tierras marcadas por el machismo

Mujeres mexicanas en espacios rurales tienen que superar diferentes barreras cuando intentan mejorar sus condiciones de vida y superarse.
Por Paris Martínez
18 de diciembre, 2017
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Irma es una joven guerrerense que hace poco heredó la huerta de su papá, un par de hectáreas tupidas de árboles de mango, que fueron sembrados hace más de 50 años por su padre y su abuelo. Pero cuando esta herencia le fue anunciada, narra ella, “la primera en oponerse fue mi misma familia, empezando por mi abuela: ellos decían que yo no podía ser dueña de este lugar, porque soy mujer”.

En la lógica de su familia, explica Irma, el que sea mujer tiene consecuencias negativas que afectarán irreversiblemente el futuro de esta huerta, ya que cuando Irma sea grande y la herede a sus propios hijos o hijas, ellos no portarán el materno como primer apellido, sino como segundo y, por lo tanto, ese pequeño bosque de árboles de mango “perderá el apellido familiar”.

Ése es el razonamiento, explica Irma con los ojos desorbitados por la indignación, con el que su familia intentó impedir que tomara posesión del patrimonio que le dejó su papá.

El suyo, lamentablemente, no es un caso aislado ni excepcional, sino más bien ejemplo de las barreras cotidianas que enfrentan las mujeres mexicanas cuando, desde espacios rurales, intentan mejorar sus condiciones de vida y superarse.

Silvia Robledo narra su propia experiencia: “Yo soy de Chiapas, y fui la primera persona de mi comunidad que pudo terminar una carrera universitaria. Yo nací entre los cafetales, y fue difícil salir a estudiar, porque se piensa que eso es para hombres. Lo que se espera de las mujeres en mi estado es que se casen y se pongan a tener hijos, pero yo afortunadamente tuve el apoyo de mis papás y pude estudiar y lograr la licenciatura en agronomía”.

La universidad, explica Silvia, no era para ella una oportunidad para fugarse de su realidad rural, sino un canal para volver a ella, ahora con herramientas técnicas que le permitirían apoyar a su familia y a sus vecinos.

Sin embargo, recuerda, “cuando terminé la carrera y volví a mi pueblo, en el año 2003, con todas las ganas de ayudar a la gente, a todos los productores, no sólo a mi familia, ¿qué pasó? Pasó que las autoridades del pueblo me dijeron que cómo se me ocurría que yo podía capacitar a los productores de café, si yo soy mujer. Sólo después de mucho presionar me dijeron, ‘está bien, puedes dar capacitación, pero no a los hombres, sólo a las mujeres del pueblo”.

Y luego, cuando Silvia comenzó a dar capacitación en técnicas agrícolas a mujeres, “el problema siguió, porque los hombres del pueblo sólo les daban permiso a sus esposas de asistir a los talleres si se llevaban consigo a los niños, o sólo si ellos mismos las acompañaban para vigilarlas”.

Este es un modelo de vida social que excluye a las mujeres de las oportunidades de desarrollo, explica por su parte Norma Estela, de Zacatecas, y no sólo se expresa en la vida familiar y comunitaria, sino también en la vida política y en el proceder gubernamental.

Norma Estela es productora de chile y frijol y, junto con un grupo de mujeres de Villa de Cos, mantiene en marcha un proyecto de enlatados, que generaron para agregar valor a sus cosechas, en un principio. E iniciaron con frijoles refritos enchilados.

“Nadie nos dio un quinto, nadie nos apoyó, ha sido un esfuerzo grande, los esposos ya preguntaban que cuándo se van a ver resultados. Y, ¿sabes que pasó? Que cuando llegó el punto en el que ya teníamos nuestro producto terminado, con marca, con código de barras, nos acercamos a la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) y a la Secretaría de Economía (ambas del gobierno federal), pero no nos dieron la oportunidad ni siquiera de enseñarles nuestro proyecto”.

