Caso por caso, la forma en que la policía de Javier Duarte desapareció a 15 jóvenes (segunda parte)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Caso por caso, la forma en que la policía de Javier Duarte desapareció a 15 jóvenes (segunda parte)

Los casos que se relatan ahora fueron cometidos en menos de un mes, entre mayo y junio de 2013. Entre las víctimas hay tres menores de edad.
15 de febrero, 2018
Comparte

Una tarde de mayo del 2013, la policía estatal de Veracruz desplegó a un grupo de 14 elementos fuertemente armados del grupo especial Fuerza de Reacción. ¿Su misión? Detener a una estudiante de bachillerato de 17 años de edad, quien se encontraba afuera de su escuela, sin cometer delito alguno. Nunca más se volvió a saber de ella.

Dos semanas después, el mismo grupo armado detuvo a otros dos menores de edad, ella de 17 años de edad y él de 16. Los policías los llevaron a un camino de terracería donde se turnaron —según las investigaciones del caso— para abusar sexualmente de la joven dentro de una patrulla. Después los menores fueron entregados a otro grupo policial llamado Fuerza Especial. Desde ese día su paradero es desconocido.

Esta es la segunda entrega del recuento que hace Animal Político sobre cómo la policía estatal de Veracruz, en el sexenio de Javier Duarte, presuntamente desapareció a por lo menos 15 jóvenes en apenas seis meses de 2013. Todas las víctimas fueron detenidas sin haber cometido delito alguno, con el único argumento de tener una “actitud sospechosa”.

No sólo eso. En los informes de las detenciones, que forman parte de las pruebas que la Fiscalía de Veracruz tiene para vincular a los policías estatales, los agentes argumentaban, sin pruebas de por medio, que los detenidos tenían un presunto nexo criminal y los detenían.

Este 14 de febrero, un juez del estado de Veracruz determinó que los 82 datos de prueba de la Fiscalía de Veracruz (entre los que hay confesiones de varios uniformados de la corporación) eran suficientes para vincular a proceso penal a todos los exelementos y elementos detenidos de la policía estatal, por el delito de desaparición forzada, entre ellos, al exsecretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita.

A continuación se describen los casos ocurridos en menos de un mes: entre el 16 de mayo y el 13 de junio de 2013.  Las desapariciones previas presuntamente cometidas por la policía (entre abril y mayo) se pueden consultar en la primera parte de este recuento caso por caso publicado aquí.

Víctima: Uriel Hernández Vega

Edad al momento de su desaparición: 18 años de edad

Uriel fue detenido minutos después del mediodía del 16 de mayo de 2013 tras ser interceptado por 13 policías estatales de la Fuerza de Reacción (un grupo especial de la policía de Veracruz al mando de Bermúdez Zurita) quienes viajaban a bordo de tres patrullas. Esto ocurrió sobre la carretera que conecta el municipio de Banderilla con Jilotepec, y que colinda con Xalapa.

¿El argumento para detenerlo? Que se encontraba haciendo una llamada con su celular “de forma sospechosa”. El detenido fue trasladado a un camino de terracería en la zona conocida como El Palenque donde supuestamente confesó que colaboraba con un grupo delictivo.

El comandante Silviano Martínez Rivera, que encabezaba el grupo que efectuó la detención y elaboró una tarjeta informativa dirigida a sus superiores, recibió la instrucción de entregar a Uriel en el “lugar correspondiente”.

Dos horas después de su captura, Uriel fue llevado ante un mando conocido con el indicativo “Cáncer” de la Fuerza Especial, otro grupo especial de la policía de Veracruz compuesto en su mayoría por exmilitares. Desde ese momento está desaparecido.

De la detención del joven nunca se notificó al Ministerio Público ni a juez alguno. Tampoco se elaboró el Informe Policial Homologado.

Los familiares de Uriel Hernández denunciaron los hechos y se inició la carpeta de investigación UIPJ/DXI/2°/180/2013 en la entonces Procuraduría del Estado. En octubre de ese mismo año la agente del Ministerio Púbico encargada del caso preguntó oficialmente a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz si tenían registro de la detención de la víctima. La dependencia nunca dio respuesta positiva.

Lo anterior demuestra, según la Fiscalía del Estado, que las tarjetas informativas que se elaboraban de las detenciones ilegales eran solo para informar a sus superiores, pero deliberadamente se le ocultaron a otras autoridades para encubrir los hechos.

