No olviden que seguimos aquí: damnificados del sismo pasarán una Navidad sin respuestas
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César Reveles

No olviden que seguimos aquí: damnificados del sismo pasarán una Navidad sin respuestas

Las 500 familias del Multifamiliar Tlalpan que perdieron su patrimonio tras el sismo del 19 de septiembre pasarán la Navidad sin contar con los servicios básicos, en comedores improvisados e iluminados con la luz que obtienen de los postes.
César Reveles
Por César Reveles
24 de diciembre, 2017
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En la víspera de Navidad, damnificados del Multifamiliar Tlalpan piden que no se olviden de ellos. “Nuestra realidad es esta, con frío y nuestros niños aquí. Antes dormíamos bajo un techo y en un segundo lo perdimos todos. Ahora dormimos entre las ratas”, dice cabizbaja Guadalupe Padilla Mendoza, propietaria del departamento 25 en el edificio 4C.

A más de tres meses de dormir a la intemperie, las 500 familias que perdieron su patrimonio tras el sismo del 19 de septiembre -y que se niegan a abandonar el campamento instalado por ellos mismos- pasarán la Navidad sin contar con los servicios básicos, en comedores improvisados iluminados con la luz que obtienen de los postes. Si acaso recurrirán a alguno de los hoteles cercanos donde pagan 230 pesos para bañarse cada tercer día, y tendrán a la mano el baño de la gasolinera más cercana.

Aunque no todo será frío y preocupación, aunque sea por un breve momento. Los damnificados tendrán este domingo su cena de Nochebuena gracias a un grupo de voluntarios. Los mismos que en las últimas semanas han organizado posadas con piñatas para los más pequeños, y que todos los días desde el temblor les han llevado de comer.

“Nunca nos han dejado solos”, confía Guadalupe. “Son como unos ángeles. Nuestro agradecimiento con ellos será eterno”.

La plática con Guadalupe se da a las afueras de su casa improvisada, techada con un par de lonas, en un pequeño jardín que ahora es más tierra que pasto, ubicado a un lado de los edificios. Con la voz quebrada, rememora cómo vio caer el edificio 1C que estaba enfrente del suyo, donde fallecieron nueve personas. Pudo salir del edificio y encontrarse con su hija que vivía en el edificio contiguo, con sus tres nietos. En el Multifamiliar Tlalpan, el sismo de magnitud 7.1 hizo que un edificio colapsara y los otros nueve resultaran dañados.

Guadalupe cuenta cómo han sentido la falta de apoyo y la ausencia del gobierno de la ciudad y de la delegación; cómo desde los primeros días que fueron desalojados de sus hogares por el peligro que les cayeran encima buscaron cabida en los espacios comunes. Jardines, áreas de juego, canchas y explanadas se convirtieron en refugios con casas de campaña, lonas y palos, algo de lo poco que pudieron rescatar y de lo que les fue donado. Cada quien vio por su suerte, pero juntos decidieron no moverse del lugar hasta que el gobierno les dé una solución.

El campamento de los damnificados del Multifamiliar Tlalpan. Foto: César Reveles.

Al tercer día del sismo tres personas se ofrecieron para representar a la unidad, en todos los trámites que serían necesarios. Después se formó una asamblea y cuatro comités -de prensa, jurídico, técnico y político.

El comité técnico recibió el pasado lunes los dictámenes de tres de los nueve edificios que quedaron en pie (2A, 3A y 3C), los cuales indican que ya pueden ser habitados. Pero Guadalupe –integrante del comité y co-coordinadora del campamento de damnificados- detalla que se aceptaron bajo reserva de ser verificados. Aunque cuentan con la firma del corresponsable de Seguridad Estructural del gobierno de la ciudad, Charbel Gómez Ruíz, solicitaron que pasen por tres revisiones más en la que participarán arquitectos, ingenieros, sismólogos y jurídicos, apoyados por la Escuela de Arquitectura e Ingeniería de la UNAM.

