¿Cómo repercute el cáncer en el cuerpo, la familia y el trabajo? Lo cuenta una sobreviviente
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¿Cómo repercute el cáncer en el cuerpo, la familia y el trabajo? Lo cuenta una sobreviviente

Un diagnóstico de cáncer puede traer consigo una serie de infortunios para quien lo padece, desde pérdidas económicas hasta quedarse sin empleo o sin pareja. Este es el testimonio de una sobreviviente de todos ellos.
Especial
Por Claudia Altamirano
4 de febrero, 2018
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El 14 de septiembre de 2011, Debora se practicó estudios para analizar la ‘bolita’ que se había encontrado días antes en un seno. Los médicos le dijeron que no era grave pero preferían operarla para no correr riesgos. Al día siguiente entró a cirugía para extirpar el granuloma, algo sencillo, casi ambulatorio. Sin embargo, dentro del quirófano los cirujanos detectaron que en realidad se trataba de un tumor canceroso, por lo que la mujer de 50 años salió de ahí con una mastectomía radical. Cuando abrió los ojos, ya no tenía el seno izquierdo.

“Sí sentí feo, me dio tristeza pero de inmediato me dije ‘voy a sanar’ y pedí a mi mamá que me ayudara a levantarme porque quería empezar a trabajar en mí”, recuerda Debora. El impacto de perder una parte de su cuerpo en un instante fue apenas el principio de su calvario: perdió su empleo y a su esposo; le fueron extirpados ambos senos y el cáncer, de cualquier modo, regresó. A propósito del Día Mundial contra el Cáncer, la sobreviviente contó su testimonio a Animal Político.

En las empresas “no cae bien un enfermo de cáncer”

El trabajo que ella realizaba en ese entonces era primordialmente en línea, por lo que pidió a sus empleadores autorización para trabajar a distancia, una vez que les avisó de su diagnóstico. Se lo dieron, pero su jefa directa se volvió mucho más demandante al no tenerla cerca, hasta que la vicepresidenta de la empresa –quien también vivía de cerca un caso de cáncer- le autorizó trabajar en casa “sin tanta supervisión”.

“Aunque tenía permiso y estaban avisados, mi jefa no dejó de presionarme mientras estaba en mi cita médica, me mandó mensajes de voz terribles y en los escritos preguntaba dónde andaba, que tenía tres horas desaparecida. Aunque trabajaba todo el día y estaba al pie del cañón, la jefa optó por moverme de mi posición, que porque ella ‘necesitaba ver’ a sus colaboradores”, relata.

La presión no disminuyó con ese movimiento. Durante su tratamiento, las urgencias o “situaciones especiales” le fueron asignadas a ella, con cambios drásticos de horario que llegaban al extremo de empezar su jornada a las 01:00 horas. Sin embargo, ella lejos de quejarse por ello, aprovechó las mañanas libres para acudir a sus sesiones de radioterapia sin pedir permiso para ‘ausentarse’. Cuando concluyó la terapia se dispuso a volver a la oficina pero sus jefes le pidieron que se quedara en casa para que “se fortaleciera”.

Al volver de las vacaciones de diciembre, Debora le dijo al jefe de su área –amigo suyo desde décadas atrás- que ya se sentía bien para reincorporarse al trabajo presencial. Al llegar, él la recibió con la noticia de que “el equipo” había decidido que ella ya no formara parte de él. Argumentó problemas financieros de la empresa que impedían seguir pagando un salario alto como el suyo, le pidió que “no guardara rencor” por esa decisión y llamó al personal de Recursos Humanos.

“Me dijo que podía pasar a la oficina a recoger mis cosas (si quería) o si no, que él daba instrucciones para que las tiraran. Se fue. Las personas de RH me pidieron que llorara, que dijera lo que sentía, y me comentaron de manera extraoficial que más que problemas financieros, lo que había pesado era la enfermedad. Yo les dije que ya estaba sana y que nunca dejé de trabajar. Ellos me dijeron ‘eso es cierto pero en las empresas no gusta, no cae bien que haya enfermos con cáncer’”, recuerda Debora sobre la casa editorial en la que trabajaba.

Fin a 21 años de matrimonio

A la mañana siguiente de que recibió la segunda quimioterapia, el esposo de Debora se fue. Después de 21 años de relación y dos hijos adolescentes, él tomó la decisión de irse cuando ella estaba empezando un largo y oscuro momento de su vida. “Sí fue doloroso para mí, pero también aprendí a manejar lo ocurrido”, recuerda ella, quien siete años después ya procesó su separación y no guarda rencor hacia su exmarido, por el contrario, hoy mantiene una relación cordial con él.

