El soberbio acto de nombrar: los políticos y sus calles
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Ignacio Meza

El soberbio acto de nombrar: los políticos y sus calles

Nombres de exgobernadores presos y sujetos a procesos judiciales quedan enmarcados en calles de distintos estados mexicanos. Entre ellos destacan los de Javier Duarte, Eugenio Hernández, César Duarte, Tomás Yarrington, Andrés Granier y Mario Villanueva.
Ignacio Meza
Por Israel Rivera / Newsweek en Español
18 de febrero, 2018
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En la estructura urbana actual de diversas ciudades de la república mexicana existen varias calles que llevan los nombres de políticos con procesos abiertos por corrupción y otros delitos, cuya existencia no es reconocida por las autoridades estatales y municipales, aunque ahí están.

Javier Duarte, Eugenio Hernández, César Duarte, Tomás Yarrington, Andrés Granier y Mario Villanueva son personajes en esas circunstancias que tienen vialidades con su nombre en las entidades que alguna vez gobernaron y cuyo “bautizo” se realizó, en algunos casos, durante sus periodos de mandato, en franca violación a los reglamentos de nomenclatura.

Con la ayuda del Mapa Digital de México, desarrollado por el INEGI, es posible registrar la cantidad y ubicación exacta de estas calles.

Por los caminos del sur

En Veracruz, por ejemplo, el exgobernador Javier Duarte de Ochoa tiene dos calles con su nombre.

A través de la herramienta en línea del INEGI se puede constatar que en el poblado El Sacrificio, en el municipio de Tuxpan, el Malecón Javier Duarte de Ochoa se conecta con la bocacalle de Enrique Peña Nieto.

Y en el poblado Cirilo Vázquez Lagunes, en el municipio de Acayucan, las calles Javier Duarte de Ochoa y Karime Macías de Ochoa “corren” en paralelo.

A unos metros de la calle Javier Duarte de Ochoa, en el poblado de Cirilo Vázquez Lagunes, se encuentran las instalaciones de la Unión Ganadera Regional del Sur de Veracruz. Para comprobar la existencia de la vía, llamamos por teléfono y la persona que respondió indicó que esto no es posible, ya que las calles no tienen placas de identificación.

Es más, comentó que el lugar en donde se encuentra el poblado es un terreno que “fue invadido”, no está pavimentado y solo hay veredas para transitar. Sin embargo, el Mapa Digital del INEGI identifica su nombre y ubicación.

Solo para recordar. Duarte de Ochoa fue detenido el 16 de abril de 2017 en un hotel del municipio guatemalteco de Panajachel y, tras su reclusión en un cuartel militar en la ciudad de Guatemala, fue extraditado a México el 17 de julio para enfrentar un proceso por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada.

Asimismo, para confirmar la ubicación de dichas calles se enviaron tres solicitudes de información a través de la Plataforma Nacional de Transparencia del INAI: al Ayuntamiento de Acayucan, al Ayuntamiento de Tuxpan y a la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas de Veracruz.

Ninguna de las dependencias confirmó o negó la existencia de las calles Javier Duarte de Ochoa en territorio veracruzano. Su respuesta consistió en una recomendación para derivar la solicitud a otras instancias de gobierno por no ser de su competencia ni atribución.

En el documento firmado por el titular de la Unidad de Acceso a la Información del municipio de Acayucan, Garbo Gil Flores, se señala que no es posible atender la solicitud y recomienda dirigirla al Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.

Lo mismo ocurre en el documento enviado por el titular de la Unidad de Transparencia de Tuxpan, Rafael Balanzá Amores, quien responde: “Le informo que en este Ayuntamiento no existe esa información, siendo esta competencia del gobierno estatal, por lo que le sugiero realice la solicitud a la Oficina de Gobierno del Estado para que le den la atención debida”.

Mientras que Elie Ramírez Rueda, jefa de la Unidad de Transparencia de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas de Veracruz, en su respuesta aconseja dirigir la solicitud de información al municipio correspondiente, “quien posiblemente le proporcione la información solicitada”, señala en el documento.

