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Cuartoscuro
Los negocios en la CDMX viven en la inseguridad: asaltos se disparan a su nivel más alto en 20 años
En 2017 se denunciaron en la capital 17 mil 410 robos a establecimientos comerciales; un promedio de 47 al día. Se trata del año con más asaltos a negocios desde que Miguel Ángel Mancera asumió la jefatura de gobierno en diciembre de 2012.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
25 de enero, 2018
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Los asaltos a negocios de la Ciudad de México registraron en 2017 su nivel más alto en las últimas dos décadas.

De acuerdo con datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2017 se registraron un total de 17 mil 410 denuncias por robos a establecimientos comerciales de la capital mexicana, un promedio de mil 450 asaltos al mes, o 47 cada día.

[contextly_sidebar id=”0ZiUekEN7nqcMNmyxNjdEjnlZYe29Fwx”]Esta cifra, que incluye los hurtos con y sin violencia, refleja un aumento del 12.8% en comparación con 2016, un 20.7% más que en 2015, y  hasta un 37.4% más que en 2014.

El 2017 es, de hecho, el año con más asaltos a negocios en la capital desde que Miguel Ángel Mancera asumió la jefatura de gobierno en diciembre de 2012. Y no solo eso: para hallar una cifra superior a las más de 17 mil denuncias presentadas por este delito hay que retroceder en el tiempo hasta 1997, cuando durante la jefatura de Óscar Espinosa Villarreal se registraron 18 mil 482 robos a comercios.

Según la Procuraduría capitalina, la Ciudad de México acumuló en 2017 una tasa de 544 asaltos con violencia por cada 100 mil negocios, ubicándose en el puesto número 12 a nivel nacional, pero si la comparativa se hace teniendo en cuenta la tasa de población, entonces la CDMX estaría en la posición número tres a nivel nacional, con 196.2 robos a negocio por cada 100 mil habitantes. Solo la superan Tabasco, con una tasa de 237.1 asaltos por cada 100 mil habitantes; y Baja California, con 234.7, de acuerdo con el informe más actualizado de la organización civil Semáforo Delictivo.

Los asaltos a transeúntes también se han convertido en un quebradero de cabeza para las autoridades policiacas y la ciudadanía: en 2017 se registraron 21 mil 079 denuncias, un 11% al alza, de las cuales el 70% fueron por robos con violencia a personas que transitaban por las calles de la capital.

Mientras que el robo a casas habitación también aumentó: se registraron 6 mil 629 denuncias, 552 cada mes, un 5.4% más que en 2016.

Además de los robos, los asesinatos registraron un alza importante. En la ciudad se cometieron mil 085 homicidios dolosos, un 14% más que en 2016, y hasta un 44% más que en 2013, el primer año completo de Miguel Ángel Mancera al frente de la ciudad.

A pesar del aumento progresivo de los homicidios en los últimos cinco años, la capital del país ocupa el lugar 23 nacional con 11.2 casos por cada 100 mil habitantes, 7.5 puntos por debajo de la media nacional, que es de una tasa de 18.7.

Robo de autos, el más denunciado

Estas cifras son una pequeña muestra de lo que el 2017 fue para la CDMX: el año con más delitos de la presente administración de Mancera, con 204 mil 078 carpetas de investigación del fuero común, lo que representa 559.1 incidentes al día.

Los delitos de alto impacto que más se cometieron fueron el robo de autos (11 mil 121 denuncias, 30.5 diarias), robo a transeúnte en vía pública con violencia (6 mil 706), robo a negocio con violencia (2 mil 722), lesiones dolosas por arma de fuego (mil 821), y otros robos, entre los que se incluyen a cuentahabientes y repartidores (mil 741).

Las delegaciones más violentas fueron la Cuauhtémoc, con 32 mil 334 delitos, Iztapalapa, con 30 mil 234, y la Gustavo A. Madero, con 20 mil 285.

En cuanto a los delitos de alto impacto que se redujeron, destacan el secuestro –de 46 denuncias en 2016 se pasó a 40 en 2017- y la extorsión –que pasó de 608 denuncias a 490 el año pasado, 19% menos-.

“Hay que retomar la política de control de armas”

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, resaltó que el comportamiento de los robos a negocio y de los homicidios no solo alcanzó máximos históricos en la CDMX, sino también a nivel nacional.

