Jóvenes indígenas defensores de derechos humanos, una piedra en el zapato del gobierno
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Arturo Pérez / Cuartoscuro.com

Jóvenes indígenas defensores de derechos humanos, una piedra en el zapato del gobierno

Hace 4 años, el Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas tenía presencia en menos de 10 comunidades de Oaxaca. Ahora está en 53 y más comunidades quieren entrar a la organización. “Somos una piedra en el zapato del gobierno, por esto nos ataca”, afirma Marisela García, luego del asesinato de tres de sus compañeros en un ataque armado.
Arturo Pérez / Cuartoscuro.com
Por Orsetta Bellani
22 de febrero, 2018
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Erika Vásquez Valladares estaba descansando en su cuarto cuando por un radio escuchó que una camioneta de su organización, el Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas (CODEDI), había sido atacada por un grupo armado. Empezó a dar vueltas en su cama, pues un presentimiento no la dejaba dormir.

Era la noche del 12 de febrero. Alguien tocó la concha para convocar una reunión y, como las demás personas que se encontraban en el Centro de Capacitación CODEDI, Erika acudió al llamado. Allí les informaron que el coordinador general de la organización, Abraham Ramírez Vásquez, había sobrevivido al ataque junto con Emma Martínez, mientras que habían fallecido Alejandro Antonio Díaz Cruz (41 años), Ignacio Basilio Ventura Martínez (17 años) y el cuñado de Erika, Luis Ángel Martínez (18 años).

“Luis Ángel seguía los talleres de mecánica y balconería. Fue aquí que encontró a mi hermana, fueron novios durante un año antes de casarse”, recuerda Erika. “Ahora ella está muy mal y aún no cree que su marido está muerto. ‘Luis Ángel al rato va a regresar, tengo que esperar’, me dice”.

En este centro autónomo de capacitación para jóvenes indígenas –construido por CODEDI tras recuperar una parte de la ex Finca Alemania, en el Municipio oaxaqueño de Santa María Huatulco– todo el mundo habla en presente cuando recuerda sus tres compañeros asesinados.

“Ignacio no se murió, está aquí con nosotros”, asegura un muchacho que llamaremos Felipe, y que trabajaba con Ignacio en el naranjal. Felipe está dolido: inspira hondo cuando habla de su amigo y, al espirar con la boca, emite un ruido fuerte. Los ojos se le enrojan al recordar que Nacho –al que le decían “el señorón” porque, a pesar de ser joven, era muy trabajador– apoyaba económicamente a su hermanito para que pudiera seguir con sus estudios.

“Nada más quiero saber quién los mató, y sacarme todo este coraje que tengo adentro”, afirma Erika Vásquez Valladares. Pocos días antes de ser asesinado, su cuñado Luis Ángel acarició su panza de 8 meses: “Ojalá que marzo llegue pronto –le dijo– tengo ganas de conocer a tu bebé”.

Luis Ángel Martínez.

Cuando empezaron a rafaguear su camioneta, Abraham Ramírez Vásquez abrió la puerta y se dejó rodar en el suelo. Se escondió en el monte unos minutos, escuchando los disparos, hasta que el carro de los sicarios se fue. Al regresar, descubrió que Emma Martínez había sobrevivido por haber estado escondida durante todo el tiempo de la balacera debajo de los asientos. Alejandro, Ignacio y Luis Ángel estaban sin vida.

El grupo iba de regreso de una reunión en la Secretaría General de Gobierno del Estado de Oaxaca, donde CODEDI había sido citado para hablar de un conflicto poselectoral que surgió en el Municipio de Santiago Xanica.

Después de pasar Miahuatlán, se les emparejó una camioneta Chevrolet verde olivo y empezó a disparar. “Ocuparon R15, unos rifles de alto poder y de uso exclusivo del ejército, esto nos hace pensar que es gente del gobierno. Además, uno de los sicarios llevaba un chaleco antibala del tipo utilizado por la Policía Ministerial”, afirma Abraham Ramírez. Un hombre sentado a su lado añade que son armas tan grandes que no se pueden ocultar, que si viajas por una carretera con ellas tienes que tener protecciones.

