Difamación, antimemes y los delitos contra la libertad de expresión que siguen vigentes en México
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Cuartoscuro Archivo

Difamación, antimemes y los delitos contra la libertad de expresión que siguen vigentes en México

Especialistas y organizaciones han recomendado a México derogar este tipo de delitos, que tienen como centro inhibir la libertad de expresión.
Cuartoscuro Archivo
Por Erendira Aquino
23 de enero, 2018
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El pasado 11 de enero, Leonardo García Vázquez, quien denunció ante los medios de comunicación que su casa en Hidalgo fue mal construida y que existía un presunto conflicto de interés entre la constructora y un funcionario público del estado, fue detenido. La empresa SYLMA lo acusó de difamación, por lo que podría pasar en prisión de 3 meses a 2 años, o pagar una multa de hasta 150 días de salario mínimo. En otros diez estados, también se castiga con cárcel este delito.

En Guanajuato, Nuevo León, Baja California Sur, Nayarit, Michoacán y Yucatán se persigue penalmente el delito de difamación, con penas de entre tres días a cinco años de prisión, y con multas de entre cinco a quinientos días de salario mínimo por cometer difamación o calumnia, ambos considerados “delitos contra el honor”.

En el caso del delito de calumnia, definido como la imputación falsa a otro de un hecho que la Ley tipifique como delito, éste se castiga penalmente en Hidalgo, Guanajuato, Nuevo León, Baja California Sur, Sonora, Nayarit, Zacatecas, Colima, Michoacán, Campeche y Yucatán, y las penas van de los tres meses a los seis años de prisión, y de tres hasta mil días de salario mínimo como multa.

“Muchas veces son delitos con penas menores, pero el simple hecho de que haya una amenaza de ser privado de la libertad por ejercer tu derecho, genera lo que se llama el efecto inhibitorio, entonces la mera existencia de estos delitos, puede generar un efecto de amedrentamiento para no hablar de ciertos temas, sobre todo cuando se trata de funcionarios públicos o de empresas privadas con mucho poder, como en este caso”, señaló Leopoldo Maldonado, integrante de la organización Artículo 19.

Maldonado explicó que, desde hace diez años, organismos que se encargan de la supervisión de tratados internacionales y de la tutela de derechos humanos, expertos independientes y relatores de la libertad de expresión han recomendado al Estado mexicano derogar este tipo de delitos, que tienen como centro inhibir mediante la criminalización de la libertad de expresión.

Aunque en los diez años que han transcurrido desde que comenzaron a recomendar al Estado mexicano derogar estos delitos se redujo el número de códigos penales que lo contemplan de 33 (32 estatales y el Código Penal Federal) a 12, Maldonado explicó que, al mismo tiempo, hay “una reconfiguración de estos delitos por otros que se mantienen vigentes en la mayoría de los estados”: ultrajes, halconeo y el castigo a la modificación de fotografías e información (antimemes).

“Entonces, digamos, sí ha habido un avance en ese sentido, pero correlativamente ha habido un incremento respecto a otros delitos nuevos que se están sacando de la manga”, dijo.

Halconeo”

El 10 de octubre de 2014, el periodista Julio César Dávila fue detenido arbitrariamente en Monterrey, Nuevo León, cuando fotografiaba la camioneta del entonces Procurador del estado, Adrián Emilio de la Garza, que se encontraba estacionada en doble fila.

Los escoltas del funcionario acusaron a Julio César de “halconeo”, definido por el Código Penal de Nuevo León como el acto de acechar, vigilar o realizar actos tendientes a obtener información sobre la ubicación, las actividades, los operativos o en general las labores de seguridad pública, y por el cual se puede castigar con entre dos y quince años de prisión y una multa de entre 200 y 400 salarios mínimos.

En 22 estados, los ciudadanos pueden ser detenidos y acusados por “halconeo” que, no obstante las variaciones en su definición dentro de los distintos códigos penales locales, se refiere a la búsqueda y provisión de información sobre operaciones de las fuerzas de seguridad.

Según los códigos penales de Chihuahua, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas, el “acecho” o “vigilancia” de estos servidores se realiza para mantener informados a criminales sobre operativos de seguridad y permitir que continúen con su actividad o que sean detenidos.

Ataques a la autoridad e instituciones

El 1 de septiembre de 2013, en el marco del primer informe del presidente Enrique Peña, el fotoperiodista Gustavo Ruíz Lizárraga fue detenido al estar grabando a personas que eran detenidas por elementos de la policía a las afueras del metro San Antonio Abad.

