La curiosa historia de cómo un pueblo en EU pasó a llamarse Santa Claus
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La curiosa historia de cómo un pueblo en EU pasó a llamarse Santa Claus

En el pueblo de Santa Claus, Indiana, la Navidad dura los 365 días del año. Pero, ¿no se aburren de eso los residentes?
BBC Mundo
Por Owen Amos (BBC, Santa Claus, Indiana)
25 de diciembre, 2017
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Un pequeño pueblo en Estados Unidos lleva el nombre de Santa Claus (como se conoce en inglés a Papá Noel) desde el siglo XIX. Con ese apelativo, ¿cómo es la vida allí?

El rincón suroccidental de Indiana -un estado central- es un típico lugar estadounidense con sus típicos nombres geográficos.

Evansville, Jasper, Boonville, Dale.

De pronto, a lo largo de la ruta 162, se encuentra el letrero que resalta como una estrella navideña.

Santa Claus. A 4 millas (6 km) de distancia.

Señal de carretera de Santa Claus a cuatro millas de distancia

Es fácil darse cuenta cuando se han cumplido los 6 km: una estatua de tres metros del mismísimo Papá Noel le da la bienvenida a los visitantes.

También hay otras pistas.

La avenida central se llama Bulevar Navidad. La principal urbanización, donde viven la mayoría de los 2.500 habitantes, se llama Christmas Lake Village (“Villa Lago Navideño”).

Es un condominio cerrado que empezó a construirse en los años 60. Las calle principales se llaman como los tres reyes magos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

Otras vías se bautizaron como los renos del trineo -doblas a la derecha por la calle Prancer (“Saltarín”) hasta que llegas a la calle Vixen (“Juguetón”)- mientras que una de las calles se llama simplemente Chestnut by the Fire, en alusión a una famosa canción de Nat King Cole sobre la temporada navideña.

En el pueblo de Santa Claus, Indiana, la Navidad dura los 365 días del año. Pero, ¿no se aburren de eso los residentes?

“Yo no”, dice Michael Johannes, que vive en la calle Melchor. “Llevo viviendo aquí 27 años, involucrado a todas horas y es una parte de lo que somos”.

La antigua iglesia y oficina postal en Santa Claus, Indiana
La antigua iglesia y oficina postal en Santa Claus, Indiana

En el siglo XIX, el pueblo se llamaba Santa Fee.

Pero, cuando los residentes solicitaron la instalación de una oficina postal, lespidieron que cambiaran de nombre por que se parecía demasiado a Santa Fe, en Nuevo México, unos 300 km al sur.

Hasta ahí llegan los hechos históricos. Hay un documento de 1856 en el museo que los comprueban. En cuanto a cómo escogieron el nombre Santa Claus, sin embargo, hay menos certeza.

El cuento va de la siguiente manera.

Una Nochebuena, los residentes de Santa Fee intentaron escoger un nuevo nombre. Estaban sentados alrededor de una estufa cuando, repentinamente, las puertas se abrieron de par en par.

Una niña pequeña, después de ver las puertas abiertas, escuchó campanitas. “¡Es Santa Claus!”, exclamó y eso fue todo.

El nombre alternativo, aparentemente, era Wittenbach, por un predicador que visitaba el pueblo a caballo.

“Si hubiesen escogido Wittenbach”, comenta Pat Koch, la duende en jefe (ya entenderán), “no nos estaría visitando”.

La duende en jefe Pat Koch, Marti Sheckells, y Joyce Robinson en el centro de redacción de correspondencia
La duende en jefe Pat Koch, Marti Sheckells, y Joyce Robinson en el centro de redacción de correspondencia.

El nombre, sin embargo, no acarreó bonanza inmediata para el pueblo de Santa Claus.

Es más, la nueva oficina postal recibió una clasificación de cuarta categoría, por el bajo volumen de correo.

Sin embargo, alrededor de 1914, empezaron a recibir cartas de niños de todo EE.UU. y el mundo. La mayoría dirigidas a una casilla postal pero muchas con sobres que simplemente decían Santa Claus, Polo Norte.

La persona encargada de responder a toda esta correspondencia es la duende en jefe, Pat Koch. Tiene 86 años, con títulos en enfermería y teología (que obtuvo a la edad de 70), y rebosa de espíritu humano, no sólo espíritu navideño.

