Aunque hay más afiliados a servicios de salud pública, creció el uso de consultorios y farmacias privadas
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Aunque hay más afiliados a servicios de salud pública, creció el uso de consultorios y farmacias privadas

El gasto del gobierno federal en salud pública se redujo en el sexenio de Enrique Peña Nieto; de 2012 a 2018, la contracción fue de 2%.
Cuartoscuro Archivo
Por Manu Ureste
9 de febrero, 2018
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Durante la administración del presidente Peña Nieto, un total de 6.2 millones de mexicanos más tienen acceso a servicios de salud pública, así lo presume el Gobierno federal, a través de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Su titular, Eviel Pérez, destacó el pasado 30 de enero que ahora más mexicanos tienen “acceso a consultas, doctores y medicamentos”. Y así lo corrobora el último reporte del Coneval, el cual expone que la falta de acceso a salud fue una de las carencias sociales que se redujeron entre 2012 y 2016.

No obstante, las cifras oficiales también muestran que, aunque hay más mexicanos afiliados a servicios de salud, el gasto del Gobierno en sanidad pública se redujo en el sexenio de Peña Nieto.

De 2012 a 2018, el presupuesto total designado a la función Salud se contrajo en 2%, al pasar de 580 mil millones de pesos a 569 mil millones, en términos reales.

Este recorte, aunado al aumento del número de personas que, como presume el Gobierno, se han afiliado a las instituciones públicas de salud, ha tenido un impacto negativo en las cifras de gasto per cápita: el Ejecutivo gastó en 2012 un total de 3 mil 826 pesos en servicios de salud por ciudadano; y en 2018 gastará 3 mil 615 pesos; una reducción de 5.5%.

Judith Méndez, investigadora de Salud y Finanzas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), explica en entrevista con Animal Político que un mayor acceso “teórico” a servicios de salud pública, no equivale en automático a una mejora de la atención sanitaria, o de la calidad del servicio.

“Si hay mayores cifras de filiación pero éstas no van acompañadas de una mayor presupuesto, difícilmente va a haber un beneficio real para la ciudadanía”, plantea la investigadora del CIEP.

Aumenta el gasto de los ciudadanos en salud

De hecho, subraya, el aumento de afiliados más los recortes al presupuesto en Salud pública lo que está generando es “mayor presión” en los bolsillos de la ciudadanía, que está gastando más dinero en atención primaria, hospitalaria, y medicamentos.

Así lo expone Méndez en la investigación Afiliación, uso y gasto en salud: ENIGH 2016, elaborada con datos del INEGI.

Por ejemplo, un beneficiario del Seguro Popular incrementó su gastó en 163 pesos: pasó de gastar mil 324 pesos en 2014, a mil 487 en 2016, un 12% al alza.

Un afiliado del ISSSTE aumentó su gasto en 294 pesos –de 3 mil 039 a 3 mil 333 pesos, 9.6% más-. Un afiliado al IMSS gastó 168 pesos más –de mil 958 a 2 mil 125, 8.5% más-;  y un afiliado a Pemex incrementó su gasto 234 pesos –de mil 937 a 2 mil 172 pesos, 12% más-.

El informe también apunta que aumentó el ‘gasto catastrófico’ en salud. Este apartado hace referencia a cuando el 30% de los ingresos de un hogar se va a atención sanitaria.

En 2016, sumaron 189 mil 751 hogares que tuvieron ‘gasto catastrófico’ en atención sanitaria; 21 mil 402 más que en 2014 (12.7% al alza).

Más afiliados al Seguro… y más uso de farmacias privadas

La investigadora Judith Méndez agrega que un aumento de las personas afiliadas a servicios de salud, tampoco implica que, en efecto, más personas estén utilizando esos servicios.

Si se comparan los datos del INEGI de 2014 y 2016, se aprecia que hubo un incremento de 3.6 millones de personas afiliadas al Seguro Popular, confirmando así los resultados que el Coneval presentó en agosto del año pasado, en cuanto a la disminución de la pobreza por acceso a los servicios de salud.

Sin embargo, al analizar las respuestas que la ciudadanía dio al INEGI en el apartado ‘¿En dónde se atendió?’, el informe del CIEP revela que hay una tendencia creciente en el uso de consultorios y farmacias privadas.

“A pesar de que se incrementó el acceso a la salud con un mayor número de afiliados al Seguro Popular, el uso efectivo de este programa se redujo de 61% en 2014, a 57% en 2016. En cambio, el uso de los servicios privados de salud se incrementó de 27% a 31% en los mismos años”, recalca el documento.

¿Y se redujo la pobreza?

Además de presumir que más mexicanos tienen acceso a servicios de salud, el Gobierno Federal también aseguró que se ha reducido el número de pobres en el país.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Eviel Pérez, dijo que un total de 4.5 millones de mexicanos dejaron de ser pobres y vulnerables con Peña Nieto.

También señaló que 2.2 millones de personas salieron de la pobreza extrema y se redujeron los niveles de carencias sociales de la población, como la falta de acceso a servicios de salud y seguridad social.

El Sabueso, el ejercicio de ‘fact checking’ de Animal Político, corroboró que se redujo el número de personas que viven en pobreza extrema, así como el número de población ‘no pobre’, según datos del Coneval. Sin embargo, otras cifras de este mismo organismo autónomo refieren que las personas “en situación de pobreza” no se redujeron en la presente administración. Al contrario, aumentaron: en 2016 se registraron 53.4 millones de personas en esta situación, 68 mil más que al inicio del sexenio.

