La música salvó a Cástulo en prisión; después de 17 años en encierro busca reintegrarse
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Especial

La música salvó a Cástulo en prisión; después de 17 años en encierro busca reintegrarse

Al salir de prisión, el músico regaló su saxofón a otro recluso; ya en libertad trabaja como vigilante en una obra de construcción
Especial
Por Nayeli Roldán
5 de enero, 2018
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La quinta vez que Cástulo solicitó al juez su liberación, pensó que recibiría otra negativa. Que no le valdría haber estudiado la preparatoria en prisión, ni su participación en la Big Band del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, pero decidió intentarlo.

“Lo peor que podría pasar era que me dijeran no”, dice. Y lo consiguió. Cuando se enteró, ni siquiera podía creerlo.

-¿Qué ya te vas hoy? –le dijo un custodio

-No, no sé. No creo –respondió Cástulo

Lo sacó de su celda hacia el área de oficinas donde le entregaron un expediente en el que sólo se leía “Confirmado”, pero eso no le decía mucho. Quería leer “libertad”. Los custodios le dijeron que a las 22 horas le darían la notificación de salida. Eran las 19 horas. Las siguientes tres horas le parecieron eternas.

Ya había pasado 17 años en prisión. Estaba ansioso por salir, pero tenía miedo que no fuera cierto. “No la creía. Hasta que tuviera la boleta de libertad, pero por si sí, llamé a mi casa para que fueran por mí”. Era 29 de agosto de 2017.

-Hermano, creo me voy esta noche. Me van a dar mi libertad –dijo Cástulo.

-¡No manches!¿Ahorita? –respondió el hermano.

-Sí, ya sé que hablamos hace rato, pero apenas me acaban de decir. ¿Puedes venir por mí?

-¿Es seguro? ¿A qué hora sales?

-A las 12 de la noche

-Déjame ver cómo le hago, pero allá te veo

Así fue. Esa misma noche, mientras iban en el taxi hacia la casa de su madre, “parecía niño chiquito, viendo por la ventanilla y preguntando por todo. “Los segundos pisos me sorprendieron muchísimo”, comenta Cástulo.

Su asombro es comprensible: cuando entró a prisión era el año 2000, antes de que se construyeran esas obras en Periférico, antes de que hubieran seis líneas de Metrobús o que llegaran la redes sociales y chats en teléfonos inteligentes.

Cuando se le pregunta qué fue lo que más le sorprendió, contesta después de unos segundos. “Conocer a mis 10 sobrinos. Sólo conocía a uno, el mayor”. La familia, dice, es lo más importante, aunque lo reconoció hasta que estuvo recluso. De hecho en 2017 fue su primera Navidad con toda su familia no sólo porque estaba en libertad, sino porque antes de los 20 años siempre pasó esas fechas con amigos, a quienes consideraba familia.

Justo en una de esas reuniones con amigos, cometió el “error” que marcaría los años siguientes. Bebía cerveza con dos compañeros más en la calle, pero en un momento en que quedó solo, dos extraños se acercaron a pedirle dinero, pero no quiso darles nada. Lo golpearon a tal grado que terminó con la nariz rota y la cara hinchada y ensangrentada.

Cuando sus amigos volvieron se sorprendieron. Se vio al espejo y se llenó de ira. Le pidió a su amigo un puñal y fue a buscar a sus agresores. Sólo encontró a uno y lo enfrentó. Lo hirió y se fue. “Estaba muy borracho, fue un momento de coraje al verme todo golpeado, pero no quería matarlo”.

Horas después, la policía fue a buscarlo a su casa, lo detuvieron y él aceptó en todo momento lo que había hecho. Después se enteró que el hombre había muerto.

Cuando lo enviaron al reclusorio contrató a un abogado que supuestamente lo sacaría, pero no fue así. “Luego cuando empecé a estudiar, me enteré que el homicidio era un delito grave, no me iba a sacar, sólo me robó el dinero”, dice.

Nunca conoció al juez y no escuchó su versión, ni consideró que había sido golpeado por la víctima. Nuestro sistema de justicia está mal, dice.

Le dictaron 35 años de pena. Fue un balde de agua fría.

Dios y la música, la esperanza

Sabía que tenía que cumplir esa condena, pero no quería ser parte de la vida de la cárcel. “Yo no soy de aquí”, decía a sus compañeros de celda.