La señora Koch dirige un equipo de unos 200 voluntarios. Leen las cartas, toman una hoja con una respuesta impresa, escriben el nombre del niño o niña y añaden un mensaje personal.

La duende en jefe reconoce ser “muy particular” en cuanto a cómo responden. Por ejemplo: la carta tiene que estar doblada de una manera que, cuando se abra el sobre, lo primero que se ve es a Papá Noel.

“Pienso que se debe hacer correctamente”, explica. “No es algo que se tome a la ligera”.

Ejército de voluntarios

El envío de las cartas cuesta unos US$10,000 anuales. Algunos niños mandan US$1 o US$5 pero la mayoría del costo está financiado con donaciones y las ventas en el museo.

Seis días antes de Navidad, dos voluntarias -Marti Sheckells y Joyce Robinson- se sientan en la antigua oficina postal a escribir las cartas.

Marti, una maestra jubilada, recorre casi 200 km, ida y vuelta desde su casa, unas dos o tres veces a la semana para ayudar. Es la magia de la Navidad lo que la trae, dice.

Con villancicos sonando en el fondo, luces titilando sobre la chimenea y Papá Noel enviando una carta más, ese sentimiento se puede entender claramente.

Kringle Place, el principal centro comercial de Santa Claus
Kringle Place, el principal centro comercial de Santa Claus. Kringle es un pastel navideño de Escandinavia.

A pesar del su nombre, Santa Claus no es un pueblo ideal.

Está dominado por un enorme parque de diversiones llamado Holiday World y Splashin’ Safari, que le pertenece a la familia de la señora Koch.

El parque recibe más de un millón de visitantes al año pero cierra a partir de noviembre, durante el invierno. Eso quiere decir que, en diciembre, el pueblo de Santa Claus queda rodeado de enormes lotes de estacionamiento de autosvacíos.

Hay modelos de Papá Noel por todas partes, frente al ayuntamiento y la oficina postal. No obstante, también es un pueblo común y corriente.

En el centro, Kringle Place (cuyo nombre viene de un pastel navideño de Escandinavia) es otro lote de estacionamiento rodeado de almacenes. La mayoría tienen un tema navideño pero también hay un lugar de sándwiches Subway, una tienda de cadena y otras sucursales.

La verdad, si te paras en la ruta 162 a esperar que te toque la magia de Navidad, podrías quedarte ahí un largo tiempo.

Por estos lares, son las personas, no los edificios, los que están efervescentes del espíritu festivo.

Santa Claus con una de sus ayudantes
Papá Noel, o Santa Claus, con una de sus ayudantes

La tienda navideña de Santa Claus que, como Holiday World, abre en mayo, tiene a la venta hileras e hileras de estanterías con decoraciones y regalos.

Los empleados visten gorros de navidad. El olor de galletas recién horneadas flota entre los corredores.

Y, en el fondo de la tienda, el mismo Papá Noel se encuentra en carne y hueso, con su característica profunda carcajada.

En Santa Claus, Indiana, el hombre de barbas blancas y vestido rojo no actúa el rol de Papá Noel, él es Papá Noel.

Empieza a trabajar en su gruta en mayo. Por esta temporada se encuentra allí los siete días de la semana.

Todo el mundo en el pueblo lo llama Santa, hasta en enero. Aún si conocieran su nombre verdadero no lo revelan.

Sus barbas y pelo son de verdad y, hasta cuando está vestido de traje “normal”, está feliz de hablarle a los niños sobre sus listas de regalos navideños.

Michael Johannes, que también preside el comité de organización del pueblo, tiene un relato de cuando jugó golf con Papá Noel. Su hijo Michael, que entonces tenía 6 años y ahora tiene 31, encontró la tarjeta de anotación de golpes.

“Con toda la seriedad del caso, mi hijo preguntó: ‘¿Papi, jugaste golf con Santa hoy?’

“Le respondí que sí. Él dijo: ‘¿Le ganaste a Santa?’ Le contesté que sí. Luego preguntó: ‘¿Le ganaste a Santa por 19 golpes?'”

“Cuando le confirmé que sí, me miró y dijo: ‘Papá, ¡jamás volveré a recibir otro regalo de Navidad en mi vida!'”

Letrero de la calle Gaspar
Los nombres de la calles en Santa Claus siguen el tema y colores navideños.

A pesar de que el parque de diversiones está cerrado, miles de personas visitan Santa Claus en diciembre.

