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Cuartoscuro

Reforma Educativa no ha mejorado la educación, dice Auditoría; SEP acepta retrasos pero resalta mejoras

El informe de la ASF señala que pese a las promesas del gobierno no hay mejoras, al contrario, los menores se encuentran en los niveles más bajos de logro educativo.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
22 de febrero, 2018
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A cuatro años de entrar en vigor, la Reforma Educativa no ha cumplido con los preceptos prometidos. La calidad de la educación no ha mejorado, según demuestran las evaluaciones a los alumnos; ni siquiera existe un diagnóstico de la infraestructura de las escuelas que sirva para subsanar las necesidades y los profesores no han sido profesionalizados con nuevos estándares. 

Así lo concluye la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en las revisiones de desempeño incluidas en el Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2016 presentada este lunes 20 de febrero. 

Ante esto, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emitió este jueves un comunicado donde recibe los señalamientos, recomendaciones y observaciones de la ASF y plantea su compromiso para mejorar “aquellas gestiones, procesos o definiciones destacados por el órgano superior de fiscalización”.

Cinco años de trabajo y pocos resultados

El exsecretario de Educación, Aurelio Nuño, fue el encargado de operar la Reforma Educativa, luego de su aprobación en 2013, pero abandonó el cargo en 2017 sin haber concretado las promesas de elevar la calidad de la educación en el país

En diversos discursos reiteraba que la reforma permitiría que los estudiantes mexicanos recibieran una educación de calidad, que tendrían infraestructura digna y que los maestros serían profesionalizados. Incluso, como coordinador de campaña del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, ha descalificado la intención del candidato opositor, Andrés Manuel López Obrador, de echar atrás la reforma. 

Sin embargo, la Auditoría concluye que la Reforma Educativa no ha tenido resultados que mejoren la calidad educativa, ya que la mayoría de los estudiantes de nivel básico se encuentra en el nivel más bajo de logro educativo (56.7en el área de matemáticas y el 48.1% en lectura), según las evaluaciones más recientes. 

Otra promesa fue mejorar la infraestructura de las escuelas de educación básica, pero ni siquiera se realizó un diagnóstico nacional sobre su estado físico y funcional y tampoco hubo planeación financiera estratégica de corto y mediano plazos, que permitiera garantizar la suficiencia y oportunidad de los recursos. 

Por ello, la Auditoría recomienda que el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) se consolide como la figura rectora de la política, para articular y coordinar, interinstitucional e intergubernamentalmente, las estrategias de regulación, planeación, supervisión y evaluación

Aunque se calculó una inversión de 54 mil millones de pesos para las escuelas, “la política de infraestructura y equipamiento no ha logrado asegurar que las escuelas cumplan con las condiciones físicas adecuadas para el proceso de enseñanza aprendizaje de los alumnos”, concluye la auditoría. 

Respecto a la formación docente en los niveles básico y medio superior, en 2016 únicamente se capacitó al 4.8% del universo de un millón 45 figuras educativas del nivel básico y al 13.5% de las 417 mil figuras del medio superior, como parte del Programa para el Desarrollo Profesional Docente

Además, la oferta académica no tomó en cuenta las necesidades de formación del personal educativo”, advierte la ASF en la auditoría de desempeño al Programa para el Desarrollo Profesional Docente en Educación Básicahttp://informe.asf.gob.mx/Entrega3/Documentos/Auditorias/2016_0153_a.pdf

Aunque en 2016, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación elaboró la versión preliminar del Programa de Mediano Plazo del Sistema Nacional de Evaluación Educativa 2016-2020, “no se dispuso de una metodología para articular y analizar, de forma integral, las evaluaciones de los componentes del Sistema Educativo Nacional”. 

Desde la discusión de la reforma, la disidencia magisterial –en medio de protestas por parte del magisterio disidente agrupado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)– acusó que se trataba de una reforma laboral y no educativa, toda vez que el cambio fundamental se concentraba en las medidas “punitivas” contra los profesores. Por primera vez los maestros que no aprobaran las evaluaciones perderían su plaza y quien faltara en tres ocasiones consecutivas sin justificación podría ser despedido. 

