Me tomo 200 selfies al día: ¿cuándo se puede hablar de selfitis?, la obsesión por tomarse fotos
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Junaid Ahmed / BBC

Me tomo 200 selfies al día: ¿cuándo se puede hablar de selfitis?, la obsesión por tomarse fotos

Junaid Amhed admite que es adicto a hacerse 'selfies'. Según este instagramer de 22 años, la sensación de obtener 'me gusta' en sus publicaciones es "increíble". Pero muchos investigadores aseguran que él - y muchos como él- sufren un trastorno llamado: 'selfitis'.
Junaid Ahmed / BBC
Por BBC Mundo
27 de febrero, 2018
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Junaid Ahmed tiene 50.000 seguidores en Instagram y admite que es un adicto a los selfies.

El británico de 22 años se toma unas 200 fotos de sí mismo cada día.

Selecciona cuidadosamente la hora a la que publica los selfies en las redes sociales, con la intención de obtener más “me gusta”. Si tiene menos de 600 likes, la borra.

“Cuando publico una foto, durante el primer minuto o dos, alcanzo unos 100 “me gusta”. Eso me fascina. Mi teléfono se vuelve loco, es increíble“, le cuenta a la BBC.

https://www.instagram.com/p/BeRCPYvBcBn/


Obsesión

Un estudio reciente —que fue publicado en noviembre de 2017 en la revista médica International Journal of Mental Health and Addiction— sugiere que la obsesión por los selfies puede definirse como un trastorno llamado “selfitis”.

La urgencia de tomarse fotos de uno mismo y publicarlas en las redes sociales seis veces al día o más delata una “selfitis crónica”, de acuerdo con los autores del estudio, dos investigadores de la Universidad Nottingham Trent, en Reino Unido, y de la Escuela de Negocios de Thiagarajar, en India.


¿Qué es la “selfitis”?

chica tomándose un selfie

Getty Images
  • El deseo obsesivo compulsivo de tomarse fotos y publicarlas en las redes sociales.
  • Responde a una manera de compensar la falta de autoestima y llenar un vacío en la intimidad.
  • Puede ser peligroso cuando quienes lo padecen muestran síntomas similares a otros comportamientos potencialmente adictivos.
  • Factores analizados: mejora del entorno, competición social, búsqueda de atención, cambios de humor, autoconfianza y conformidad social.

Fuente: Janarthanan Balakrishnan y Mark D. Griffiths, autores de “Selfitis y el desarrollo de la escala de domportamiento de la selfitis”, noviembre de 2017.


Ahmed dice que su necesidad de tomarse selfies pueden causarle problemas con sus seres queridos.

“Me preguntan: ‘¿No puedes salir a comer sin tomarte una foto?'”.

“Y yo les respondo: ‘No, no me arreglé durante tres horas para nada. ¿Por qué no voy a tomarme una foto?'”.

https://www.instagram.com/p/BZGekHch2fI/

Ahmed dice que ya no le afectan como antes los comentarios negativos sobre sus fotos.

Sin embargo, declara que se hizo algunos arreglos en la cara por la presión que siente de tener un aspecto determinado.

“Hace años no me veía así. Solía ser bastante natural. Pero creo que la obsesión por las redes sociales hizo que quisiera mejorarme“, reconoce.

“Me puse forros dentales, me rellené la barbilla, las mejillas, la mandíbula, los labios y me puse bótox en la parte inferior de los ojos y en la cabeza. También me tatué las cejas y me hice una criolipolisis (un procedimiento dermatológico no invasivo para eliminar grasa corporal mediante la aplicación de frío)”.

Junaid reconoce que se puso bótox en varias zonas de la cara para "mejorar" su aspecto. (Foto: Junaid Ahmed).

BBC
Junaid reconoce que se puso bótox en varias zonas de la cara para “mejorar” su aspecto. (Foto: Junaid Ahmed).

Ahmed, quien reside en Essex, Reino Unido, dice que es consciente del efecto negativo que pueden tener las redes sociales, pero no se lo toma muy en serio.

“Lo que ves en las redes sociales no es cierto”, asegura.

“Es divertido usarlas de la manera adecuada, pero no dejar que le afecte a uno en su vida solo por aspirar a ser lo que alguien es en Instagram… No merece la pena”, señala.


“Quería encajar”

Danny Bowman, de 23, estuvo obsesionado con publicar fotos de sí mismo en las redes sociales cuando era adolescente. Pero ahora tiene una visión muy distinta.

“Quería encajar y pensaba que la mejor manera de hacerlo era verme bien”, le cuenta a la BBC.

Tomaba selfies y analizaba fallos —que siempre encontraba—desde distintos ángulos. El proceso, asegura, se convirtió en un “círculo vicioso”.

Danny Bowman. (Foto: Danny Bowman)

BBC
Danny Bowman se tomaba cientos de “selfies” cuando tenía 15 años. (Foto: Danny Bowman)

“Daba vueltas y vueltas, pasaba hasta diez horas al día delante del espejo tomando esas fotos, día tras día”, confiesa.

Pero el problema se tornó en algo muy serio cuando a los 16 años intentó suicidarse.