El libro de visitas del museo registra entradas de turistas de Florida, Texas, Misuri y Virginia Occidental hechas en los últimos dos días nada más.

La familia Armstrong -Ashley, Jon y sus hijos Brayton, de 10 años, y Kaylee, de 6- han viajado en auto más de seis horas desde Tupelo, Misisipí, y se están quedando cuatro noches.

“Hemos estado en la confitería, la juguetería, vamos a ir a todo”, expresa Ashley.

“Le hemos escrito cartas a Papá Noel. También compramos tarjetas de Navidad y las enviamos por correo desde la oficina postal, para que lleguen con el timbre de Santa Claus“.

La familia Armstrong
Jon, Brayton, Kaylee y Ashley Armstrong

La vida en un pueblo llamado Santa Claus tiene uno que otro problema.

“Cuando ordenas algo por teléfono, te piden el código postal”, explica Joyce Robinson, una de los duendes que escriben cartas.

“Apenas lo dices, lo revisan y hay un silencio sepulcral. “Eh… eso es… ¿Santa Claus, Indiana?”

Pero, en general, los habitantes están encantados de vivir aquí. Seamos francos, si no te gusta la Navidad, hay muchos otros pueblos adonde te puedes ir, como Jasper, o Boonville o Dale.

Figura de Santa Claus

“Tenemos una campaña implícita”, comenta Michael Johannes. “En casi todos los hogares voy hay un letrero que lee ‘Soy creyente’“.

“Creen en la Navidad, creen en Papá Noel. Ese es el espíritu de la comunidad que continúa creciendo”.

La última palabra la tiene, naturalmente, un hombre.

“Tenemos el verdadero espíritu navideño aquí”, dice Papá Noel de Santa Claus, Indiana.

“Es el pueblo navideño de Estados Unidos. Para mí, es una verdadera bendición“.

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Cuartoscuro

No se comprobó abasto suficiente ni ahorro en compra de medicamentos del segundo semestre de 2019: ASF

En opinión de la ASF, la gestión de Salud y la SHCP en la adquisición consolidada de medicamentos para 2019 fue deficiente, y su acceso no fue efectivo, por lo que no se garantizó el derecho a la salud para la población.
Cuartoscuro
21 de febrero, 2021
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó en el proceso de licitación de la compra consolidada de bienes terapéuticos (medicamentos, material de curación, radiológico y de laboratorio) del segundo semestre del 2019 deficiencias que limitaron la libre competencia entre los proveedoresy en la efectividad del proceso de contratación del servicio integral de logística de almanecamiento y distribución, además no se atendió a cabalidad la necesidad total del abasto de las 27 instituciones públicas participantes, ni se pudo comprobar el alcance de los ahorros. 

Aunado a lo anterior, se determinó un probable daño o perjuicio o ambos a la Hacienda Pública por un total de 8 millones 918 mil 261 pesos que están pendientes de aclarar, ya sea por la falta de documentación comprobatoria del gasto (en el caso de 2 millones 219 mil 859 pesos) o por no haber aplicado penas convencionales a las que se hicieron acreedores los proveedores con los que se formalizaron los contratos. 

Entre las auditorias que presentó la ASF este 20 de febrero a la Cámara de Diputados, y que forman parte del paquete de informes de fiscalización a la Cuenta Pública 2019, se encuentra la de cumplimiento financiero 163-DS a la Adquisición y Distribución Consolidada de Medicamentos y Material Terapéutico. 

Esta auditoría se realizó con el objetivo de fiscalizar la gestión financiera del presupuesto ejercido en la adquisición de estos insumos para comprobar que se ejerció y registró conforme a los montos aprobados, y de acuerdo con las disposiciones legales y normativas. 

Si no se trata de una auditoría forense, las dependencias cuentan con un lapso de 30 días, desde que son notificadas, para aclarar y solventar las observaciones. De no hacerlo, la Auditoría procederá con la interposición de denuncias penales en contra de quien resulte responsable, según la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

Para el segundo semestre del ejercicio 2019, el gobierno federal instrumentó la consolidación de la contratación de bienes y servicios para las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal con los objetivos de: transparentar los procedimientos de contratación de manera abierta para todos los proveedores de la industria farmacéutica a nivel nacional e internacional; establecer los mismos términos de competencia entre todos los participantes mediante esquemas de abastecimientos simultáneo para evitar la alta concentración de compra en un proveedor; e identificar las mejores condiciones de contratación en cuanto a precio, calidad, financiamiento y oportunidad.