Una vez que estos expertos hayan dado luz verde a los dictámenes, los vecinos de esos tres edificios aceptarán regresar a sus casas, explica Guadalupe. Pendiente queda el tema de la Ley de Reconstrucción, recientemente aprobada, mediante la cual los damnificados que se quedaron sin hogar podrían acceder a créditos hipotecarios. No la aceptarán, asevera. Como muchos de sus vecinos, Guadalupe es jubilada y pensionada del ISSSTE y su pensión apenas alcanza los 2 mil pesos mensuales. No hay forma de comprometerse con un nuevo crédito después de haber pagado por años su departamento hoy dañado.

“La Constitución lo dice muy claramente: vivienda digna para cada mexicano. Pero aquí hay una modificación. Yo diría a partir de ahora: vivienda digna y segura para cada damnificado”.

Sin respuestas claras por parte de las autoridades sobre lo que será su futuro, Guadalupe tiene un mensaje. “A los mexicanos les deseamos una muy feliz Navidad y un excelente año nuevo, pero les pedimos que aquellos que no perdieron sus casas reflexionen y se acuerden que seguimos aquí, enojados e impotentes. Que no se les olvide que estamos aquí y que aún necesitamos mucha ayuda. Y les damos las gracias por todo lo que nos han dado”.

* Si deseas apoyar a los damnificados del Multifamiliar Tlalpan, puedes ponerte en contacto con Alejandra Vanesa, hija de Guadalupe, al número (044)5537499999. 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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#YoSoyAnimal
Getty Images

Los espeluznantes experimentos que Canadá hizo con niños de escuelas indígenas

Los niños indígenas separados de sus familias eran sometidos a invasivos y crueles procedimientos en "nombre de la ciencia".
Getty Images
Por BBC
3 de julio, 2021
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El descubrimiento de cientos de restos de niños en Kamloops, Brandon y Cowessess, en Canadá, ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron en los niños, las familias y las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Como investigadora especializada en nutrición y colona-canadiense, hago un llamado a mis colegas para que reconozcan y comprendan los daños que han causado los experimentos de desnutrición y nutrición en los pueblos indígenas y el legado que han dejado.

Más fácil de asimilar

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones muy poco éticas en 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales.

A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Niños indígenas en Canadá

Archivo de Saskatchewan / EPA. Los niños eran separados de sus familias por la fuerza.

Frederick Tisdall, famoso por ser cocreador de la comida infantil Pablum en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, junto con Percy Moore y Lionel Bradley Pett fueron los principales arquitectos de los experimentos de nutrición.

Ellos aseguraron que la educación y las intervenciones en la dieta harían que los pueblos indígenas fueran activos más rentables para Canadá, que si los pueblos indígenas fueran más sanos, la transmisión de enfermedades como la tuberculosis a los blancos disminuiría y la asimilación sería más fácil.

Presentaron con éxito su plan para experimentos de nutrición al gobierno federal.

Pocas calorías, nutrientes y vitaminas

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre.

El plan de Pett y su equipo se centró en determinar una base de referencia.

Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Otros experimentos consistieron en no darles vitaminas y minerales esenciales a los niños de los grupos de control, mientras evitaban que los Servicios de Salud para Indígenas les brindaran atención dental con el pretexto de que esto podría afectar los resultados del estudio.

E incluso antes de estos experimentos, los niños de las Escuelas Residenciales Indígenas pasaban hambre, que se confirmaba con informes de desnutrición grave y signos de deficiencias graves de vitaminas y minerales.

Motivos raciales

El interés en la investigación de la nutrición aumentó dramáticamente en la década de 1940, después de que el Consejo Canadiense de Nutrición declarara públicamente que más del 60% de las personas en Canadá tenían deficiencias nutricionales.

La mayoría de los experimentos hasta entonces se habían realizado en animales, pero investigadores como Pett, quien fue el autor principal de lo que luego se convertiría en la Guía de Alimentos de Canadá, aprovecharon la oportunidad de utilizar a los indígenas como ratas de laboratorio.