El discurso oficial, en cambio, afirmaba que dichas medidas repercutirían en mejorar la calidad educativa. Pero sobre la currícula, los cambios ni siquiera fueron inmediatos. Hasta 2017 se concretó la “Propuesta Curricular para la Educación Obligatoria”, en la que se establecieron las directrices para elaborar los programas de estudio del nivel básico, pero entraron en vigor en el ciclo escolar 2017-2018 y su efecto aún no se podría medir.

SEP plantea postura

Respecto a los hallazgos sobre el desempeño de la Reforma Educativa, la SEP desglosa una serie de argumentos que explican el por qué de la falta de objetivos.

A continuación parte de los planteamientos que presentaron en el documento.

En materia de calidad de la educación: En relación con la medición del impacto que la reforma educativa está teniendo con respecto a sus objetivos, la SEP destaca que el debate académico internacional sobre cómo se define y cómo debe medirse la calidad educativa, continúa abierto. La SEP coincide con aproximaciones recientes a la discusión sobre la calidad educativa en las que la misma se concentra en dos grupos de factores:

a) los resultados educativos, usualmente con exámenes estandarizados, y

b) la disponibilidad de insumos, usualmente entre las escuelas y alumnos.

Sin embargo, la SEP se apega a la definición de calidad emitida por el INEE en 2014, en la cual se considera que el concepto calidad es relativo y dinámico, el cual no es un estado al que se arriba sino una tendencia en marcha, es decir, “un sistema que se mejora siempre respecto a sí mismo”.

Por esta razón es que la medición de la calidad resulta compleja.

Sobre los períodos de tiempo para evaluar resultados: Existen pocos estudios y por lo tanto hay un conocimiento limitado sobre la economía política de las reformas educativas. No es posible concluir un término preciso para esperar resultados de una reforma. Lo que sí puede afirmarse sin embargo es que los resultados dependen normalmente del tipo de reforma a implementar.

Los resultados de las reformas sistémicas o de segunda generación, como la que se realiza en México, que aspiran a mejorar la calidad (expresada en el desempeño académico de los alumnos, usualmente medido con pruebas estandarizadas) serán variables, dependiendo del conjunto y tipo de intervenciones que se incluyan.

De hecho, el propio informe de la ASF reconoce que los avances de la reforma educativa solo podrán medirse a partir del inicio del nuevo modelo educativo, que entrará en vigor en los ciclos escolares 2018-2019 y 2019-2020.

A pesar de estas dificultades, la SEP considera que ya se pueden medir algunos componentes de la reforma como el desarrollo del Servicio Profesional Docente, particularmente en materia de evaluación y de formación continua. Argumenta que entre el segundo semestre de 2014 y diciembre de 2017 han participado, en las evaluaciones, un millón 241 mil docentes, con una proyección de un millón 789 mil a finales de este año.

En el aspecto de formación continua, en 2017, la SEP capacitó a 626 mil 637 docentes en la educación básica, en las tres líneas de intervención del Nuevo Modelo Educativo, cifra que supera las estimaciones. Respecto a los docentes de educación media superior, se capacitaron a otros 56,573 maestros.

También resaltan el nuevo mecanismo de asignación de plazas derivado de los concursos de ingreso y promoción públicos y abiertos, que ha permitido que los docentes ingresen con base en transparencia y esfuerzo. De esta forma, se han asignado 187 mil 198 plazas y ascensos por concurso.

En tanto al Nuevo Modelo Educativo, el primero de sus 5 ejes, relacionado con los Aprendizajes Clave para la Educación Integral, entrará en vigor en su primera fase con la puesta en marcha del nuevo plan y programas de estudio y de los nuevos libros de texto en el ciclo escolar 2018-2019 para todos los grados de preescolar; 1º y 2º de primaria, y 1º de secundaria. Mientras que en el ciclo escolar 2019-2020 corresponderá del 3º a 6º de primaria y 2º y 3º de secundaria.

Finalmente, la SEP reitera que la reforma educativa debe tener trascendencia y continuidad, y seguirse instrumentando con más eficacia, con más consistencia, con más disciplina y con más tenacidad, porque únicamente va en beneficio de los niños, de los maestros, y en ese sentido de todos los bienes públicos que una buena educación arroja para el bienestar integral de un país.

