Brigada callejera, un hogar para las trabajadoras sexuales de la CDMX
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
GPJ News

Brigada callejera, un hogar para las trabajadoras sexuales de la CDMX

En los últimos 30 años, la organización Brigada Callejera ha brindado apoyo médico, psicológico y educativo a mujeres que trabajan en las calles de La Merced, herramientas con las que combaten la discriminación y la violencia que enfrentan regularmente.
GPJ News
Por Mayela Sánchez / Global Press Journal
7 de diciembre, 2017
Comparte

Unas 50 trabajadoras sexuales abarrotan la oficina de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, una organización de activistas que promueve los derechos de este sector, incluyendo a personas transgénero, además de combatir la trata de personas y prevenir el VIH y el SIDA. Las trabajadoras sexuales se reúnen para una junta grupal.

La presidenta de la organización, Elvira Madrid Romero, sube al estrado y charla con el grupo. A pesar de su baja estatura y su voz serena, Madrid Romero, de 49 años, se impone ante el resto de las mujeres, que la escuchan atentas.

La organización, comúnmente llamada sólo Brigada Callejera, tiene oficina en La Merced, un barrio considerado uno de los principales polos de trabajo sexual en la capital del país.

Madrid Romero nació en Ciudad de México y siempre ha vivido aquí. Su primer vínculo con las trabajadoras sexuales tuvo lugar en 1989, cuando, como estudiante de sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue elegida por su profesor como asistente en un proyecto de investigación sobre sociología de la prostitución.

Cuenta que, mientras hacía la investigación, observó que nadie ayudaba a las trabajadoras sexuales si se enfermaban o incluso si estaban a punto de morir. Eso la afectó y la llevó a dedicar toda su vida a este trabajo.

“No te puedes quedar con los brazos cruzados”, dice.

Brigada Callejera fue creada formalmente en 1995 por cuatro exestudiantes de Sociología. Añadieron “Elisa Martínez” al nombre de la organización en memoria de una trabajadora sexual que conocieron durante su investigación como estudiantes y que murió de SIDA.

Tres de esos exestudiantes aún trabajan en la organización: Madrid Romero; su marido, Jaime Montejo, y su hermana, Rosa Icela Madrid Romero.

Montejo, actualmente coordinador de prensa de la organización, dice que sus miembros eligieron a Elvira Madrid Romero como presidenta porque consideraron que es la que tiene más coraje y empatía con las trabajadoras sexuales.

Ahora, casi tres décadas después de haber empezado el trabajo de apoyo a las trabajadoras sexuales, Madrid Romero ha desarrollado una serie de herramientas que considera efectivas para combatir la discriminación y la violencia que estas mujeres enfrentan regularmente.

En la oficina de la Brigada Callejera funciona un centro de atención médica, donde las trabajadoras sexuales pueden realizarse tests de embarazo, VIH y otros exámenes de salud. Algunos de estos servicios son gratuitos y otros son ofrecidos a bajo costo para costear los materiales. También se venden aquí condones y lubricantes a bajo precio.

Brigada Callejera ofrece además otros servicios, incluyendo acupuntura, alfabetización y apoyo psicológico.

Pero el verdadero trabajo está en las calles.

Cuentan con Elvira

“En la calle es lo fuerte, por eso nos llamamos Brigada Callejera”, dice Madrid Romero. “Este es un espacio donde (las trabajadoras sexuales) saben que si tienen necesidad de platicar con alguien, ir al médico, al dentista, alfabetización, pues aquí está. Pero nuestro trabajo es de calle”.

La periodista Gloria Muñoz Ramírez, miembro del patronato de Brigada Callejera –instancia que supervisa el trabajo de la organización-, dice que la principal contribución de Madrid Romero ha sido darles dignidad a las trabajadoras sexuales, en lugar de tratar de convencerlas de dejar el trabajo sexual.