Abraham Ramírez enseña una minúscula herida arriba del ojo izquierdo y otra, casi imperceptible, en el vientre. Las únicas consecuencias de un ataque armado que pretendía acabar con su vida. “Salí con vida y con muchas ganas de salir adelante, haremos un trabajo organizativo aún más fuerte en defensa de nuestros pueblos y en defensa de la autonomía y el territorio”, afirma el militante zapoteco, quien estuvo preso durante seis años y tres meses por lo que considera razones políticas

Del ataque CODEDI responsabiliza no sólo al gobierno, que hasta ahora no se ha pronunciado ni presentado algún avance de la investigación, sino también a los grupos que tienen intereses económicos en las regiones donde opera la organización: Valles Centrales, Sierra Sur, Costa e Istmo del Estado de Oaxaca. De acuerdo con los zapotecos, empresas y gobierno siempre caminaron de la mano.

“Por el trabajo organizativo que llevamos en la región y por construir nuestro centro de capacitación, tenemos muy claro que hemos tocado grandes intereses: mineras, hidroeléctricas y empresas turísticas que operan en Huatulco”, explica Abraham Ramírez. “CODEDI lucha también en contra de la construcción de una Zona Económica Especial (ZEE) en Oaxaca, y de los talamontes ligados al crimen organizado que han venido a saquear nuestros bosques”.

A Abraham Ramírez se le ve sereno. No da muestra de nerviosismo o de preocupación. Pero se pone serio y pensativo cuando habla de sus tres compañeros asesinados. “Alejandro Díaz Cruz es cofundador de CODEDI, que creamos en 1998. Le gustaba el teatro, era un compañero de mucho entusiasmo y, junto también con Ignacio Ventura y Luis Ángel Martínez, participó en las brigadas que formó CODEDI tras el sismo de septiembre. Un día Alejandro me dijo: contigo hasta la muerte, al precio que sea”, recuerda Abraham Ramírez, quien recibía amenazas desde hace mucho tiempo.

Alejandro Antonio Díaz Cruz

Fredy García manejaba nervioso en la carretera de terracería, llena de polvo y curvas, que lleva al Centro de Capacitación CODEDI. Era casi la medianoche del 12 de febrero y, poco antes, había recibido una llamada.

–Atacaron a los compas, hay tres muertos.

Fredy no sabía quiénes eran los muertos, ni cómo estaban las demás personas que viajaban en la camioneta. Estaba preocupado. Llegando a la ex Finca Alemania encontró a sus compañeros en alerta, que organizaban turnos de guardia.

Fredy García conformaba el grupo de integrantes de CODEDI que el 19 de abril de 2013 recuperó más de 300 hectáreas de tierra de la finca, tras un acuerdo con el dueño que la tenía improductiva desde hacía mucho tiempo.

“En principio nos instalamos donde está la capillita y armamos unas pequeñas láminas para construir nuestro campamento. Todo era matorrales, caminabas por un lado y veías monte, por el otro igual. Nadie en este momento pensaba que en tan poco tiempo se iba a instalar un proyecto tan grande”, afirma el joven.

Hoy en día, el Centro de Capacitación CODEDI contempla más de 18 talleres –desde panadería hasta corte y confección– y varios proyectos productivos como un criadero de cerdos y de pollos, donde gracias a tres incubadoras se crían unos 900 pollitos al mes, que se reparten entre las comunidades de la organización. Sus instalaciones han sido construidas a través del tequio de los integrantes de la organización, y con los ladrillos que allí mismo se producen.

En el Centro de Capacitación CODEDI existen también escuelas autónomas de cuatro grados de estudio, desde preescolar hasta bachillerato, y el gran sueño de la organización es fundar la Universidad de la Sierra Sur, donde puedan estudiar jóvenes de bajo recursos.

“Hace menos de 4 años, cuando se hizo la toma, CODEDI tenía presencia en menos de 10 comunidades, ahora estamos en 53. Justo en estas semanas nos estamos reuniendo con más comunidades que quieren entrar a la organización”, afirma Marisela García Echevarría. “Somos una piedra en el zapato del gobierno, por esto nos ataca”.

Ignacio Basilio Ventura Martínez

Un hombre hunde su cara en una concha de mar, de la que se desprende un sonido largo y grave. Los muchachos interrumpen su partido y la gente poco a poco se acerca a la cancha de basket del Centro de Capacitación CODEDI, donde Ignacio Ventura jugaba cada tarde con sus compañeros, hasta el día anterior a su asesinato.

Todos se sientan en el suelo, formando un circulo. Una niña hace marometas en su centro, otras corren de un lado al otro. Los jóvenes del Centro de Capacitación hablan uno a uno, buscando palabras para darse ánimo. Hoy reciben la visita de algunos militantes del Nodo Solidale, un grupo que hace parte de la plataforma internacionalista PIRATA, y que vino para solidalizarse con la organización.