Gustavo estuvo detenido cuatro días, acusado por presunto ultraje a la autoridad y resistencia de particulares.

Finalmente, casi dos meses después, el 11 de noviembre del mismo año, la Quinta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) revocó el auto de formal prisión dictado en su contra.

Para Leopoldo Maldonado, casos como el de Gustavo muestran la forma en la que estos delitos pueden ser usados por las autoridades para coartar la libertad de expresión y la labor de documentar presuntos actos arbitrarios.

Las conductas que atentan contra funcionarios o instituciones públicas son castigadas en 23 estados: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, CDMX, Coahuila, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, y alcanza penas en semilibertad, hasta 6 años de prisión, y multas de 300 días de salario mínimo.

Estados “antimemes”

Otro de los delitos que, de acuerdo con Leopoldo Maldonado, podría ser usado para inhibir la libertad de expresión, es la “falsificación o alteración de documento o similar tecnológico”, lo que incluye la modificación de imágenes, e incluso voces, para causar perjuicio a alguna persona, por lo que los activistas los han catalogado como “antimemes”.

Este delito se castiga en Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Guerrero, Tabasco y Tlaxcala, y tiene penas de seis meses a ocho años de prisión, y multas de 50 a 1000 días de salario mínimo.

Para Maldonado, que estos delitos sean castigados por la vía penal pone en riesgo el ejercicio de la libertad de expresión, y coincide con los especialistas y organismos internacionales que han recomendado a México que “lo que tiene que hacerse es quitarlo del ámbito penal, precisamente por el efecto mordaza que tiene sobre las personas la mera existencia de este tipo de delitos”.

El Relator Especial de la ONU sobre la libertad de expresión, David Kaye, ha recomendado al Estado Mexicano despenalizar la difamación y los delitos similares, puesto que las “penas de prisión, la suspensión del derecho a expresarse a través de cualquier forma concreta de medio de comunicación, las multas onerosas y otras sanciones penales severas nunca deberían ser un recurso con el que sancionar la violación de leyes antidifamación”.

De acuerdo con Kaye“es necesario legislar sobre esta materia dado el aumento del uso de demandas civiles para amedrentar a las y los periodistas. Para dicha legislación deben considerarse el estándar de real malicia, la estricta proporcionalidad y razonabilidad de las sanciones y la prevalencia de sanciones no pecuniarias”.

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Qué tan fuerte es tu apretón de manos y qué dice sobre tu estado de salud

La mano humana tiene muchas funciones, pero también puede ser un indicador de varias enfermedades comunes.
Getty Images
15 de noviembre, 2020
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La mano humana es extraordinaria.

No solo nos permite arrojar, agarrar o recoger cosas, sino que también es un indicativo de salud.

Evaluando la cantidad de fuerza que una persona puede generar con su agarre de manos, los investigadores pueden comprender la fuerza de una persona, conocer la velocidad a la que envejece e incluso diagnosticar ciertas afecciones de salud, como enfermedades cardíacas y cáncer.

La fuerza del agarre se puede medir usando un dinamómetro, con el cual la persona lo agarra de la misma forma que sostendrían un vaso, con el codo echado hacia un lado y colocado en ángulo recto.

Entonces se exprime el instrumento durante unos cinco segundos. La prueba se realiza en ambas manos, normalmente con tres apretones por mano, y entonces se mide la fuerza media.

Los hombres de entre 20 y 30 años poseen la mayor fuerza, mientras que las mujeres mayores de 75 tienen la menor.

Grupo de hombres y mujeres juntando sus manos.

Getty Images
Los hombre y mujeres de entre 20 y 29 años de edad son el grupo que mayor fuerza media posee en sus manos.

En las personas entre 20 y 29 años, el apretón medio es de 46 kilogramos de fuerza en hombres y 29 kilogramos en mujeres. Esta medida decrece hasta 39 y 23,5 kilogramos respectivamente cuando la persona alcanza entre 60 y 69 años de edad.

¿Qué significa tener menos fuerza en las manos?

Algunas investigaciones han mostrado que tener una fuerza de agarre menor que la media si se compara con el mismo género y rango de edad se asocia a un mayor riesgo de fallo cardiovascular. Una fuerza menor indica cambios perjudiciales en la estructura y funciones del corazón.

De forma similar, un apretón más débil puede predecir una muerte cardíaca, muerte por cualquier otra causa e ingresos en hospitales por un fallo en el corazón.