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"English Only": el movimiento que quiere limitar la presencia del español en Estados Unidos

El movimiento "solo inglés" lucha por conseguir que este sea el idioma oficial de Estados Unidos. ¿Qué poder real tiene?
14 de noviembre, 2019
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“Este es un país en el que hablamos inglés. ¡Hay que hablar inglés!”, repitió Donald Trump durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

El entonces candidato insistió en ese punto como parte de su discurso nacionalista y antiinmigración.

También lo usó como estrategia contra algunos de sus adversarios en la carrera por la nominación del Partido Republicano, en especial Jeb Bush, que en ocasiones se expresaba en español.

“Es un buen hombre. Pero debería dar ejemplo y hablar inglés mientras esté en Estados Unidos“, dijo Trump en referencia a Bush en una entrevista con el medio ultraconservador Breitbart News en septiembre de 2015.

Faltaba todavía más de un año para su victoria electoral.

La dureza de Trump a la hora de abordar la inmigración -con la construcción de un muro en la frontera con México como su principal promesa de campaña- le rindió frutos en sectores del electorado que en cierta medida comparten también su visión de que “en Estados Unidos hay que hablar inglés”.

Donald Trump y Jeb Bush en un debate por la nominación republicana en 2015

Getty Images
Donald Trump criticó a quien fuera uno de los favoritos para obtener la nominación del Partido Republicano, Jeb Bush, por expresarse en español.

Sin embargo, la exigencia de Trump no tiene fundamento legal: Estados Unidos no tiene idioma oficial.

¿Solo cuestión del idioma?

De un tiempo a esta parte se ha hecho común la aparición de videos en redes sociales en los que se ve a personas que instigan o critican a otras por hablar español en distintos lugares de EE.UU., ya sea por la calle, en medios de transporte o en locales públicos.

El mensaje es claro: si estás en este país, tienes que hablar su idioma.

El problema es que, como hemos apuntado, EE.UU. no tiene “un idioma”.

Cartel en un restaurante de Filadelfia que pide a los clientes que ordenen en inglés

Getty Images
“Esto es Estados Unidos. Por favor, cuando pida, hable inglés”, dice este cartel en un restaurante de Filadelfia.

Además, esos ataques que se vuelven virales generalmente no ocurren contra turistas que van hablando holandés, francés o italiano, por ejemplo.

Se suelen dirigir contra personas que hablan español y que, por la labor que desempeñan o simplemente por su apariencia física, son encasilladas como inmigrantes.

“Estas reacciones contra la gente que habla español probablemente no sean nuevas”, le dice a BBC Mundo Heidi Beirich, investigadora del Southern Poverty Law Center (Centro Legal de Pobreza Sureña, SPLC por sus siglas en inglés).

“Pero Donald Trump dio rienda suelta a sentimientos que antes no se expresaban públicamente con tanta frecuencia”, añade.

El SPLC monitorea la presencia en EE.UU. de grupos de odio, a los que define como “toda organización que -según sus comunicados oficiales o sus principios, las declaraciones de sus líderes o sus actividades- tiene creencias o prácticas que atacan o calumnian a todo un grupo de personas, normalmente por sus características inalterables”.

En este sentido, el SPLC califica como grupos de odio a varias organizaciones a las que considera antiinmigrantes, como la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense (FAIR), el Centro de Estudios de Inmigración (CIS) y ProEnglish, que tiene como uno de sus objetivos que el inglés sea designado idioma oficial de EE.UU.

Un cartel de votación en inglés y español

Getty Images
Gran parte de la información oficial en Estados Unidos está escrita en inglés y español.

Todas ellas fueron creadas en las últimas décadas por John Tanton, un nacionalista blanco estadounidense que falleció en julio de este año.

Tanton fundó en total unas 12 organizaciones antiinmigrantes, seis de las cuales han sido designadas grupos de odio por el SPLC.

La defensa del inglés

La mencionada ProEnglish es una de las organizaciones principales del movimiento English Only (“solo inglés”), también conocido con los términos English First (“inglés primero”) o el más aséptico Official English (“inglés oficial”).

ProEnglish se presenta como la organización líder en el movimiento por la oficialidad del inglés y su principal consigna es: “En una nación plural como la nuestra, la función del gobierno debe ser la de fomentar y apoyar las similitudes que nos unen, más que institucionalizar las diferencias que nos dividen”.