“No creo en buenos y malos sino en circunstancias que te llevan a tomar diferentes decisiones. En mi experiencia, lo que ocurrió fue motivado por el miedo. Siento que es la emoción más difícil de manejar y, por eso, muchos maridos se van. No saben qué ocurrirá y mejor se alejan.  Puede no ser lo mejor, del otro lado sí hay dolor, por supuesto, pero recordando que somos seres individuales, independientes, es más sencillo manejarlo”.

La fe de Debora y su inagotable optimismo la han llevado a superar estas desgracias y recuperarse anímicamente. Sin embargo, seis años después de este proceso -justo cuando los médicos pensaban darla de alta definitivamente- le detectaron otros dos nódulos, esta vez en el seno derecho. El cáncer volvió, por lo que le practicaron otra mastectomía radical. Actualmente se recupera de una nueva ronda de quimio y radioterapias que se practicó en el sector público, ya que su seguro de gastos médicos ya no le cubre el cáncer por ser una enfermedad preexistente.

A diferencia de sus expatrones, su actual jefa le dejó la opción de seguir trabajando si así lo deseaba, “pero si necesitas descanso, si necesitas ir a tratamiento, sólo avisa para cubrirte. Y no te preocupes, que tu salario no se toca”, le dijo.

Después de todas estas experiencias y sin saber qué pasará en el futuro próximo, Debora atesora los aprendizajes que le han quedado. “Uno de ellos es que en México nos falta prepararnos para el futuro, aunque no sepamos si llegará. Seas o no cabeza de familia, debes estar cubierta por si llega una experiencia fuerte. Es obvio que las empresas (la mayoría) no te apoyarán, y cuidar de mí es mi responsabilidad. Quizá a mí ya no me dé tiempo de hacer ese esquema de protección, pero mis dos hijos saben ahora que sí es importante que ahorren e inviertan por lo que pueda llegar”.

También considera que hace falta acompañamiento para los familiares de personas con cáncer, pues la enfermedad suele requerir mucho tiempo, recursos y toma de decisiones para lo cual la mayoría no está preparado. “A veces como pacientes sabemos de qué se trata, pero nuestra familia no y no sabe cómo apoyar o qué hacer”, lamenta la superviviente, quien impulsa la lucha contra el cáncer desde su blog ‘El cáncer de mama y yo’.

El cáncer es la tercera causa de muerte en México: 14 de cada 100 personas fallecen por esta enfermedad en el país, según cifras del Instituto Nacional de Cancerología (INCan). En el caso de las mujeres, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en México y en el mundo, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los tumores malignos más frecuentes en el país, de acuerdo con el INCan, son el cáncer de mama, con 20 mil casos, 14 mil de próstata y cervicouterino, y más de 8 mil casos de colon y pulmón. El director general del Instituto, Abelardo Meneses, admitió en un foro realizado en octubre pasado que México aún tiene retos por cumplir en el combate a esta enfermedad, como implementar el Plan Nacional de Prevención y Control del Cáncer y mejorar los programas de prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento, cuidados paliativos y rehabilitación. Por estos retrasos en el diagnóstico es que la mayoría de las muertes por cáncer de mama en el mundo se producen en los países de ingresos bajos y medios –como México-, donde la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se diagnostican en estadios avanzados, de acuerdo con la OMS.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Por qué el aire que respiras y que se consideraba seguro ya no lo es, segun la OMS

La OMS ha limitado aun más los niveles de calidad de aire en vista de la evidencia científica encontrada sobre los contaminantes que afectan la salud humana.
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24 de septiembre, 2021
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La contaminación del aire es más peligrosa de lo que se pensaba.

Esa es la conclusión a la que ha llegado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha actualizado los umbrales de contaminación del aire por primera vez en 16 años.

¿La razón? Más del 90% de la población mundial respira niveles de contaminación mucho mayores a los considerados seguros.

Esto deja muy por detrás a los últimos indicadores de la OMS, los cuales estaban vigentes desde 2005.

¿Por qué ocurre esto? Los científicos están encontrando cada vez más evidencia de los efectos adversos de seis tipos de contaminantes en la salud humana: las partículas en suspensión PM2.5 y PM10; el ozono (O3); el monóxido de carbono (CO); el dióxido de azufre (SO2) y el dióxido de nitrógeno (NO2).

