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Caso por caso, la forma en que la policía de Javier Duarte desapareció a 15 jóvenes (primera parte)

Con el argumento de que tenían una “actitud sospechosa”, la policía estatal de Javier Duarte detuvo a 15 jóvenes, que siguen en calidad de desaparecidos.
Por Arturo Angel
14 de febrero, 2018
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Sin órdenes de aprehensión de por medio o denuncias. Sin una investigación en curso o trabajo de inteligencia. Sin que se hubiera cometido algún delito en flagrancia, o protagonizado un disturbio. Con el único argumento de tener “una actitud sospechosa”, la policía estatal de Veracruz, en la administración de Javier Duarte, detuvo y desapareció de manera forzada a al menos 15 jóvenes, cuatro de ellos menores de edad, en un periodo de apenas seis meses en 2013.

Ninguno de éstos jóvenes fue llevado ante un juez o agencia del Ministerio Público. De todos ellos no se ha vuelto a conocer su ubicación. Los 15 se encuentran en calidad de desaparecidos.

Una investigación de la Fiscalía General de Justicia del estado, que la semana pasada derivó en la detención y acusación contra 19 exmandos e integrantes de la policía estatal, por el delito de desaparición forzada -entre ellos el exsecretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez -, permite conocer la forma en cómo desapareció cada una de las víctimas.

No eran hechos aislados o circunstanciales, sino una operación perfectamente organizada, en la que participaban dos grupos dentro de la policía estatal, la Fuerza de Reacción y la Fuerza Especial, los cuales actuaban coordinadamente para perpetrar las desapariciones.

En todos los casos, comandos de hasta 14 policías se encargaban de las detenciones, de las cuales existen informes internos de la corporación, en los que se reportaba la captura e identidad de las víctimas.

A partir de la imputación hecha en la audiencia pública, el pasado fin de semana en Veracruz, contra  los exmandos y policías detenidos, se describe a continuación cómo es que la policía estatal ejecutó la desaparición de cada una de las víctimas.

Un común denominador: todos habrían sido llevados a una Academia de Policía a las afueras de Xalapa, de donde no se volvió a saber de ellos.

Animal Político te presenta en esta primera parte, de cuatro, la forma en que operaba la Policía Estatal de Javier Duarte, para desaparecer de manera forzada a jóvenes veracruzanos. Los casos se muestran de manera cronológica.

Víctima: Héctor Jesús Hoyos Barradas

Edad al momento de su desaparición: 16 años.

Héctor fue detenido el 6 de abril de 2013, poco antes de las 11 de la mañana, sobre la carretera Xalapa – Perote, en la localidad de El Rosario, municipio de Rafael Lucio, Veracruz.

Elementos de la Fuerza de Reacción, al mando del comandante Manuel Trujillo Rivera, registraron al joven tras considerar que mostraba una “actitud sospechosa” y supuestamente le encontraron un teléfono.

De acuerdo con una tarjeta informativa interna firmada por el referido mando policiaco, dicho teléfono contenía información que hacía “sospechar” que colaboraba con el crimen organizado.

Como respuesta a su tarjeta informativa, Trujillo recibió la orden de poner al menor a “disposición correspondiente”. Lo anterior no significaba llevarlo a una agencia del Ministerio Público (MP), sino entregarlo a elementos del grupo Fuerza Especial de la SSP, una agrupación de élite sin reconocimiento oficial, compuesta en su mayoría por exmilitares y bajo mando directo de Arturo Bermúdez.

La entrega de Héctor  se hizo debajo del puente “Las Trancas”, poco después de la medianoche del 7 de abril. Los elementos de la Fuerza Especial llegaron en tres patrullas y se lo llevaron. Desde ese día no se ha vuelto a saber nada sobre el paradero de Héctor.

En este caso como en todos los demás, la Fiscalía subraya que no existe Informe Policial Homologado o registro legal alguno de la detención del menor, ocultándola así del MP y del Poder Judicial. Lo que sí existe son las tarjetas informativas internas que corroboran lo sucedido.