“Adentro estás con secuestradores, narcos, asesinos sanguinarios, escuchas sus historias. Hay extorsiones, riñas”, cuenta. Pero Cástulo tenía claro que no quería meterse en problemas ni adaptarse a la violencia del lugar.

Por eso estudió la preparatoria, una materia cada tres meses, y aunque quería hacer alguna actividad, por tener una pena mayor a 10 años no tenía derecho a cosas como la panadería, oficio que él ejercía antes de ser aprehendido.

Su compañero de celda, originario de Oaxaca, tocaba en una banda dentro de la cárcel y varias veces le insistió a que se uniera, pero Cástulo era renuente. Un día, deambulando, encontró el salón de música y los vio ensayar. Se decidió a entrar y a partir de entonces no lo dejó.

Primero aprendió a tocar el clarinete, pero la Big Band necesitaba un saxofón. Así aprendió ese instrumento, incluyendo partituras. La música se volvió su mayor actividad. Ensayaba en cada momento libre, todos los días. Eso y Dios, dice, no lo soltaron de la mano en esos años.

En diciembre de 2016, la Big Band tocó en el Teatro de la Ciudad, frente a autoridades y sus familias. Todos estaban muy emocionados, aunque era la primera vez en muchos años que estarían en la calle, nadie pensó en fugarse sino en no defraudar a sus madres y esposas que los habían apoyado en su periodo en reclusión porque gracias a esa ayuda, muchos de ellos pudieron tener sus propios instrumentos.

La música también se volvió su medio de manutención. La banda se convertía en mariachi los días de visita y ofrecían tocar una canción por 30 pesos. Esa paga era determinante para solventar todos los gastos que existen en la cárcel a diario.

Cástulo tenía su saxofón, pero antes de salir de prisión decidió dejárselo a un joven que apenas tenía un año recluido y “se le veían las ganas de la música”. El instrumento era muy preciado para Cástulo, pero sabía que en el encierro, le podría servir más al joven que a él en libertad.

Aunque extraña la música, no se arrepiente de haberlo hecho. Espera que al iniciar el año pueda comprarse un clarinete, el primer instrumento que aprendió a tocar y menos caro que el saxofón. Pero también tiene claro que por el momento no desea unirse a alguna banda pues eso implica mucha disciplina y tiempo.

Por ahora prefiere recuperar los momentos en familia que no ha tenido estos años y en conocer la ciudad. “Me gusta mucho la noche, por ejemplo. Me gusta caminar porque allá nos encerraban en la celda a las 7 de la tarde y no veía más”, dice.

Además, el trabajo que consiguió le deja poco tiempo, pero lo agradece. En dos meses que intentó encontrar empleo, no lo logró porque le pedían la carta de no antecedentes penales. Eso, dice, no le parece justo. “Ya cumplí mi sentencia, ya pagué, pero nos siguen estigmatizando”.

Por fortuna un amigo le consiguió empleo como vigilante en una obra de construcción y en estos dos meses se ha ganado la confianza del jefe, quien conoce su historia, pero le dio una oportunidad. Y eso, dice Cástulo, es lo más importante: que la sociedad pueda verlo como una persona que cometió un error y lo pagó, pero que no todos reinciden y que pueden reinsertarse.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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La ciudad que hará tests a todas las mascotas con síntomas de COVID-19

La capital de Corea del Sur, Seúl, introduce estas medidas apenas unas semanas después de que un gato diera positivo, el primer caso de coronavirus registrado en un animal en el país.
13 de febrero, 2021
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En la capital de Corea del Sur, la distancia social no solo se aplica a las personas, sino también a sus mascotas. Y si tienen coronavirus, deben cumplir una cuarentena.

El gobierno metropolitano de Seúl acaba de lanzar un plan a gran escala para someter a pruebas de coronavirus a todos los perros y gatos domésticos que muestren síntomas, como fiebre o dificultades respiratorias.

Si el animal da positivo, debe quedarse en casa. No es necesario que la mascota sea enviada a un centro de aislamiento ya que no hay evidencia de que el coronavirus pueda propagarse entre humanos y mascotas, dijo Park Yoo-mi, funcionaria de control de enfermedades en una conferencia de prensa virtual.

Si los dueños de la mascota están hospitalizados con covid-19, se encuentran muy enfermos o son demasiado mayores para cuidarla, ésta será puesta en cuarentena en una instalación administrada por la ciudad.