Y líneas más adelante cita el artículo 116 del Reglamento para el Desarrollo Urbano para el Municipio de Xalapa que, en su última reforma publicada en la gaceta oficial el 20 de enero de 2016, indica: “Es facultad del ayuntamiento la asignación o cambio de los nombres de las vías públicas, parques, plazas, callejones, jardines y demás espacios de uso común o bienes públicos dentro del municipio”. Pero ninguna autoridad municipal asume tal atribución.

En Tabasco, el exgobernador Andrés Granier Melo también tiene sus calles, según el Mapa Digital del INEGI. Cuatro de ellas están en el municipio de Centro, de Villahermosa. Una tiene la nomenclatura Andrés Granier y se encuentra en la localidad de Boquerón Primera Sección (San Pedro); dos más, con el nombre Andrés Granier Melo, están en las localidades de Parrilla y Macultepec; y otra con la nomenclatura Químico Andrés Granier Melo se encuentra en Villahermosa.

En el municipio de Cunduacán, en la colonia Mario Barrueta García, que está a un costado de la autopista federal Coatzacoalcos-Villahermosa, se ubica otra vía más con el nombre Andrés Granier Melo, entre las vías Telésforo Hidalgo y Lagunas.

Juan José Hernández Almeida, responsable de la Dirección de Obras, Ordenamiento Territorial y Servicios Municipales del Ayuntamiento de Cunduacán, en el oficio HAC/DOP/20/10/21017-1861, confirmó la existencia de esta calle, la cual fue designada en el trienio 2007-2009 y la autoridad responsable de asignarle el nombre de Andrés Granier Melo “fue el Ing. Francisco Jesús Sánchez Soberano (presidente municipal en 2007-2009) y se encuentra registrado el nombramiento de la calle en el Bando de Policía y Buen Gobierno correspondiente al trienio antes mencionado”, indica en el documento.

En tanto que en el municipio de Centro, en su respuesta consignada en el oficio SA/UAJ/l586/2017, el secretario del ayuntamiento, Roberto Romero del Valle, manifestó que “la información peticionada corresponde al ámbito estatal”, porque no se deriva del ejercicio de sus funciones y competencias.

Desde junio de 2013, Andrés Granier se encuentra detenido, entre otros delitos, por el presunto desvío de 2,604 millones de pesos. Pero en septiembre de 2017, un juzgado federal de la Ciudad de México le otorgó al exgobernador de Tabasco un amparo definitivo que lo libera del delito de peculado, el más grave que pesaba en su contra; sin embargo, no quedará en libertad porque tiene otros procesos locales y federales.

En Quintana Roo, el exgobernador Mario Villanueva Madrid tiene tres calles con su nombre en las localidades de El Progreso, Francisco Villa y Kuchumatán, en el municipio de Bacalar.

Villanueva Madrid, quien fue gobernador de Quintana Roo entre 1993 y 1999, se encuentra preso desde 2005, cumpliendo su condena primero en Estados Unidos y actualmente en México, por los delitos de lavado de dinero, delincuencia organizada y asociación delictuosa.

Tras la petición de información, el municipio de Bacalar, a través de Samantha Buitrón Waigth, titular de la Unidad de Transparencia, señala en el oficio MB/UTB/260/XII/2017 que luego de “realizar una minuciosa búsqueda en las bases de datos de la dirección, no se encontró registro alguno relacionado con calles con el nombre Mario Villanueva o Mario Ernesto Villanueva Madrid”.

No obstante, en el mismo documento Buitrón Waigth confirma que sí existe registro de una colonia en Bacalar con la nomenclatura Mario Ernesto Villanueva Madrid.

También en el norte

En Chihuahua, en el poblado Mariano Balleza, cabecera del municipio de Balleza, uno de los 67 municipios de la entidad, la calle César Duarte Jáquez, a lo largo de su recorrido hace esquina con las vialidades Nicanor Sandoval, Lázaro Cárdenas y Adolfo Ruiz Cortines.