El titular de Sedesol también omitió mencionar en su discurso otro dato clave: el número de personas “con pobreza o vulnerabilidad” aumentó con Peña a 94.9 millones en 2016. Un incremento de 789 mil personas en comparación con 2012.

Antes estas cifras, El Sabueso calificó el dicho del funcionario como ‘engañoso’.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Las elecciones más cruciales en América Latina en 2021 (y por qué pueden definir el rumbo de la región)

Castigados por la pandemia y la crisis económica, y en el marco de un amplio descontento popular, varios países latinoamericanos irán a las urnas en el correr del año.
2 de enero, 2021
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Más pobres, vulnerables y ansiosos que unos meses atrás, millones de latinoamericanos buscarán responder en 2021 algo urgente: ¿quién puede sacarlos del pozo en que se encuentran?

La pregunta dominará las elecciones que varios países de América Latina prevén celebrar en el transcurso del año, tras la muerte y devastación causada por la pandemia de covid-19.

Los datos estremecen: la región sufre la que ha sido llamada supeor contracción económica en un siglo, cercana a 8% en 2020, con unos 40 millones de personas entrando en la pobreza.

Los expertos anticipan que en este contexto puede acentuarse un fenómeno que ya se veía en Latinoamérica antes de la pandemia: la tendencia a cambiar de gobernantes, que pagarán el costo de la crisis ya sean de izquierda o derecha.

“Las elecciones van a ser un soberano voto de castigo para los gobiernos“, le dice Carlos Malamud, investigador principal para la región del Real Instituto Elcano, a BBC Mundo.

Otros advierten que la situación puede propiciar incluso el surgimiento de líderes populistas y de nuevas protestas callejeras: el rumbo político de la región puede definirse en 2021 tanto en las urnas como en las calles.

Entre febrero y noviembre

El calendario electoral latinoamericano 2021 tiene una primera entrada en Ecuador el 7 de febrero.

En la disputa están el banquero y empresario Guillermo Lasso, el líder indígena Yaku Pérez y el economista Andrés Arauz, un delfín del expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), cuya condena por un caso de corrupción le impidió ser candidato a vicepresidente.

Una manifestación en Quito

EPA
Ecuador tiene previsto celebrar elecciones en febrero.

Con opciones tan diferentes en medio de la crisis económica y un gran descrédito de las instituciones, la elección ecuatoriana puede ser un anticipo de lo que ocurrirá luego en otros países de la región.

En el vecino Perú, sacudido por la pandemia y una fuerte inestabilidad política que le ha llevado a tener tres presidentes distintos durante 2020, las elecciones generales están marcadas para el 11 de abril.

La crisis de liderazgo peruana ha derivado en la preparación de más de una veintena de candidaturas presidenciales, ninguna con una mayoría clara en las encuestas, que marcan una amplia indecisión o apatía de los votantes.

Otro país con un complejo panorama es Chile, que tiene elecciones previstas para el 21 de noviembre, tras la gigantesca ola de protestas callejeras de 2019 y la elección por voto popular de una convención constituyente en abril próximo.

Las encuestas marcan como principales precandidatos chilenos al alcalde comunista Daniel Jadue, al alcalde conservador Joaquín Lavín y a la diputada Pamela Jiles, aunque el escenario puede variar en los próximos meses.

Dos mujeres se abrazan durante las celebraciones en Chile por la victoria del Apruebo

Reuters
Chile irá a elecciones mientras redacta una nueva Constitución.

En noviembre también hay elecciones previstas en Honduras y Nicaragua, donde analistas anticipan que el presidente Daniel Ortega buscará pasar a su esposa Rosario Murillo el poder que ejerce desde 2007, según sus opositores en base a fraudes electorales.

Además, los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina tendrán tests de popularidad en junio y octubre respectivamente, con elecciones legislativas de mitad de mandato previstas en sus países.

Entre protestas y populismos

La crisis de América Latina plantea en algunos países una necesidad de reformular el contrato social, lo cual es “una buena oportunidad para evitar el surgimiento de opciones populistas, que las va a haber de todos los colores”, sostiene Malamud.

El malestar social a lo largo de la región quedó de manifiesto en noviembre con las protestas masivas en Perú, que causaron la caída de un presidente, y en Guatemala, que acabaron con el Congreso en llamas y la suspensión de un proyecto de presupuesto para 2021.

Guatemala

Reuters
El malestar social latinoamericano se expresó en protestas como las que estremecieron a Guatemala e noviembre.

Marta Lagos, directora de la encuesta regional Latinobarómetro, cree que las protestas en la región van a resurgir cuando los gobiernos decidan acabar con las ayudas sociales que implementaron ante la pandemia.

“Se pueden producir inestabilidades si los gobiernos no logran entender, y los nuestros claramente no han entendido todavía, en qué consiste la demanda (de ayudas sociales): ellos creen que es una demanda pasajera y la pandemia la ha transformado en una demanda permanente“, le dice Lagos a BBC Mundo.

A su juicio, esto puede llevar al ascenso de líderes populistas en la región.

Los pueblos van a privilegiar el presente, que nunca ha sido tan importante como en la pandemia“, señala. “Y el populismo es el presente: tratar de parchar lo inmediato sin ninguna visión de futuro”.

“Por lo tanto”, agrega, “la probabilidad de que surjan candidatos populistas es muy alta”.


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