Alegres y poderosos: en este circo mexicano la inclusión es la estrella
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Alegres y poderosos: en este circo mexicano la inclusión es la estrella

Jóvenes dejan a un lado sus limitantes físicas y desarrollan en el escenario malabares y actos circenses, desafiando los estereotipos.
Por César Reveles
18 de febrero, 2018
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Son las 5:30 de la tarde y los 14 integrantes del Circo Inclusivo México, conformado por jóvenes con síndrome de Down acompañados de sus instructores, entrenan arduamente cada uno en su acto para que todo salga bien en la próxima función.

Los seis acróbatas que acudieron esta tarde, sonrientes, atienden las indicaciones de los hermanos Monforte, Francisco y Diana, fundadores de este proyecto, y de Martín Sousa, entrenador de artes circenses y dueño del espacio donde estos jóvenes dan forma a sus sueños.

El proyecto del Circo Inclusivo México surgió en agosto de 2015. Tras meses de ensayo, dieron su primera función el 17 de febrero de 2016 en el Kiosko Morisco, en Santa María La Ribera, Ciudad de México, a la cual asistieron más de 500 personas.

La idea de Diana y Francisco, de crear un espectáculo inclusivo, surgió luego de que ella estudiara una maestría en Pedagogía y trabajara con personas con capacidades diferentes.

Ambos son hermanos de Eduardo, quien participa en el circo con el número de los aros; él fue una de sus principales motivaciones.

La idea es que todos practiquen diferentes actos.

“Siempre nos ha gustado el arte y en especial el circo, los dos estudiamos Pedagogía y gracias a eso pudimos aterrizar este proyecto, combinando ambas partes y basándonos en la inclusión. Desde un inicio hemos evolucionado y creemos que vamos por buen camino, nuestra meta a corto plazo es lograr un proyecto interdisciplinario”, cuenta Diana.

Esta misma iniciativa se nota en los esfuerzos de los muchachos al ensayar una y otra vez sus actos. Memo entrena una y otra en la viga. Víctor parece haberse cansado, pero Francisco se acerca para darle ánimos; le enseña unos guantes de box y de inmediato toma fuerza para entrenar de nueva cuenta. Jorge prefiere los malabares, aunque luego se anima por primera vez a entrenar en el aro aéreo. Con apoyo de Diana y Martín sube, y aunque al inicio le dio miedo, lo logra y termina con una gran sonrisa.

Sus limitantes motrices no son una barrera para realizar sus respectivos actos. Lalo se entusiasma al ver la cámara y, temerario, pide a sus hermanos ensayar el número de la pirámide humana para ser captado con una sonrisa de oreja a oreja.

Lalo Monforte practica un número en la viga de equilibrio.

“El ‘no puedo’ no existe, el decirlo significa más bien un ‘no lo quiero intentar’. La discapacidad está en nosotros mismos desde el momento en que homogeneizamos a las personas y creemos que ellos, por sus limitantes físicas, no son capaces y estamos muy equivocados. La verdadera discapacidad está más bien en los límites que tú te pongas y ellos no tienen ningún límite. A diario nos lo demuestran”, comenta Francisco mientras sonríe al ver a su hermano practicar.

Son casi las 7 de la noche y el entrenamiento llega a su fin. Con el sudor en sus frentes, estos acróbatas y artistas se reúnen al centro del patio donde entrenan y se abrazan al tiempo que realizan actividades de enfriamiento.

Francisco y Martín dan las indicaciones finales y exigen el máximo esfuerzo hasta el último minuto, pues saben bien de lo que ellos son capaces.

“Tuve miedo al inicio, pero es normal”

Cuando los trabajos físicos terminan, Memo se acerca con la intención de platicar. Todavía un poco agitado y con la playera empapada -pues se roció agua al sentirse acalorado- intercambia
unas palabras sobre lo que significa el circo para él.

“Yo hago la viga porque me gusta y he vencido mis miedos. Hoy me subí al aro y sentí padre, pero al principio me dio un poco de miedo pero eso es muy normal. A Diana y Francisco quiero darles las gracias por invitarme al circo inclusivo. Lo que más me gusta de venir aquí es entrenar”, cuenta sin dejar de sonreír.

Guadalupe Horta Reyes, quien trabaja con Memo, afirma que este joven ha mejorado en su seguridad.

“Estos chicos pueden hacer miles de cosas. Memo trabaja en un restaurante va al cine, sale con sus amigos. Él ayuda al chef, no tiene límites”.

Memo dice haber vencido muchos miedos gracias al circo.