En ese mismo municipio, el exgobernador tenía un rancho, El Saucito, que tiene una extensión de 609 hectáreas, y que se encuentra a más de 20 kilómetros de la cabecera municipal.

Duarte Jáquez, quien se encuentra prófugo de la justicia, es acusado por el desvío de más de 1,000 millones de pesos.

De acuerdo con el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, hasta el momento se han girado diez órdenes de aprensión en contra de César Duarte por los delitos de peculado agravado y delitos electorales, que tienen una pena de entre cuatro y 12 años de prisión, y son acumulables.

La Unidad de Transparencia del municipio de Balleza, a través de su titular Lucero Salas Loya, confirmó en el oficio 66/2017 que existe una calle con el nombre César Duarte Jáquez, cuya nomenclatura fue aprobada el 3 de diciembre de 1998 en el ayuntamiento encabezado por la presidenta municipal Silvia Moreno Leal.

El nombramiento se registró en el Acta de Cabildo Ordinaria No. 3, en donde también se registró el de la calle Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León. Acta que fue redactada a mano y de la que contamos con una copia.

En la fecha del nombramiento, Duarte Jáquez se desempeñaba como suplente del diputado federal Jesús Villalobos Sáenz.

En Tamaulipas, los exgobernadores Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores también tienen sus calles.

Con el nombre Tomas Yarrington existe una calle en el municipio de Reynosa, es una pequeña vialidad, paralela a la calle Oscar Luebbert Gutiérrez, quien, por cierto, gobernó este municipio de 1995 a 1998 y en agosto de este año contendió por la presidencia del PRI en Tamaulipas, la cual perdió contra Sergio Guajardo Maldonado.

Y en Matamoros, Yarrington Ruvalcaba tiene otra calle, que en su extremo norte colinda con grandes compositores, como Manuel M. Ponce, Rosini, Verdi, Paganini y Schubert, y al sur, con importantes personajes de la historia de México, como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas, Miguel Hidalgo y Aquiles Serdán.

En el ayuntamiento de Reynosa, tanto la Secretaría de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente como el Instituto Municipal de Transparencia y Acceso a la Información (IMTAI) se declararon incompetentes para corroborar la existencia de la calle porque dicha información se encuentra “fuera de su jurisprudencia”.

Y en el ayuntamiento de Matamoros, Magali Marroquín Mendoza, titular de la Unidad de Transparencia del ayuntamiento, indicó que en el oficio 1797/2017 la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología confirmó que existe una calle con el nombre de Tomás Yarrington Ruvalcaba en la colonia Las Riveras. El nombramiento ocurrió en septiembre del año 2000, durante la administración municipal 1999-2001 y fue aprobado por “el director de Ordenamiento Urbano, por el representante de la colonia y por el dueño de la parcela”.

Asimismo, Marroquín Mendoza en su respuesta señala que “los nombres de las calles no los asigna la autoridad que revisa o firma los planos, los asigna el desarrollador de la colonia o los mismos colonos que viven en el sitio, cuando venden los predios antes de la revisión del plano de lotificación que se ingresa al municipio”.

Mientras, Eugenio Hernández Flores tiene cuatro calles con su nombre que se ubican en los municipios de Ciudad Madero, Aldama, Victoria y Tula.

En sus respuestas, luego del envío de las solicitudes de información, los ayuntamientos de Aldama y Victoria negaron la existencia de calles con el nombre Eugenio Hernández Flores en su municipio; el ayuntamiento de Ciudad Madero se manifestó incompetente para responder y el ayuntamiento de Tula jamás contestó.

Las reglas para nombrar

En México, la nomenclatura de las calles está regulada por los municipios y, en el caso particular de la Ciudad de México, existe una Comisión de Nomenclatura que se creó el 3 de diciembre de 1998.