Para lograr lo anterior se dejó la compra consolidada de medicamentos y material de curación en manos de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Salud, antes el procedimiento estaba a cargo del IMSS. Fue la primera adquisición de este tipo de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Entre las insituciones para las que se compraron insumos está el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud, Semar además de diversos hospitales y centros dedicados a atender necesidades específicas de la población. 

Aunque la ASF concluye que, en términos generales, la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Salud para el Bienestar cumplieron con las disposiciones, legales y normativas aplicables en la materia, también señala que hubo varias deficiencias. 

En el infomre se documenta que no se atendió a cabalidad la necesidad total del abasto de bienes terapéuticos solicitados por las 27 instituciones públicas participantes.  De las 3,988 partidas requeridas por estas, se licitaron solo 3,257, de las que sólo 1,181 fueron adjudicadas (36.0%).

De las 731 partidas que no fueron licitadas, la Secreataría de Salud no proporcionó información al respecto, ni determinó el estatus de 14 partidas licitadas. 

Se desconoce si las adquisiciones de los bienes beneficiaron a diversas empresas o se continuó comprando con proveedores recurrentes, toda vez que no se dio seguimiento a las contrataciones efectuadas por las instituciones en las 2,807 partidas que no fueron adjudicadas (731 no se licitaron, 1,895 se declararon desiertas, 167 canceladas y 14 sin estatus), entre las que se encuentran medicamentos oncológicos. 

De acuerdo a la información proporcionada por las 27 instituciones públicas participantes, de las 1,181 partidas que sí se adjudicaron, se suscribieron contratos por 5 mil 902 millones 592 mil pesos, de los que, al 31 de diciembre de 2019, se habían ejercido 2 mil 110 millones 999 mil pesos. 

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Falta de competencia 

El informe de la ASF señala que la compra consolidada estaba encaminada a los titulares que cuenten con registros sanitarios de los bienes terapéuticos (es decir a los laboratorios) con el fin de lograr precios más competitivos; sin embargo, la oficina de Naciones Unidas, la UNOPS (que brindó asesoría en el proceso) señaló que aplicar el criterio de titularidad de los registros sanitarios se considera un factor de riesgo, porque se restringe la participación de proveedores históricos en este tipo de procesos (distribuidores). Pero la Secretaría de Salud y Hacienda no hicieron caso de esta advertencia. 

La auditoría también señala que no hubo y debió hacerse una licitación nacional previa antes de proceder a la internacional. 

El proceso de la aplicación de Ofertas Subsecuentes de Descuento y Precios Máximos de Referencia, que se usó en la compra consolidada del segundo semestre de 2019, se consideró, dice el informe de la ASF, de alto riesgo: la combinación de estos métodos y el agrupamiento de diferentes bienes terapéuticos en un mismo proceso de licitación puede desencadenar falta de ofertas y, con ello, tener claves desiertas, desechamiento/insolvencia y/o por inconformidades presentadas por la metodología de la licitación.  

Además, en la investigación de mercado se determinó incluir únicamente medicamentos genéricos, por lo que no se consideraron a los de patente ni de fuente única, lo que limitó la participación de posibles proveedores, afectando el proceso de competencia y libre concurrencia, puesto que existen medicamentos de patente o de fuente única que pudieron haberse adjudicado en partidas declaradas como desiertas.

También se determinaron deficiencias en el proceso de la contratación del Servicio Integral de Logística de Almacenamiento y Distribución de Bienes Terapéuticos para el segundo semestre del ejercicio fiscal 2019, toda vez que en la investigación de mercado no se acreditó la recepción de 95 cotizaciones, la publicación de la convocatoria ni la documentación del concurso realizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. 

Tampoco se sustentó el supuesto de excepción a la Licitación Pública en el que se fundamentó la adjudicación directa, puesto que no se cuantificaron las posibles pérdidas o costos adicionales, ni se designó al responsable de administrar y verificar el cumplimiento de dichos contratos; tampoco se acreditó que las instituciones públicas contaran con suficiencia presupuestal ni se contó con el acuse de recibido de las cotizaciones de las siete empresas adjudicadas y de dos de ellas no se sustentó que contaban con las licencias sanitarias. 