Víctima: Bibiana Hernández Moguel

Edad al momento de su desaparición: 17 años

Bibiana, una estudiante de nivel bachillerato, fue detenida por un grupo de 14 policías estatales de la Fuerza de Reacción mientras se encontraba sentada afuera de la escuela donde estudiaba en el municipio de Banderilla. Esto ocurrió a las 3:30 de la tarde del 30 de mayo de 2013.

Al mando del grupo, que se desplazaba en tres patrullas, iba el comandante Manuel Alejandro Trujillo Rivera.

En la tarjeta interna de los policías se refiere que la menor de edad fue detenida por presentar una “actitud sospechosa”, y tras una revisión de su teléfono celular, se indicó que había información “comprometedora” como llamadas y mensajes. La tarjeta aseguraba que ella reconocía colaborar con los Zetas.

Tras su detención, Bibiana fue llevada a unos cañales ubicados en la localidad de Alborada, municipio de Emiliano Zapata, donde fue golpeada e interrogada. Posteriormente la trasladaron bajo el puente de las Trancas donde fue entregada a otros policías aproximadamente a las 4 de la tarde del 31 de mayo.

Nunca más se volvió a saber de Bibiana. De su detención no se notificó al Ministerio Público ni a juez alguno. Tampoco se elaboró el Informe Policial Homologado. Sus familiares preguntaron varias veces a distintos grupos de la policía de Veracruz sobre la detención, pero la corporación siempre lo negó.

Víctima: Antonio Morales Marín

Edad al momento de su desaparición: 22 años

Fue detenido a las 6:30 de la tarde del 1 de junio de 2013. Al igual que en otros casos esto ocurrió sobre la avenida Xalapa en el exterior del edificio de la Secretaria de Finanzas y Planeación del Gobierno de Veracruz. La captura estuvo a cargo de un grupo de policías de la Fuerza de Reacción al mando del comandante Trujillo Rivera.

En la tarjeta interna se indicó que el joven tenía una “actitud sospechosa” y que por ello se le detuvo. En este caso los agentes ni siquiera le encontraron un teléfono celular, solo un cargador. Aun así fue interrogado y entregado al comandante José López Cervantes con indicativo “Black” de la Fuerza Especial. Desde ese día el joven está desaparecido.

De esta detención no existe registro legal ni se dio aviso nunca al Ministerio Público o al Poder Judicial.

Víctimas: Héctor Campos Cornelio y Cecilia de la Cruz Luján

Edad al momento de su desaparición: 16 y 17 años respectivamente

Con el mismo modo de operar, Héctor y Cecilia fueron detenidos el 13 de junio cerca de la 1:00 de la tarde, sobre la carretera Banderilla – Jilotepec a la altura de una gasolinera. Los dos menores fueron interceptados por 13 elementos de la Fuerza de Reacción al mando del comandante Trujillo Rivera.

El argumento de la detención fue (nuevamente) una “actitud sospechosa” con la que Héctor y Cecilia vieron las tres patrullas en las que viajaban los policías estatales al pasar por la zona. Como era habitual en estos casos, no hubo orden de presentación o de aprehensión en contra de las víctimas, ni se estaba cometiendo delito alguno en flagrancia.

Según la tarjeta interna con la que el comandante informó del caso al secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, al revisarles una mochila a los jóvenes se les habrían encontrado 300 gramos de mariguana.

Los menores fueron trasladados primero a la zona conocida como Sumidero, donde Cecilia fue ingresada a una patrulla en la que, según la imputación de la Fiscalía estatal, varios elementos abusaron sexualmente de ella. El vehículo fue cubierto con un impermeable para que no se apreciara desde la distancia lo ocurrido.

Después, a las 3:30 de la tarde los menores fueron llevados a la Academia de Policía del Lencero donde quedaron en manos de integrantes de la Fuerza Especial y no se volvió a saber más de ellos. Nunca regresaron a casa.

