No salvaron a mi esposa y además perdí a mi hija: denuncian muerte materna en el IMSS por ignorar protocolos
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No salvaron a mi esposa y además perdí a mi hija: denuncian muerte materna en el IMSS por ignorar protocolos

Haide murió por una neumonía mal atendida en el Hospital La Raza luego que los médicos priorizaran los 5 meses de embarazo sobre su salud, de acuerdo con un reporte de GIRE. Su esposo lleva tres años reclamando justicia.
Especial
Por César Reveles
14 de febrero, 2018
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El 19 de octubre de 2014, Haide Noemí León Paz perdió la vida en el Centro Médico Nacional La Raza a consecuencia de una fibrosis pulmonar. El tratamiento médico se enfocó en atender su embarazo de 5 meses en lugar de priorizar su salud, contraviniendo los protocolos médicos establecidos, de acuerdo con la denuncia realizada por su esposo, Abisai Villalobos Martínez, y el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE).

El reporte de GIRE sobre el caso advierte que los médicos no interrumpieron el embarazo como debió proceder ante la gravedad del estado de salud que presentaba Haide, de 26 años. Después de ser llevada a dos hospitales, ambos del IMSS, Haide murió en el Centro Médico Nacional La Raza tras sufrir al menos cuatro infartos luego de varias horas perdidas tras su ingreso al área de urgencias.

“Consideramos el caso de Haide como una muerte materna porque la atención médica que recibió durante el embarazo no fue la adecuada y al llegar al hospital de La Raza tampoco se siguieron los protocolos indicados”, afirma GIRE.

La mortalidad materna se define como la muerte de la mujer durante el embarazo, el parto o los 42 días posteriores al parto, por cualquier causa relacionada o agravada por el embarazo, parto o puerperio, o su manejo.

Los hechos

“El 12 de octubre de 2014 llevamos a Haide a la clínica 40 del IMSS -ubicada en Azcapotzalco- porque ya que tenía los labios morados y el médico familiar solo le recetaba Ambroxol para tratar el malestar”, recuerda Abisai.

Al empeorar, Haide fue trasladada por sus familiares al Hospital de Gineco-Pediatría 3-A, donde después de realizarle algunos estudios detectaron que el problema en sus pulmones era grave. En dicho nosocomio argumentaron que no contaban con el equipo médico necesario para atenderla y la trasladaron de nueva cuenta el 16 de octubre, ahora al Centro Médico Nacional La Raza.

Ya habían transcurrido cinco días desde que Haide presentó los primeros síntomas hasta su traslado al hospital de La Raza, tiempo en el que únicamente recibió medicamentos que calmaban los dolores y estuvo conectada a un tanque de oxígeno, de acuerdo con el testimonio de su esposo.

Haide arribó al área de urgencias del Hospital La Raza alrededor de las 7:30 de la noche del 16 de octubre, pero al no contar con neumólogos disponibles en ese momento “la mantuvieron horas en una camilla y solo con un tanque de oxígeno”. A las 2 de la mañana fue ingresada e internada en terapia intensiva ante la gravedad de su estado. A las 4 de la mañana fue valorada por los neumólogos y un día después fue intervenida para colocarle un pulmón artificial ante el empeoramiento de su situación.

En todo ese tiempo Abisai preguntó reiteradamente a los médicos si el embarazo no impedía que Haide recibiera un tratamiento más fuerte que la ayudara a mejorar, a lo que los especialistas siempre contestaron que no había problema, pues eran procesos totalmente distintos.

“Preguntaba si la bebé estaba bien e incluso les dije que si tenían que interrumpir el embarazo para que Haide mejorara, yo lo autorizaba, pero los médicos siempre me dijeron que la bebé estaba bien y que el tratamiento que recibía mi esposa no se veía afectado por el embarazo”, cuenta Abisai.

La operación para colocar el pulmón artificial se realizó el 18 de octubre. Haide sobrevivió a pesar de sufrir tres paros cardiacos durante la intervención. Pero al salir del quirófano su salud se debilitó aún más y sus esperanzas de vida se redujeron hasta llegar al 5 %. Finalmente falleció un día después tras presentar otro paro respiratorio.

El último reporte médico señala que Haide murió por “fibrosis pulmonar derivada de una neumonía atípica”.

Tras una segunda opinión médica del caso, GIRE demostró que el tratamiento médico para salvar la vida de Haide “se limitó debido al embarazo y no se administraron medicamentos que podrían haber brindado a la paciente una mejoría, además de que el beneficio para la madre era mayor, ya que se trataba de un embarazo de 24 semanas de Gestación considerado inmaduro y no viable”.