La Brigada Callejera usa métodos innovadores para brindar servicios e información a las trabajadoras sexuales. El grupo distribuye libros de historietas, donde se describen los derechos de las trabajadoras sexuales y los riesgos de su trabajo. Además, una red de trabajadoras sexuales, apoyada por Brigada Callejera, ayuda a otras trabajadoras a encontrar la atención médica que necesitan e incluso les ofrecen acompañarlas al médico.

“Muchas de las trabajadoras sexuales han sido muy atropelladas, muchas son mujeres muy solas, muy vulnerables, que han sufrido un exceso de violencia”, dice Muñoz Ramírez. “Para una trabajadora sexual es importantísimo contar con alguien, y con Elvira cuentan”.

En Ciudad de México, la prostitución es considerada una infracción, según una reforma hecha en 2014 a la Ley de Cultura Cívica de la ciudad, que data de 2004. Infringir esta norma es castigado con una multa de entre 715 y 2.870 pesos mexicanos (42 a 167 dólares), a valores de 2016, o con un arresto de entre 13 y 24 horas.

En 2014, un juez dictaminó que esto es inconstitucional, por ser contrario al derecho al trabajo.

Sin embargo, ese dictamen no se aplica ampliamente, según explica Claudia Torres Patiño, quien entre 2011 y 2015 se dedicó a investigar el trabajo sexual y el tráfico humano desde una perspectiva legal en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Torres Patiño estudia actualmente los efectos de ese dictamen judicial, según añadió en una entrevista de audio por Skype desde Estados Unidos, donde cursa una maestría de derecho en la Harvard Law School, la escuela de derecho de Harvard.

No está claro el número de trabajadoras sexuales en Ciudad de México.

A partir de la resolución de 2014 se generaron datos, porque se le ordenó entonces a la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo que entregara credenciales a las trabajadoras sexuales reconociéndolas como trabajadoras no asalariadas.

De comienzos de 2014 a enero de 2016, esa secretaría entregó 170 credenciales, según dice Torres Patiño, refiriéndose a información que ella solicitó al gobierno.

Según los registro de Brigada Callejera, 5.040 trabajadoras acudieron a atenderse al consultorio médico de la organización el año pasado, explica Madrid Romero.

“Siempre van a estar ahí”

Para Madrid Romero ayudar a las trabajadoras sexuales significa mucho más que simplemente hablar con ellas en la calle. Significa buscar a trabajadoras sexuales detenidas o visitarlas en el hospital. Significa ayudarlas cuando son atendidas en centros de salud, socorrer a sus hijos e incluso organizar el funeral de alguna trabajadora sexual muerta.

Una trabajadora sexual de 30 años, quien pidió que su nombre no se publicara, dice que supo de Brigada Callejera hace cuatro años porque Madrid Romero y otros integrantes se presentaron en la zona frecuentada por trabajadoras sexuales.

Así fue como aprendió qué eran las enfermedades de transmisión sexual y los métodos anticonceptivos. También supo de los servicios que ofrecía Brigada Callejera. Además, cuenta que recibió medicamentos, anticonceptivos y asesoramiento.

“No conocía yo, pero desde que empecé a venir aquí, aprendí todo”, dice.

Las trabajadoras sexuales han enfrentado históricamente abusos. En 1994, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el organismo defensor de los derechos humanos en Ciudad de México, documentó abusos, extorsiones y detenciones ilegales contra trabajadoras sexuales y sus clientes por parte de policías, jueces cívicos y servidores públicos como algo común en La Merced y otros barrios.

Chabelita, una trabajadora sexual de 57 años que se identifica con este nombre, cuenta que ha trabajado en esto por más de 40 años. La época de la que habla el informe de 1994 fue de mucho sufrimiento, según recuerda.

“Yo conocí el México de antes. Había mucha razia, era de pagarles a los policías”, dice. “Imagínate, como 15 años estar batallando con todo eso para que después llegara Brigada Callejera. Fue mucha ayuda, mucho apoyo, mucha enseñanza, mucho lo que aprendimos de Brigada Callejera, que la verdad hasta la fecha seguimos aprendiendo cada vez más”.