Si bien los perpetradores como Pett a menudo actuaban bajo la fachada de comprender y ayudar a los pueblos indígenas, estaba claro que estos experimentos de nutrición tenían una motivación racial.

Los investigadores intentaron desentrañar el “problema indígena”. Moore, Tisdall y sus colaboradores atribuyeron estereotipos discriminatorios como “descuido, indolencia, imprevisión e inercia” a la desnutrición.

A.E. Caldwell, director de la Escuela Residencial Indígena Alberni, afirmó que la desnutrición fue causada por dietas y formas de vida tradicionales, que también llamó “hábitos indolentes”.

Los experimentos de nutrición, junto con los alimentos profundamente inadecuados y de baja calidad que se les daba a los niños en estas escuelas, se alinearon perfectamente con el mandato de asimilación de Caldwell.

Prohibir a prácticamente todos los niños alimentos tradicionales adecuados es otro medio más de colonización y genocidio cultural.

Homenaje a las víctimas

Getty Images. Tras el hallazgo de cientos de restos de niños en las inmediaciones de varias escuelas, muchos se acercaron a rendirles tributo.

Según los hallazgos de Mosby, Pett afirmó que su objetivo era comprender mejor la transición “inevitable” al estar lejos de los alimentos tradicionales, sin embargo, las Escuelas Residenciales Indígenas fueron diseñadas a propósito para provocar esto.

Su investigación no es ética según los estándares contemporáneos, y es difícil creer que alguna vez haya sido aceptable experimentar con cualquier persona, y mucho menos con niños, sin su consentimiento.

Las secuelas del Holocausto y los experimentos biomédicos en los campos de concentración llevaron al desarrollo del Código de Nuremberg en 1947, que establece que el consentimiento voluntario para la investigación es absolutamente esencial y que los experimentos deben evitar todo sufrimiento físico y mental innecesario.

El código se creó el mismo año en que Pett se embarcó en sus experimentos de nutrición en seis escuelas residenciales.

Consecuencias de la malnutrición y experimentación

La desnutrición infantil puede ser mortal, especialmente cuando se combina con el riesgo de enfermedad, que era con frecuencia el caso en los internados.

El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación indica que las principales causas de muerte de los niños en las escuelas residenciales fueron los daños físicos, la desnutrición, las enfermedades y el abandono.

Para los sobrevivientes de escuelas residenciales, los efectos de la desnutrición aún duran.

El hambre durante la niñez aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, e investigaciones indican que la desnutrición severa puede incluso causar cambios epigenéticos que pueden transmitirse de generación en generación.

Experimentar con niños que ya estaban sufriendo fue inmoral.

Efectos a día de hoy

Los problemas de inseguridad alimentaria y nutrición en las comunidades indígenas son problemas importantes en Canadá, como resultado de las escuelas residenciales y las políticas coloniales que continúan hasta el día de hoy.

Los experimentos en estos internados y en las comunidades han hecho que los sitios de atención médica sean lugares precarios y traumáticos para muchas naciones indígenas y han llevado a que muchos tengan dudas en torno las vacunas durante la pandemia de covid-19.

Homenaje a las víctimas

Reuters. La noticia del hallazgo de cientos de cuerpo de niños indígenas causó indignación en Canadá y en el mundo.

Al mismo tiempo, persiste el estigma, la violencia y el racismo hacia los pueblos indígenas en estos contextos.

Esta historia particular de experimentos de desnutrición y nutrición en niños y adultos indígenas se ha contado antes. Atrajo la atención de los principales medios de comunicación en 2013 después de la investigación de Mosby.

Y no sorprende a los pueblos indígenas, cuyas verdades debemos finalmente escuchar con atención.

*Allison Daniel es candidata de PhD en Ciencias Nutricionales, Universidad de Toronto.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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