Animal Político solicitó al IMSS su postura respecto al caso, sin que hubiera una respuesta.

De acuerdo con un informe emitido por el Observatorio de Muertes Maternas, basado en información de la Dirección General de Epidemiología (DGE), durante 2017 en México fallecieron 722 mujeres a consecuencia de muerte materna. Los estados con más casos fueron: Estado de México (81), Chiapas (68), Veracruz (44), Ciudad de México (41) y Guanajuato (39).

Las principales causas de defunción son hemorragia obstétrica (24 %); enfermedad hipertensiva, edema, parto y puerperio (21.9 %), y aborto (7.1 %).

“Es lamentable que las cifras oficiales muestren un número tan bajo de casos, pues evidente que existen muchos más que no son reportados o tipificados como muertes maternas, como el de mi esposa que ocurrió en 2014 y a la fecha no es aceptado, en este caso por el IMSS”, comenta Abisai.

El calvario continúa

Aquel 19 de octubre de 2014 Abisai jamás imaginó que, lejos de ser el fin, apenas era el inicio de un doloroso proceso.

“Cuando firmé las hojas para autorizar una autopsia total al cuerpo de mi esposa ellos no me explicaron el proceso que seguirían. Horas después me entregaron el cadáver y pregunté si la bebé había sido extraída y me dijeron que no, que seguía dentro del cuerpo de Haide”.

Creyendo esto se hicieron los servicios funerarios de la joven mujer de 26 años, pero un mes después Abisai recibió inesperadamente una llamada del personal de patología de La Raza, “para informarme que aún tenían el cuerpo mi hija, me preguntaron que si iría por ella o la desechaban”.

Indignado, Abisai buscó asesoría con GIRE. “Después intervino también la CNDH, se llevó a cabo una investigación y pude recoger el cuerpo de mi hija hasta un año y medio después. Para mí esto fue muy difícil porque cuando por fin superaba la muerte de mi esposa tuve que velar a mi hija y volví a recordar todo, fue un trauma muy grande”, recuerda con voz entrecortada.

Sin embargo, la CNDH emitió una resolución posterior en la cual se informaba que los médicos habían hecho “todo lo posible” por salvar la vida de Haide desde que llegó al Centro Médico La Raza, por lo que no encontraban ninguna violación a los derechos humanos.

“Únicamente el IMSS aceptó el error de no haberme informado que habían extraído a mi hija y pidieron una disculpa. También iniciaron, a petición de la CNDH, una investigación interna para averiguar el por qué se me había dado esa información y castigar a los responsables”.

Con asesoría de GIRE, Abisai solicitó a la CNDH reabrir el caso en 2015, bajo el argumento de que los médicos encargados del caso en La Raza priorizaron el embarazo sobre la vida de Haide, además de exigir la reparación total del daño psicológico causado durante estos tres años.

El caso continúa abierto bajo el número de queja CNDH/1/2015/9131/Q.

Abisai ahora se encuentra a la espera de la próxima reunión con la CNDH para conocer la postura del IMSS. “Sé que mi esposa y mi hija ya no regresarán, pero lo único que espero es justicia. He sufrido mucho por los errores cometidos en La Raza y nadie ha respondido por eso. Ha sido un camino difícil, pero no dejaré de luchar hasta que se haga justicia”, finaliza.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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3 razones por las que es tan importante beber agua (incluso si no tenemos sed)

La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas. Dos científicas españolas comparten consejos prácticos para convertir al agua en una de las mejores aliadas de la salud.
10 de julio, 2021
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Buscamos esperanzados agua más allá de nuestro planeta como la única posibilidad de que haya vida. Sin embargo, aquí, en la Tierra, apenas le prestamos atención.

A pesar de que nos va la vida en ello, el agua es el nutriente olvidado en la investigación científica.

Las evidencias para determinar las recomendaciones de ingesta de agua en relación con sus efectos sobre la salud son escasas. Incluso algunas guías alimentarias ni la mencionan.

El problema radica en que faltan estudios de largo alcance y con un gran número de participantes.

Solo de esta forma se pueden determinar cómo nos afectan grados de deshidratación pequeños, que son los que realmente se dan en el día a día en personas sanas.

En este artículo pretendemos dar una visión de conjunto para entender por qué es tan importante mantener un buen estado de hidratación y cómo hacerlo.

En constante equilibrio

Mantener el balance de agua en nuestro cuerpo es fundamental para nuestra supervivencia.