Para difundir los derechos de las trabajadoras sexuales y los riesgos a los que están sometidas, Brigada Callejera publica y distribuye desde hace 15 años libros de historietas, que están diseñados con base en populares tiras de historietas con mujeres voluptuosas y escenas eróticas.

Las trabajadoras sexuales suelen leer ese tipo de historietas, según dice Madrid Romero, por lo cual el libro es un medio eficaz para hacerles llegar un mensaje, incluyendo a aquellas que son analfabetas o que están siendo vigiladas por proxenetas.

Una de las historietas es una adaptación de un texto académico de Torres Patiño sobre la ley contra la trata de personas.

“Me di cuenta que era una muy buena manera de hacerles llegar información a las trabajadoras, y ojalá hubiera más iniciativas como ésas porque, por ejemplo, mi trabajo es un trabajo que si no se adecua, ellas no leen, ellas no se enteran”, dice la abogada. “Creo que yo nunca hubiera podido acercar mi información a las trabajadoras de no haber sido por ellos (por Brigada Callejera)”.

Al término de la reunión, las trabajadoras sexuales se despiden con abrazos de Madrid Romero. Todas cargan bolsas con regalos que Brigada Callejera les dio, como juguetes para sus hijos y utensilios de cocina.

“Estos eventos precisamente son eso, así como darnos fuerza de saber que siempre van a estar ahí para nosotros, que siempre nos van a apoyar, que siempre nos van a homenajear esos días que para nosotros pasaban desapercibidos”, dice Chabelita. “Este trabajo de ellos yo siento que para nosotros es muy grande, porque ¿quién te regala algo a cambio de nada?”.

 

* Ivonne Jeannot Laens, GPJ, adaptó este artículo de la versión en inglés.

Esta historia fue publicada originalmente en Global Press Journal.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
LISE ASERUD/Getty Images

4 fascinantes lugares en los que el ser humano no puede poner el pie

¿Existe realmente algún lugar en la Tierra que ningún ser humano pueda visitar? Aunque parezca difícil de imaginar, la respuesta es positiva. Te invitamos a descubrir algunos de ellos.
LISE ASERUD/Getty Images
3 de abril, 2022
Comparte

En nuestro mundo actual, es difícil imaginar un lugar que no podamos visitar, y que no esté incansablemente fotografiado, compartido y etiquetado en las redes sociales.

Pero existen todavía unos pocos que permanecen intactos a los turistas.

Si bien la mayoría de los rincones del planeta reciben visitantes, hay algunos cerrados herméticamente al público.

A menudo por razones de seguridad, legales o científicas, está estrictamente prohibido poner el pie en ellos.

Te invitamos a conocer cuatro de estos rincones aislados del mundo (sin el riesgo pisar las zonas restringidas).

1. La “bóveda del fin del mundo”

Entrada al Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Arterra/Universal Images Group via Getty Images
Esta es la entrada a la “bóveda del fin del mundo”, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, Noruega.

En una isla remota llamada Spitsbergen, en el archipiélago ártico de Svalbard, Noruega, una montaña de arenisca alberga a 120 metros su interior un lugar apocalíptico: el depósito de semillas más grande del mundo.

A unos 1.300 km del Polo Norte y a 130 metros sobre el nivel del mar, el espeso permafrost -la capa de hielo permanente congelada que rodea la bóveda- ayuda a preservar los cientos de miles de muestras de semillas almacenadas en su interior.

El lugar es también idóneo para esa tarea por su falta de actividad sísmica.

Sin embargo, aunque las semillas se almacenaron de la manera más segura posible desde que el búnker fue inaugurado en 2008, no existe manera humana de comprobarlo.

Gráfico del Banco Mundial de Semillas

BBC

La bóveda está fuertemente protegida a cal y canto, lo cual garantiza que las semillas que contiene puedan sobrevivir durante miles de años si fuera necesario.