En la capital del país cada delegación cuenta con un Comité de Nomenclatura propio que preside cada uno de los delegados de la demarcación correspondiente, y que entre sus obligaciones se encuentra revisar y proponer la nomenclatura de colonias, calles y espacios públicos, llevar a cabo consultas vecinales sobre las propuestas realizadas, y opinar sobre las asignaciones o cambios de nombres.

De tal manera que, pese a que el criterio para asignar el nombre a una vialidad puede variar de un estado a otro, existen coincidencias en los reglamentos de nomenclatura que restringen las asignaciones a casos muy particulares cuando se trata de nombres de personas.

Por ejemplo, en la Ciudad de México las Reglas de Operación y Funcionamiento publicadas el 28 de noviembre de 2001 establecen que “el nombre de algún personaje solo se podrá consignar como nomenclatura cinco años después de su fallecimiento”, y debe contar con una trayectoria que esté reconocida local, nacional o internacionalmente, además de que la asignación se hará en colonias nuevas en proceso de regularización.

En el municipio de Chihuahua, de acuerdo con el artículo 228 de la sección cuarta sobre Nominación de Vías Públicas del Reglamento de Desarrollo Sostenible, quienes soliciten la nominación de una vía pública de nueva creación tienen que presentar la biografía por escrito y, además, “que el nombre propuesto, cuando se refiera a un nombre propio, sea de una persona fallecida”.

Mientras, en el municipio de Centro, en Tabasco, según el artículo 10 del Reglamento que Establece el Procedimiento para Fijar la Nomenclatura de las Calles, se señala que “cuando se trate del nombre de personas, siempre se deberá acompañar la biografía del candidato, resaltando los hechos que a juicio de quien la realice motiven su propuesta”.

¡Y qué decir de los expresidentes!

Hablando específicamente de los últimos cinco exmandatarios, desde Felipe Calderón Hinojosa hasta Miguel de la Madrid Hurtado, todos tienen varias vialidades con su nombre en distintos estados del país.

Estas calles, aunque hacen referencia a una misma persona, están registradas bajo distintas nomenclaturas. Así, por ejemplo, es posible encontrar calles en Nayarit, Aguascalientes, Quintana Roo, Tamaulipas y Tlaxcala, entre otros estados más, con nombres como Ernesto Zedillo, Ernesto Zedillo Ponce de León, Licenciado Ernesto Zedillo o Doctor Ernesto Zedillo Ponce de León.

O bien, en Guanajuato, Morelos, Veracruz, San Luis Potosí y Zacatecas existen calles con las nomenclaturas Vicente Fox, Vicente Fox Quesada, Vicente Fox Quezada (sic) y Licenciado Vicente Fox Quezada (sic).

Enrique Peña Nieto, actual presidente de la república, a unos meses de dejar el cargo también ya tiene calles con su nombre. Una de ellas se encuentra en Veracruz, en el municipio de Tuxpan, y que como se mencionó líneas atrás se conecta con el Malecón Javier Duarte de Ochoa, y la otra está en el Estado de México, en el municipio de  Atlacomulco, y es paralela a Lázaro Cárdenas.

Nombrar una calle es un acto que se realiza para recordar o enaltecer el mérito de alguien, pero en el caso de los servidores públicos representa una oportunidad para preservar su imagen en el imaginario colectivo; les permite apropiarse simbólicamente del espacio público para manifestar: “Yo estuve aquí”.

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Dominio público

El papa que decretó un confinamiento y salvó a Roma de la peste en el siglo XVII

Hace 400 años Alejandro VII ordenó unas medidas sanitarias que, según los investigadores, hizo que una epidemia de peste tuviera una baja letalidad en la que es hoy la capital de Italia.
Dominio público
18 de abril, 2021
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Era un intelectual, un aficionado al arte y la arquitectura, doctor en filosofía, teología y derecho. Cuando el italiano Fabio Chigi (1599-1667) se convirtió en el papa Alejandro VII, ni en sus peores presagios imaginó que tendría que enfrentarse a una epidemia de peste.

