Oaxaca tiene el municipio con mayor porcentaje de gente pobre; Sonora, el de menor
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Cuartoscuro Archivo

Oaxaca tiene el municipio con mayor porcentaje de gente pobre; Sonora, el de menor

El Coneval dio a conocer un informe sobre la pobreza en México a nivel municipal en 2015, y su comparativo respecto al año 2010.
Cuartoscuro Archivo
Por Redacción Animal Político
7 de diciembre, 2017
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El municipio de Santos Reyes Yucuná, Oaxaca, es el que tiene el mayor porcentaje de su población en pobreza o pobreza extrema, en todo el país. En cambio, el municipio de Huépac, Sonora, es el que tiene el menor porcentaje de gente en pobreza, incluso con mejores cifras que las de delegaciones como Benito Juárez y Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México.

Así lo registró el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en su medición de pobreza municipal en 2015, y su comparativo con los datos de 2010.

De acuerdo con el estudio, en 2015 el 99.9% de la población en Santos Reyes Yucuná, Oaxaca, era pobre. Al medir pobreza extrema, ese municipio indígena registró un 97.4% de sus habitantes en esa condición.

Santos Reyes Yucuná, indica la página del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, se localiza en la parte noroeste de Oaxaca, en la región de la mixteca, tiene una superficie de 65.93 km2, y la principal actividad económica es la agricultura.

Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social (en los indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación), explica el Coneval.

Se considera pobreza extrema, cuando la gente tiene tres o más carencias sociales, de seis posibles y, además, su ingreso total es menor que la línea de bienestar mínimo.

“La población en esta situación dispone de un ingreso tan bajo que aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría acceder a aquellos que componen la canasta alimentaria”, detalla el Consejo.

La cara opuesta es el municipio de Huépac, Sonora. En 2015 solo el 2.7% de su población era pobre. En la delegación Benito Juárez, en Ciudad de México, la cifra fue de 4.9% en condición de pobreza, y en Miguel Hidalgo el 7%.

En cuanto a pobreza extrema, en Huépac solo 2.7% se ubicó en esa condición.

“La distribución territorial de la pobreza a nivel municipal permite identificar tres zonas de aglomeración de municipios con bajos porcentajes de población en situación de pobreza: el noroeste (Sonora), noreste (Coahuila-Nuevo León) y la zona Centro Sur, Centro Norte y Occidente.

“Por otro lado, el conjunto de municipios con altos porcentajes de población en situación de pobreza se observa en la región Sur-Sureste (Chiapas-Oaxaca-Puebla-Veracruz)”, apuntó el Coneval.

“En cuanto a la pobreza extrema, la distribución territorial de los municipios sigue un patrón espacial similar al indicador de pobreza. En el Norte hay tres conjuntos de municipios con porcentajes bajos de pobreza (Sonora-Chihuahua-Coahuila-Nuevo León) y en el Centro-Occidente solo una (Ciudad de México-Querétaro-Tlaxcala,-Morelos-Jalisco).

Los municipios con altos porcentajes se ubican en los estados de Oaxaca, Chiapas, Veracruz-Puebla y Yucatán”, agregó.

A continuación puedes ver los conteos de municipios con mayor y menor porcentaje de gente en pobreza:

 

En cuanto a la comparación de 2010 con 2015, el Coneval refirió que “hubo más municipios en los que disminuyó el porcentaje de población en situación de pobreza que en los que aumentó: en 699 municipios el porcentaje disminuyó 5 puntos porcentuales o más, mientras que en 422 municipios aumentó 5 puntos porcentuales o más”.

En 989 municipios, agregó, “el porcentaje de población en situación de pobreza extrema se redujo 5 puntos porcentuales o más, mientras que en 162 la proporción de población en situación de pobreza extrema aumentó 5 puntos porcentuales o más”.

En 924 municipios del país (hay 2,446 en México), en 2015, entre el 75 y el 100% de la población era pobre.

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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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