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Cuartoscuro Archivo

En tres meses desaparecieron o se extraviaron 1,411 personas en México; un caso cada 90 minutos

La cifra de personas desaparecidas o extraviadas entre agosto y octubre de 2017 supera el promedio observado en el actual sexenio.
Cuartoscuro Archivo
Por Ernesto Aroche Aguilar
24 de enero, 2018
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Entre agosto y octubre de 2017, en México se denunció en promedio la desaparición o el extravío de una persona cada hora con 33 minutos, o lo que es lo mismo 1,411 personas en tres meses. Son los datos más recientes del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Se trata de una cifra que supera el promedio que se ha observado en el actual sexenio. De acuerdo con los mismos datos del RNPED, en la administración de Enrique Peña Nieto se ha reportado la desaparición de una persona cada 2 horas con 6 minutos.

Esta es la primera vez que se tiene una cifra certera de los nuevos casos ingresados al RNPED, y en gran medida se debe al trabajo de la organización Data Cívica, que ha logrado ubicar los nombres de las personas desaparecidas a pesar de que ni el Sistema Nacional de Seguridad Pública ni la Segob tienen públicos esos datos.

El trabajo de Data Cívica ha permitido saber que, en el último trimestre reportado, hubo 1,411 nuevos casos que ingresaron al RNPED, el 69% se concentró en 5 entidades: Estado de México (440), Sinaloa (205), Puebla (150), Guerrero (105) y Nuevo León (71).

Leer: Los casos de desaparecidos, una tendencia constante entre los sexenios de EPN y Calderón

Aunque si los casos se observan con una tasa por 100 mil habitantes, lo que permite dimensionar el problema a partir del impacto poblacional, los estados con las mayores tasas son: Sinaloa (6.9), Nayarit (5.8), Colima (5.1), Guerrero (3.0) y Querétaro (2.9), que superan por mucho la tasa nacional (1.2).

Al cierre de octubre, el RNPED registró un total de 33, 125 casos de personas reportadas como desaparecidas o extraviadas en el fuero común, y 1,145 en el fuero federal, un total de 34 mil 270 casos.

Los “borrados”

Además, la organización Data Cívica detectó que en el último reporte del RNPED fueron “borrados” de la lista 1,316 casos.

“No sabemos si son personas que fueron halladas o no, pues de acuerdo con el marco normativo puede ser que se haya decidido sacarlos del RNPED porque en la investigación se determinó que el delito ya no era desaparición sino cualquier otro. Y en el caso de que las personas que sí hallaron, tampoco sabemos en qué condición estaban, si con vida o sin ella”, explicó Mónica Meltis, directora de Data Cívica.

Por ello, Data Cívica actualizó su página personasdesaparecidas.org con el apartado “Borrados del RNPED”, para que familiares de personas desaparecidas, organizaciones y activistas del tema puedan verificar los casos que fueron borrados del registro.

De acuerdo con los datos que da a conocer Data Cívica, las y los borrados del RNPED son principalmente de Sinaloa (374), Estado de México (266), Guanajuato (126), León (101) y Puebla (85). Estas cinco entidades concentran el 72% de los casos.

En la revisión de casos por año de desaparición y estado, lo que Data Cívica encontró es que la mayoría de los “borrados” de Sinaloa son casos que datan del 2016 y 2015, principalmente. Es decir, no son casos de desaparición o extravío reciente.

Mientras que en Estado de México, Puebla y Guanajuato la mayoría de los casos si datan de 2017, principalmente, lo que hace pensar que pudieran tratarse de personas extraviadas más que desaparecidas.

Data Cívica también ubicó que en la distribución por género los casos están distribuidos casi a partes iguales, 694 hombres y 622 mujeres, pero donde hay más diferencias es en la distribución por edad, pues aproximadamente el 80% de las mujeres “borradas” son menores de entre 0 y 14 años y jóvenes de entre 15 y 29 años, mientras que en el caso de los hombres el porcentaje en esos rangos de edad apenas supera el 50%.

Incertidumbre en el registro de los casos

Será en marzo cuando el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), actualmente dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), pase a manos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), el nuevo organismo responsable del tema, confirmó la Segob.

El RNPED, que desde 2013 daba cuenta de manera trimestral de los casos de desaparición y extravío de personas, entrará en proceso de mejora pero no hay fecha de cuándo volverá a estar público para su consulta, pues el marco normativo no lo establece.