La fuerza de un apretón de manos también puede ser útil para predecir la supervivencia al cáncer. Aunque la supervivencia se base en otros factores como el tipo de cáncer y el tiempo de diagnóstico, un estudio afirma que sus pacientes tuvieron más posibilidades de superar cáncer de pulmón mientras más fuerte era su apretón.

Doctor revisando una placa de tórax.

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Un estudio afirma que una mayor fuerza en la mano está asociada con mayor supervivencia al cáncer de pulmón.

Ser diagnosticado con cáncer colorrectal, de próstata o pulmón en hombres y mama o pulmón en mujeres está asociado con una reducción de cinco kilogramos de fuerza en la mano en las personas que tienen entre 60 y 69 años.

Este deterioro también se vinculó a un aumento en las posibilidades de morir con cáncer colorrectal en hombres y de mama en mujeres.

La obesidad también está asociada a un apretón más frágil en una etapa más adulta. La presencia de grasa alrededor de un músculo reduce su eficacia.

Un trabajo reciente mostró que las personas que desarrollan diabetes tipo 2 tienen un apretón de manos más débil. Probablemente, esto está causado por la presencia de grasa en los músculos, haciéndolos menos eficientes y consecuentemente provocando inactividad y empeoramiento muscular.

Persona pesándose en una báscula.

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La obesidad también está asociada a una pérdida de fuerza en las manos.

La fuerza de la mano disminuye con la edad. Mientras el cuerpo pierde masa muscular cuando envejece, también pierde fuerza en su mano.

El envejecimiento provoca una disminución de la masa (y función) muscular, a un ritmo de 1% anual a partir de la mediana edad. Esto puede resultar en una pérdida de hasta el 50% de la masa muscular entre los 80 y los 90 años de edad.

Pero el envejecimiento progresa a diferentes ritmos en las personas.

Esto significa que la fuerza de agarre podría disminuir por los cambios relacionados con la edad en el sistema nervioso, donde las señales no viajan tan rápido, o por la pérdida de masa muscular en los brazos.

Otro estudio ha demostrado que la fuerza de agarre reducida en los adultos mayores se asocia con una función cognitiva más baja.

Pérdida muscular

La pérdida muscular ocurre en todo el cuerpo cuando desarrollamos ciertas dolencias de salud y envejecemos.

Sin embargo, la fuerza puede ser difícil de medir en varias zonas, de ahí que las manos sean tan importantes. Su habilidad para producir tanto movimientos refinados como potentes les hace ser un buen indicador general de salud.

Mujer haciendo ejercicio.

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Una de las claves para el mantenimiento de la salud y de la fuerza muscular es hacer ejercicio.

Cuando enfermamos, incluyendo diabetes, corazón o cáncer, se reduce la habilidad de nuestros músculos de generar fuerza. También se deteriora la funcionalidad y movilidad de los mismos.

Esto resulta de una combinación de factores, como la reducción de la función del corazón de permitir movimientos prolongados, la pérdida de eficiencia y masa muscular y la fatiga.

Ciertas condiciones de salud también pueden causar fatiga, lo que nos hace menos propensos a movernos y hacer ejercicio, provocando un ciclo de mayor pérdida muscular y disminución de la fuerza.

El cáncer, en particular, puede limitar el funcionamiento de nuestro sistema digestivo, dificultando el consumo de alimentos y reduciendo el apetito.

Puño apretado.

Getty Images
¿Qué tan fuerte es tu apretón de manos?

Los alimentos que comemos, especialmente las proteínas, son importantes para mantener la masa muscular y la fuerza. Sin alimentos adecuados que nos den energía, el cuerpo debe aprovechar sus reservas internas para generarla.

Una de las principales formas en que lo hace es quemando el tejido que no se está utilizando, y el músculo es el combustible favorito para esta situación. La pérdida de masa corporal reduce las reservas naturales del cuerpo y, potencialmente, su capacidad para soportar enfermedades crónicas prolongadas.

Una de las claves para el mantenimiento de la salud y de la fuerza muscular es hacer ejercicio. Los músculos se descomponen si no se usan.

Por ejemplo, es bien sabido que hacer que los pacientes caminen después de una cirugía previene la pérdida de músculos y huesos y reduce la duración de la estadía en el hospital.

De cualquier manera, un fuerte apretón de manos puede ofrecer más información sobre ti de lo que piensas.

Adam Taylor es profesor de anatomía en la Universidad de Lancaster en Reino Unido.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Haga clic en este enlace para leer la nota original en inglés.


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