Por esta razón, tenemos un sistema muy fino que mantiene sus niveles dentro de un rango estrecho, a pesar de la gran variabilidad en la ingesta de agua.

Cuando bebemos poca agua, se ponen en marcha dos mecanismos. Uno de ellos tiene como finalidad disminuir la pérdida de agua a través de la orina. El otro es el mecanismo que dispara la sed.

Por estas razones, en condiciones fisiológicas la acumulación de líquidos no puede ser la razón principal para el exceso de peso corporal (sobrepeso u obesidad).

Si sospechamos que retenemos líquidos, debemos acudir al médico.

Por otro lado, resulta muy difícil beber tanta agua como para que tenga efectos negativos.

Esto es así, principalmente, porque el riñón tiene una alta capacidad para eliminar el exceso en la orina (0.7-1 litro/hora).

Deshidratados enfermamos más

Estudios científicos apuntan a una asociación directa entre el grado de hidratación y ciertas enfermedades. Concretamente, la deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

Sin embargo, en muchos casos las evidencias son escasas o inconsistentes como para sacar conclusiones claras.

Estudios observacionales relacionan un consumo habitualmente bajo de agua con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro.

De la misma forma, una ingesta baja de fluidos también es un factor de riesgo para la formación de piedras en el riñón.

Manos bajo un chorro de agua

Getty Images
La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

A esto se le suma que en 2016 se realizó un gran estudio con una muestra representativa de la población de EE.UU.

Los resultados mostraron mayor índice de obesidad en personas que no tenían una buena hidratación. Además, el índice de masa corporal también fue más elevado.

Por otro lado, estudios de diversa índole apuntan a una interacción directa entre una ingesta pobre de agua y problemas metabólicos.

Además, la pérdida de agua corporal durante el ejercicio parece afectar negativamente al rendimiento físico.

El cerebro tampoco sale ileso cuando ingerimos menos líquido del debido. Una revisión publicada en 2015 encontró que, según los 21 estudios analizados, la deshidratación está asociada con personas menos alerta y más fatigadas.

En cuanto a la capacidad cognitiva, son necesarios estudios con mayor número de personas para poder obtener evidencias convincentes.

Cómo mantener una buena hidratación

Estudios en España y en varios países de Iberoamérica muestran que, en general, la población no alcanza la ingesta de agua recomendada. Por lo tanto, es necesaria una mayor concienciación sobre la necesidad de beber más agua.

La mejor forma es beber cuando tenemos sed.

Parece obvio, pero muchas personas no sienten sed, no le prestan atención o incluso puede que no la reconozcan.

Por eso es fundamental adquirir un buen hábito de hidratación desde pequeños e insistir mucho a las personas mayores.

Frutas

Getty Images
Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las diversas instituciones nos recomiendan tomar 2-3 litros de agua al día. Esta cantidad debe aumentar en verano o si realizamos ejercicio físico.

Hay que beber agua, no hay otra alternativa. Es preferible hacerlo en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer la absorción del agua.

Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las bebidas azucaradas no son una opción por su alto contenido en azúcares libres. Estos están relacionados con mala calidad de la dieta, obesidad y riesgo de contraer enfermedades no transmisibles.

Las bebidas con edulcorantes tampoco son recomendables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que los productos con edulcorantes no son saludables. Consideran que “el consumo habitual de alimentos de sabor dulce (con o sin azúcar) promueve la ingesta de alimentos y bebidas dulces, incluso los que contienen azúcar”.

A modo de conclusión

Es cierta la manifiesta falta de estudios que conduzcan a la determinación clara de las recomendaciones de consumo de agua. Hay que reconocer que esto genera dudas y las tentaciones obvias de buscar en internet.

Pero, si los expertos reconocen que faltan evidencias, ¿podemos fiarnos de las afirmaciones o controversias fomentadas por empresas embotelladoras, influencers y opinantes de todo tipo?

Mujer bebiendo agua de un vaso

Getty Images
Es preferible beber agua en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer su absorción.

Estas humildes autoras se declaran incompetentes para poner en jaque a las instituciones que, con más o menos evidencias, aportan su opinión crítica y fundada.

Por lo tanto, convirtamos el agua en nuestro compañero más fiel este verano. Levantemos el codo con la convicción de que, si bien puede no parecernos un manjar para nuestro paladar, sin agua, no hay vida.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Ana Belén Ropero Lara es profesora titular de nutrición y bromatología y Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición en el Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández. Marta Beltrá García-Calvo es profesora de nutrición y bromatología, Universidad Miguel Hernández


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