Empresa fantasma señalada por INE está vinculada con la red del caso Javier Duarte
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Empresa fantasma señalada por INE está vinculada con la red del caso Javier Duarte

La empresa Asismex, señalada por el INE como responsable de pagar 18.4 millones de pesos a representantes de casilla de 7 partidos políticos en 2012 tiene relación con la red de desvíos del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte. 
Cuartoscuro
Por Francisco Sandoval Alarcón
11 de enero, 2018
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La empresa fantasma que señaló el INE por una operación ilegal con la que se pagó 18.4 millones de pesos a representantes de casilla de 7 partidos políticos, por medio de tarjetas en 2012, tiene un vínculo con la red de desvíos del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte.

El Instituto Nacional Electoral informó que la empresa Logística Estrategia Asismex S.A de C.V (Asismex) es la que recibió recursos “de origen desconocido”, para luego dispersarlos entre al menos 7 mil 311 representantes partidistas, cuatro días antes de los comicios de hace seis años.

En palabras del consejero Ciro Murayama, se trató de “un ejemplo de financiamiento paralelo, irregular y opaco para pagar la operación electoral el día de la votación del 1° de julio de 2012″.

El vínculo con el caso de Javier Duarte se da a través de un personaje: Juan Carlos Reyes León. Este último apareció como dueño de la mencionada Asismex, pero también de la empresa Comercializadora Alifresh S.A de C.V (Alifresh).

Así lo revelan las actas constitutivas de ambas empresas, de las que Animal Político tiene copia.

Alifresh es una compañía fantasma creada el 19 de noviembre de 2010. Durante la administración de Javier Duarte De Ochoa en Veracruz, recibió por lo menos 3 contratos por poco más de 19 millones de pesos, a través de licitaciones que fueron simuladas, y en donde los servicios contratados nunca se llevaron a cabo.

En mayo de 2016, este portal publicó que Alifresh y al menos otras 20 empresas fantasma fueron utilizadas por el gobierno de Duarte (hoy preso en el Reclusorio Norte), para desaparecer 645 millones de pesos. 

A la postre el SAT confirmó que las compañías eran fachada, y que sus operaciones superaban los tres mil millones de pesos.

Leer: INE multa con 36.9 mdp a partidos al confirmar que en 2012 repartieron dinero con tarjetas

De acuerdo con el INE, este caso de financiamiento irregular con el que los partidos pagaron a representantes de casilla fue descubierto en el marco de la investigación por el caso Monex.

El PAN denunció en 2012 la existencia de 18 tipos de tarjetas de instituciones bancarias, que habrían sido utilizadas para dispersar recursos a favor de la Coalición “Compromiso por México”, integrada por el PRI y el Partido Verde.

Para conocer si las tarjetas fueron utilizadas en algún ilícito electoral, la Unidad de Fiscalizaciones del INE inició una investigación, determinado que 16 de ellas fueron emitidas por Bancomer, una por Banamex y otra por Santander.

Luego de rastrear en el Sistema Financiero sobre el origen y destinatarios de esas 18 tarjetas, el INE identificó que 10 estaban debidamente acreditadas y no daban indicio de ilícito alguno, pero quedaron ocho, todas de Bancomer, fruto de un contrato con Asismex.

De las 8 tarjetas rastreadas, se detectó que 3 de ellas fueron expedidas a solicitud del Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social “Mujeres que Logran”, del Estado de México.

Por cada tarjeta, los cuentahabientes recibieron entre 500 y 2 mil pesos cada uno.

La danza de los millones

Asismex recibió depósitos en tres cuentas de Bancomer por mil 394 millones de pesos, entre octubre de 2011 y julio de 2012.

En el mes previo a la jornada electoral, sus ingresos -provenientes de cinco aportantes- fueron por 121.6 millones de pesos. La empresa no facturó ante el SAT ninguna de las operaciones de ingreso ni egresos, ni reportó pago a sueldos y salarios.

Nueve de las empresas involucradas en los depósitos no fueron ubicadas, y las restantes desconocieron haber tenido una relación comercial con Asismex. En tanto, en el domicilio registrado ante el SAT no se ubicó actividad de la citada compañía.

El INE solicitó información a los dueños y representante legal de Asismex en 16 ocasiones, pero sólo dieron respuesta en 3: en marzo de 2013 aseguraron que la empresa no utilizaba tarjetas de prepago; en abril de 2013 dijeron que formaban parte de un contrato de 50 tarjetas por 285 mil pesos con Grupo Comercial Maenco, para estudios de mercado; y finalmente en junio de 2017 negaron el contrato con Maenco.

En junio de 2014, Bancomer informó al INE que las tarjetas forman parte del contrato 4202275937 para dispersar recursos, pero se negaron a informar los nombres de las personas a las que se les dieron las tarjetas, entre julio de 2014 y julio de 2017.

Como parte de 26 requerimientos al Banco, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2017, Bancomer le entregó al INE una base de datos en Excel con información de más de 33 mil tarjetas, a las que se les depositaron recursos por 70.48 millones de pesos, entre mayo y julio de 2012.

Luego de hacer un cruce con la base de datos de Bancomer y la de los representantes generales y de casilla que participaron en la elección, el INE detectó que 7,311 de ellos recibieron depósitos a tarjetas por 18.4 millones de pesos.

En el caso de la alianza PRI-Verde, fueron 5,673 representantes los que recibieron pagos por 15.1 millones, a través de tarjetas.

Respecto a PRD, PT y Movimiento Ciudadano, fueron 362 representantes que percibieron 2 millones; en el PAN fueron 369 representantes y 742 mil pesos, y Nueva Alianza un total de 243 representantes, con pagos por 489 mil pesos.

Los dueños de Asismex

De acuerdo con el acta constitutiva de Asismex, en poder de Animal Político, la empresa fue constituida en Veracruz el 26 de noviembre de 2010, una semana después de la creación de Alifresh.

Entre los accionistas aparecen José Alfredo García Barradas, con 30 acciones valuadas en 30 mil pesos, y Juan Carlos Reyes León con 20 acciones cotizadas en 20 mil pesos.

Como apoderada legal aparece Araceli Barragán Hernández. En el caso de Araceli y José Alfredo, el INE contactó a estos 2 personajes. Ellos fueron los que respondieron a las preguntas del Instituto en 3 ocasiones.

El objeto de la sociedad es “fungir como empresa de comisiones, agencia u oficina de negocios comerciales, buscando para ello el desarrollo profesional en las siguientes áreas: administrativa, contable, financiera, de recursos humanos, mercadotecnia, auditoria, aspectos legales en derecho corporativo, administrativo, mercantil, fiscal, laboral, propiedad industrial, seguridad social, civil, derechos de autor, derecho en patentes y marcas, legislación bancaria, técnicos conexos. Asesoría y planeación relacionados con el comercio exterior”, entre las atribuciones más relevantes.

Juan Carlos Reyes León también aparece como accionista de la empresa Comercializadora Alifresh, que como ya se dijo es una de las empresas fantasma de la red utilizada en el gobierno de Javier Duarte.

En el caso de esta empresa, Reyes León es el accionista mayoritario con 30 acciones, mientras que como segundo accionista figura José Antonio Infanzón González, con 20 acciones.

Otro dato clave: el Notario Público que constituyó la empresa Asismex fue Gabriel Alejandro Cruz Maraboto, quien a su vez autorizó la conformación de otras compañías fantasma de la red Duarte.

Recibió el nombramiento como titular de la notaría 14 en 2009, el penúltimo año del sexenio del exgobernador Fidel Herrera.

Con información de Arturo Angel.
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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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