En aquella ocasión, narra, “llegué yo con mi lata, con la prueba de que no era un proyecto de papel, sino que ya estábamos dando resultados, y que lo único que necesitábamos era apoyo para crecer, para generar más empleos, para aumentar nuestra producción, nos salieron con que no sabían cómo ayudarnos, porque no tenían esquemas de apoyo específico para mujeres empresarias del campo, y terminaron relegándonos. Así llevamos ya diez años tocando puertas, sin muchos resultados, porque tú ves cómo se complican los funcionarios, cómo no hallan la forma de proponernos que le entremos a la corrupción, presienten que no nos prestaríamos a eso y simplemente nos niegan el acceso a los programas de apoyo”.

Política de traspatio

Todos estos problemas de violencia contra las mujeres en el ámbito familiar, comunitario y gubernamental, explica Juana, “nos detienen como empresarias, como productoras, y la única forma que hemos encontrado para irlos enfrentando es con organización, y con información”.

Juana es chiapaneca y productora de ganado diversificado, es decir, reproduce en corral especies silvestres, como codorniz, venado y jabalí, para la venta de su carne, ya procesada.

“El año pasado se realizó un encuentro nacional de mujeres, en el que coincidimos 60 productoras mexicanas del campo. Ahí nos dimos cuenta que enfrentábamos las mismas trabas para desarrollar nuestros proyectos, y sobre todo nos dimos cuenta que estábamos enfrentando esos problemas solas, entonces vimos que la estrategia no podía ser en soledad, sino unidas, y decidimos agremiarnos”.

Fue así que conformaron la Asociación Nacional de Empresarias del Campo.

“Evidentemente no representamos a todas las mujeres empresarias del campo –explica Juana–, de hecho, somos privilegiadas porque tuvimos las condiciones materiales para encontrarnos, y para unificarnos, y hay muchas más que no tienen esa posibilidad, y hay que generarla”.

–En un país con tanta corrupción como México, con un campo abandonado y con un problema de violencia hacia las mujeres tan profundo, ¿qué riesgos representa ser una empresaria del campo? –se le pregunta.

–Con lo que estamos batallando mucho en este momento –explica Juana– es con el acceso a programas de financiamiento. Por un lado, se lanzó el programa “Del campo a tus manos”, con el que supuestamente se iba a impulsar proyectos agrícolas de todo tipo, poniendo el acento en los proyectos de mujeres. Pero en realidad, los únicos proyectos de mujeres que se están apoyando son para producción de traspatio, es decir, son apoyos para que las amas de casa siembren poquito y complementen la economía familiar, con productos que ellas mismas pueden cosechar en sus patios. No son apoyos para proyectos productivos de mujeres.

Y por otro lado, continúa, “los apoyos para proyectos productivos se nos niegan: en Chiapas, por ejemplo, fueron aprobados apoyos para 250 proyectos, pero ninguno nuestro, y nosotras creemos que esos proyectos que sí obtuvieron respaldo, fue porque dieron el diezmo, y en otros casos son proyectos apadrinados por algún político. Pero nosotras tenemos decidido no entrarle a eso: nosotras creemos que hemos desarrollado bien nuestros proyectos, por eso deben ser apoyados, y no porque nos sometamos a ningún esquema de corrupción”.

Pero aún cuando esos apoyos son negados, subraya, “nosotras no nos detenemos, somos mujeres de trabajo”.

Silvia, por ejemplo, explica que el Café Femenino México, producido por las 210 mujeres cafetaleras agremiadas en la asociación de la que es parte “exporta prácticamente todo el producto a Estados Unidos, Canadá y Japón, porque es café de altísima calidad, orgánico, libre de agroquímicos y, en la actualidad, no sólo se han derribado las barreras que le impedían a los hombres recibir una capacitación de una mujer: ahora, la asamblea general de productores de la región incluye a una mujer entre sus miembros directivos”.

En Zacatecas, Norma Elena y sus compañeras de la sociedad de producción rural Alencos ahora no sólo enlatan frijoles refritos enchilados, bajo la marca Alimentos Villasol, sino también nopales con carne de cerdo y el platillo típico de la región conocido como Asado de Boda.

Y en Guerrero, Irma está en la fase final para comenzar a deshidratar el mango que crece en su huerta, Anatlán, luego de haber concluido el proceso de desintoxicación de su tierra, ahora libre de los agroquímicos que en décadas pasadas empleó cotidianamente su familia.