La organización centra su trabajo en tareas de cabildeo para convencer a los legisladores y a la opinión pública de la necesidad de adoptar el inglés como idioma oficial en todos los niveles de gobierno.

Además, el grupo pide que se ponga fin a la educación bilingüe en favor de programas de inmersión lingüística en inglés en las escuelas públicas del país y que se niegue la admisión de territorios como estados si no tienen el inglés como idioma oficial (en alusión a Puerto Rico).

Si bien ProEnglish establece en su página web que “el derecho a usar otros idiomas debe ser respetado”, el grupo ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que su agenda es discriminatoria y excluyente.

“Tienen el cuidado de llamarse ProEnglish y no AntiSpanish, pero está claro que su ideario es supremacista, aludiendo al inglés como un símbolo del patrimonio cultural de EE.UU. cuando este país nunca ha sido un proyecto solo en inglés”, señala Heidi Beirich, del SPLC.

La enfermera filipina Wilma Lamug llorando

Getty Images
Wilma Lamug y otras 70 enfermeras filipinas ganaron en 2012 una demanda contra el centro médico en el que trabajaban en California por su política de “solo inglés”, que se consideró discriminatoria.

Otra de las organizaciones que destaca en la campaña por hacer que el inglés sea el idioma oficial es U.S. English, fundada en 1983 por el senador S.I. Hayakaw.

Sus miembros afirman que no tienen nada contra el hecho de que las personas hablen lenguas distintas del inglés, pero opinan que los inmigrantes que saben inglés son más exitosos y pueden labrarse un futuro mejor en EE.UU.

Otra de sus razones para pedir la oficialidad del inglés es económica, pues consideran que el gasto que hacen los organismos gubernamentales en servicios de traducción se podría invertir en otros asuntos.

BBC Mundo intentó hablar con los responsables de ProEnglish y U.S. English, pero no obtuvo respuesta.

Desde la lingüística

La discusión sobre la oficialidad del inglés en EE.UU. no es nueva.

Ya en 1753 Benjamin Franklin expresó sus temores de que la creciente población de origen alemán hiciera que el inglés se convirtiera en una lengua minoritaria.

En 1919, el presidente de EE.UU. Theodore Roosevelt declaró que en el país solo había espacio para una lengua. “Solo tenemos sitio para un idioma en este país, y es el inglés”, dijo.

A partir de la década de 1960, en pleno apogeo del movimiento por los derechos civiles, se aprobaron en EE.UU. varias leyes que garantizaban el acceso de los ciudadanos a documentos públicos esenciales -como las papeletas de votación- en otras lenguas diferentes al inglés.

Y como contraposición fueron cobrando fuerza los movimientos nacionalistas y de defensa del inglés.

Barry Roseman y otros colegas de la Coalición Nacional Contra Solo Inglés en una actividad en 1990

Getty Images
El debate sobre la oficialidad del inglés en Estados Unidos no es cosa nueva.

Algo que para Geoff Pullum, profesor de Lingüística General en la Universidad de Edimburgo, Escocia, y coautor de la “Gramática de Cambridge de la Lengua Inglesa”, es absurdo que siga en discusión.

“Hay dos asuntos importantes: uno, la cuestión de si el inglés debe ser por ley el idioma oficial del gobierno y del funcionariado (llamémoslo ‘inglés oficial’); y otro, si el uso o la enseñanza de otros idiomas distintos del inglés debería ilegalizarse (llamémoslo ‘solo inglés’)”, le dice Pullum a BBC Mundo.

“Es verdaderamente sorprendente que estas dos terribles y estúpidas ideas sigan vivas. Se deberían haber muerto en los años 80”, enfatiza.

Para el experto en lenguaje, la fijación por hacer del inglés el idioma oficial es la más débil y limitada.

Pullum sostiene que “si se determina meramente por ley que el inglés es el idioma a usar por el gobierno, entonces un día, cuando la población de Nuevo México o Arizona o California sea un 51% latina, se podría aprobar otra ley para revocar eso”.

“En cuanto al movimiento ‘solo inglés’, que intenta ilegalizar las aulas bilingües allí donde tienen razón de ser y popularidad, esto choca de frente con importantes resultados en la educación sociolingüística”, advierte Pullum.