Una pieza clave para que este proyecto haya evolucionado han sido las personas cercanas y sobre todo los padres de los protagonistas circenses. Marcela Carvallo, madre de Francisco, Diana y Eduardo, se dice orgullosa por el proyecto que iniciaron sus hijos y la entrega con la que se desarrollan.

“El circo los integró a los tres aún más, Lalo es muy feliz. A ellos les fascina ser parte de esto, se nota porque todo lo hacen con pasión y mucho gusto”. A pesar de que ahora Marcela sabe que participar en el circo puede ser lo mejor que le ha pasado a Lalo, asegura que al inicio le costó mucho trabajo soltarlo.

Y aunque su apoyo sea indispensable, para Diana Monforte el mayor trabajo es con los padres: “a veces el verdadero esfuerzo se hace con ellos, para que suelten a sus hijos y les den confianza”.

Virginia Figueroa y Jorge Manuel Tovar, padres de Jorge, quien entrena malabarismo, consideran que es importante darse cuenta de su capacidad y descubrir sus aptitudes para que con base en ellas logren desarrollarse.

Jorge es el encargado de los malabares.

“Nosotros como padres debemos hacer un gran esfuerzo para apoyarlos y que hagan lo que de verdad les guste, debemos infundir lo mejor de nosotros en ellos para que se conduzcan. Nuestro peor enemigo a vencer siempre será la ignorancia de creerlos limitados”, consideran.

Cae la noche y poco a poco los protagonistas de este circo se retiran a sus casas. En tanto, Diana,
Francisco y Martín recogen los aparatos y materiales utilizados. Agotados físicamente por el esfuerzo, pero satisfechos porque ensayo tras ensayo hay más avances.

“Jugamos, pero jugamos en serio”

Circo Inclusivo México fue planeado desde un inicio de una manera profesional. Más allá de abrir un espacio de integración para esta comunidad, se trata de hacer bien las cosas y crear un espectáculo de calidad.

“Yo soy exigente como en cualquier otro proyecto circense donde he participado. Si alguien enferma buscamos quien lo cubra y continuamos, siempre tratamos de hacerlo lo mejor posible para que escénicamente salga bien y el público lo disfrute”, cuenta Martín Soula profesor y director de la escuela Cóndor, lugar donde ensaya el Circo Inclusivo.

La principal intención de Diana y Francisco es difundir y fomentar la idea de inclusión además de que las cualidades de personas con síndrome de Down y otros trastornos o discapacidades sean valoradas.

“A veces erróneamente personas como ellos son vistos como los ‘enfermos’ que no pueden hacer
nada y es todo lo contrario. Son alegres, poderosos y sensibles. Tienen todo para ser felices, por eso aquí hacemos las cosas bien estamos siempre jugando pero jugamos en serio”, añade Francisco.

Incluso aseguran que la respuesta del público ha sido increíble. Se han presentado ya en muy diversos lugares, desde secundarias hasta asilos.

“Yo creo que donde más aplausos nos hemos llevado es en el asilo. Las personas de la tercera edad reaccionaron de una manera que no había visto ni con otros circo donde he estado”, comenta Martín entre risas.

Y es que asegura los chicos se entregan en cada entrenamiento. “Para mí darles clase ha sido muy distinto porque gracias a ellos me di cuenta que todas las personas somos distintas, ninguna es más o mejor que la otra, simplemente tenemos diversas aptitudes y con base en ello debemos prepararnos, para explotar mejor nuestras cualidades. De hecho ellos creo que se esfuerzan más que muchos otros alumnos que he tenido que no presentan alguna dificultad motriz”, finaliza.

En las prácticas se dan tiempo también para practicar otros deportes.

Camino largo para acabar con la discriminación

“El circo en esencia lo que busca es romper lo establecido, nosotros con el Circo Inclusivo queremos romper estructuras donde mostremos que todo es posible”, dice Francisco quien reconoce que el tema de la exclusión en México hacia ciertos grupos sociales cada vez es más marcado.

De acuerdo con el INEGI, en México hay 7.1 millones de personas con alguna discapacidad. 3.8 millones son mujeres y 3.3 millones son hombres. En el caso de la Ciudad de México hay 47 personas con discapacidad por cada mil habitantes.

Las opciones educativas son los Centros de Atención Múltiple (CAM), que brindan una preparación técnica a nivel primaria y secundaria. Sin embargo, de las 207 mil 682 escuelas de nivel básico que existen en la Ciudad de México, tan solo el 16 % pertenecen a los CAM.

Para los padres de los integrantes del Circo Inclusivo México, esta oferta educativa es limitada.