Alguien cuenta que una comisión saldrá el día siguiente para Oaxaca de Juárez, donde se instalará un plantón en el zócalo para exigir justicia. Durante nueve días, CODEDI y los demás integrantes del Consejo de Organizaciones Oaxaqueñas Autónomas (COOA) velarán tres cruces que llevan los nombres de sus compañeros caídos.

“Esta noche aquí en el Centro vamos a seguir con los turnos de vigilancia para cuidarnos, pero no tengan miedo. Aquí no nos van a golpear porque estamos unidos, estamos organizados”, dice Fredy García.

“Por esto a los compañeros los atacaron cuando estaban lejos de acá. Nuestros enemigos -sentencia- saben que aquí no pueden”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Cómo persuadir a quienes dudan de las vacunas contra COVID

Catalogar a quienes dudan de si vacunarse o no de ignorantes o egoísta es demasiado simplista y no ayuda a que cambien su posición. Te explicamos a qué debes estar atento si quieres establecer un diálogo con alguien que no está convencido.
29 de julio, 2021
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Las redes sociales están plagadas de publicaciones que desacreditan a quienes dudan sobre si ponerse o no la vacuna contra la covid-19, pero estas reacciones a un tema por demás complejo están haciendo más daño que bien.

No debería haber ninguna duda al respecto: las vacunas contra la covid-19 están salvando vidas.

Tomemos como ejemplo algunas estadísticas recientes de Reino Unido.

En un estudio que siguió a más de 200.000 personas, casi todos los participantes habían desarrollado anticuerpos contra el virus dentro de las dos semanas posteriores a su segunda dosis.

Y a pesar de las preocupaciones iniciales de que las vacunas actuales puedan ser menos efectivas contra la variante delta, análisis sugieren que tanto la AstraZeneca como la Pfizer-BioNTech reducen las tasas de hospitalización en un 92-96%.

Como han repetido muchos profesionales de la salud, los riesgos de efectos secundarios graves de una vacuna son mínimos en comparación con el riesgo de la enfermedad en sí.

Aún así, un número considerable de personas sigue mostrándose reacia a aplicarse la vacuna. Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional, esta cifra oscila entre el 10% y el 20% de las personas en Reino Unido, a alrededor del 50% en Japón y el 60% en Francia.

El resultado se está convirtiendo en una especie de guerra cultural en las redes sociales, y muchos comentaristas afirman que los que dudan de la vacuna son simplemente ignorantes o egoístas.

Pero los psicólogos que se especializan en la toma de decisiones médicas argumentan que estas elecciones son con frecuencia el resultado de muchos factores complicados que deben abordarse con sensibilidad, si queremos tener alguna esperanza de alcanzar inmunidad a nivel de la población.

Cuestión de indecisión

Primero, hagamos algunas distinciones.

Protesta antivacunas en Madrid, España.

Getty Images
Protesta antivacunas en Madrid, España.

Si bien es tentador suponer que cualquiera que rechace una vacuna tiene las mismas creencias, los temores de la mayoría de las personas que dudan de las vacunas no deben confundirse con las extrañas teorías de los antivacunas acérrimos.

“Son muy vocales y tienen una fuerte presencia fuera y dentro de internet”, dice Mohammad Razai, del Instituto de Investigación de Salud de la Población St George’s, de la Universidad de Londres, quien ha escrito sobre los diversos factores psicológicos y sociales que pueden influir en la toma de decisión de las personas sobre las vacunas.

“Pero son una minoría muy pequeña”.

La gran mayoría de quienes dudan de las vacunas no tienen una agenda política y no están comprometidas con una causa anticientífica: simplemente están indecisas.

La buena noticia es que muchas personas que inicialmente dudaban están cambiando de opinión.

“Pero incluso un retraso se considera una amenaza para la salud, porque las infecciones virales se propagan muy rápidamente”, dice Razai.

Esto habría sido problemático si todavía estuviéramos lidiando con las variantes más antiguas del virus, pero la mayor transmisibilidad de la nueva variante delta ha aumentado la urgencia de llegar a la mayor cantidad de personas lo más rápido posible.

