Sigue la tensión en Los Altos de Chiapas, ahora detienen a integrante de Las Abejas
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Danny Alveal

Sigue la tensión en Los Altos de Chiapas, ahora detienen a integrante de Las Abejas

El pasado sábado José Vázquez Entzin fue detenido por habitantes de su comunidad, quienes lo acusaron de utilizar un camino para llevar arena a su casa, derecho que le fue retirado por negarse a participar en programas de asistencia gubernamentales. Ocho personas más fueron detenidas el domingo por solidarizarse con José, de acuerdo con organizaciones de la sociedad civil.
Danny Alveal
Por Rodrigo Soberanes
8 de enero, 2018
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José Vázquez Entzin sabía que cualquier día podían detenerlo, incluso esperaba cosas peores. Es integrante de Las Abejas de Acteal –organización que sufrió la masacre de 45 personas en 1997 a manos de paramilitares– y vive en Los Chorros, una de las cunas del paramilitarismo en Los Altos de Chiapas.

El pasado sábado por la tarde, Vázquez Entzin fue detenido por habitantes de su comunidad quienes lo acusaron de utilizar un camino para llevar arena a su casa, un derecho que le había sido retirado por negarse a participar en programas asistenciales gubernamentales, según informaron Las Abejas en un comunicado.

Un día después de su detención, el Consejo Indígena de Gobierno (CIG) del Consejo Nacional Indígena (CNI) emitió un comunicado exigiendo la liberación de Vázquez Entzin y denunciado la detención de ocho personas más el domingo por la tarde en la comunidad de Los Chorros, “por solidarizarse” con su compañero.

Vázquez Entzin además es integrante del Consejo Nacional Indígena, que actualmente impulsa la campaña presidencial de María de Jesús Patricio.

En una entrevista realizada desde su casa a finales del año pasado, José explicó a Animal Político que las 12 familias integrantes de Las Abejas que viven en Los Chorros, vivían bajo presión. Incluso señaló que el paramilitarismo está vigente con la participación de personas que ejecutaron la masacre de 1997.

Las Abejas aseguran que los programas del gobierno son parte de una estrategia que desbarata el tejido social en las comunidades indígenas y que se aplica desde el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

José ha rechazado apoyos de salud, vivienda y servicios básicos justamente por ese principio que tienen Las Abejas: no recibir “proyectos de burla a nuestra dignidad porque son parte de la estrategia de contrainsurgencia”.

Los problemas más graves para José y su familia comenzaron en noviembre de 2015 cuando se opusieron a la instalación de un drenaje. Las represalias que tomó “la gente” (así llama él a los paramilitares) llegaron pronto.

“La gente llegó a nuestra casa, tiraron piedra a mi casa, hasta gritaron ‘sal José, si eres hombre’”, contó Vázquez Entzin desde su casa donde trabajaba con su telar fabricando textiles.

Las familias de Las Abejas en Los Chorros han optado por procurarse sus propios servicios. José, por ejemplo, tiene su propio sistema de recolección de agua que ha sido blanco de actos vandálicos.

Este pensamiento y resistencia de nuestros compañeros les ha costado mucho”, señalaron Las Abejas en su comunicado.

Para Jorge Santiago, quien integró la Comisión Nacional de Intermediación durante el conflicto armado de Chiapas, la postura de Las Abejas en Los Chorros y demás comunidades es un hecho delicado.

“En el momento en que dicen no te necesitamos, hemos pensado que podemos vivir sin patrón, eso es una amenaza grave para el Estado. No quieren que avance nada de la autonomía, que en ningún momento una persona pueda decir: puedo vivir sin agua pero sin agua del sistema”, consideró el activista en entrevista.

En Las Abejas ya estaban preocupadas por José Vázquez Entzin porque en noviembre de 2017 habló con una persona que es base de apoyo del EZLN y, según su testimonio, le contó que su vida está en riesgo.

“Salí al campo a traer mi leña y encontré a una persona de base de apoyo zapatista, me dijo que habló con una persona de mi barrio y dijo que como nosotros como Abejas no aceptamos programas de gobierno, me quieren desplazar o me van a matar”.

De acuerdo con José, actualmente detenido por quienes él llama “la gente”, el zapatista también le dijo: “Seguramente te van a matar porque te están vigilando en el camino. Cuídate porque te van a matar”.

La violencia paramilitar en Los Altos de Chiapas se volvió a manifestar en meses pasados con un añejo conflicto territorial entre los municipios de Chenalhó y Chalchihuitán, en el cual entraron en escena grupos armados que causaron el desplazamiento forzado de más de 5 mil personas, según la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

El Consejo Indígena informó que entre los ocho detenidos del domingo hay tres que son promotores de salud de Las Abejas que habían ido a revisar a José Vázquez, además están los sobrevivientes de la masacre de 1997, Mario Ermilo Pérez Santiz y Martín Gómez Pérez.

Numerosos actores sociales han advertido que las armas siguen siendo usadas por paramilitares ligados a partidos políticos y que la violencia en la región es siempre latente.

En 2017, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas emitió dos comunicados pidiendo dos “acciones urgentes” por conflictos en Los Chorros, que podrían acabar en violencia.

Por eso Las Abejas y las bases de apoyo zapatistas, según José, están en alerta permanente y realizan reuniones para coordinarse, cuidarse y de ser necesario, desplazarse, como suele ocurrir en esa región de México.

“Como Concejo Indígena de Gobierno aclaramos que esta situación no nació hoy ni ayer. Este es un paso más en la estrategia del sistema capitalista para debilitar el camino organizativo de los pueblos originarios”, dice el comunicado.

Tras la detención de Vázquez, Las Abejas fueron emplazadas a enviar una comitiva a Los Chorros para negociar su liberación con el pago de una multa.

El Consejo Nacional Indígena enfatizó que Las Abejas –que apenas el pasado 22 de diciembre conmemoraron 20 años de la Masacre de Acteal– necesitan la atención nacional e internacional para protegerlas de la violencia armada que se vive en Los Altos de Chiapas.

José fue detenido en un contexto de violencia creciente en Los Altos de Chiapas. Dos días antes, organizaciones de la sociedad civil exigieron protección para más de 3 mil personas desplazadas de diferentes comunidades del municipio de Chalchihuitán, quienes retornaron a sus casas el pasado 2 de enero “a pesar de no existir condiciones ni medidas que garanticen su seguridad”.

A través de un comunicado, las OSC demandaron que se proteja la vida e integridad personal de los retornados, y que las autoridades desarticulen y desarmen a los grupos armados que actúan en la región, a quienes responsabilizaron de la violencia.

“Nos reportan que bajo una persistente presión de funcionarios del gobierno -sobre todo de protección civil-, y ante el hecho de ver perder sus cosechas, animales, posesiones y viviendas, sin que los gobiernos federal y estatal cumplieran el desarme y desarticulación de los grupos armados, desde alguna instancia se tomó la decisión de retornar a sus comunidades de origen, sin condiciones ni medidas de seguridad. Del total de personas desplazadas, otras 1165 personas no retornaron por el temor constatado, causado por las acciones armadas que continua haciendo el grupo armado de corte paramilitar”, indicaron las OSC.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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