Víctima: José de Jesús Martínez del Ángel

Edad al momento de su desaparición: 21 años.

José de Jesús fue detenido el 28 de abril de 2013,  a las cuatro de la tarde, en la carretera federal Xalapa – Perote, a la altura de un puente peatonal en Banderilla, Veracruz. La captura la hicieron elementos de la Fuerza de Reacción bajo el mando del comandante Trujillo Rivera.

La víctima fue ilegalmente registrada y se le encontró un celular con supuestos mensajes, donde se daba reporte del movimiento de uniformados. En la tarjeta informativa interna, elaboraba el 29 de abril, se asentó que Martínez supuestamente era informante de “Los Zetas”. La instrucción del alto mando fue llevarlo al “punto de entrega”.

A las 7 de la noche del mismo día que fue detenido, José de Jesús fue entregado a elementos de la Fuerza Especial que llegaron en tres patrullas, una de ellas al mando del comandante Roberto González Meza. Desde ese momento el joven se encuentra desaparecido.

De la detención de José de Jesús no existe registro legal ni se dio aviso nunca al MP o al Poder Judicial.

Víctima: Alberto Huerta Acosta.

Edad al momento de su desaparición: 23 años.

Alberto fue detenido a las 10 de la mañana del 30 de abril de 2013,  por los elementos de la Fuerza de Reacción bajo el mando del comandante Trujillo. Esto ocurrió en plena Avenida Xalapa a las afueras de la sede de la Secretaría de Finanzas del estado, en Xalapa.

Como era habitual los policías revisaron ilegalmente. Al joven le encontraron un celular en el que supuestamente había mensajes sobre movimiento de uniformados.

De acuerdo con la tarjeta informativa elaborada por Trujillo, el joven “reconoció en un interrogatorio” trabajar para “Los Zetas”.

El comandante recibió la “instrucción superior” de entregar al detenido a la Fuerza Especial quienes llegaron al “punto de entrega” a la una y media de la tarde del mismo día. Desde ahí no se sabe nada de la víctima.

De la detención de Alberto Huerta no existe registro legal ni se dio aviso nunca al MP o al Poder Judicial.

Víctima: José Ulises Martínez Fernández

Edad al momento de su desaparición: 30 años

El 30 de abril de 2013, a las 11 de la noche, policías estatales de la Fuerza de Reacción detuvieron a José Ulises. El lugar de la detención se dio en las inmediaciones del edificio de la Secretaría de Finanzas en Xalapa.

En la tarjeta informativa del caso, elaborada el 1 de mayo por el comandante Trujillo, se informó que al detenido se le encontró un teléfono con mensajes y números que hacían presumir que colaboraba con “Los Zetas”, lo cual “reconoció en un interrogatorio”.

En vez de ser llevado a una agencia ministerial o a la PGR, la víctima fue entregada a dos patrullas de la Fuerza Especial en la madrugada del 1 de mayo, y nunca más se supo de él.

De la detención de José Ulises no existe registro legal ni se dio aviso nunca al MP o Poder Judicial.

Víctimas: Jorge Leal Amaro y Liberio Hoyos Castañeda

Edad al momento de su desaparición: 20 años (ambos)

Jorge y Liberio fueron detenidos el 14 de mayo de 2013, sobre la carretera Jilotepec-Naolinco, a la altura de Coacoatzintla. Los responsables fueron 14 elementos de la Fuerza de Reacción de la policía estatal, bajo el mando de Silviano Martínez Rivera.

La tarjeta interna elaborada por el referido mando señaló que a los detenidos se les encontraron en sus celulares mensajes que hacían resumir su nexo con el crimen organizado, y que “ambos refirieron” trabajar para Los Zetas.

El comandante recibió la instrucción de entregar a los detenidos a la Fuerza Especial. Así se hizo al filo de la 1 de la madrugada, del 15 de mayo ,y desde ahí nadie ha vuelto a saber de las víctimas.

De la detención de Jorge y Liberio nunca se notificó al Ministerio Público, ni a juez alguno. Tampoco se elaboró el Informe Policial Homologado.