Su reacción, sin embargo, fue contundente.

Aunque la ciencia descubrió la bacteria causante de la peste en 1894 —gracias al bacteriólogo Alexandre Yersin—, el sumo pontífice decretó medidas sanitarias que, según investigadores, contribuyeron a que la letalidad en Roma fuera mucho menor que en otros lugares afectados por la misma epidemia.

Según un estudio del historiador italiano Luca Topi, profesor de la Universidad de Roma La Sapienza, entre 1656 y 1657 la peste mató al 55% de la población de Cerdeña, la mitad de los habitantes de Nápoles y al 60% de los residentes de Génova.

En Roma, en cambio, murieron 9.500 personas de un total de 120.000, menos del 8%. Estos datos fueron publicados en una revista científica italiana en 2017.

Se calcula que distintas olas de la peste arrasaron con cerca de la mitad de la población europea.

Cuando llegaron los primeros reportes de muertes por la epidemia en el entonces reino de Nápoles, Alejandro VII llevaba un año como pontífice.

Representación pictórica de la peste en Italia.
Getty Images

Diversas olas de la peste mataron a casi la mitad de la población europea.

El papa no era sólo el líder del catolicismo. Si hoy es el soberano del diminuto estado del Vaticano, en aquella época mandaba sobre los llamados Estados Pontificios, que comprendían Roma y buena parte de los alrededores; prácticamente todo el centro de la Italia actual.

Esta fascinante historia cuenta cómo muchas de las restricciones que se aplican hoy contra la pandemia de coronavirus dieron resultado en Roma contra la peste hace 400 años.

¿Cuáles fueron las medidas del papa?

Dentro de los dominios papales, el brote ocurrió entre mayo de 1656 y agosto de 1957.

Tan pronto como llegaron las primeras noticias de la peste a Roma, Alejandro VII puso en alerta al Congreso de la Salud, que había sido creado en un brote anterior.

Las medidas de contención se implementaron gradualmente, según la situación se volvía más peligrosa.

El 20 de mayo se promulgó un decreto que suspendía todo comercio con el reino de Nápoles, que ya se encontraba muy afectado.

Cuadro del siglo XVII de la Plaza de San Pedro en El Vaticano.

Getty Images
En el siglo XVII, el papa era la máxima autoridad en los Estados Pontificios, que comprendía la región de Roma y alrededores, prácticamente todo el centro de la actual Italia.

La semana siguiente, el bloqueo se extendió y se prohibió la entrada a Roma de cualquier viajero que viniese de allí.

El 29 de mayo, en la ciudad de Civitavecchia, ubicada en los Estados Pontificios, se registró la llegada de la peste e inmediatamente se impuso la cuarentena.

“En los días y meses siguientes, se aislaron muchas otras localidades de ese territorio”, detalla el historiador Topi en su artículo.

En Roma, la decisión fue radical: se cerraron casi todos los portones de acceso a la ciudad. Solo ocho permanecieron abiertos, pero eran protegidos las 24 horas del día por soldados supervisados por “un noble y un cardenal”.

A partir de entonces, cualquier entrada debía ser justificada y registrada.

El 15 de junio Roma tuvo su primer caso: un soldado napolitano que murió en un hospital. Las normas se endurecieron aún más.

El 20 de junio se implantó una ley que obligaba a los ciudadanos a informar a las autoridades en caso de conocer algún paciente.

Posteriormente, un nuevo dispositivo papal comenzó a obligar a cada párroco y sus asistentes a visitar, cada tres días, todas las casas de sus distritos electorales para identificar y registrar a los enfermos.

Luego corrió la noticia de otra muerte, esta vez un pescador de la región del Trastévere.

“Los familiares de la víctima también se infectaron y muchos murieron”, cuenta Raylson Araujo, estudiante de teología de la Universidad Católica Pontificia de Sao Paulo, Brasil, quien también investigó el asunto.