De la detención de Héctor y Cecilia no hay registro legal ni se notificó al Ministerio Público ni a juez alguno. Sus familiares también preguntaron en distintos cuarteles de policía, pero en todos les negaron que eso hubiera ocurrido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El inquietante aumento de los suicidios entre las mujeres en Japón durante la pandemia

Los efectos económicos y sociales de la pandemia y una conducta de imitación por casos de suicidio entre celebridades están impulsando este "impactante" fenómeno en el país asiático.
23 de febrero, 2021
Comparte

Japón informa de los suicidios con mayor rapidez y precisión que cualquier otro país del mundo. A diferencia de la mayoría de los países, se recopilan las cifras al final de cada mes.

Durante la pandemia de covid-19 los números han contado una historia inquietante.

En 2020, las tasas de suicidio en Japón subieron por primera vez en 11 años. Lo más sorprendente es que, mientras los suicidios masculinos descendieron ligeramente, las tasas entre las mujeres se dispararon casi un 15%.

Solo en octubre, la tasa de suicidios femeninos en el país dio un salto de más del 70%, en comparación con el mismo mes del año anterior.

¿Qué está ocurriendo? ¿Y por qué la pandemia parece estar afectando mucho más a las mujeres que a los hombres?

*Advertencia: Algunos pueden encontrar el contenido de esta historia perturbador

Encontrarse cara a cara con una joven que ha intentado suicidarse en repetidas ocasiones es una experiencia inquietante. Ha despertado en mí un nuevo respeto por quienes trabajan en la prevención del suicidio.

Estoy sentada en un centro de acogida en el barrio rojo de Yokohama, dirigido por una organización benéfica dedicada a la prevención del suicidio que se llama Proyecto Bond.

Al otro lado de la mesa hay una mujer de 19 años, con el pelo recogido. Está sentada. Muy quieta.

En silencio, sin mostrar emoción alguna, empieza a contarme su historia.

Dice que todo empezó cuando tenía 15 años. Su hermano mayor empezó a abusar de ella con violencia. Al final se escapó de casa, pero eso no puso fin al dolor y la soledad.

Acabar con su vida parecía la única salida.

“Desde el año pasado por estas fechas, he estado entrando y saliendo del hospital muchas veces”, me cuenta.

“Intenté muchas veces suicidarme, pero no lo conseguí, así que ahora supongo que he renunciado a intentar morir”.

Lo que la detuvo fue la intervención del Proyecto Bond. Le encontraron un lugar seguro para vivir y empezaron a darle asesoramiento intensivo.

Jun Tachibana es la fundadora del Proyecto Bond. Es una mujer fuerte, de 40 años, con un optimismo infatigable.

Jun Tachibana

BBC
Tachibana, del Proyecto Bond, afirma que la covid-19 parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

“Cuando las chicas tienen verdaderos problemas y sufren, realmente no saben qué hacer”, asevera.

“Nosotros estamos aquí, dispuestos a escucharlas, a decirles: estamos con vosotras”.

Tachibana afirma que la pandemia parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

Describe algunas de las desgarradoras llamadas que ha recibido su personal en los últimos meses.

Escuchamos muchas frases como “Quiero morir” o “No tengo adónde ir”, asegura. “Dicen: ‘Es tan doloroso, me siento tan sola que quiero desaparecer'”.

Para quienes sufren abusos físicos o sexuales, la pandemia ha empeorado mucho la situación.

“Una chica con la que hablé el otro día me confesó que su padre la acosa sexualmente”, cuenta Tachibana.

“Pero, debido a la pandemia, su padre no trabaja mucho y está más en casa, así que no puede escaparse de él”.

Un patrón “muy inusual”

Si se observan los anteriores periodos de crisis en Japón, como la crisis bancaria de 2008 o el colapso del mercado bursátil y la burbuja inmobiliaria a principios de la década de 1990, el impacto se dejó sentir sobre todo en los hombres de mediana edad.

Se observaron grandes picos en las tasas de suicidio masculino.

Pero la crisis de la covid-19 es diferente, está afectando a los jóvenes y, en particular, a las mujeres jóvenes. Las razones son complejas.

Número de suicidios en Japón. 2008 - 2020. .

Japón solía tener la tasa de suicidio más alta del mundo desarrollado.

En la última década, ha tenido un gran éxito en la reducción de las tasas de suicidio: han caído alrededor de un tercio.

La profesora Michiko Ueda es una de las principales expertas en suicidios de Japón. Me cuenta lo impactante que ha sido presenciar el fuerte retroceso de los últimos meses.

“Este patrón de suicidios femeninos es muy, muy inusual”, me revela.