“Hay algo que desde la política nacional, hasta la política local, no está funcionando en el combate a estos delitos”, apuntó en entrevista Rivas, que señaló dos posibles factores que podrían estar generando este comportamiento.

El primero es la política de armas de fuego. En este punto, el experto indicó que el uso de armas está aumentando en los robos con violencia a negocio, mientras que los asesinatos son cometidos “casi en un 70%” con armas de fuego, de ahí la necesidad “de retomar la política de control”.

“Necesitamos controlar desde el ingreso ilegal de armas al país, hasta el traslado, y el posterior comercio en el mercado negro en las ciudades. Y para ello, es necesario trabajar con las aduanas, la policía en las carreteras, y con los gobiernos locales”, puntualizó el director del Observatorio ciudadano.

El otro factor, señaló, es que no está funcionando el uso de inteligencia policiaca.

“En el caso particular de la CDMX, su procuraduría y Secretaría de Seguridad Pública son de las mejor equipadas tecnológicamente. A través del uso de videocámaras, por ejemplo, se podría identificar cuáles son las zonas más riesgosas donde se cometen robos a negocio y otro tipo de hurtos, y sobre esto generar estrategias para disuadir el delito. Sin embargo, las estadísticas delictivas al alza nos dicen que algo no se está haciendo bien”, recalcó Rivas.

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AFP
Por qué Emiliano Zapata fue tan importante en la historia de México (y el revolucionario más querido)
Muchos asocian el nombre de Zapata con la Revolución Mexicana en la que “El Caudillo del Sur”, como se le conoce, encabezó una de las luchas campesinas e indígenas más importantes en la historia del país.
AFP
10 de abril, 2019
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Es el personaje más icónico de la Revolución Mexicana. Existen cientos de monumentos en su honor, mientras que incontables calles, escuelas y poblados llevan su nombre.

Hay decenas de películas sobre su vida, y de su lucha se han escrito numerosos libros y ensayos académicos.

Se trata de Emiliano Zapata Salazar, “El Caudillo del Sur”, el héroe más querido del conflicto armado entre 1910 y 1915 que cambió la historia de México.

Este 10 de abril se cumplen 100 años de su muerte. Fue asesinado durante una emboscada en la hacienda de Chinameca, en el estado de Morelos.

Más que otros líderes de la Revolución, como Francisco I. Madero o Pancho Villa, entre los mexicanos Zapata se convirtió en el símbolo de la lucha por justicia y libertad, explican historiadores como Felipe Ávila.

Zapata encabezó un ejército formado por indígenas, campesinos, jornaleros y obreros que pertenecían a los sectores más afectados durante el período conocido como “El Porfiriato”.

El revolucionario luchaba para que se restituyeran las tierras y manantiales entregados a las comunidades desde los tiempos de la Colonia, pero que les fueron despojados por hacendados y empresas extranjeras.

La importancia histórica del personaje y su lucha, explica Ávila, es que sin el zapatismo la Revolución Mexicana hubiera concluido solamente con un relevo en la presidencia del país.

Pero en cambio, coinciden especialistas, el movimiento virtualmente transformó el modelo de país que existía hasta entonces, y lo convirtió en parte en el México actual.

Lucha ancestral

¿Por qué “El Caudillo del Sur” es tan querido por los mexicanos?

Una razón es que la lucha que encabezó es considerada por muchos como la más auténtica y antigua del país.

En su libro “Zapata. La lucha por la tierra, la justicia y libertad”, el historiador Ávila recuerda que el movimiento “es la historia ancestral de los pueblos indígenas y campesinos por defender sus tierras, sus bosques, sus aguas y sus recursos naturales”.

Una lucha que se mantenía desde los tiempos de la Colonia española, y que no logró solucionarse por completo tras la Independencia firmada en 1821.

En las décadas siguientes tras la separación de España, México vivió casi todo el tiempo en conflictos armados como la intervención francesa, la Guerra de Reforma por la separación Iglesia-Estado o la invasión de Estados Unidos, por ejemplo.

Esto duró hasta 1876, cuando Porfirio Díaz asume la presidencia que empezó un período de estabilidad.

