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Caso por caso, la forma en que la policía de Javier Duarte desapareció a 15 jóvenes (tercera parte)
Los casos de desapariciones descritos en esta tercera parte se registraron entre el 23 de junio y el 3 de octubre de 2013; de acuerdo con la Fiscalía de Veracruz, esos hechos formaron parte de una "política institucional pero clandestina”, de la Policía con Javier Duarte como gobernador.
Por Arturo Angel
16 de febrero, 2018
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En el gobierno de Javier Duarte la policía estatal de Veracruz ejecutaba “juicios sumarios”. Sin ningún contrapeso, sin abogados, fiscales ni jueces de por medio, detenía a jóvenes bajo la “sospecha” de que pertenecían al crimen organizado y tras “corroborarlo” – bajo la única apreciación de los propios uniformados y sus jefes – los desaparecía.

[contextly_sidebar id=”iK6mtyotMKaF7UAZ07lXzolZ0tikSbQC”]Así lo señala la imputación por desaparición forzada que hizo la Fiscalía de Veracruz en contra de 19 exelementos y elementos de la Policía Estatal, entre los que se encuentra Arturo Bermúdez Zurita, exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Duarte.

Las desapariciones no eran casos aislados o resultado casual de la actuación de algún policía corrupto. La Fiscalía señala que era una “política institucional pero clandestina” de supuesto combate al crimen organizado, bien estructurada, donde incluso había partes informativos en los que se reportaban los aseguramientos.

Eran informes internos que siempre se ocultaron a las autoridades responsables de investigar e impartir justicia.

Bajo este modus operandi la Fiscalía logró documentar 15 casos cometidos en seis meses, durante 2013. Animal Político presenta ahora la tercera parte de la descripción, caso por caso, de la identidad de la víctima, la fecha y lugar de su desaparición, y la forma en que fue detenida ilegalmente. La primera y segunda parte de este recuento puede consultarse en este mismo portal.

Los casos descritos en esta tercera parte se registraron entre el 23 de junio y el 3 de octubre de 2013. Se presentan cronológicamente:

Víctimas: Carlos Alberto Ruiz Barbadillo y Humberto Ruiz Arcos

Edad al momento de su desaparición: No precisada

El 23 de junio de 2013, a las 22:40 horas aproximadamente, elementos de la Fuerza de Reacción de la Secretaría de Seguridad Pública (uno de los dos agrupamientos de la policía estatal que intervenía en las desapariciones forzadas) detuvieron a Carlos Alberto y Humberto en la avenida Ciudad de las Flores, colonia Revolución en Xalapa.

Las víctimas iban a bordo de un taxi placas 5478XCY, conducido por Carlos, el cual era manejado “de forma sospechosa”, según el parte de novedades interno elaborado por los policías que detuvieron a los jóvenes. El informe, como era común en esto casos, sugería un hallazgo que supuestamente confirmaba el vínculo de los detenidos con el crimen organizado. En este caso teléfonos con supuestos mensajes con movimientos de la policía.

Tras un supuesto interrogatorio, cuyos resultados fueron asentados en el referido informe, Carlos habría reconocido que era informante de “Los Zetas”, mientras que Humberto supuestamente señaló que estaba aprendiendo a realizar también esa función.

Pero ni Carlos ni Humberto fueron llevados por los policías ante la PGR, o ante alguna agencia del Ministerio Público para ser investigados. Por el contrario, la instrucción superior que recibieron fue llevar a los jóvenes al “punto de entrega”, y a las 11 y media de la noche quedaron a disposición del comandante José López Cervantes, con indicativo “Black”, de la Fuerza Especial de la policía estatal (el otro agrupamiento de la policía involucrado en las desapariciones).

Ese es el último rastro que se tiene de Carlos Alberto y Humberto. Ninguno de ellos volvió a su domicilio. De su captura no se notificó nunca a alguna agencia del Ministerio Público local o Federal, ni al Poder Judicial.

Con motivo de la desaparición de ambos jóvenes, la entonces Procuraduría estatal inició una carpeta de investigación por el caso y, ante la sospecha de que hubiera policías involucrados, el Ministerio Público giró un oficio en julio de 2013 al entonces subsecretario de Seguridad Pública “A”, José Nabor Nava Holguín (hoy prófugo de la justicia), para que reportara si tenía registro de la detención de Carlos y Humberto.