La primera idea fue intentar aislar la región.

Ilustración de Alejandro VII.

Dominio Público
Alejandro VII impuso medidas graduales hasta llegar al confinamiento total.

“El papa también era la autoridad civil. Conforme la epidemia comenzó a extenderse, implementó medidas de aislamiento. Tras prohibir el comercio con Nápoles, decretó otras reglas de distanciamiento social: prohibió reuniones, procesiones y todas las devociones populares”, dice Araujo.

El endurecimiento de las medidas fue gradual hasta llegar al confinamiento total.

“Conforme pasó el tiempo, el papa adoptó nuevas prohibiciones. Las congregaciones en la iglesia fueron suspendidas, las visitas diplomáticas también, al igual que encuentros religiosos y reuniones públicas, se vigilaron los caminos”, enumera Araujo. “Se suspendieron todas las aglomeraciones civiles”.

“Se prohibieron diversas actividades económicas y sociales. Se cancelaron las fiestas y ceremonias públicas, civiles y religiosas”, dice el seminarista Gustavo Catania, filósofo del Monasterio de São Bento de Sao Paulo.

Plaza de San Pedro vacía por las restricciones en Roma.

Getty Images
Al igual que con la pandemia de coronavirus, en el siglo XVII se prohibió asistir a celebraciones religiosas en Roma.

“Se suspendieron los mercados y se echó a algunas personas que vivían en la calle porque podían ser causa de contagio. Se prohibió el cruce nocturno del río Tíber”.

El papa también determinó que nadie debía ayunar, con el objetivo de que la población se alimentanse y mantuviese así más saludable por si se contagiaba.

A todos aquellos que tuvieran al menos una persona infectada en la familia se les prohibió salir de casa. Para garantizar la asistencia, Alejandro VII separó a los sacerdotes y médicos en dos grupos: los que tendrían contacto con los enfermos y los que no, quienes atenderían al resto de la población.

“Preocupaba que los sacerdotes se convirtieran en vectores de la enfermedad”, dice Araujo.

Los médicos tenían prohibido huir de Roma“, dice Catania, señalando que muchos temían infectarse.

Como los pacientes estaban aislados, se creó una red de apoyo a la población.

“Había una previsión de ayuda económica para las familias que no podían salir de casa y algunas personas recibían comida por la ventana“, dice el seminarista.

En los meses de octubre y noviembre, cuando la incidencia de la enfermedad era mayor, incluso se preveía la pena de muerte para quienes infringieran las normas.

Negacionistas y noticias falsas

Sin embargo, no todos admitían la gravedad de la situación.

Hubo quienes la desdeñaron y hasta difundieron bulos.

“Se acusó al papa de inventar la enfermar para su propio beneficio y para ganar popularidad”, comenta Mirticeli Medeiros, investigadora de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Protestas negacionistas en Roma por la pandemia de coronavirus.

Getty Images
Como también ha sucedido en esta pandemia, hubo negacionistas en aquella época que no admitían la existencia de la enfermedad.

“Muchos no querían que el pontífice adoptara estas medidas para no alarmar a la población”, complementa.

Hasta sus colaboradores más cercanos le aconsejaron que no lo hiciera. Temían que, desde el momento en que se hizo pública la gravedad de la situación, a través de decretos y divulgaciones, la economía comenzara a sentir los efectos de este tipo de postura. Pero el papa fue firme y cumplió con su política de salud”.

Araujo compara esos hechos del siglo XVII con el “movimiento de hoy y la resistencia popular” para aceptar la gravedad de la pandemia de coronavirus.

“Comerciantes aconsejaron al papa que no adoptara las medidas, porque el cierre perjudicaba el comercio y la cosecha“, comenta el investigador.

“Hubo grupos que acudieron a él para pedirle que no promulgara más medidas de aislamiento. Querían maquillar y tapar la situación para que no se extiendera el pánico y cerraran los comercios”, continúa Araujo.