Pero no hubo cambio para los campesinos que en casos como Oaxaca o Chiapas, vivían en condiciones de extrema marginación.

Muchos se veían obligados a trabajar como peones en las grandes haciendas porque carecían de tierras propias y quienes sí eran propietarios no tenían dinero para cultivarlas.

Con frecuencia las comunidades indígenas sufrían el despojo de sus terrenos, bosques y manantiales, a pesar de contar con títulos de propiedad emitidos desde el Virreynato.

La situación se agravó durante el Porfiriato. En Morelos, donde en 1879 nació Zapata, los dueños de haciendas e ingenios se apoderaron de miles de hectáreas de los pueblos para sembrar caña de azúcar.

El inicio

Contrario a lo que muchos piensan, Zapata no era pobre.

Los padres del “Caudillo del Sur” eran pequeños ganaderos y poseían algunas hectáreas de tierra, a diferencia de la mayoría de sus vecinos que trabajaban en los cultivos de las haciendas.

Esta condición le permitió una vida sin privaciones, incluso con algunos lujos, como asistir a corridas de toros o peleas de gallos, cuenta el historiador Adalberto Santana.

Pero, como otros propietarios de tierras, Zapata también sufrió el acoso de los grandes hacendados.

Fue elegido como presidente de la Junta de Defensa de Anenecuilco, Morelos, el pueblo donde nació, y junto con otros propietarios de tierras apoyó a Francisco I. Madero en su campaña contra Porfirio Díaz.

El gobierno reprimió a los inconformes y por esta razón el “Caudillo del Sur” emprendió la lucha armada para reclamar las tierras de los hacendados.

En 1910, cuando estalló la Revolución, más del 80% de los campesinos mexicanos no tenían tierras.

La lucha de Zapata era para recuperarlas y por ello en poco tiempo miles de personas se integraron al Ejército Libertador del Sur, como se llamó a su grupo armado.

Plan de Ayala

El espíritu del movimiento se resumió en el Plan de Ayala firmado en 1911, que desconocía el gobierno de Francisco I. Madero.

Los zapatistas afirmaron que el presidente, el principal impulsor de la Revolución, había abandonado su promesa de convocar a una reforma agraria para recuperar sus tierras.

Pero el documento, dicen especialistas como Felipe Ávila, funcionó también como un proyecto de nación.

Con el Plan de Ayala se restableció en los territorios controlados por el zapatismo –estados como Morelos, Guerrero y la zona sur de Ciudad de México, por ejemplo- un modelo de gobierno basado en la autoridad de los pueblos.

Las comunidades que recuperaron sus tierras se convirtieron en un fuerte respaldo durante el período en que el Ejército Libertador del Sur se enfrentó con el gobierno.

La guerra terminó el 10 de abril de 1919 cuando “El Caudillo del Sur” fue asesinado en Chinameca.

Zapata se iba a entrevistar con el general Jesús Guajardo, quién le prometió unirse a la batalla que entonces mantenía contra el gobierno de Venustiano Carranza.

Pero al llegar a la hacienda fue acribillado. La emboscada se considera desde entonces un símbolo de traición que avivó la leyenda sobre el revolucionario.

“Zapata vive”

La lucha de Zapata se convirtió en un símbolo de resistencia en el país.

Por ejemplo, algunos de los movimientos más importantes desde los años 60 del siglo pasado adoptaron al “Caudillo del Sur” como emblema.

En 1994 apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Además, en la última década el ejemplo del revolucionario inspiró la lucha de pueblos y comunidades indígenas contra proyectos extractivos, sobre todo de empresas internacionales.

Pero también Emiliano Zapata se convirtió en un ícono de la cultura popular.

Sobre el revolucionario y su lucha se han escrito cientos de ensayos e investigaciones académicas, y también existen decenas de películas sobre su vida.

La imagen del “Caudillo del Sur” es una de las más utilizadas por creadores en todos los campos.

Algunos lo consideran como un símbolo de la masculinidad, pero al mismo tiempo es protagonista frecuente en las manifestaciones de la comunidad LGBTI.

En todos los casos, en protestas de campesinos o activistas, en obras de teatro o en conciertos musicales, la consigna más frecuente que se escucha en México es: “Zapata vive, la lucha sigue”.


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