Los casos ilustran la forma en que operaba la policía estatal de Javier Duarte, cuyos mandos son investigados por la desaparición forzada de 15 jóvenes veracruzanos, entre los que ellos cuatro menores de edad.

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#YoSoyAnimal

‘Alguien respondió al teléfono de mi hermano: la historia de amistad tras la muerte de un familiar

Ruth Murray enviaba mensajes al teléfono celular de su hermano fallecido porque quería mantenerse conectada a él. Hasta que una persona extraña respondió.
11 de octubre, 2019
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Cuando un ser querido muere, para muchas personas es difícil dejarlo ir y algunas intentan mantener una conexión de cualquier manera.

Hay quienes visitan una tumba, publican mensajes en Facebook o incluso envían mensajes de texto al teléfono del fallecido.

Ese fue el caso de la estadounidense Ruth Murray que, durante seis meses, encontró consuelo enviando mensajes de texto al número de teléfono que pertenecía a su hermano Mike, en una forma de mantenerse cerca de él después de su muerte.

La mujer de 36 años de Minneapolis, Estados Unidos, nunca esperó una respuesta, era solo su forma de mantenerse conectada con su hermano mayor.

Así que a fines de septiembre, cuando su teléfono sonó con un mensaje desde el número que había agendado por años como “brothaboo” (un apodo cariñoso que tenía para Mike), se le hizo un nudo en el estómago.

Ella le había enviado un mensaje de texto unas horas antes diciendo: “Te extraño mucho. Dios. Qué demonios”.

Pero una desconocida, Amber Leinweber, de 32 años, de Oshkosh, Wisconsin, resultó ser un regalo del cielo para que Ruth se desahogue.

Cuando Amber se dio cuenta por lo que Ruth estaba pasando, le dijo que le “enviara un mensaje de texto en cualquier momento que lo necesitase”, y agregó: “Sé que no nos conocemos, pero (no) me importa ser tu consuelo”.

Desahogo

Por casualidad, Amber Leinweber recibió el viejo número de Mike cuando sus jefes le dieron un teléfono de trabajo.

Al principio pensó que los mensajes de texto que recibía eran de un teléfono perdido.

Ruth explica que su hermano sufrió una sobredosis de heroína en marzo que lo mató.

“Había luchado contra la adicción durante 12 años y aunque no había consumido durante tres meses, recayó y falleció a los 37 años”, le dijo a la BBC.

Estábamos muy unidos y nos enviábamos mensajes de texto todos los días. Me llamaba ‘sisterboo’. Si tenía una broma que contarle o un recuerdo que quisiera compartir o simplemente comunicarme con él, le enviaba un mensaje de la misma manera como antes de morir”.

Ella no esperaba que su número fuera reasignado tan rápido y cuando Amber le envió un mensaje por primera vez, Ruth tuvo que salir de donde estaba y buscar un lugar para llorar.

Sin embargo, cuando Ruth publicó el intercambio de mensajes en la red social Reddit, se sorprendió por la gran repercusión que tuvo, con más de 80.000 reacciones positivas y 800 comentarios.

Una mujer se tapa la cara con un teléfono en la mano (imagen ilustrativa)

Getty Images
Para muchas personas, el teléfono es una forma de seguir conectados con los seres queridos que ya no están. (Imagen ilustrativa)

Personas de todo el mundo comentaron que también contactarían con sus seres queridos a través de mensajes de texto, Snapchat, Facebook y otros medios electrónicos.

Camille Sharrow-Blaum de Michigan fue una de las que respondió. Publicó que su amiga Jenny había muerto de cáncer el año pasado a los 27 años, pero ella seguía comunicándose con ella.

Su esposo sigue pagando la cuenta de su teléfono celular para que todos podamos enviarle un mensaje de texto. Lo mantiene cargado en un cajón y nunca mira los mensajes, pero sabe que somos cinco en un chat grupal y no podemos soportar comenzar una nueva vida sin ella”.