Pero Nava Holguín nunca respondió a dicha solicitud, lo que de acuerdo con las investigaciones que hoy lleva la Fiscalía confirma el encubrimiento sistemático de estas desapariciones, toda vez que sí existía un parte de novedades interno (descrito líneas arriba), donde se reportaba la detención de los jóvenes.

Víctima: José Cruz Peralta Nava

Edad al momento de su desaparición: 19 años

José Cruz fue detenido por 11 policías estatales de la Fuerza de Reacción minutos antes de las 7 de la noche, del 20 de agosto de 2013. Esto en el exterior de la Plaza Crystal en Veracruz, a donde el joven había acudido a pasear.

La justificación en la tarjeta interna elaborada por el comandante Manuel Alejandro Trujillo Rivera, un día después de la detención, fue la misma de otros casos: el joven estaba actuando de forma “sospechosa” y tras ser interrogado reconoció (supuestamente) colaborar con “Los Zetas”.

Trujillo, quien al igual que en los otros casos estaba al frente de los elementos que hicieron la detención, informó vía telefónica de lo ocurrido al comandante Arturo Paredes Guevara. Este último dio la instrucción de entregar al detenido a Carlos Baxin Ortiz, con indicativo “Tigre”, uno de los jefes de la Fuerza Especial de la SSP.

Desde esa fecha no se sabe nada de José Cruz. De su detención nunca se dio parte al Ministerio Público, ni al Poder Judicial.

Víctima: Andrés Aguilar Marín

Edad al momento de su desaparición: No precisada

Poco después de las 10 de la noche del 3 de octubre de 2013, Andrés fue detenido junto con  Jacqueline “N”, cuando viajaban en un taxi en la calle Poeta Jesús Díaz, en Xalapa. La captura estuvo a cargo de policía de la Fuerza de Reacción, encabezada por Silviano Martínez Rivera.

En el informe interno del caso quedó asentado que los policías detuvieron a la pareja luego de que ambos mostraron una “actitud sospechosa”, cuando vieron pasar a los uniformados. Acto seguido, los agentes revisaron el taxi en el que viajaban y reportaron el supuesto hallazgo de 38 dosis de presunta cocaína.

De acuerdo con las investigaciones, ambos fueron trasladados a la Academia de Policía en El Lencero, donde fueron entregados a elementos de la Fuerza Especial liderada por el comandante Roberto González Meza. Ahí habrían sido torturados para declarar su presunto nexo con la delincuencia organizada.

Tres días después Jacqueline fue liberada, pues resultó que era una agente del Agrupamiento Carretero de la SSP Estatal. Así lo demostró con sus credenciales. Antes de que se le permitiera irse, el jefe del “Cuartel San José” de la policía, José Manuel Martínez Sánchez, le dijo que era mejor que “se olvidara del taxista”.

En cambio de Andrés Aguilar Marín no se volvió a saber nada, y al día de hoy sigue en calidad de desaparecido. En su momento, la Procuraduría y la familia de la víctima preguntaron a la policía estatal si había registro de su detención, pero la corporación nunca respondió.

La hipótesis de la Fiscalía General de Justicia de Veracruz (ante quien Jacqueline declaró lo ocurrido, incluyendo la tortura que sufrieron) es que Andrés Aguilar, al igual que el resto de los jóvenes desaparecidos, habría sido asesinado en la Academia de Policía de El Lencero.

Ni Andrés, ni ninguna de las otras 15 víctimas documentadas en esta investigación de la Fiscalía, contaban con antecedentes penales, ni tenían alguna orden de aprehensión en su contra. La policía estatal del gobierno de Javier Duarte decidió por sí sola que eran criminales, y los desapareció. Fue su juez y verdugo.

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Rafael Correa sobre el arresto de Julian Assange: Es una de las traiciones más grandes en la historia latinoamericana
El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, arremetió contra el actual mandatario del país, Lenín Moreno, en su análisis sobre la detención del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
12 de abril, 2019
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Una venganza personal y una traición. En estos términos califica el expresidente de Ecuador Rafael Correa la expulsión del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, de la embajada ecuatoriana en Londres y su posterior arresto este jueves.