Fue a rehabilitación y le diagnosticaron dismorfia corporal. Él cree que las redes sociales tuvieron mucho que ver con eso.

Bowman va ahora a la universidad y también colabora ayudando a gente joven que tiene problemas de salud mental.

Danny Bowman. (Foto: Danny Bowman)

BBC
Ahora ayuda a jóvenes con problemas de salud mental. (Foto: Danny Bowman)

“Recuerdo estar tumbado en la cama y pensando: ‘¿Cómo voy a salir de esta?’ Me sentía como si no hubiera escapatoria“.

La Real Sociedad para la Salud Pública de Reino Unido (RSPH, por sus siglas en inglés), recomendó al gobierno del país que introduzca advertencias en el celular cada vez que una persona pase más de dos horas en internet usando las redes sociales, luego de hacer investigado sobre cómo afectan a los jóvenes.

“Sabemos que la depresión y la ansiedad se alimentan de las redes sociales”, le dijo a la BBC Shirley Cramer, la directora ejecutiva del organismo.

Bowman dice que ha cambiado su actitud: “Las fotos que publico ahora en Instagram ya no son selfies, son fotos en las que aparezco hablando a otras personas o dando discursos”.

“Eso es mucho más reconfortante para mí que publicar selfies y suplicar y esperar un número de ‘me gusta'”.


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Tomado informe CNDH

CNDH señala a Marina por una desaparición forzada en Guanajuato en 2018; Semar lo niega

En capturas de una grabación se observan dos pick-up con la leyenda “Marina” y con hombres vestidos con uniformes tácticos que atrapan a la víctima. Los hechos tuvieron lugar cinco meses después de la retirada de Semar de Nuevo Laredo tras ser acusada de 47 desapariciones forzosas.
Tomado informe CNDH
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Elementos de la Secretaría de Marina (Semar), con la posible colaboración de agentes adscritos a la secretaría de Seguridad Pública del Estado, desaparecieron a un hombre en Salamanca, Guanajuato, en la tarde del 7 de noviembre de 2018. Esta es la conclusión a la que llegó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en su recomendación VG43/2021 que se hizo pública el jueves.

“Se concluye fehacientemente que V1 fue víctima de una desaparición forzada por parte de elementos de SEMAR, con la anuencia y posible participación de personal policial de las FSPE de Guanajuato”, afirma el documento. La Marina, por su parte, rechazó la recomendación, acusó a la CNDH de incumplir con sus propias leyes y dijo que las capturas de video incluidas en el informe “no son suficientes para acreditar” que su personal detuvo y desapareció a la víctima. 

Lee: Verdad, justicia y reparación: los pendientes tras disculpa de la Marina por desapariciones de Nuevo Laredo

La CNDH emitió un comunicado informando sobre la recomendación, que estaba colgada en su página web. Horas después, sin embargo, este desapareció de la página, aunque desde la institución que dirige Rosario Piedra Ibarra alegaron que se trataba de un problema tecnológico que estaban solventando. 

Según relata la CNDH, cerca de las 16 horas del 7 de noviembre de 2018 elementos de la Marina capturaron a un joven que trataba de huir junto a una gasolinera en la calle Emilio Portes Gil, colonia San Juan de la Presa, en Salamanca, Guanajuato. A partir de ese momento no se le vuelve a ver. La identidad de la víctima permanece oculta y solo se conoce de él que dejó dos hijos menores y que su madre es quien presentó la denuncia por la desaparición. 

Para sustentar la acusación, la CNDH se apoya en tres elementos. El primero, la declaración de una testigo que llamó a la madre de la víctima para advertirle de que los marinos querían detener a su hijo. Según la madre, esta persona le aseguró que el joven “había intentado evitar ser detenido, por lo que corrió y al saltar una barda o cerca, se había lastimado una de sus piernas ya que se lesionó con una varilla metálica”. 

El segundo son los videos de la gasolinera ubicada junto al lugar de los hechos. En ellos se observa dos vehículos pick up con la leyenda “Marina” en el lateral ocupados por hombres vestidos con ropa táctica, similar a la que utilizan los elementos de la Armada.

“Las personas uniformadas que aparecen en las imágenes, tanto a bordo de vehículos como desplazándose a nivel de calle, así como las que se aproximaron a V1 y evitaron que saltara la cerca de la Gasolinera 1, portaban uniformes percibidos en diversos tonos color gris verdoso, estampado con patrón pixelado tipo camuflaje y lo que comúnmente se conoce como equipo táctico (probablemente casco, botas y chaleco antibalas), así como armas largas. Las características de esta vestimenta coinciden con las de los uniformes y equipo táctico empleados por los elementos de la SEMAR”, dice la recomendación. 

En capturas de estas grabaciones adjuntas a la recomendación se observa cómo una persona trata de escapar saltando una valla pero es interceptada por uniformados que se lo llevan, tal y como la testigo había referido. También aparecen dos vehículos de la policía estatal, que negó haber estado presente en el lugar hasta que la CNDH hizo alusión al video. Entonces, los oficiales cambiaron su versión y aseguraron que sí llegaron a la zona pero que no actuaron porque los marinos les dijeron que lo tenían todo controlado. 

