Inversión millonaria, sin resultados: centro de salud mental en Ciudad Juárez es inoperante
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Jonathan Álvarez (Yo Ciudadano)

Inversión millonaria, sin resultados: centro de salud mental en Ciudad Juárez es inoperante

La administración de Javier Corral argumenta que “sale carísimo” hacer funcionar el Centro de Atención a la Salud Mental; fue uno de los proyectos contemplados dentro de la estrategia Todos Somos Juárez, y lo inauguró César Duarte.
Jonathan Álvarez (Yo Ciudadano)
Por Jonathan Álvarez (Yo Ciudadano)
6 de diciembre, 2017
Comparte

La inversión millonaria de 167 millones de pesos para operar el Centro de Atención a la Salud Mental (CAISM), ubicado en el suroriente de Ciudad Juárez, Chihuahua, no ha sido suficiente para echar andar al 100% esta clínica que desde sus inicios fue pensada para dar atención especializada a todas aquellas personas que han sufrido secuelas por la violencia registrada en este municipio fronterizo con Estados Unidos.

A siete años de su construcción y a tres de su inauguración, el centro sólo funciona para consultas externas y las actuales autoridades argumentan que “sale  carísimo” ponerlo a funcionar como centro de cirugía y psiquiatría, área de hospitalización, área de urgencias y atención para las adicciones, como originalmente fue concebido.

El centro fue uno de los proyectos contemplados dentro de la estrategia Todos Somos Juárez, que se implementó tras la masacre de 15 estudiantes en una vivienda del Fraccionamiento Villas de Salvárcar, el 31 de enero de 2010.

En la actualidad, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua tiene un convenio con el CAISM, el cual ofrece únicamente consultas para atender a 10 sobrevivientes y familiares de las víctimas de la masacre.

Para atender estos casos, en los que la atención psiquiátrica es necesaria, la FGE canaliza a los pacientes a este centro. Sin embargo, en caso de necesitar internamiento, deben ser trasladados al Hospital Civil Libertad, ubicado en el Centro de Ciudad Juárez.

Un poco de contexto

Las primeras gestiones para la construcción del CAISM se dieron en 2008, de acuerdo con el contrato, bajo la administración del exgobernador José Reyes Baeza, actual director del ISSSTE.

En mayo de 2010, el centro terminó de ser construido en la época del exgobernador Reyes, pero fue hasta la gestión de César Duarte, en agosto de 2014, que el hospital fue inaugurado. En esa ocasión, las autoridades estatales informaron que mensualmente el CAISM tendría un costo operativo de 20 millones de pesos, esto por tratarse de un complejo de 7 mil 030 metros cuadrados en construcción.

El centro fue construido por la empresa Laguera Construcciones, propiedad de Ismael Rodríguez Saldaña, quien en 2015 fue acusado públicamente por regidores del PAN en Chihuahua por haberse beneficiado de contratos públicos con el gobierno municipal de extracción priista, esto luego que trascendiera un viaje a la ciudad de Paris, Francia, hecho por el empresario constructor y el director de Obras Públicas de ese municipio, Gabriel Aude Venzor.

Información opaca

Luego de siete años de haber sido construido, el CAISM, que se edificó con inversión federal y que cuenta con 8 millones 694 mil pesos en equipo, de acuerdo con el primer inventario de la Secretaría de Salud, no cumple con el propósito por el cual fue creado: servir como un hospital psiquiátrico en Ciudad Juárez y atender la demanda en servicios de salud mental.

El CAISM se encuentra en el suroriente de Ciudad Juárez. La zona se caracteriza por encontrarse en la periferia, en donde las casas deshabitadas y vandalizadas son el paisaje común en las inmediaciones del centro.

Este complejo se suma a otras grandes edificaciones del sector salud, como el Centro de Formación Integral para la Prevención y Atención a las Adicciones (CEFIPAA), que tampoco está en operaciones.

La información relativa a ambos centros y su construcción es opaca. “Es mucho reborujo, nadie sabe nada”: así se expresó la titular de la Unidad de Transparencia de la Secretaría de Salud de Chihuahua, Wendy Ortega, al mencionar que la actual administración tiene dificultades para localizar información pública, que no fue debidamente documentada por la administración priista de Cesar Duarte.

Centro inoperante

Aun cuando los pacientes con problemas graves de salud mental y que requieren hospitalización tienen un edificio de primer nivel en el CAISM, en la práctica son atendidos en un antiguo hospital de la Revolución.

Durante la Revolución Mexicana, el Hospital Civil Libertad funcionaba como hospital general que atendió a personas con enfermedades contagiosas, de acuerdo con Víctor Acosta Chávez, quien tiene a su cargo ese hospital y el CAISM.

Más tarde, se quedaron sólo los pacientes con enfermedades mentales. Aunque remodelado, la estructura no remozada delata la antigüedad del recinto.

Acosta Chávez justificó que el motivo por el que no opera en su totalidad el CAISM se debe a que “acaba de entrar una nueva administración que apenas lleva un año, y todo ese desmadre que dicen que se hizo (en alusión a la gubernatura de César Duarte)”.

El círculo de los problemas

El contexto de violencia que repuntó en Ciudad Juárez en la primera década de los 2000, hace que los problemas de salud sean muy comunes como consecuencia de haber presenciado un hecho violento.

En Ciudad Juárez, según reportó la Secretaría de Salud de Chihuahua, los principales problemas de salud mental son la ansiedad, la depresión y la esquizofrenia.

Aun así, el presupuesto destinado por el gobierno es poco, pues el Municipio de Juárez reportó que no se tienen recursos destinados a este rubro, mientras que el Gobierno del Estado de Chihuahua invirtió 30 millones 371 mil 236 pesos en 2017: menos del 1% de lo destinado en servicios de salud en ese mismo año, de 3 mil 364 millones de pesos.

La coordinadora estatal de Salud Mental y Adicciones de Chihuahua, Adriana Bouchot Beltrán, aseguró que el estado de Chihuahua no tiene la capacidad financiera para poner a operar el CAISM y el CEFIPPA, los cuales en conjunto costaron casi 167 millones de pesos.

“Para este gobierno sale carísimo, no se pueden arrancar los dos, imposible”, comentó la coordinadora.

De acuerdo con Bouchot, se tiene contemplado abrir únicamente el CAISM, en donde se dará atención a personas usuarias de drogas, pero solo se internarán aquellas que tengan dependencia crónica de alguna sustancia.

Añadió que la Organización Panamericana de la Salud está próxima a publicar un diagnóstico en cuanto a salud mental en el estado de Chihuahua.

Para Marisa Colmenero, maestra en psicoterapia clínica, la salud mental es un aspecto descuidado por el gobierno, el cual debería comprender el impacto que tiene en sus ciudadanos.

De acuerdo con la especialista, todo se debe ver desde una perspectiva integral, en donde la desatención a la salud mental repercute en la cuestión social y económica, y éstos a su vez afectan a la salud mental de los ciudadanos.

Colmenero mencionó que uno de los factores por los cuales las personas no atienden su salud mental, es porque las emociones son asociadas a “personas débiles”.

Por lo pronto, el CAISM es un centro de salud mental de primer nivel, en el que dos administraciones estatales han invertido millones de pesos, y que está a la espera de que una tercera administración, ahora de Javier Corral Jurado, lo haga funcionar.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
Comparte

Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.