John's Crazy Socks: cómo un joven con síndrome de Down creó un negocio millonario con sus calcetines
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John's Crazy Socks

John's Crazy Socks: cómo un joven con síndrome de Down creó un negocio millonario con sus calcetines

¿Cuál fue la fórmula para que un joven de 21 años se hiciera millonario porque quería pasarlo bien?
John's Crazy Socks
Por Joshua Cheetham BBC News
16 de enero, 2018
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“Los calcetines son divertidos, creativos y coloridos, y me dejan ser como soy”, cuenta John Cronin, un joven de 21 años que tiene síndrome de Down.

En un año, su empresa “John’s Crazy Socks”, que en español sería “Los calcetines locos de John”, ha generado ingresos por US$1,4 millones.

Con el empredimiento John y su padre Mark Cronin han conseguido además US$30.000 para obras de beneficencia y le han vendido calcetines a personas como el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y el expresidente de Estados Unidos, George H.W. Bush.

¿De dónde salió la idea? Hace un par de años John le dijo a su padre que quería crear un negocio cuando saliera de la secundaria, pero que no sabía qué tipo de empresa podría ser.

A selection of socks sold by the online store

BBC
Los calcetines se venden en internet. (Foto de John’s Crazy Socks)

“Mi primera sugerencia fue hacer un negocio divertido, pero no sabíamos qué producto vender”, cuenta John, originario de Long Island en Nueva York.

Después pensó que podía ser un camión de comida, pero había un problema con esa idea: “No sabemos cocinar“, dice Mark riéndose.

Hasta que llegaron a la idea de los calcetines.

Los calcetines “locos”

“Toda su vida John había usado calcetines coloridos y locos, era algo que le encantaba y entonces sugirió que deberíamos vender calcetines”, cuenta Mark.

John y su padre Mark

BBC
La empresa ha crecido gracias al trabajo de John y su padre Mark. (Foto de John’s Crazy Socks)

Así fue como nació una empresa que actualmente vende por internet cerca de 1.400 tipos diferentes de calcetines con todo tipo de diseños, que van desde gatos y perros, hasta Donald Trump.

Cada orden es enviada el mismo día, junto a una bolsa de dulces y una tarjeta escrita a mano que dice “gracias“. Y si el pedido es cerca, John va personalmente a dejarlos.

Como es el rostro de la empresa, John asiste a eventos comerciales, habla con los clientes y los proveedores, y presenta iniciativas como “Lunes de locura de la bolsa misteriosa” y “El calcetín del mes”.

Su padre se dedica a manejar los aspectos técnicos de administrar el negocio.

“John es la inspiración”, dice Mark, agregando que el joven no recibe un trato especial.

“John trabaja muy duro en la empresa. Normalmente estamos en la oficina antes de las 9am y habitualmente no nos vamos antes de las 8pm”.

En poco más de un año han enviado más de 30.000 órdenes.

Y como política del negocio, donan el 5% de las ganancias a las Olimpiadas Especiales, que organiza eventos para personas con dificultades en el aprendizaje.

John compite en deportes como básquetbol, fútbol y hockey.

También diseña “calcetines conscientes” con el fin de juntar dinero para instituciones como la Sociedad del Síndrome de Down y la del Autismo en EE.UU.

“Repartiendo felicidad”

“Tenemos una misión social y de mercado que son indivisibles”, dice Mark.

“Yo creo que no es suficiente vender un servicio o un producto. Creo que debe haber valores asociados al producto y nosotros tenemos un modelo de negocios que muestra eso”.

“Lo que hacemos es repartir felicidad”, agrega John.

John con su amigo Sam.

BBC
John trabaja con amigos y dice que lo pasa muy bien. (Foto de John’s Crazy Socks)

Cerca de un tercio de los empleados tiene algún grado de discapacidad y la empresa quiere aumentar esa cantidad.

“Estamos trabajando para mostrar lo que las personas con capacidades especiales pueden hacer”, dice Mark.

“Pasándolo bien”

Dicen que uno de sus mayores desafíos es tener la capacidad de responder a la creciente demanda.

“Nos ha sorprendido lo rápido que ha crecido”, dice Mark.

El padre admite que la experiencia ha sido una curva de aprendizaje. Mark, quien se graduó de la Universidad de Harvard, ha desarrollado gran parte de su carrera administrando organizaciones en el área legal y de salud.

“Las ventas y el negocio de los calcetines son nuevos para mí, pero estamos aprendiendo y pasándolo bien“, dice Mark.

¿Qué los hace sentir más orgullosos?

“Me hace feliz porque me gusta ayudar a los clientes y me gusta trabajar con mi papá“, dice John.

Padre e hijo esperan continuar con el éxito de la empresa. Ahora están ofreciendo calcetines diseñados a gusto del cliente y abriendo una línea de productos para distribuir en tiendas.

Al mismo tiempo quieren hacer una red en torno a la empresa para producir más contenido multimedia.

El síndrome de Down nunca me ha detenido“, dice John.

John mostrando sus calcetines.

BBC
“Tener Síndrome de Down nunca me ha detenido,” dice John. (Foto de John’s Crazy Socks)
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Cuartoscuro

México deporta a pareja LGBT+ que buscaba asilo por violencia

Cuando llegaron a México en un vuelo de Copa Airlines la noche del 24 de enero, fueron retenidos por personal del Instituto Nacional de Migración, sin permitirles su ingreso al país ni continuar su solicitud de asilo.
Cuartoscuro
25 de enero, 2021
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Una pareja homoparental originaria de Jamaica que solicitaba asilo en México, por motivos de violencia, fue deportada por autoridades de migración.

De acuerdo con una denuncia hecha por Casa Frida, un colectivo que brinda albergue a integrantes de la comunidad LGBTI+ y grupos vulnerables, Terrence y Richardson buscaban asilo ante la persecución motivada por su orientación sexual.

Leer más | Crímenes de odio: Observatorio LGBT+ registra 209 asesinatos desde 2014; este año van 25

“Las políticas y leyes represivas de Jamaica representan un grave riesgo para la comunidad LGBT. A la fecha habían intentado incendiar en dos ocasiones su casa en Kingston”, informó el albergue, que se mantiene en contacto con la pareja.

Cuando llegaron a México en un vuelo de Copa Airlines la noche del 24 de enero, fueron retenidos por personal del Instituto Nacional de Migración, sin permitirles su ingreso al país ni continuar su solicitud de asilo, denunció Casa Frida.

“Comentan que jamás les hablaron en otro idioma más que en español, no pudieron ni decir nada y no les proporcionaron traductor”, explicó un integrante de Casa Frida a Animal Político.

La pareja ya se encuentra en Kingston, Jamaica, donde el colectivo logró gestionarles un par de noches en un hotel, sin embargo consideran que sus vidas peligran.

“Jamaica criminaliza la homosexualidad desde mediados del siglo XIX con penas de hasta 10 años de cárcel y trabajo forzado”, informó la asociación.

Animal Político consultó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para conocer el motivo de la deportación, sin que hasta el momento haya respuesta de las autoridades migratorias.

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