Ella le dijo a la BBC que el grupo todavía sentía que Jenny era una parte clave en sus vidas y que querían compartir cosas con ella.

“Sienta bien que nuestras conversaciones continúen con ella en el chat grupal, lo hace sentir como un línea directa con Jenny. Nos ayuda a recordarla, no importa hace cuánto tiempo se haya ido”.

“Pequeñas cosas”

Jaclyn Schwartz de Texas también siguió pagando la línea telefónica de su esposo Jason después de su muerte por insuficiencia orgánica múltiple en 2017.

Le permite enviarle mensajes de texto, ver las imágenes que él tomó y las conversaciones con otras personas.

Hace que parezca que no está tan lejos cuando lo extraño“, describió.

“Usar ese teléfono era una parte tan común de su día… Y cuando pierdes a alguien, las pequeñas cosas pueden desaparecer muy rápido. Cómo olía su cabello o la forma en que caminaba un poco torpe en chancletas o la manera en que me hacía enojar por no eliminar ningún correo electrónico, ni siquiera el correo basura”.

“No quiero perder esas pequeñas cosas. No tengo prisa por apagarlo”, aseguró.

Jaclyn y su esposo fallecido Jason.

Jaclyn Schwartz
Jaclyn Schwartz también le envía mensajes al teléfono de Jason, su esposo fallecido.

Y Jessica Allen, de London, Ontario, escribió a los usuarios de Reddit: “Enterramos a mi hermano con su teléfono, para que pudiéramos enviarle un mensaje de texto. Mis padres lo pagaron durante unos meses y luego dejaron de hacerlo. Finalmente, un año después alguien obtuvo el número”.

Jessica le contó a la BBC que su hermano Brad se suicidó en 2007 cuando tenía 18 años y que había sido importante para la familia mantener esa conexión a través del teléfono. Cuando se reasignó el número, Jessica dijo que fue difícil ya que marcó otra pérdida.

Dar espacio a la muerte

Andrea Warnick es psicoterapeuta en Toronto, Canadá, y se especializa en terapia de duelo.

No le sorprende la necesidad de que las personas se mantengan en contacto con amigos y familiares fallecidos a través de sus teléfonos y redes sociales: “Existe una profunda necesidad humana de mantenerse conectado con los muertos”.

La experta indica que, a lo largo de la historia, era en estos momentos cuando las instituciones religiosas y espirituales intervenían y ofrecían rituales.

“La mayoría de las personas que se involucran en esto no esperan una respuesta. Es solo un medio de comunicación. Muchos de nosotros no tenemos los rituales o tradiciones que solían ser la fuerza guía en estos tiempos“, explicó.

Según Warnick, es perfectamente saludable querer mantenerse en contacto, sin embargo, cuando los números cambian de dueño, existe el riesgo de que sentirlo como una muerte adicional.

Añadió que es importante para los desconsolados dar espacio para la muerte en sus vidas.

Un tablero ouija.

Getty Images
Aquellos que perdieron a un ser querido han recurrido tradicionalmente a la espiritualidad para contactar a los muertos, dice la psicoterapeuta Andrea Warnick.

Ruth reconoció que sintió consuelo por la reacción y que quería conocer a Amber en persona para agradecerle su gesto, especialmente después de descubrir que su esposo jugaba en los mismos círculos de póker que su hermano.

Creo que se suponía que debía obtener ese número. Es más que una coincidencia que me lo dieran. Cuanto más hablamos sobre los mensajes, más nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común”, dijo por su parte Amber.

Y se mostró un poco desconcertada sobre por qué estos mensajes “explotaron” en Reddit al recibir numerosos comentarios.

¿Cuándo es que un ser humano compasivo se convirtió en algo excepcional?“, se preguntó.

“No me costó nada responder. La gente se obsesiona con tratar de decir lo correcto en este tipo de situaciones, pero a veces las personas solo necesitan poder desahogarse o decir lo que necesitan y seguir adelante”, reflexionó.

“No necesitan consejos sobre cómo llorar. Solo necesitan espacio. No se necesita nada para prestarle atención”.


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