El teléfono rojo intercoreano vuelve a sonar: Seúl y Pyongyang reactivan el diálogo
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El teléfono rojo intercoreano vuelve a sonar: Seúl y Pyongyang reactivan el diálogo

La reactivación del "teléfono rojo" este miércoles se produjo tras la oferta de diálogo de Seúl, que a su vez tendió la mano a la sugerencia del dirigente norcoreano de una participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de invierno.
AFP
Por AFP
3 de enero, 2018
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Corea del Norte y Corea del Sur reactivaron este miércoles el teléfono rojo intercoreano, inutilizado desde 2016, perseverando en la apertura iniciada el lunes, a pesar de las burlas de Donald Trump que se jactó de tener un botón nuclear “mas grande” que el de Kim Jong-Un.

El canal de comunicación de Panmunjom, localidad fronteriza donde fue firmado el alto el fuego de la Guerra de Corea (1950-53) fue reabierto tras haber permanecido cerrado durante casi dos años.

“La conversación telefónica duró casi 20 minutos”, declaró a la AFP un responsable del ministerio surcoreano de Unificación, sin dar más detalles.

De esta forma el gobierno norcoreano respondió a la propuesta de diálogo de Seúl consecutiva a la mano tendida por el dirigente Kim Jong-Un en su mensaje de Año Nuevo.

En ese discurso, Kim tuvo un inusitado gesto de apertura hacia Seúl en un contexto de tensión debido a la multiplicación de disparos de misiles balísticos y al sexto ensayo nuclear norcoreano.

Seúl había respondido proponiendo una reunión de alto nivel el 9 de enero en Panmunjom para hablar de los Juegos Olímpicos de invierno, que se celebrarán el mes que viene en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, pero también “de otras cuestiones de interés mutuo para mejorar las relaciones intercoreanas”.

En su mensaje de Año Nuevo, Kim Jong-Un reiteró que Corea del Norte era un estado nuclear de pleno derecho y que tenía siempre al alcance de la mano el “botón” atómico, a lo cual el presidente estadounidense Donald Trump replicó con un tuit.

“El líder norcoreano Kim Jong-Un dijo que ‘el Botón Nuclear está siempre en su escritorio’. Alguien de ese debilitado y famélico régimen debería por favor informarle de que yo también tengo un botón nuclear, que es mayor y más poderoso que el suyo y que ¡mi botón funciona!”, tuiteó Trump.

‘Sembrar cizaña’

Estados Unidos descartó la perspectiva de un diálogo intercoreano.

“Necesitamos que paren con las armas nucleares y necesitamos que paren ahora”, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

Por su parte, la portavoz del departamento de Estado, Heather Nauer, consideró que Kim estaría “intentado sembrar cizaña” entre Seúl y Washington.

Kim Jong-Un no se inmutó por esas declaraciones.

El líder norcoreano acogió con satisfacción el miércoles el apoyo brindado por Seúl a su propuesta de paz, indicó Ri Son-Gwon, jefe del Comité Norcoreano para la Reunificación Pacífica de Corea (CRPC), a la televisión oficial norcoreana.

El Norte y el Sur están separados desde 1953 por la Zona Desmilitarizada de Corea(ZDC), una de las fronteras más militarizadas del mundo.

Las últimas negociaciones bilaterales entre ambos países fracasaron en diciembre de 2015 y en 2016 dejó de funcionar la línea telefónica de Panmunjon, a través de la cual ambas partes se comunicaban dos veces por día.

Seúl se congratuló de la decisión “muy significativa” de Corea del Norte de reabrir la línea de Panmunjon.

“Eso crea un entorno donde la comunicación será posible en cualquier momento”, dijo el jefe de comunicación de la presidencia surcoreana, Yoon Young-chan.

El presidente surcoreano Moon Jae-In es desde hace tiempo partidario del diálogo, pero Estados Unidos insiste en que nunca aceptará que Corea del Norte disponga de la bomba atómica.

“Nunca aceptaremos una Corea del Norte nuclear”, afirmó Nikki Haley, quien calificó la propuesta de diálogo de mero “parche” que no resolverá el problema. “No creo que precisemos sonreír y sacar una foto”, insistió la embajadora.

Pyongyang afirma por su lado que necesita armas atómicas para protegerse de la hostilidad de Estados Unidos y continúa con su programa nuclear a pesar de las múltiples condenas y sanciones de Naciones Unidas.

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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