Hay informes de que un médico divulgó bulos sobre las verdaderas motivaciones del encierro.

“Hizo correr la voz de que tras las decisiones de este papa había intereses políticos”, dice el historiador Victor Missiato, profesor del Colegio Presbiteriano Mackenzie de Brasília.

“Fue acusado de difamación y terminó condenado a trabajar en un hospital, dedicado a curar la peste”.

Victoria contra la enfermedad

Cuando se resolvió el brote en 1657, la celebración estuvo a la altura.

Alejandro VII demostró el renacimiento de la Iglesia con monumentos que hasta hoy marcan El Vaticano, como el conjunto de columnas de la plaza de San Pedro, del escultor y arquitecto barroco Gian Lorenzo Bernini.

Columnas de Bernini en la Plaza San Pedro.

Edison Veiga
Las obras del papa Alejandro VII marcaron el aspecto de El Vaticano hasta hoy.

“En ese periodo era muy común que los papas visibilizaran su soberanía y poder. Los grandes monumentos de Roma de esa época fueron construidos con esa motivación”, contextualiza Medeiros.

“Como el caso de la Fuente de los Cuatro Ríos de la Piazza Navona, la Fontana di Trevi y otros”.

“Alejandro VII era un apasionado del arte y amigo de Bernini. Su comienzo como papa estuvo marcado por la peste”, explica.

“La forma que encontró de apagar aquel periodo sombrío fue invirtiendo en obras colosales. Las columnas de San Pedro representan los brazos abiertos de la Iglesia. La basílica de San Pedro fue restaurada como símbolo de poder temporal, no solo espiritual”.

Otros casos

Este no fue el único momento histórico en el que la Iglesia, en el pasado, cerró sus puertas por brotes y epidemias.

“Hubo otros casos en algunas diócesis de Italia, especialmente en el siglo XIX durante la epidemia de cólera”, recuerda Medeiros. “Entonces se tomaron medidas restrictivas similares”.

Grabado de un mercado durante la epidemia de cólera en Italia.

Getty Images
Durante la epidemia de cólera en el siglo XIX la iglesia tomó restricciones similares en Italia.

Por otro lado, la experta recuerda que en el brote de peste del siglo XIV ocurrió “todo lo contrario”.

“El papa Clemente VI, aislado en el palacio pontificio de Aviñón, en Francia, no parecía muy preocupado por lo que sucedía fuera de los muros de su casa”, apunta la investigadora.

“En esa época la enfermedad era un castigo divino y se producían procesiones y otras aglomeraciones para intentar, según la mentalidad religiosa, de superar el mal”.

En el siglo anterior, la región de Milán se vio muy afectada por la plaga. El cardenal arzobispo Carlo Borromeo también estableció estrictas medidas sanitarias en su circunscripción.

“Propuso una cuarentena general y se decretó a la gente a quedarse en casa hasta resolver la situación. Solo podían irse los que asistían espiritual y materialmente a la población.

El investigador dice que incluso las misas se celebraban “a distancia”.

“Un cura iba a la esquina y celebraba en la calle. Los fieles miraban desde sus ventanas”, explica.

Fe en la ciencia

Al analizar estos episodios del pasado, a menudo similares a los de hoy, hay que tener en cuenta que entonces la ciencia no se valoraba tanto como hoy y que la religión y la política estaban muy entrelazadas.

“En el siglo XVII, el absolutismo era muy fuerte en Europa y estaba ligado al poder de la Iglesia. El poder político y el poder religioso estaban muy mezclados“, explica Missiato.

“En ese momento, la revolución científica aún no se había extendido a las diferentes sociedades del mundo europeo. La creencia en lo divino como entidad definitoria de la paz y el caos todavía se veía como el camino hacia la salvación”.

Por eso el encierro impuesto por Alejandro VII es tan relevante.

“Lo que pasó muestra un alineamiento entre fe y ciencia, una fe con los pies en la tierra“, dice Araujo.


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