De los contratos para la adquisición de bienes terapéuticos se presentaron 30 remisiones sin contar con la fecha de recepción y aceptación por parte de los operadores logísticos que distribuyeron los bienes; y en 95 remisiones no se contó con el acuse de recepción a entera satisfacción por parte de los operadores logísticos que los recibieron para su posterior distribución. 

Entre las deficiencias también se documentó que no se pudo determinar si se obtuvo una reducción en el precio de los bienes adquiridos y distribuidos, puesto que no se contó con información estadística de los costos ejercidos anteriormente y no se adjudicó la totalidad de las partidas que cubrían las necesidades de las instituciones, además de que no se emitió un documento que evidenciara el ahorro logrado; por lo tanto, no se contó con un parámetro de comparación de costos. 

Como resultado de las defiicencias encontradas en esta auditoría se promovieron 17 Recomendaciones, 15 Promociones de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria y 3 Pliegos de Observaciones.

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No hubo buena coordinación

En tanto que en la auditoría de desempeño 162-DS hecha solo a la parte de adquisición de medicamentos para fiscalizar que la Secretaría de Salud (SS) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público(SHCP) aseguraron las mejores condiciones disponibles de compra y realizaron un abastecimiento suficiente y oportuno para contribuir a garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los medicamentos también se encontraron deficiencias. 

En opinión de la ASF, la gestión de la Secretaría de Salud y la SHCP en la adquisición consolidada de medicamentos para 2019 fue deficiente al no asegurarse que en la planeación y operación de compra y distribución se obtuvieran las mejores condiciones para el Estado, ni de su acceso efectivo, universal y gratuito, por lo que no se garantizó el derecho a la protección en salud y que los recursos del sector se ejercieran con criterios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez 

Los resultados de la fiscalización mostraron que la SHCP designó a la Secretaría de Salud como la responsable de definir la estrategia de contratación de medicamentos, material de curación y material radiológico y de laboratorio, para el segundo semestre de 2019, pero no acreditó los criterios utilizados para determinarlo, ni que haya sido resultado del análisis de las capacidades, funciones y recursos de la dependencia, ni definió los mecanismos de coordinación y responsabilidades de Hacienda como la encargada de planear, establecer, conducir y fungir como área consolidadora de las adquisiciones. 

La Secretaría de Salud no evidenció su colaboración con Hacienda ni con las entidades del sector salud para fortalecer el proceso de planeación para la adquisición consolidada de medicamentos, ni mecanismos de coordinación efectivos para llevar a cabo la planeación del gasto público del sector en este rubro.

Además, Hacienda no acreditó que, con el análisis de los grupos focales que se utilizaron para la planeación de la demanda, se produjera un ahorro presupuestal derivado de la reducción del 43.9% de claves, ni la forma en que el análisis de estas se realizó mediante procedimientos utilizados en las mejores prácticas terapéuticas.

En el expediente publicado en CompraNet de la licitación LA.012000991-E82-2019, dice el informe 162-DS de la ASF, se identificaron 29 expedientes distintos vinculados al procedimiento, donde se verificó que en total se contrataron 24 millones 335 mil 673 pesos en 1,104 pedidos, de los que el 50.0% (12 millones 178 mil 652 pesos) correspondió al tipo de contratación “otras contrataciones” en 444 pedidos, aunque esta modalidad no está definida como un procedimiento de contratación.

Además, no se acreditó que corresponda al total de pedidos realizados como resultado de la adquisición consolidada de 2019; asimismo, la Secretaría de Salud careció de información de los resultados de las adquisiciones de medicamentos que se realizan, por lo que no se garantizó si las compras correspondieron y fueron suficiente para cubrir la demanda 

En cuanto a la contribución a garantizar el derecho a la salud mediante la adquisición consolidada de medicamentos, no fue posible evaluar los avances a 2019, ya que la Secretaría de Salud careció de criterios técnicos y metodológicos para cuantificar la existencia y disponibilidad de medicamentos; del establecimiento y aplicación de indicadores para medir y evaluar su disponibilidad y no evidenció la implementación de actividades para promover y garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los medicamentos.

La  SHCP, por su parte, no acreditó la coordinación con Salud para diseñar y establecer la cadena de suministro de los medicamentos adquiridos de forma consolidada, ni evidenció el procedimiento implementado para establecer los mecanismos de distribución; asimismo, no diseñó mecanismos de control y evaluación para optimizar e impulsar la eficiencia y eficacia de la distribución y abasto consolidado de los medicamentos que garanticen un suministro completo y oportuno a la población.

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