En enero retirarán los 93 postes de luz de avenida Masaryk como se prometió… hace cuatro años
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

En enero retirarán los 93 postes de luz de avenida Masaryk como se prometió… hace cuatro años

Ni el gobierno de CDMX, ni la delegación Miguel Hidalgo, ni la CFE quisieron revelar vía transparencia el monto final de la inversión realizada para rehabilitar Presidente Masary.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
1 de enero, 2018
Comparte

 

La promesa del gobierno de la Ciudad de México y de la delegación Miguel Hidalgo de quitar todos los postes y cables de energía eléctrica de la avenida Presidente Masaryk en Polanco, planteada desde hace 4 años, finalmente se cumplirá en enero de 2018.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó a Animal Político que retirará los postes de Masaryk luego de que el pasado 30 de noviembre ya se había instalado el 93 % del cableado subterráneo, y de que se esperaba concluir al terminar el año.

“El retiro de los 93 postes propiedad de la CFE que se tienen instalados en la avenida Presidente Masaryk, se tiene programado para iniciar en el mes de enero de 2018; el resto de la postería instalada en dicha avenida corresponde a empresas privadas de telecomunicaciones, desconociéndose las fechas de su retiro”, indicó la compañía, en respuesta a una solicitud de información.

La CFE detalló que los últimos trabajos relacionados con la obra se realizan en el tramo de Masaryk entre Mariano Escobedo y Ferrocarril de Cuernavaca, donde se instalan las acometidas que permitirá a los domicilios de la zona conectarse con la red subterránea de media y baja tensión.

“Pero ya se encuentran concluidos y energizados los circuitos principales de media tensión de la nueva red eléctrica subterránea y actualmente en proceso la migración de los usuarios a la nueva red”, indicó la compañía.

Lo que no reveló la CFE, ni la delegación Miguel Hidalgo ni el gobierno de la CDMX (este último responsable de la obra), fue el costo final que requirieron todos los trabajos de rehabilitación de la referida avenida.

Una historia de retrasos

La posibilidad de que Presidente Masaryk, uno de los corredores turísticos y económicos de mayor plusvalía del país, se convirtiera en una arteria libre de postes de energía eléctrica (como las calles de las principales ciudades en Europa) se planteó desde las fases iniciales del proyecto de regeneración de esta avenida anunciado en octubre de 2013 por el gobierno de la Ciudad de México y la delegación Miguel Hidalgo.

En 2014 se comenzó con los trabajos de remodelación que se extendieron a lo largo de tres kilómetros de esa avenida. El proyecto original de la obra sufrió diversos retrasos y adecuaciones, varios de ellos impulsados por reclamos de algunos colectivos de vecinos inconformes tanto con los cierres viales así como con el uso de materiales inadecuados o deficientes.

En agosto de 2015, la Autoridad del Espacio Público (área del gobierno de la ciudad responsable de coordinar el proyecto) dio a conocer en un comunicado diversas adecuaciones que se habían hecho a la obra atendiendo las observaciones de vecinos y empresarios, y con el objetivo de reforzar la seguridad de los usuarios.

Informó que habían sustituido los bolardos en las intersecciones de Masaryk por otros de mayor tamaño y color, luego que varios peatones sufrieran accidentes con los originales que eran de menor tamaño y que se confundían con el color del piso.

También se modificó el diseño original de varias de los cruces con el objetivo de hacer más seguro el paso de los peatones y el de los vehículos.

Pero del retiro de los postes y la colocación del cableado subterráneo no se había registrado hasta ese momento ningún avance notorio. La AEP dijo que la obra civil prácticamente estaba lista pero que el trabajo relacionado con el cableado era responsabilidad de la CFE.

“Hay un proceso para recibir el suministro de los transformadores de alta capacidad, en los siguientes meses se realizará el tendido de cableado y posteriormente iniciar con el periodo de pruebas electromecánicas a través de la CFE, una vez de terminadas las pruebas se retirarán postes y claves”, dijo la AEP en agosto de 2015.

Pero dos años más transcurrieron sin que los postes de luz fueran retirados de Masaryk ni hubiera un anuncio sobre este tema. De hecho la reapertura de la avenida se llevó a cabo sin fecha precisa para que esto estuviera listo.

Lo pidieron año y medio después

De acuerdo con la respuesta de la CFE,  fue hasta diciembre de 2016 cuando la Autoridad del Espacio Público le pidió a la compañía llevar a cabo los trabajos de cableado subterráneo, casi año y medio después del anuncio hecho en agosto de 2015.

“A partir de la solicitud de apoyo de la Autoridad del Espacio Público hacia la CFE en diciembre de 2016 para concluir el proyecto ejecutado por la primera, al día de hoy se encuentra instalado el 93 % del cable subterráneo, siendo el faltante el correspondiente a las acometidas de media y baja tensión que actualmente se encuentran en proceso de instalación para la migración a la nueva red”, respondió la CFE.

La CFE sostiene que su subsidiaria realizó los trabajos de instalación del cableado subterráneo, energización y migración de los usuarios en prácticamente un año.

Animal Político también preguntó vía transparencia a la AEP sobre el avance en las obras de cableado de Masaryk, pero esta respondió que se trataba de un trabajo responsabilidad de la CFE y no contaba con la información. También se requirió lo mismo a la delegación Miguel Hidalgo pero esta respondió que no tenían los datos pues era una obra de la AEP.

Ocultan costos

Sobre los costos que esta sustitución del cableado ha requerido, la subsidiaria CFE Distribución dijo que desconoce el monto pues es una obra ejecutada por la Autoridad del Espacio Público (AEP) de la Secretaría de Desarrollo y vivienda del Gobierno de la CDMX y pagada por la administración capitalina.

La delegación Miguel Hidalgo, encabezada por Xóchitl Gálvez, respondió que ellos no ejecutaron las obras de Masaryk por lo que “recomendaba” preguntar por dicha información a la AEP.

Animal Político solicitó por transparencia dicha información a la AEP encabezada actualmente por Roberto Remes la cual, a través del oficio AEP/DGPCI/0771/2017, sostuvo que “no se encuentra ningún documento con el monto ejercido en los trabajos por esta Autoridad en la avenida Presidente Masaryk”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Chile vota en plebiscito histórico: 4 claves para entender qué está en juego

La votación definirá el destino político institucional de Chile para los próximos años. Más allá del "apruebo" o "rechazo", varios analistas explican qué está en juego.
25 de octubre, 2020
Comparte

Por primera vez en la historia de Chile, este 25 de octubre se pregunta a la ciudadanía si aprueba o rechaza la redacción de una nueva Constitución.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

De ganar el “apruebo”, será la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente amplia y en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54.7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

Simpatizante de la opción de "apruebo", durante una manifestación.

Getty Images
El estallido social de octubre de 2019 incorporó entre sus demandas la redacción de una nueva Constitución.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

Partidarios de la opción del "rechazo".

Getty Images
En la opción del “rechazo” también hay personas que creen que se necesitan cambios profundos.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar la Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
El referendo tendrá lugar siguiendo las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=chiWVxreqhU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.