En 5 años, al menos 106 mil armas provenientes de EU estuvieron relacionadas con crímenes en México
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Cuartoscuro Archivo

En 5 años, al menos 106 mil armas provenientes de EU estuvieron relacionadas con crímenes en México

Un reporte del Center for American Progress dio datos sobre cómo las armas provenientes de Estados Unidos han alimentado la violencia en México.
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Por Redacción Animal Político
2 de febrero, 2018
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De 2011 a 2016, al menos 106 mil armas provenientes de Estados Unidos estuvieron vinculadas con crímenes en México, de acuerdo con el registro de Agencia Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), citado en un reporte del Center for American Progress.

De esa cantidad de armas, el 70%, es decir 74 mil 200, fueron compradas legalmente en territorio estadounidense, según el rastreo realizado por la ATF.

Si bien la Agencia reporta esa cifra, el Center for American Progress también señala que hay estimaciones de que cerca de 213 mil armas de fuego son transportadas ilegalmente cada año, de contrabando, hacia territorio mexicano.

En su análisis, con el título “Beyond our Borders: How Weak U.S. Gun Laws Contribute to Violent Crimen Abroad”, la organización estadounidense señala que mientras el presidente Donald Trump dice que su país necesita protegerse de amenazas externas, y de inmigrantes que puedan cometer crímenes, Estados Unidos alimenta la violencia de otras naciones, al proveer armas que son utilizadas en crímenes violentos.

En el caso de México, cerca de la mitad de las armas provenientes de Estados Unidos e involucradas en casos criminales, son armas largas, lo que incluye rifles semiautomáticos.

De 2009 a 2014, indicaron autoridades estadounidenses, la mayoría de las armas involucradas con crímenes en México y que fueron compradas originalmente en Estados Unidos, provinieron de tres estados: Texas (41%), California (19%), y Arizona (15%).

El impacto del tráfico de armas desde Estados Unidos, apuntó el Center for American Progress, ha sido “devastador”, ya que en 2017 México alcanzó su nivel más alto de homicidios dolosos en los últimos 20 años. 

Mientras que en 1997 el 15% de los homicidios fueron cometidos con un arma de fuego, indica el Centro citando datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, en 2017 la cifra se elevó en México hasta llegar al 66%.

En su reporte, el Center for American Progress señala que la combinación de la gran producción de armas en Estados Unidos, y sus leyes débiles en cuanto a la compra y uso de armas, resulta en la “exportación de violencia” a otros países.

“Los políticos en Estados Unidos tienen la obligación moral de emprender acciones para reforzar las leyes de armas en un un esfuerzo por mejor la seguridad pública dentro y fuera de las fronteras de Estados Unidos”, apunta el Centro.

En 2011 se conoció el caso de la operación Rápido y Furioso, en el que la ATF permitió que entraran armas ilegalmente a México, con la idea que llegaran a manos de criminales y poder rastrearlos. Sin embargo la Agencia no pudo seguir la pista de todas ellas, y algunas fueron ubicadas en escenas de crímenes.

El Center for American Progress dio el dato de que, de 2014 a 2016, cerca de 50,133 armas provenientes de Estados Unidos fueron recuperadas como parte de investigaciones por delitos, en 15 países de América del Norte, América Central y el Caribe, con la acotación de que muchas de ellas fueron exportadas legalmente.

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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