Sin embargo, en los últimos años algunos científicos han mostrado preocupación por el aumento de las temperaturas, que han provocado un deshielo del permafrost.

En 2020, los investigadores locales documentaron el verano más cálido en Svalbard desde que hay registros.

“Vimos un derretimiento sin precedentes en los glaciares y el deshielo del permafrost”, dijo a la BBC el científico Kim Holmen, del Instituto Polar Noruego.

La situación comenzó a monitorearse hace algunos años.

Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Tim E White/Getty Images
El permafrost permite preservar los cientos de miles de semillas almacenadas en el interior de la bóveda.

Este búnker de semillas puede ser vital para conservar, en caso de un gran desastre mundial, una reserva de cultivos que garantice la restauración de las especies, y que no nos falte alimento a los seres humanos.

Cada país guarda sus propias semillas vitales para su producción alimentaria, pero el Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una suerte de respaldo global.

2. Ilha da Queimada Grande: una isla venenosa

Ilha da Queimada Grande, conocida como Ilha das Cobras (isla de las cobras), es una pequeña isla rocosa, agreste, sin playas y de difícil acceso, ubicada a 35 km de la costa de São Paulo.

La isla fue descubierta en 1532 por la expedición colonizadora de Martim Afonso de Souza.

Sin embargo, la historia de Ilha das Cobras es mucho más antigua. Se formó a finales de la última glaciación, hace unos 11.000 años, cuando subió el nivel del mar, separando el cerro (que formaba parte de la Serra do Mar) del continente y convirtiéndolo en una isla.

Ha llamado la atención en los últimos cinco siglos por una característica inusual: está habitada casi exclusivamente por serpientes: hay estimaciones que dicen que puede haber entre una y cinco serpientes por cada metro cuadrado de la isla.

Ilha da Queimada Grande

Marcelo Ribeiro Duarte
La cabeza de lanza dorada solo existe en esta isla frente a la costa de São Paulo, Brasil.

Es la segunda mayor concentración de serpientes por área en el mundo: alrededor de 45 por hectárea, aproximadamente equivalente al tamaño de una cancha de fútbol – una cifra solo superada por Isla Shedao, en China.

Pero en la isla brasileña una especie de serpiente altamente venenosa se diferenció de sus parientes terrestres y se transformó en la cabeza de lanza dorada (Bothrops insularis) una especie de víbora de pozo endémica de Queimada Grande.

Es tan mortal que una sola mordedura basta para evitar que las aves de las que se alimenta puedan vovler a emprender el vuelo.

“El veneno de la víbora es más tóxico para las aves que para los mamíferos”, explicó a BBC Brasil el biólogo Marcelo Ribeiro Duarte, del Laboratorio de Colecciones Zoológicas del Instituto Butantan. “Eso prueba la gran adaptabilidad de la especie”.

La Bothrops insularis mide entre medio metro y un metro, siendo las hembras un poco más grandes.

Jararaca-ilhoa

Marcelo Ribeiro Duarte
A diferencia de las especies continentales de Brasil, esta serpiente es más pequeña y menos pesada y tiene una piel más elástica.

“Como la fauna de la isla es muy escasa, sin roedores ni otros mamíferos (a excepción de los murciélagos), los adultos de la especie se alimentan de aves migratorias (las aves residentes no son depredadas)”, dijo a BBC Brasil el investigador y especialista en animales venenosos Vidal Haddad Júnior, de la Facultad de Medicina de Botucatu.

“Los ejemplares jóvenes comen lagartijas, anfibios y artrópodos, como ciempiés, por ejemplo”.

El gobierno brasileño prohibió a cualquier persona pisar la isla, como medida de precaución.

La única excepción a esta norma son algunos investigadores, que para poder visitarla deben estar acompañados en todo momento por un médico y seguir estrictos protocolos.

En cualquier caso, esta remota isla de 43 hectáreas frente a la costa paulista no parece precisamente el destino vacacional más apetecible.