El tercero es el informe de investigación del 29 de noviembre de 2018 suscrito por elementos policiales de la Agencia de Investigación Criminal de la entonces PGJ de Guanajuato, en el que entrevistan a varios vecinos que aseguran que los marinos “ingresaron a distintos inmuebles”. 

Entérate: Madre denuncia a la Marina por desaparición de su hijo en Nuevo Laredo en 2018; FGR rechaza atraer investigación

Con estos elementos la CNDH establece que los elementos navales detuvieron arbitrariamente al joven (no hay registro de orden judicial para el arresto o conducta en flagrancia) y lo desaparecieron. También, que la policía estatal actuó de forma negligente por acción o por omisión y que no hubo voluntad alguna de investigar, ya que la Fiscalía General de la República (FGR) no quiso hacerse cargo del caso. 

Por ello, pide a la Semar que identifique a los elementos que viajaban en las dos patrullas ya que, por el momento, sigue sin saber quiénes eran los uniformados. También advierte la necesidad de investigar la cadena de mando. A Semar y al estado de Guanajuato les pide colaboración con las investigaciones, que se busque a la víctima y se le entregue, viva o muerta, a sus familiares, y que se pague una indemnización. Por último, reclama a la FGR que agote las posibilidades de investigar. 

Marina dice que no hay pruebas 

En todo momento la Marina negó que sus elementos estuviesen en ese lugar y, sobre todo, que se llevasen a la víctima. Según señala la recomendación, durante las investigaciones la Armada se limitó a asegurar que no tenía constancia de que su personal hubiese participado en los hechos. Cuando en octubre de 2019 la CNDH le requirió las bitácoras de los patrullajes de aquel día no volvió a contestar. 

Tras hacerse pública la recomendación, Semar anunció que no la acepta y argumentó que su Órgano Interno de Control descartó que sus elementos hubiesen cometido ilícito alguno. Que la FGR no hubiese aceptado el caso es también un argumento para sustentar esta versión. 

En su respuesta también negó que las capturas de los videos en los que aparecen vehículos con la inscripción “Marina” y hombres uniformados como marinos sea prueba suficiente de que sus elementos estuviesen allá. “De las imágenes plasmadas en la recomendación, si bien se puede evidenciar la presencia de personas con las características similares a los vehículos y vestimenta táctica utilizada por los elementos navales, no se puede argumentar que hubo una participación directa en la detención de la víctima, debido a que no se cuenta con elementos de prueba contundentes que permitan verificar el momento exacto en el que la víctima fue probablemente detenida y posteriormente subida a alguna de las unidades con las características anteriormente descritas”, dijo Semar en un comunicado. 

Por último, la Semar aseguró que la CNDH incumple su propia ley al no haber identificado a los presuntos perpetradores. De hecho, el artículo 31 dice que las quejas serán admitidas siempre y cuando pueda identificarse a posteriori a los funcionarios responsables de las violaciones a los Derechos Humanos. Y en este caso es imposible ya que la institución a la que pertenecen niegan que estuviesen allí. 

El mismo año de Nuevo Laredo

La recomendación llega en un contexto en el que el papel de la Marina en 2018 es cuestionado por su posible participación en la desaparición de al menos 47 personas en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Los sucesos de Guanajuato recogidos por la CNDH tienen lugar apenas cinco meses después de que 265 elementos navales fueran retirados de la ciudad fronteriza y acuartelados en la Ciudad de México debido a los señalamientos en su contra. Semar nunca dio información sobre las investigaciones internas o los destinos que se dio a aquellos hombres señalados por graves violaciones a los Derechos Humanos.  

En este caso, la desaparición se produjo cuando los marinos llevaban apenas 15 días desplegados en Guanajuato. A finales de octubre, los primeros elementos llegaron a Salamanca y Apaseo el Alto, donde se estableció su base de operaciones. Su objetivo, según se publicó en aquel momento, era combatir la violencia y reforzar la vigilancia en infraestructuras clave como la refinería. Aunque el operativo inició cuando Enrique Peña Nieto todavía era presidente, el empleo de la Marina en labores de seguridad pública y prevención del huachicol se mantuvo con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, que no ordenó la retirada de los marinos hasta finales de 2019. 

Lee más: Familiares de desaparecidos en Nuevo Laredo temen represalias de Marinos

La CNDH también señaló a Marina por las desapariciones de Nuevo Laredo. En la recomendación 36VG/2020 acusó a la Armada de ser responsable de la ausencia de al menos 27 personas, de las que 12 aparecieron muertas. La FGR incrementó el número de posibles víctimas a 47, que se investigan en 34 carpetas y por las que 30 elementos están en prisión. En aquel caso la Semar sí aceptó el informe de la CNDH. De hecho, el pasado 13 de julio se celebró un acto público en el que Marina pidió perdón por lo sucedido. Hace tres años, cuando aquellas desapariciones se produjeron y los familiares comenzaron a denunciar su respuesta fue la misma que ahora en Guanajuato: negar que esos vehículos con la leyenda “Marina” en un costado y con hombres vestidos como marinos fueran sus elementos. 

 

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