Consideran que de nada sirve que los muchachos reciban una preparación durante años para que al final, cuando intentan integrarse al mercado laboral no hay espacios para ellos.

“Lalo estuvo en el CAM 16 y el CAM 28 estudió armado de muebles y carpintería pero sinceramente fue muy poco lo que mi hijo logró. Sí aprendió cosas, pero ha conseguido mucho más aquí”, relata Marcela.

Siendo especialistas en el tema al haber estudiado pedagogía, los hermanos Monforte creen que
el problema de la inclusión va mucho más allá de las pocas ofertas laborales. Consideran que la inclusión es la base de todo.

“Es muy complejo hablar del sistema educativo, al final no deja de ser un sistema donde tienes que alinearte sí o sí, sin que se tomen en cuenta tus cualidades. La culpa no es de los profesores, porque ellos no reciben la preparación adecuada para tratar con ciertas discapacidades.

Considero que México va a avanzar en este tema el día en que dejen de existir los Centros de Atención Múltiple”, argumenta Francisco.

Para ellos el simple hecho de contar con escuelas especiales para personas que presentan trastornos, síndromes o discapacidades físicas, es ya un acto de discriminación. Y por ende una vez que terminan su preparación no encontrarán trabajo, porque vienen de una escuela “especial”, donde la formación de habilidades se ve limitada.

“Y es que en los CAM no discriminan, pero al recibir a personas con todo tipo de sintomatologías es muy difícil que puedan superarse. Creemos que todo va a cambiar a para ellos el día que, por ejemplo, acepten a una persona con síndrome de Down en una escuela primaria tradicional”, consideran los hermanos Monforte.

Más que un proyecto, el Circo Inclusivo para todos sus integrantes “es un estilo de vida, el inicio de una gran aventura”. Inclusión es la palabra clave para los 14 integrantes que hoy lo conforman, así como para sus familias, y esperan que dicho concepto algún día sea comprendido por la sociedad para que todas las personas sean valoradas por sus cualidades humanas y no por sus limitantes físicas.

Si te interesa asistir a sus funciones, la próxima fecha es el 25 de febrero en la Casa del Lago. El evento será totalmente gratuito en punto de las 11:30 de la mañana. Y si quieres ser parte de este proyecto, ponte en contacto con los hermanos Monforte en su página de Facebook o asiste directamente a los entrenamientos los días jueves en la calle Condor 19, colonia Los Alpes, muy cerca de la estación Barranca del Muerto. O bien asiste al teatro al aire libre Juan Ruiz de Alarcón afuera de la estación del metro Normal. La convocatoria está abierto a todo el público.

Visita su página en Facebook para mayor información.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Rusia y Ucrania: dejan cadáveres y cementerio de tanques en Bucha tras la retirada de tropas rusas

Un equipo periodístico de la BBC registra la total destrucción en la localidad de Bucha.
4 de abril, 2022
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Advertencia: esta nota incluye imágenes que pueden herir su sensibilidad.

Una avenida en el suburbio de Bucha se convirtió en el primer lugar donde quedaron enterradas las esperanzas de Rusia de rodear y entrar a Kiev e intentar deponer el gobierno del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Sucedió dos o tres días después de que las primeras fuerzas rusas cruzaran a Ucrania el 24 de febrero, cuando militares ucranianos destruyeron una columna de tanques y vehículos de transporte blindados rusos que pasaban por el pueblo de Bucha hacia la capital, Kiev.

El convoy quedó destruido en una de las primeras de muchas emboscadas ucranianas que frenaron en seco el avance ruso.

Nuestro equipo de la BBC pudo llegar a Bucha porque los últimos soldados rusos se retiraron durante el pasado viernes, como parte de lo que el Kremlin ha descrito como una decisión calmada y racional de concentrar la guerra en el este de Ucrania.

Moscú afirma, sin pruebas ni confiabilidad, que sus objetivos en el centro de Ucrania han sido alcanzados y que nunca incluyeron la toma de Kiev.

La dura resistencia ucraniana

La verdad es que una inesperadamente feroz y bien organizada resistencia ucraniana los detuvo en las afueras de la capital, y la evidencia de esto incluye los restos oxidados y torcidos de la columna que todavía yacen donde fue destruida en esa calle suburbana.

Un residente de Bucha con un pan molde

BBC/Kathy Long
Los lugareños dicen que durante semanas no había podido tener pan.

Tras dos o tres semanas de guerra, los invasores rusos se quedaron sin impulso. En las calles de Bucha se puede ver.