Leer: Familiares de víctimas y activistas denuncian errores en el registro oficial de desaparecidos

El pasado martes 16 de enero, entró en vigor la “Ley General en materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas”, y esa nueva ley, impulsada por familiares y organizaciones de búsqueda de desaparecidos, obliga a la creación de nuevas instituciones y un nuevo registro.

Por lo pronto, será el próximo 15 de febrero cuando entre en funciones la Fiscalía Especializada y la CNB, por lo que en el caso de la Comisión tendrá un plazo de 30 días para emitir los protocolos rectores que rijan su funcionamiento. Y a más tardar el 14 de agosto de 2018, deberá publicarse el Programa Nacional de Búsqueda.

Leer: Diputados aprueban la primera ley de desaparición después de años de debate

La CNB será responsable de emitir los lineamientos que regulen el funcionamiento del nuevo RNPED y coordinar su operación, pero para llegar a ese punto primero hay que esperar a que quede instalado el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas (SNBP), lo que ocurrirá a más tardar el 25 de julio de 2018.

La ley dice que hay un plazo de 6 meses, después de la emisión de los lineamientos –que no se hará hasta que esté instalado el SNBP—, para que la CNB comience a operar el nuevo RNPED. Eso significa que podría ser hasta finales de 2018 o principios de 2019 cuando se tenga el nuevo Registro en operación.

Mientras comience a operar el nuevo RNPED, las procuradurías y fiscalías estatales “deberán incorporar en un registro provisional, electrónico o impreso, la información de los Reportes, Denuncias o Noticias recibidas” sobre casos de desapariciones.

Aunque para la organización Data Cívica, que ha trabajado para hacer público los nombres de las personas cuyos casos han ingresado del RNPED, “el proceso para poner en marcha el nuevo registro podría llevarse hasta dos años”.

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¡Deja de tratar de ser feliz! No estamos diseñados para serlo

La industria de la felicidad ha contribuido a crear la fantasía de que la felicidad es un sueño que todos podemos alcanzar. Pero, como reflexiona el psiquiatra Rafael Euba, los humanos no evolucionamos para ello. Es más, el estado de ánimo fluctuante es lo que nos hace ser humanos.
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22 de julio, 2019
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Una gigantesca industria de la felicidad y el pensamiento positivo, valuada en cerca de US$11,000 millones al año, ha contribuido a crear la fantasía de que alcanzar la felicidad es un objetivo realizable.

Perseguir el sueño de la felicidad es un concepto muy estadounidense, exportado al resto del mundo mediante la cultura popular.

De hecho, la “búsqueda de la felicidad” es uno de los “derechos inalienables” de los estadounidenses.

Desafortunadamente, esto ha contribuido a crear una expectativa que la vida real se niega obstinadamente a cumplir.

Porque incluso cuando todas nuestras necesidades materiales y biológicas estás satisfechas, el estado de felicidad sostenida sigue siendo una meta teórica y elusiva, tal y como lo descubrió Abderramán III, Califa de Córdoba, en el siglo X.

Él era uno de los hombres más poderosos de su época que había hecho grandes logros militares y culturales, y que disfrutaba también de los placeres terrenales que le proporcionaban sus dos harenes.

Hacia el final de su vida, sin embargo, decidió contar el número exacto de días en los cuales se sintió feliz. Sumaban exactamente 14.

La felicidad, como decía el poeta brasileño Vinicius de Moraes, “es como una pluma llevada por el viento. Vuela liviana, pero no por mucho tiempo”.

La felicidad es una construcción humana, una idea abstracta que no tiene equivalente en la experiencia humana.

Los afectos positivos y negativos residen en el cerebro, pero la felicidad sostenida no tiene una base biológica. Y, quizás esto sorprenda, creo que esto es algo de lo que hay que estar felices.

Naturaleza y evolución

Los humanos no están diseñados para ser felices o incluso estar contentos. En cambio, estamos diseñados primordialmente para sobrevivir y reproducirnos, como cualquier otra criatura en el mundo natural.

Mujeres con distintas expresiones faciales.

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Al menos si no eres feliz, no es por tu culpa.

La naturaleza desalienta el estado de satisfacción porque bajaría la guardia contra posibles amenazas a nuestra supervivencia.