Correa señala directamente al actual presidente de su país, Lenín Moreno, como responsable de “una de las traiciones más grandes de la historia latinoamericana”.

En entrevista concedida a la BBC en Bruselas, Bélgica, Correa afirmó que la detención de Assange no le sorprende, aunque sí le resulta increíble “la brutalidad con la que se llevó a cabo”.

Cuestión de horas

“La suerte de Julian Assange ya estaba echada”, dijo Correa, que presidió Ecuador de 2007 a 2017.

“Desde el inicio de su gobierno, Lenín Moreno negoció con Estados Unidos la entrega de Julian Assange; eso ya se sabe, no es opinión, hay pruebas.

“Cuando recibió a Paul Manafort (exconsejero de Donald Trump) el 30 de mayo de 2017, testigos presenciales dicen que el mismo Lenín Moreno ofreció entregar a Julian Assange a cambio de que EE.UU. le dé ayuda financiera.

“Luego recibió al vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, el año pasado y acordaron tres cosas: aislar a Venezuela, dejar en la impunidad a Chevron y sacar a Julian Assange de la embajada de Ecuador”, señaló.

“Lenín Moreno es una marioneta de Estados Unidos”, denunció el exmandatario.

Caso de corrupción

Para Correa, el elemento que terminó por acelerar el desenlace de este jueves fue la difusión por parte de WikiLeaks de los Papeles INA, un caso de corrupción que supuestamente involucra a Moreno y su familia.

“El último factor fue que WikiLeaks publicó hace unos días un caso de corrupción muy serio que implica a la familia de Lenín Moreno y al propio Lenín Moreno”, señaló el exmandatario.

“Es el final para él, terminará en la cárcel. Por eso, por venganza, quiso sacar a Assange de la embajada antes de salir del gobierno”.

Respeto al derecho internacional

Correa reveló que durante su presidencia, el gobierno ecuatoriano mantuvo conversaciones sobre el caso Assange, también con Suecia, “en el más estricto marco de respeto mutuo”.

“Somos -o éramos- un país soberano, no teníamos que pedir permiso a nadie para otorgar un asilo”, expuso.

“Jamás hemos querido impedir la marcha de la justicia, como se quiso decir en un momento. Suecia siempre pudo interrogar a Julian Assange en la embajada, como finalmente lo hizo, pero después de muchos años”.

El exmandatario contó que su gobierno revisó el caso de Assange durante dos meses antes de concederle el asilo en junio de 2012 y explicó por qué lo aprobaron.

“No estuvimos de acuerdo con todo lo que (Assange) hizo. Por ejemplo, creo que los países sí necesitan mantener alguna información confidencial.

“Lo que quisimos impedir después de estudiar su caso es que lo extraditaran a EE.UU. donde los halcones norteamericanos querían juzgarlo con una ley que incluía la pena de muerte.

“No tenía posibilidades de un juicio justo y podía exponerse a la pena de muerte, lo cual contradice la Constitución ecuatoriana, contradice el sistema interamericano de derechos humanos, la Convención de San José, y contradice todos los instrumentos de derechos humanos”, subrayó.

Qué pasará con Assange

El expresidente ecuatoriano le dijo a la BBC que, durante su gobierno, tanto Reino Unido como Estados Unidos no se atrevieron a presionarle a él directamente, aunque sí hubo conversaciones entre cancilleres y embajadores.

“El gobierno británico fue muy arrogante, no quisieron ser flexibles. La solución estaba en sus manos, que le hubieran dado un salvoconducto para que abandonara la embajada”, opinó.

En cuanto a lo que pasará con el fundador de WikiLeaks a partir de ahora, Correa tiene una imagen bastante clara: “Yo creo que va a ser extraditado, espero que no lo sea, pero no veo otra opción. Para eso lo sacaron de la embajada, para entregárselo a los estadounidenses”.

*La entrevista fue realizada por Bruno Boelpaep, periodista de la BBC en Bruselas.


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