En Corea del Sur, los pacientes de covid-19 cumplen la cuarentena en instalaciones gubernamentales, a menos que necesiten tratamiento hospitalario.

Park recordó a los residentes que deben mantener a sus mascotas “al menos a dos metros de las personas y de otras mascotas cuando las paseen”.

El anuncio se produce semanas después de que el país informara sobre su primer caso registrado de coronavirus en un animal, un gato encontrado en una instalación religiosa de Jinju, al sur de Seúl, según informó Yonhap, la principal agencia de noticias de la nación asiática.

Las autoridades sanitarias sospechan que una madre y una hija que se alojaban en ese centro pudieron haber transmitido el virus al gato. Ambas dieron positivo por coronavirus.

¿Pueden las mascotas transmitir el virus?

Los expertos dicen que es muy poco probable que un perro o un gato puedan transmitir el virus a las personas, aunque las investigaciones han demostrado que los gatos pueden ser portadores del virus y transmitirlo a otros gatos, así como ocurre con la gripe de los humanos.

Mujer esperando un tren con dos perros

ED JONES/Getty Images
No se tienen evidencias de que los perros puedan contagiar el coronavirus a los humanos.

Por ahora, no ha habido casos registrados de mascotas que transmitan a otras personas el coronavirus que causa el covid-19 a los humanos, y lo mismo sucedió durante el brote de 2013 de SARS, un virus que se comportaba de manera muy similar.

Todavía hay dudas sobre cómo se contagian las mascotas, por lo que es recomendable seguir el consejo de lavarse las manos con agua y jabón antes y después de tocarlas.

Rachael Tarlinton, pofesora de virología veterinaria de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, le dijo a la BBC que es “teóricamente posible” que puedan contagiarse cuando una persona infectada les acaricia o toca su pelaje, “pero hasta ahora no hemos visto que esto suceda en ningún caso”.

La Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en Reino Unido (RSPCA, por sus siglas en inglés), aconseja evitar besar a la mascotas como medida preventiva.

A nivel mundial, varias mascotas y animales salvajes dieron positivo por el virus, aunque son casos aislados.

Hubo perros que dieron positivo en Hong Kong, aunque no se conocen casos de mascotas que se hayan enfermado gravemente de covid-19.

El mes pasado, dos gorilas en el zoológico Safari Park de San Diego, en California, EE.UU., contrajeron el virus de un cuidador, el primer caso conocido de infecciones en simios.

Cafetería en Seúl, marzo 2020

ED JONES/Getty Images
Los gatos pueden ser portadores del virus y transmitirlo a otros gatos.

También se encontró el virus en otros animales salvajes, incluidos leones y tigres en el zoológico del Bronx, en Nueva York, EE.UU., y leones en el zoológico de Barcelona, España.

¿Qué más dicen los expertos?

“Si el resultado de la prueba de detección del virus que causa el covid-19 de su mascota es positivo, aísle a su mascota de todos los demás, incluidas otras mascotas”, se lee en la web en español de los CDC, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

“Hay solo una pequeña cantidad de mascotas con infección por el virus que causa la covid-19 confirmada”.

“Algunas mascotas no manifestaron ningún signo de enfermedad, pero las que sí se enfermaron tuvieron síntomas leves y se les pudo cuidar en casa. Ninguna murió a raíz de la infección”, agregan.

También señalan que “todavía seguimos aprendiendo acerca de la forma en la que el virus que causa el covid-19 puede afectar a los animales”.

Perro y gato en una casa

Getty Images
Los especialistas piden mantener la calma y advierten que se necesita investigar más la transmisión y contagio del virus en animales.

Por otra parte, el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria de la Organización Panamericana de la Salud (PANAFTOSA-OPS/OMS) y Protección Animal Mundial (World Animal Protection) emitieron en septiembre un comunicado en el que aseguran que “los perros y gatos domésticos no son una amenaza durante la pandemia del nuevo coronavirus”.

También pidieron a los dueños de los animales que “mantengan la calma” y rogaron que no abandonen a sus mascotas.

“Nuestro mensaje es simple: hasta la fecha, no hay evidencia científica de que los animales de compañía (perros y gatos) sean una fuente de infección para los humanos. No hay evidencia de que los perros se puedan enfermar, y la infección en gatos se está investigando”.

“Las recomendaciones con animales siguen siendo lavarse las manos antes y después de interactuar con ellos y sus pertenencias, así como practicar el distanciamiento si usted está enfermo“.


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