Las 5 C

Afortunadamente, los científicos comenzaron a estudiar la vacilación respecto a las vacunas mucho antes de que se identificara por primera vez el SARS-Cov-2 en Wuhan en diciembre de 2019, y han explorado varios modelos que intentan capturar las diferencias en el comportamiento de la gente respecto a la salud.

Vacunas

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Uno de los más prometedores es el conocido como modelo de las 5C, que considera los siguientes factores psicológicos:

Confianza: la confianza de la persona en la eficacia y seguridad de las vacunas, los servicios de salud que las ofrecen y los responsables políticos que deciden su implementación.

Complacencia: si la persona considera que la enfermedad en sí misma es un riesgo grave para su salud.

Cálculo: la participación del individuo en una búsqueda extensa de información para sopesar los costos y los beneficios.

Conveniencia: qué tan fácil es para la persona en cuestión acceder a la vacuna.

Responsabilidad colectiva (que en inglés sería collective responsability, por eso es parte de las 5 C): la voluntad de proteger a los demás de la infección mediante la propia vacunación.

En 2018, Cornelia Betsch de la Universidad de Erfurt, en Alemania, y sus colegas pidieron a los participantes que calificaran una serie de declaraciones que medían cada una de las 5 C, y luego compararon los resultados con su aceptación de los procedimientos relevantes, como la vacuna contra la influenza o el VPH (virus del papiloma humano).

Efectivamente, descubrieron que las 5 C podían explicar la gran variedad en las decisiones de la gente y superaron constantemente a muchos otros predictores potenciales, como los cuestionarios que se centraban más exclusivamente en temas de confianza sin considerar los otros factores.

En una investigación aún no publicada, Betsch utilizó el modelo para predecir la aceptación de las vacunas contra la covid-19, y sus resultados hasta ahora sugieren que el modelo de las 5 C puede explicar en una gran medida la variación en las decisiones de las personas.

Habrá otros factores contribuyentes, por supuesto. Un estudio reciente de la Universidad de Oxford sugiere que el miedo a las agujas es una barrera importante para alrededor del 10% de la población.

Pero el enfoque de las 5 C ciertamente parece captar las razones más comunes de las dudas sobre las vacunas.

Sesgo de confirmación

Jessica Saleska, de la Universidad de California, Los Ángeles, señala que los seres humanos tenemos dos tendencias aparentemente contradictorias: un “sesgo de negatividad” y un “sesgo de optimismo” que pueden inclinar la balanza en las valoraciones de la gente sobre los riesgos y beneficios.

El sesgo de negatividad se refiere a la forma en que uno evalúa los eventos que escapan a su control. “Cuando te presentan información negativa, eso tiende a quedarse en su mente”, dice Saleska.

El sesgo de optimismo, por el contrario, se refiere a tus creencias sobre ti mismo, como por ejemplo creer que estás más en forma y más saludable que la persona promedio.

Vacuna contra la covid-19

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Las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Estos sesgos pueden funcionar de forma independiente, lo que significa que puedes concentrarte en los peligrosos efectos secundarios de las vacunas y, al mismo tiempo, creer que es menos probable que padezcas la enfermedad, una combinación que reduciría la confianza y aumentaría la complacencia.

Luego está el famoso sesgo de confirmación, que también puede distorsionar las percepciones de la gente sobre los riesgos del virus a través de la disponibilidad de información errónea de fuentes dudosas que exageran los riesgos de las vacunas.

Esta confianza en recursos engañosos significa que las personas que obtienen un puntaje alto en la medida de “cálculo” de la escala de las 5 C (las personas que buscan datos activamente) suelen ser más reacias a las vacunas que las personas que obtienen un puntaje más bajo.

“Si ya crees que la vacunación podría ser peligrosa, entonces buscas (en internet) escribiendo ‘¿es peligrosa esta vacuna?’. Por eso todo lo que vas a encontrar es información que confirma tu opinión anterior”, dice Betsch.

Contexto

Recuerda que estas tendencias psicológicas son extremadamente comunes. Incluso si has aceptado la vacuna, probablemente hayan influido en tu propia toma de decisiones en muchas áreas de la vida.

Ignorarlas, y asumir que quienes tienen dudas sobre la vacuna son de alguna manera deliberadamente ignorantes, es en sí una postura tonta.

Tampoco debemos olvidar los muchos factores sociales que pueden influir en la decisión de la gente: el factor “limitaciones / conveniencia” de las 5 C.

En pocas palabras, la percepción de que una vacuna es de difícil acceso solo desanimará a las personas que ya son reacias.