3. Lascaux: la cueva francesa que encierra de arte valioso

Réplica de Lascaux en Montignac, 2012

PHILIPPE LOPEZ/Getty Images
Esta cueva en Montignac, en el suroeste de Francia, es una réplica de Lascaux. La original se cerró al público en 1963.

Cuatro adolescentes en busca de un perro que había desaparecido por un agujero en la tierra descubrieron esta maravillosa cueva en el sur de Francia en 1940.

En el más sorprendente de los accidentes, su perro los llevó hasta una cueva cubierta de pinturas murales que retratan animales, como caballos y ciervos.

Con una antigüedad de unos 17.000 años, fue uno de los ejemplos de arte prehistórico mejor conservados jamás descubiertos, con alrededor de 600 pinturas y 1.000 grabados en total.

Lascaux - pinturas

Universal History Archive/Getty Images
Las pinturas de Lascaux son fascinantes.

Cuando se hizo el descubrimiento, la Segunda Guerra Mundial estaba en sus albores.

Ocho años más tarde, la cueva de Lascaux se abrió al público curioso que quería ver de cerca la obra de sus antepasados.

En 1963 se suspendieron las visitas al público. Había brotado moho en las paredes de la cueva que amenazaba la preservación de la obra de arte que había existido en condiciones herméticas antes de su descubrimiento.

Casi 60 años después, la cueva todavía está en gran parte fuera del alcance del público, aunque se construyó una réplica muy cerca para que puedan visitarla los turistas.

Visitantes en Lascaux, 1983.

Pierre VAUTHEY/Getty Images
La réplica de Lascaux fue inaugurada en 1983, año en que se tomó esta fotografía.

4. Uluru: el “ombligo del mundo”

Uluru, antes conocida como Ayers Rock, fue una atracción turística durante muchos años, pero se sumó recientemente a la lista de lugares que el público no puede visitar.

También llamado el “ombligo del mundo”, es uno de los monolitos más grandes del planeta.

Anteriormente, los visitantes podían intentar el ascenso de 348 metros a la cumbre, aunque eso significaba enfrentar un calor extremo, con temperaturas en verano de alrededor de 47 grados centígrados.

La escarpada subida a la cima también podía causar dificultades. Pero, para muchos, la belleza del lugar lo compensaba.

Uluru en 2013.

Mark Kolbe/Getty Images
Uluru en 2013.

Uluru es un sitio sagrado para los aborígenes indígenas anangu que son los custodios de la roca y deseaban que los visitantes dejaran de escalarla por respeto a sus tradiciones.

Ese deseo fue respaldado unánimemente por una petición de la junta del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, que tomó la decisión de impedir que la gente pusiera el pie en Uluru en 2017.

El 25 de octubre de 2019 fue el último día en que se permitió a las personas escalar la roca antes de que la prohibición entrara en vigor. Se formaron largas colas de turistas.

Uluru se cerró permanentemente a los escaladores el 25 de octubre de 2019, aborígenes consideran sagrado el monolito rojo

SAEED KHAN/Getty Images
Para los aborígenes locales (y habitantes tradicionales), el monolito rojo de Uluru es un lugar sagrado.

En la cultura anangu, Uluru es evidencia de que los seres celestiales llegaron a la Tierra cuando aún estaba sin forma y sin vida. Viajaron a través de ella, creando especies y formas vivas, como Uluru, en el camino.

Los visitantes aún pueden visitar el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Pero la roca sagrada yasolo se puede observar, nunca pisar ni escalar.

Muchos turistas no reprimen la oportunidad de tomar la instantánea desde el aire.

Pasajeros a bordo de un vuelo QF787 de Qantas, un avión Boeing 787 Dreamliner mientras vuela cerca de Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, Territorios del Norte el 10 de octubre de 2020 en Uluru, Australia.

James D. Morgan/Getty Images
Algunos aviones sobrevuelan cerca del Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.