“Esa tierra me eligió a mí, para que la cuidara. La tierra te elige, y nuestras tierras nos han elegido a nosotras –concluye Irma– como sus protectoras. Y eso es lo que hacemos, esto no se trata de hacer dinero, se trata de ganarnos el sustento, de dar a nuestras familias condiciones dignas de vida, se trata de ayudar a nuestra comunidad, y se trata también de proteger el medio ambiente, por eso somos mujeres de campo”.

Si te interesa conocer los distintos productos que esta red de mujeres mexicana genera y comercializa, entre los que están alimentos frescos, procesados, enseres de belleza y ornamentales, o si te interesa formar parte de esta red, aquí puedes contactarlas.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Hongo negro: 6 preguntas clave sobre la rara infección que ataca a pacientes COVID en India

En India los hospitales están viendo un alarmante aumento de los casos de mucormicosis, una infección que puede causar ceguera o la muerte en pacientes tratados por coronavirus.
26 de mayo, 2021
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Lo llaman el “hongo negro” y en India es considerado “una pesadilla dentro de la pandemia” de coronavirus.

Esta semana fueron reportados casi 9.000 casos de mucormicosis, una infección causada por un hongo.

Algunos pacientes solo han podido ser salvados al extirparles un ojo. Y la tasa de mortalidad entre quienes se contagian es del 50%.

Miles de casos se han registrado entre pacientes que se habían recuperado de covid-19 o que estaban en proceso de recuperación, de ahí que se asocie a la pandemia de coronavirus.

Los médicos aseguran que existe una relación con losesteroides que se usan para tratar la enfermedad. Y se sabe que los diabéticos tienen un mayor riesgo de sufrir de mucormicosis.

Estas son algunas claves para entender qué es la infección por mucomicosis y por qué tiene efectos tan devastadores.

1. ¿Qué es la mucormicosis?

La mucormicosis, comúnmente llamada “hongo negro”, es una infección muy rara.

Es causada por la exposición al hongo mucor, que es parte de la familia Mucoraceae que se encuentra comúnmente en el suelo, las plantas, el estiércol y las frutas y verduras en descomposición.

Una vista microscópica del hongo mucor

Getty Images

“Es omnipresente y se encuentra en el suelo y el aire e incluso en la nariz y la mucosidad de las personas sanas”, explica a la BBC el doctor Akshay Nair, un cirujano ocular de Bombay, India.

Afecta los senos nasales, el cerebro y los pulmones y puede ser potencialmente mortal en personas diabéticas o gravemente inmunodeprimidas, como pacientes con cáncer o personas con VIH/sida.

2. ¿Qué causa la infección?

Los médicos creen que la mucormicosis puede estar provocada por el uso de esteroides, unos compuestos farmacológicos usados para los tratamientos de pacientes graves o en estado crítico por covid-19.

Los esteroides reducen la inflamación en los pulmones y ayudan a detener algunos de los daños que pueden ocurrir cuando el sistema inmunológico del cuerpo se acelera para combatir el coronavirus.

Pero también reducen la inmunidad y aumentan los niveles de azúcar en la sangre, tanto en pacientes diabéticos como no diabéticos con covid-19.

Un paciente de covid en India

EPA
Pacientes graves de covid-19 en India y otras partes del mundo requieren tratamientos con esteroides, lo que abre la puerta a la mucormicosis.

Los expertos creen que esta disminución de la inmunidad podría desencadenar los casos de mucormicosis.

“La diabetes reduce las defensas inmunológicas del cuerpo, el coronavirus lo agrava y luego los esteroides que ayudan a combatir la covid-19 actúan como combustible para el fuego”, dice Nair.

3. ¿Por qué en India?

Está muy relacionado con la pregunta anterior.

India está en medio de una segunda durísima ola de coronavirus, aunque el número diario de casos está empezando a bajar. Pero el sistema de salud indio estuvo completamente saturado durante semanas, y en los hospitales escaseaba el suministro de oxígeno y medicamentos para afrontar la pandemia.

Los doctores recurrieron sobre todo a esteroides para tratar la enfermedad.