“Nunca había visto un aumento tan grande en mi carrera como investigadora en este tema. Lo que ocurre con la pandemia de coronavirus es que las industrias más afectadas son las que cuentan con personal femenino, como el turismo y el comercio minorista y las industrias alimentarias”.

Japón ha visto aumentar considerablemente el número de mujeres solteras que viven solas -muchas de ellas optan por ello en lugar de casarse- lo que desafía los tradicionales roles de género que aún perviven en el país.

La profesora Ueda afirma que las mujeres jóvenes también son mucho más propensas a tener empleos precarios.

depresión

Getty Images
En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

“Muchas mujeres ya no están casadas”, relata.

“Tienen que mantener su propia vida y no tienen trabajos permanentes. Así que, cuando ocurre algo, por supuesto, se ven afectadas muy duramente”.

“El número de pérdidas de empleo entre el personal no permanente es enorme en los últimos ocho meses”.

Hay un mes que destaca. En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

Los titulares de los periódicos dieron la voz de alarma.

Algunos comparaban el número total de suicidios de hombres y mujeres en octubre (2.199) con el número total de muertes en Japón por coronavirus hasta ese momento (2.087).

Algo particularmente extraño estaba ocurriendo.

El 27 de septiembre del año pasado, una actriz muy famosa y popular llamada Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa. Después se conoció que se había quitado la vida.

Yuko Takeuchi

Getty Images
La actriz japonesa Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa y los expertos han percibido un efecto de imitación.

Yasuyuki Shimizu es un antiguo periodista que ahora dirige una organización benéfica dedicada a combatir el problema del suicidio en Japón.

“Desde el día en que se hace público que un famoso se ha quitado la vida, el número de suicidios aumenta y se mantiene así durante unos 10 días”, estima.

“A partir de los datos podemos ver que el suicidio de la actriz el 27 de septiembre provocó 207 suicidios femeninos en los 10 días siguientes”.

Si se observan los datos de los suicidios de mujeres de la misma edad que Yuko Takeuchi, las estadísticas son aún más reveladoras.

“Las mujeres de 40 años fueron las más influenciadas de todos los grupos de edad”, sostiene Shimizu.

“Para ese grupo (la tasa de suicidio) se duplicó con creces”.

Otros expertos coinciden en que existe una conexión muy fuerte entre los suicidios de famosos y un repunte inmediato de los suicidios en los días posteriores.

El fenómeno de los famosos

Este fenómeno no es exclusivo de Japón, y es una de las razones por las que informar sobre el suicidio es tan difícil.

Cuanto más se hable del suicidio de un famoso en los medios de comunicación y en las redes sociales, mayor será el impacto en otras personas vulnerables.

Una investigadora de este tema es Mai Suganuma. Ella misma vivió de cerca un suicidio. Cuando era adolescente, su padre se quitó la vida.

Ahora colabora en apoyar a las familias de otras personas que se han suicidado.

Y al igual que el coronavirus está dejando a familias sin poder llorar a sus seres queridos, también está haciendo más difícil la vida a los parientes de las víctimas de suicidio.

“Cuando hablo con los familiares, su sentimiento por no poder salvar a su ser querido es muy fuerte, lo que a menudo hace que se culpen a sí mismos”, explica Mai Suganuma.

People walk past the entrance of an Karaoke store closed due to the spread of the conoravirus in Tokyo

Getty Images
Las calles de Japón se han vaciado por la tercera ola de la pandemia.

“Yo también me culpé por no haber podido salvar a mi padre”.

“Ahora les dicen que deben quedarse en casa. Me preocupa que el sentimiento de culpa se haga más fuerte. Para empezar, los japoneses no hablan de la muerte. No tenemos una cultura de hablar de los suicidios”.

Japón se encuentra ahora en la tercera ola de infecciones por covid-19, y el gobierno ha ordenado un segundo estado de emergencia.

Es probable que se prolongue hasta bien entrado febrero. Más restaurantes, hoteles y bares están cerrando sus puertas. Más personas están perdiendo sus empleos.

Para Ueda hay otra pregunta persistente. Si esto ocurre en Japón, sin cierres estrictos, y con relativamente pocas muertes por el virus, ¿qué está ocurriendo en otros países donde la pandemia es mucho peor?


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0

https://www.youtube.com/watch?v=ElxR2is1_bk

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.