El hecho de que la evolución haya priorizado el desarrollo de un lóbulo frontal grande en nuestro cerebro (lo cual nos da capacidades analíticas y ejecutivas excelentes) por sobre la capacidad natural de ser felices, nos dice mucho sobre las prioridades de la naturaleza.

Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

De hecho, expertos en este campo argumentan que el fracaso de la naturaleza en desterrar la depresión del proceso evolutivo (a pesar de sus obvias desventajas en términos de supervivencia y reproducción) se debe precisamente al hecho de que la depresión como adaptación juega un rol útil en tiempos de adversidad, ayudando al individuo deprimido a no involucrarse en situaciones riesgosas e imposibles en las que él o ella no pueden ganar.

Los pensamientos depresivos pueden también cumplir la función de resolver problemas en momentos difíciles.

Moralidad

La industria actual de la felicidad tiene parte de sus raíces en códigos de la moral cristiana, muchos de los cuales nos dirán que hay una razón moral por cada momento de infelicidad que podamos experimentar.

Dirán, con frecuencia, que se debe a nuestras propias carencias morales, nuestro egoísmo y nuestro materialismo.

Cerebro

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Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

Abogan por un estado de virtuoso equilibrio psicológico mediante la renuncia, el desapego y el control del deseo.

Pero estas estrategias solo tratan en realidad de encontrar un remedio a nuestra inhabilidad innata de disfrutar de la vida de forma consistente, por eso debemos consolarnos con el conocimiento de que la infelicidad no es nuestra culpa. Es la culpa de nuestro diseño natural. Está en nuestros genes.

Los defensores de un camino moralmente correcto hacia la felicidad también desaprueban el tomar atajos con la ayuda de drogas psicotrópicas.

George Bernard Shaw dijo: “No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla”. Aparentemente, hace falta ganarse el bienestar, lo que prueba que no es un estado natural.

Los habitantes de la novela de Aldous Huxley “Un mundo feliz” viven perfectamente felices con la ayuda de “soma”, una droga que los mantiene dóciles y contentos.

En su novela, Huxley da a entender que un ser humano libre debe inevitablemente sentirse atormentado por emociones difíciles.

Si nos dan la opción entre tormento emocional y placidez feliz, sospecho que muchos elegirían la última.

Pero el “soma” no existe, por tanto el problema no es que el acceso a la satisfacción confiable y constante por medios químicos sea ilegal, sino que es imposible.

Las sustancias químicas alteran la mente (lo cual a veces puede se bueno), pero como la felicidad no está vinculada a un patrón de función cerebral en particular, no podemos replicarlo químicamente.

La infelicidad que te hace humano

Aldous Huxley

BBC
En la novela “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, la gente vive perfectamente feliz con la ayuda de una droga que los mantiene dóciles y contentos.

Nuestras emociones son mixtas e impuras, desordenadas, enredadas y, a veces, contradictorias. Investigaciones han mostrado que las emociones y afectos positivos y negativos pueden coexistir en el cerebro y ser relativamente independientes el uno del otro.

Este modelo muestra que el hemisferio derecho procesa preferencialmente las emociones negativas, mientras que las emociones positivas son procesadas por el lado izquierdo.

Cabe recordar que, entonces, no estamos diseñados para ser consistentemente felices. En cambio sí lo estamos para sobrevivir y reproducirnos.

Estas son tareas difíciles, por eso estamos preparados para luchar y esforzarnos, buscar gratificación y seguridad, combatir amenazas y evitar el dolor.

El modelo de emociones en competencia planteado por la coexistencia del placer y el dolor se acomoda a nuestra realidad mucho mejor que la dicha inalcanzable que nos quiere vender la industria de la felicidad.

Es más, pretender que cualquier grado de dolor es anormal o patológico solo generará sentimientos de que somos inadecuados y frustración.

Postular que no hay algo tal como la felicidad puede parecer un mensaje puramente negativo, pero el lado positivo, el consuelo, es el conocimiento de que la insatisfacción no es un fracaso personal.

Si a veces eres infeliz, esto no es una falta que exige una reparación urgente, como pregonan los gurúes de la felicidad.

Lejos de ser así. Esta fluctuación es, de hecho, lo que te hace humano.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Rafael Euba es epecialista y profesor de psiquiatría de la tercera edad en el King’s College London. Está afiliado al Oxleas NHS FT y al London Psychiatry Centre.


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