¿Moda o necesidad? La bandera de EE. UU. se pasea por Cuba
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Tremenda Nota

¿Moda o necesidad? La bandera de EE. UU. se pasea por Cuba

Durante mucho tiempo en Cuba fue una herejía portar una bandera norteamericana en público. Hoy es algo habitual y cool.
Tremenda Nota
Por Gabriel García Galano
17 de febrero, 2018
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Salen a la calle a recorrer el país las banderas de barras y estrellas, en shorts, pulovers, camisas, gorras, calzas, pañuelos o adornos para autos. El estandarte norteño vive a la vista de todos y sin que le importe a nadie.

¿Qué puede llevar a esta moda desenfrenada de lucir la bandera del “enemigo histórico”? ¿Por qué preferirán algunos usar esa bandera a lucir la cubana? Salí a caminar por el las calles más concurridas de La Habana: Galiano, Reina, 23, Carlos III, para preguntarle a los que llevan un símbolo estadounidense por qué lo hacen.

Moda

La gente la usa sin preocupaciones. “Ya está permitido, nadie se mete con uno”, dice un transeúnte que se identificó como Yoandri.

A partir de la de década de 1960, en el punto álgido de las relaciones con Estados Unidos, cualquier referencia a ese país fue suprimida de lo cotidiano. El capitalismo debía ser barrido, arrancado, para llegar al “hombre nuevo y la sociedad perfecta”, como decía el Che.

La simple mención de cualquier referente estadounidense era mirada con recelo si no era para criticar o mantener firmes los conceptos revolucionarios de aquel entonces. Una frase: “diversionismo ideológico” quedó acuñada para referirse a todo aquello pro-USA o anglosajón que persistiera en la sociedad cubana. “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho“, dijo el 30 de junio de 1961 en un discurso el entonces Primer Ministro Fidel Castro.

Símbolos, música, literatura, todo se intentó arrancar de cuajo. Y lograron hacer desaparecer esas manifestaciones, al menos de la vista pública.

Con el tiempo, la caída del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y la URSS, las crisis migratorias y la reconfiguración cubana,  reaparecieron estos símbolos, primero discretamente, camuflados en ropa con el logo de Harley Davidson o American Eagle. Ahora es la bandera, directamente, en todo su esplendor.

Por gusto

Para Jorge García, un muchacho de 26 años que estudia medicina en La Habana “durante buen rato hemos estado bajo la influencia de lo (norte) americano, con las series, películas, música.” Según su punto de vista, la calidad “de lo que viene de allá se impone” y no es extraño que muchas personas empiecen a identificarse mucho más con Estados Unidos y sus costumbres “hasta el punto de usar esos símbolos en la calle como algo normal”.

“Hay a quien simplemente le gusta la bandera, se la pone porque la ve bonita o es seguidor de EE. UU. en algún deporte específico y por eso la usa”, dice Enrique Quike Cruz, de 33 años, una persona que se identifica mucho con el gusto por la cultura norteamericana.

“Tengo amigos que la usan porque les gusta esa cultura, así que te los puedes encontrar con un pulover de la bandera de Estados Unidos un 4 de julio, por ejemplo”. Según Quike, “para una parte de nuestra sociedad el que usa la bandera cubana en prendas de vestir es porque trabaja para el Estado o alguna de las organizaciones de masas”. Él, en cambio, cree que a veces prefieren usar cualquier bandera de cualquier país, porque les da igual y no la cubana “porque nuestra bandera la respetamos más”.

Alejandro Rojas Espinosa un periodista de 25 años comenta que la cosa no solo va con las banderas norteamericanas: “Fíjate las Dupe brasileñas. O la bandera británica. A eso le sumamos todo el background de que el yuma es bueno, lo del yuma es lo mejor, si uso la bandera pues estoy usando algo bueno”, asegura.

“Cuando se abrieron las relaciones con el norte muchos pensaron que los americanos vendrían a chorros y supongo que llevar algo con esa bandera se hizo muy popular, incluso hasta hoy, que las cosas han cambiado un poco para mal otra vez”, responde apurado otro caminante que se identificó como Manuel Pérez.

Las redes sociales y los cubanos que viven del otro lado del charco también aportan su granito de arena, pues en ciertas fechas todo se tiñe con alegorías a símbolos norteamericanos y como, paulatinamente, cada vez hay mayor acceso a Internet, hay quienes prefieren en esos días de celebración yuma estar a tono…aunque sea para molestar al vecino del Comité de Defensa de la Revolución (CDR).

Economía e ideología

¿Por qué gana la bandera norteamericana si en Cuba venden algunas prendas con su propia bandera?

Adquirir en las tiendas de artesanías un suéter con la bandera cubana, o alguna prenda que la lleve, puede costar entre tres y hasta 20 pesos cubanos convertibles (CUC): los productos cubanos están pensados como recuerdos para los extranjeros, que son los que pueden pagarlos.

Una gorra verde olivo o una boina del mismo tipo, con una estrella roja o la efigie del Ché Guevara y una pequeña banderita cubana bordada puede costar entre tres y seis CUC, mientras una camiseta o desmangado con la bandera cubana está entre los 10 y 20 CUC, casi imposibles de alcanzar para el cubano promedio.

“El hecho es que yo quisiera ponerme una bandera cubana en un pullover o una gorra, pero no la venden, creo que hasta está penalizado por la constitución. Entonces uso la de otro país”, reflexiona Rojas Espinosa.

En efecto, usar la bandera nacional cubana en este tipo de prendas está prohibido, pues no entra en el marco legal del Reglamento de la Ley de los Símbolos Nacionales o Ley 42 del año 1983, según se reseña en el artículo ¿Dónde está mi bandera cubana?, publicado en el diario oficial Juventud Rebelde.

Muchas veces se asocia la bandera cubana con el concepto de la Revolución, por eso muchas personas son reacias a usarla, pues la ligan más al concepto del socialismo o el comunismo que al del orgullo y patriotismo.

“Cuando mi nieto a veces cuelga del balcón una bandera cubana vieja que le regaló su abuelo, temo que la gente vaya a pensar que es comunista. Lo que él me dice es que la pone y ya…y que piensen lo que quieran, porque él es cubano y punto”, dice Mercedes Basulto, una anciana de 84 años que vive en Centro Habana.

“A caballo regalado no se le mira el colmillo”, reza un refrán popular. Para los que vestirse, conseguir ropa, es un problema, les da igual si la ropa que les regalaron o consiguieron tiene la bandera norteamericana o no. Cuba es un país en donde escasea el vestuario y el calzado, por eso muchos no se andan con medias tintas a la hora de vestirse y no reparan en escrúpulos patrióticos a la hora de ponerse una blusa o pantalón.

Por moda, gustos, posibilidades o necesidad, ella está ahí…estrujándole a muchos en la cara una realidad con la que no habrían soñado hace treinta o cuarenta años. La bandera de los Estados Unidos parece haber regresado a nuestros predios para quedarse, quizá como punta de lanza latente de los cambios que venían, o como aviso de lo que quiere la gente que venga. Estas banderas no son las de nuestros padres, como decía la película de Clint Eastwood…pero ya se acostumbraron a verlas.

Texto publicado originalmente en la revista Tremenda Nota.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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