El estado occidental de Maharashtra es uno de los que registra más casos de hongo negro y también es uno de los más afectados por la segunda ola de covid-19.

Por otro lado, como explicábamos arriba, los casos de hongo negro también se han vinculado con los niveles de azúcar en la sangre. India tiene la segunda tasa más alta de diabetes en el mundo.

4. ¿Cuáles son los síntomas?

Los pacientes que padecen la infección por hongos suelen tener síntomas de congestión y sangrado nasal.

También hinchazón y dolor en el ojo, párpados caídos, visión borrosa y finalmente la pérdida de un ojo. Puede haber manchas negras en la piel alrededor de la nariz.

Los médicos dicen que la mayoría de sus pacientes llegan demasiado tardepara ser tratados, cuando ya están perdiendo la visión. Los médicos tienen que extirpar quirúrgicamente el ojo afectado para evitar que la infección llegue al cerebro.

Un paciente de mucormicosis en India

EPA
Los médicos buscan la manifestación de la mucormicosis en los ojos y la boca.
Un paciente de mucormicosis en India

Getty Images

En algunos casos, los pacientes han perdido la visión en ambos ojos. Y en casos raros, los médicos tienen que extirpar quirúrgicamente el hueso de la mandíbula para evitar que la enfermedad se propague.

Se puede tratar con una inyección intravenosa antifúngica que debe administrarse todos los días durante un máximo de ocho semanas. Es el único fármaco eficaz contra la enfermedad.

5. ¿Es contagioso?

La mucormicosis no es contagiosa entre personas o animales. Solo se desarrolla en pacientes con las condiciones propicias en su cuerpo, como la diabetes o la inmunodepresión causada por otras enfermedades.

Sin embargo, ya que se propaga por las esporas de hongos que están presentes en el aire o en el medio ambiente, es casi imposible evitarla.

Un paciente de mucormicosis en India

EPA
La enfermedad no se transmite entre personas, pero sí puede adquirirse a través del ambiente si está presente.

Una persona sana, o sin problemas del sistema inmunitario no debe temer por un contagio de este tipo.

“Las bacterias y los hongos están presentes en nuestro cuerpo, pero el sistema inmunológico los mantiene bajo control“, explicó K. Bhujang Shetty, director del hospital Narayana Nethralaya de India.

“Cuando el sistema inmunológico se debilita debido al tratamiento del cáncer, la diabetes o el uso de esteroides, estos organismos toman ventaja y se multiplican”, explicó Shetty a la agencia Reuters.

“La cepa parece ser virulenta, elevando los niveles de azúcar en sangre a niveles muy altos. Y extrañamente la infección por hongos está afectando a muchos jóvenes“, dice por su parte el doctor Raghuraj Hegde, de la ciudad sureña de Bangalore.

6. ¿Qué tan extendido está el contagio en India?

Un alto funcionario del gobierno de India, V. K. Paul, ha declarado que “no hay un gran brote” de mucormicosis. Sin embargo, en todo el país se ha reportado un número creciente de casos que ha llegado a más de 8.800 esta semana.

“Ya estamos viendo dos o tres casos por semana aquí. Es una pesadilla dentro de una pandemia“, dice la doctora Renuka Bradoo, del Hospital Sion de Bombay.

Una UCI en Delhi, capital de India.

Getty Images
India ha tenido varios records mundiales de contagios y muertes por covid-19 en los últimos días.

El doctor Baxi trató a unos 800 pacientes diabéticos con covid-19 el año pasado y ninguno de ellos contrajo la infección por hongos.

En cambio, el mes pasado su paciente más joven fue un hombre de 27 años que ni siquiera era diabético. “Tuvimos que operarlo durante su segunda semana de covid-19 y quitarle el ojo. Es bastante devastador”.

El Consejo Indio de Investigación Médica y el Ministerio de Salud de la Unión han pedido a la población mantener la higiene personal y enfermedades como la diabetes bajo control.

También los han instado a usar zapatos, pantalones largos, camisas de manga larga y guantes mientras manipulan tierra, musgo o estiércol para evitar la exposición al hongo.


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