Cuando hablamos, Betsch sugirió que esto podría haber frenado la aceptación de la vacuna en Alemania, que tiene un sistema muy complicado para identificar quién es elegible en qué momento para recibir la vacuna.

Vacuna

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Para algunos, el miedo a las agujas en un factor que pesa a la hora de tomar una decisión.

La gente respondería mucho más rápido, dice, si recibieran notificaciones automáticas.

Razai está de acuerdo en que debemos considerar la cuestión de la conveniencia, particularmente para aquellos en las comunidades más pobres que pueden tener dificultadas por los gastos y el tiempo que lleva el viaje a un centro de vacunación.

“Viajar hacia y desde allí puede ser un gran problema para la mayoría de las personas que reciben un salario mínimo o prestaciones por desempleo”, señala.

Es por eso que a menudo es mejor que las vacunas se administren en los centros comunitarios locales.

“Creo que ha habido evidencia anecdótica de que ha tenido más éxito en lugares de culto, mezquitas, e iglesias”.

Finalmente, debemos ser conscientes del contexto en que la gente toma decisiones, dice, como el racismo estructural que podría haber llevado a ciertos grupos étnicos a tener una menor confianza general en las autoridades médicas.

Es fácil descartar las decisiones de otra persona si no comprendes los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana.

Desconfianza

No existe una solución fácil, pero las autoridades sanitarias pueden seguir proporcionando información precisa y fácil de digerir para abordar las principales preocupaciones.

Según un informe reciente del Instituto de Innovación en Salud Global (IGHI, por sus siglas en inglés) del Imperial College de Londres, las principales barreras siguen siendo las preocupaciones de los pacientes sobre los efectos secundarios y los temores de que las vacunas no se hayan probado adecuadamente.

Gráfico

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Al considerar estos diferentes factores y las formas en que pueden estar influyendo en el comportamiento de las personas, también es útil examinar los diversos sesgos cognitivos que se sabe que influyen en nuestras percepciones.

Considera las dos primeras C: la confianza en la vacuna, la complacencia sobre los peligros de la enfermedad en sí.

Para la primera, los gráficos que muestran los riesgos relativos de las vacunas, en comparación con la enfermedad real, pueden proporcionar algo de contexto.

Para este última, Razai sugiere que necesitamos más educación sobre la historia del desarrollo de las vacunas.

El uso de ARNm en vacunas se ha estudiado durante décadas, por ejemplo, con largos ensayos que prueban su seguridad.

Esto significó que la técnica podría adaptarse rápidamente para la pandemia.

“Ninguna de las tecnologías que se han utilizado sería de ninguna manera dañina, porque hemos utilizado estas tecnologías en otras áreas de la atención médica y la investigación”, explica Razai.

Diálogo abierto

Sarah Jones, investigadora de doctorado que codirigió el informe IGHI, sugiere que será necesario un enfoque específico.

“Yo instaría a los gobiernos a que dejen de pensar que pueden llegar a la gran cantidad de nichos que existen con un mensaje de vacuna para el mercado masivo y que trabajen de manera más creativa con muchos socios de comunicación eficaces”, dice.

Eso podría implicar colaboraciones más estrechas con los modelos influyentes dentro de cada comunidad, dice, quienes pueden proporcionar “información consistente y precisa” sobre los riesgos y beneficios de las vacunas.

Conversación.

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Es importante establecer un diálogo para intercambiar opiniones.

Independientemente de cómo elijan divulgar la información, los servicios de salud deben dejar en claro que están participando en un diálogo abierto, dice Razai, en lugar de simplemente descartarlos.

“Tenemos que escuchar las preocupaciones de la gente, reconocerlas y darles información para que puedan tomar una decisión informada”.

Saleska está de acuerdo en que es esencial entablar una conversación bidireccional, y eso es algo que todos podríamos aprender al discutir estos temas con nuestros amigos y familiares.

“Ser respetuoso y reconocer sus preocupaciones. Creo que en realidad esto podría ser más importante que simplemente hablar de los hechos o las estadísticas”, indica.

“Muchas veces, se trata más de la conexión personal que de la información real que proporcionas”.

* Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

* David Robson es autor de The Intelligence Trap: Why Smart People Do Dumb Things (La trampa de la inteligencia: por qué la gente inteligente hace cosas tontas”). Su próximo libro The Expectation Effect: Transform Your Health, Fitness, Productivity, Happiness and Ageing será publicado en 2022.


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