Retraso en el regreso a clases y en reconstrucción, problemas para escuelas dañadas en CDMX el 19S
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Fotos: Ernesto Aroche

Retraso en el regreso a clases y en reconstrucción, problemas para escuelas dañadas en CDMX el 19S

Animal Político visitó algunos de los planteles dañados por el sismo. De acuerdo con autoridades educativas, la reconstrucción deberá “concluir antes del inicio del siguiente ciclo escolar”.
Fotos: Ernesto Aroche
Por Ernesto Aroche Aguilar
19 de enero, 2018
Comparte

El regreso a la ‘normalidad’ en escuelas primarias de la Ciudad de México, afectadas por el sismo del 19 de septiembre, no ha sido parejo; hay unas que siguen sin funcionar a pesar de que no fueron dañadas, y en otros casos las autoridades federales no han atendido aún los daños.

El retraso en los trabajos incluye a la escuela primaria Italia, ubicada en la calle Lerdo número 174, colonia Guerrero, donde la demolición inició apenas la semana pasada, aseguró un trabajador entrevistado por Animal Político, y se extenderán por los próximos ocho meses.

Este plantel fue parte de cinco inmuebles en los que según el titular del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed) de la SEP, Héctor Gutiérrez de la Garza, se iniciaron labores de reconstrucción desde el 6 de diciembre.

Tarea inconclusa: Nuño deja pendiente la reconstrucción de escuelas para irse con Meade.

En total, la ciudad registró daños mayores que obligaron a la reconstrucción total de nueve escuelas de educación básica (dos en la Magdalena Contreras, dos más en Iztapalapa y una por cada una de las siguientes delegaciones: Álvaro Obregón, Coyoacán, Gustavo A. Madero, Tláhuac y Cuauhtémoc) que atienden a más de siete mil alumnos.

De acuerdo con el Inifed, la reconstrucción en esos planteles deberá “concluir antes del inicio del siguiente ciclo escolar”.

Producto de los daños que el sismo provocó en la infraestructura educativa básica, 74 mil 915 alumnos de la capital están reubicados y 45 mil 803 toman clases en aulas temporales. Mientras que 750 escuelas registraron daños moderados y severos, un 19% de un total de los inmuebles educativos, de acuerdo con datos de la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal, el organismo que se encarga de la educación básica en la ciudad.

A la par, el Inifed informó que hasta el momento se han atendido 505 de esos planteles pero que “diariamente se incrementan los planteles en intervención” con la meta de concluir los trabajos antes del inicio del siguiente ciclo escolar.

En Iztapalapa el regreso a clases, hasta el 15 de enero

El pasado 8 de enero, un grupo de padres de familia de la escuela Isidro Favela, de la delegación Iztapalapa, cerró la Calzada Zaragoza en protesta porque las aulas provisionales que se construyeron en el deportivo La Cascada, en la colonia Ampliación Santa Martha, no estaban concluidas y sus hijos seguían sin clases normales. Fue hasta el 15 de enero cuando los casi 500 alumnos de ese plantel pudieron regresar a clases regulares.

Una madre de familia de dicha escuela relató que el sismo dañó los edificios de la consejería, la dirección y hasta los patios, pero que la demolición ya empezó, y que las autoridades estiman entre seis y ocho meses para concluir con la rehabilitación del inmueble.

Iztapalapa, en particular la colonia Ejército de Oriente, concentra varias escuelas cuyos daños dejaron inutilizables los planteles. Sin embargo, la reubicación en aulas temporales se retrasó hasta el 8 de enero, es decir 110 días desde que el sismo obligara al desalojo de los inmuebles.

Esto pasó en la escuela primaria José Palomares Quirós. Ahí, personal de la institución que alberga a 480 alumnos dijo que fue hasta esta semana que la Autoridad Educativa Federal contestó las solicitudes para la reconstrucción de la escuela, pero en la respuesta no les dijeron cuándo será atendido el inmueble, ni cuánto tiempo tardará la reconstrucción. Personal consultado por Animal Político aclaró que las actividades se reiniciaron en noviembre pasado, al utilizar las instalaciones de otra escuela de la zona.

Lo mismo sucedió en la escuela Juan B Tijerina, donde la atención para los alumnos se reinició hasta el 4 de diciembre y fue intermitente, con clases de dos horas y dos o tres veces por semana, dependiendo del grado escolar.

Otra de las escuelas de la zona que se encuentra fuera de servicio es la primaria Profesora Paula Alegría, ubicada en la calle José Prieto. Ahí se habilitaron también aulas temporales en el área trasera de la escuela, pero el regreso a clases se dio hasta después del 9 de enero, según un cartel colocado fuera de la escuela.

Esto, pese a que el inmueble aparece en el listado de “Escuelas que han regresado a clases en la Ciudad de México” que la Secretaría de Educación Pública (SEP) tiene publicado en su página de Internet, pues la institución ya estaba en actividades normales al menos desde el 19 de octubre, fecha en que fue publicada la última actualización de ese padrón.

Animal Político pidió información al Inifed sobre las escuelas que se visitaron en la delegación Iztapalapa, y el organismo reconoció que será en los próximos días cuando se inicien los trabajos de rehabilitación y, calculan,  tardarán entre 90 y 100 días.

En la Roma Sur, sin actividades por edificios vecinos

Donde hasta la fecha se sigue sin actividades es en la escuela 21 de Marzo de la colonia Roma Sur, en la delegación Cuauhtémoc, esto a pesar de que el inmueble no resultó con daño alguno. El problema es que el edificio vecino, ubicado en el 118 de la calle Tehuantepec, tiene daño estructural.

Los alumnos, cuenta la señora María Eugenia Carranza, presidenta de la mesa de padres de familia, fueron reubicados en escuelas cercanas. La mitad está en la primaria Constitución de 1857 y la otra mitad, en la primaria Benito Juárez, pero la experiencia de estar compartiendo espacio no ha sido la mejor. “Nos han hecho bullyng”, dice.

El problema, explica, es que si bien ha habido diálogo con la representante legal del inmueble y hay la promesa de que se atenderá el daño, hasta el momento, no ha sucedido, “dicen que en un mes nos volveremos a reunir para que se revise si ya es seguro para que los niños regresen, pero no tenemos ninguna certeza”.

La falta de actividad de la escuela también ha dañado la economía de la esquina de Tehuantepec y Monterrey. El dueño de la papelería Roma, ubicada sobre Tehuantepec, sostiene que sus ventas bajaron 50 %, pues las calles ya no tienen el tránsito escolar. Asegura que otros negocios ya cerraron por la misma situación.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
Comparte
año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

año nuevo

Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

año nuevo

Getty Images
La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=quE5HuMmHoE

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.