“Se ha constatado a través de cuidadosas pruebas que aceptar el bilingüismo o el bidialectalismo en el aula, y llevar a los estudiantes transitoria y amablemente hacia el idioma o dialecto estándar, funciona mejor, mucho mejor, que prohibir idiomas o dialectos distintos”, explica.

Niños en un aula de la International Charter School en Rhode Island, Estados Unidos

Getty Images
Algunos defensores del movimiento “solo inglés” quieren poner fin a la educación bilingüe en las escuelas públicas de Estados Unidos.

Para el lingüista, no hay duda de que el movimiento “solo inglés” está motivado principalmente por una hostilidad hacia los inmigrantes y sus idiomas y culturas.

“A veces me pregunto dónde viven los defensores del ‘solo inglés’. Las partes de EE.UU. que yo conozco (ahora mismo vivo en Alexandria, Virginia) simplemente no se pueden imaginar sin su población inmigrante.

“Hablan idiomas de sus países de origen, sí, pero también inglés. ¿Cómo podrían no hacerlo?”, plantea.

Pullum considera que el inglés no está bajo amenaza, más bien al contrario.

“El inglés no solo es el único idioma que realmente importa para avanzar en EE.UU., sino que es un gigante de los idiomas imparable en todo el mundo. Lo califico como ‘el idioma que se comió el mundo’.

“Hay lenguas que están muriendo porque las personas ven que sus hijos aprenden inglés en la escuela y no vuelven al idioma de la comunidad donde crecieron sus padres”, observa.

La fuerza real del movimiento English Only

Actualmente, 32 estados de EE.UU. tienen el inglés como idioma oficial.

Mapa de Estados Unidos

Wikimedia
En la actualidad, 32 estados (en azul intenso) reconocen por ley el inglés como idioma oficial. En Luisiana, Nuevo México y Hawái (en color violeta) hay dos idiomas oficiales.

Básicamente esto se traduce en que los gobiernos de esos estados tienen que ofrecer toda su información y documentación en inglés.

Pero de igual manera, los gobiernos están obligados a suministrar información en otros idiomas cuando se trata de cuestiones de salud o seguridad pública, como en este ejemplo de aviso del alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti:

https://twitter.com/MayorOfLA/status/1188921858214649856

Si se tiene en cuenta que varios de esos estados en los que el inglés es el idioma oficial son lugares con una alta población de origen latino, como California, Arizona o Florida, es fácil deducir que la oficialidad del inglés no ha impedido que la comunicación en español siga muy viva.

En cuanto al gobierno federal, todos los intentos de hacer el inglés idioma oficial por ley han fracasado.

En las últimas dos décadas, el principal precursor de este tipo de legislación ha sido el congresista republicano Steve King, salpicado en años recientes por varios escándalos por sus polémicas declaraciones sobre la inmigración.

Desde 2003, King ha presentado ante el Congreso cada dos años su proyecto de ley, English Language Unity Act, que contempla que el gobierno imprima todos sus documentos solo en inglés, que el Congreso haga negocios solo en inglés y que hablar inglés tenga más peso dentro de los requisitos para obtener la ciudadanía (algo que ya forma parte del proceso de naturalización).

“La fuerza más unificadora del mundo ha sido siempre un idioma común”, dijo King la última vez que presentó su proyecto de ley, en 2017.

King nunca ha obtenido el apoyo suficiente para su propuesta.

Congresista estadounidense Steve King

Getty Images
El congresista republicano Steve King lleva 16 años intentando que se apruebe una ley federal que declare el inglés como el idioma oficial de Estados Unidos.

Eso no impide que los promotores de la idea sigan alzando su voz.

Y aunque el movimiento sea anterior a la llegada de Trump a la Casa Blanca, organizaciones como el SPLC o la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) creen que los defensores del inglés como idioma oficial están envalentonados al contar con el apoyo del presidente.

“Los ataques que ahora vemos a personas que hablan español ya ocurrían antes, aunque no eran tan visibles porque no era tan fácil grabarlos en el momento y difundirlos por redes sociales”, reconoce Heidi Beirich.

“Pero cuando eres objeto de una arremetida así y sabes que hay millones de personas que comparten la visión de tu atacante, incluido el presidente de Estados Unidos, te sientes mucho peor, mucho más vulnerable”, concluye.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=wdeCiZtTwgI

https://www.youtube.com/watch?v=K5Yw1fdnWXc

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