Los contaminantes vienen de la quema de combustibles.

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Los contaminantes vienen de la quema de combustibles.

Con esta medida, la OMS pone en evidencia que incluso el aire considerado seguro hasta ahora ya no lo es debido a que los contaminantes son peligrosos para la salud incluso en niveles bajos y tolerados hasta ahora.

Se estima que más de 7 millones de personas mueren prematuramente cada año como consecuencia de la contaminación del aire.

Esto equipara a la contaminación del aire con el tabaquismo y la alimentación poco saludable.

“La evidencia acumulada es suficiente para justificar acciones para reducir la exposición de la población a contaminantes atmosféricos clave, no solo en países o regiones particulares, sino a escala global”, dijo la organización a través de un comunicado.

¿Por qué ahora?

A los científicos les resulta difícil entender cómo afectan los contaminantes a la salud humana.

No solo porque la exposición a altos niveles ya es de por sí dañina. Sino porque también estamos expuestos a una combinación de varios de ellos.

Algunos, como las partículas en suspensión menores a 10 micras (PM10) y 2.5 micras (PM2.5) tienen un origen muy variado.

Se sabe que pueden venir de la quema de combustibles, incluido el transporte, la energía, los hogares, la industria y la agricultura.

Son además partículas tan pequeñas que pueden penetrar en los pulmones y entrar al torrente sanguíneo.

Varios estudios epidemiológicos han indicado que la exposición a PM2.5 puede afectar la salud incluso en niveles bajos.

Se les asocia principalmente a enfermedades cardíacas y pulmonares. Incluso la exposición a corto plazo, durante horas o días, puede aumentar el riesgo de ingreso hospitalario.

La OMS tuvo que revisar más de 500 estudios (incluyendo varias rondas de revisión hechas por pares) para determinar que se necesitan niveles mucho más estrictos a la contaminación del aire para proteger la salud humana.

Diferentes estudios han vinculado la contaminación del aire a problemas respiratorios y cardíacos.

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Diferentes estudios han vinculado la contaminación del aire con problemas respiratorios y cardíacos.

Casi el 80% de las muertes relacionadas con PM2.5 podría evitarse en el mundo si los niveles actuales de contaminación del aire se redujesen a los propuestos en la directriz actualizada, según un análisis rápido de escenarios realizado por la OMS.

Las disparidades en la exposición a la contaminación del aire están aumentando en todo el mundo, particularmente porque los países de ingresos bajos y medianos están experimentando niveles crecientes de contaminación del aire debido a la urbanización a gran escala y el desarrollo económico que se ha basado en gran medida en la quema de combustibles fósiles.

Nuevas medidas

En el caso de las PM10, la OMS redujo el límite de exposición anual de 20 microgramos por metro cúbico a 15.

Para las PM2.5, la reducción es de la mitad: de 10 microgramos por metro cúbico pasa a 5.

También se han introducido nuevos límites para el dióxido de nitrógeno NO2, un contaminante que genera problemas en el aparato respiratorio y que está muy vinculado en las ciudades a los vehículos de diésel y gasolina.

Las nuevas directrices hacen hincapié en otros contaminantes, como el monóxido de carbono, el ozono y el dióxido de azufre, como medida preventiva a la espera de mayor evidencia científica.

Una panoramica de Santiago de Chile cubierta por el smog.

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Una panorámica de Santiago de Chile cubierta por la contaminación.

Sin embargo, las nuevas directrices de la OMS no son de carácter vinculante. Es decir, que le corresponderá a los gobiernos tomar las medidas necesarias para mejorar la calidad del aire.

Aunque la OMS asegura que una reducción en los niveles de contaminación en el aire traería sustentables beneficios, tambien aclara que no hay niveles completamente seguros.

La OMS dijo que si bien la calidad del aire había mejorado notablemente desde la década de 1990 en los países de ingresos altos, el número mundial de muertes y años de vida saludable perdidos apenas había disminuido, ya que la calidad del aire en general se había deteriorado en la mayoría de los demás países.

“La contaminación del aire es una amenaza para la salud en todos los países, pero afecta más a las personas de los países de ingresos bajos y medianos”, dijo el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Las nuevas pautas llegan pocas semanas antes de que comience la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en la ciudad escocesa de Glasgow el 31 de octubre.


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