Las tropas élite de las fuerzas aerotransportadas de Rusia entraron en el pueblo en vehículos blindados, suficientemente ligeros para ser trasladados en avión.

Llegaron desde el aeropuerto de Hostomel, a unos pocos kilómetros de distancia, que fue atacado y tomado por paracaidistas rusos que descendieron de helicópteros el primer día de la invasión.

Entonces, la fuerzas ucranianas opusieron una resistencia feroz. Cuando la columna se desplazó por Bucha camino a Kiev, tuvieron un duro despertar.

La emboscada

La carretera es estrecha y recta, el lugar ideal para una emboscada. Los testigos dicen que los ucranianos atacaron el convoy con drones Bayractar que le compraron a Turquía. Otros lugareños indicaron que los voluntarios de la defensa territorial de Ucrania también se encontraban en la zona.

Fosa común en Bucha

Getty Images
Tras la recaptura de la ciudad se han cavado fosas comunes debido a la cantidad de cadáveres hallados.

De cualquier manera que lo hubieran logrado, los vehículos de vanguardia y retaguardia fueron destruidos, atrapando a los de en medio. Los escombros no han sido tocados. Cinturones de munición con proyectiles de 30 mm yacen en los linderos de césped, con muchas piezas abandonadas de artillería peligrosa y dañada.

Los jóvenes reclutas salieron corriendo, rogando que no los entregaran a la defensa territorial ucraniana, dijeron los lugareños.

Un hombre de unos 70 años, que dijo llamarse Hrysta, expresó: “Me dieron lástima. Eran tan jóvenes, entre 18 y 20 años, con todas sus vidas por delante”.

Cadáveres en la calle

Parece que los rusos, a medida que preparaban el retiro de Bucha, no tuvieron la misma compasión. Había por lo menos 20 hombres muertos en la calle cuando las tropas ucranianas entraron en el pueblo.

El alcalde dijo que enterraron a 280 personas en fosas comunes.

Los pocos civiles que permanecieron dijeron haber intentado evitar cruzarse con los rusos. Encendieron hogueras frente a sus edificios de la era de Khrushchev, para cocinar al aire libre porque habían cortado el gas, la electricidad y el agua.

Civil muerto en Bucha

Getty Images
Las tropas ucranianas que han retomado el control de la ciudad han tenido que encargarse de los cuerpos dejados atrás.

Los voluntarios están trayendo suministros de Leópolis, en el occidente de Ucrania, y de países muy alejados de la guerra, al menos en términos geográficos.

“Este es el primer pan que he comido en 38 días”, dijo una mujer llamada Maria, mirando una bolsa plástica con unos modestos panecillos. Su hija Larysa me guio una visita al edificio residencial de la era soviética.

Muchas personas que se habían ido a lugares más seguros, o al exterior, habían trancado sus puertas de seguridad con cerrojos. Los rusos las abrieron arrancándolas de los linteles de concreto y las jambas.

Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha

BBC/Kathy Long
Las puertas arrancadas en un edificio de apartamentos en Bucha.

Golpe al orgullo nacional

A unos kilómetros de distancia, el rastro de la devastación conduce al aeropuerto de Homostel. Las tropas aerotransportadas de Rusia intentaron usarlos como base de su avanzada hacia Kiev.

El avión de transporte más grande del mundo fue destruido al comienzo. El techo del enorme hangar que se construyó para guardarlo estaba agujerado con una constelación de huecos de metralla. El avión, conocido por la palabra ucraniana Mriya, que significa sueño, yace ahí roto desde el dorso, con grandes trozos de fuselaje y motores alrededor.

Su suerte es un reflejo de lo que le está pasando a Ucrania. Una enorme cantidad de orgullo nacional fue invertido en la construcción de esa aeronave, un símbolo de la capacidad de Ucrania de realizar grandes proyectos por todo el mundo.

Reacciones

Ya retirado el ejército ruso, los cadáveres de civiles encontrados en Bucha y en otros lugares cerca de Kiev se están convirtiendo en una de las imágenes más impactantes de los estragos de la guerra de Rusia contra Ucrania.

Alemania lo ha condenado como un “crimen de guerra terrible”. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó las imágenes como “insoportables”. Y el primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó que esos “horribles ataques” son evidencia de crímenes de guerra.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, describió las escenas de cuerpos tirados en las calles como “una patada en el estómago”.

El avión Mriya destruido dentro de un hangar en el aeropuerto de Hostomel

BBC/Jeremy Bowen
El avión más grande del mundo, el Mriya, era símbolo de orgullo de Ucrania. Así quedó destruido.

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