Las terapias de conversión, el insistente ataque a la comunidad LGBTTTI
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Cuartoscuro

Las terapias de conversión, el insistente ataque a la comunidad LGBTTTI

Asociadas con grupos conservadores, las terapias de conversión en centros de reclusión se mantienen a pesar de violar derechos y poner en riesgo la vida de personas de la comunidad LGBT, denuncian activistas y víctimas.
Cuartoscuro
Por Ana Alicia Osorio
19 de febrero, 2018
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Varios hombres arrastraron a Fabiola del Castillo, una mujer transexual de 22 años, hasta lo que sería su habitación en el “anexo”, como se les conoce a los centros de reclusión para personas con problemas de alcohol o drogas.

Le entregaron camisas y bóxers de varón, y comenzaron los días en que escuchó una y otra vez que su identidad de género está errada.

“En una de esas juntas, sin estar alcoholizada ni drogada, fue donde entraron a media junta y dos de los padrinos me agarraron de las manos, entraron al cuarto, me quitaron zapatillas, bolsa y todo (…) ahí adentro y sin poder comunicarme con nadie. ¿Cómo podía yo defenderme?”, narra.

Ella sólo llegó a una plática a un anexo del municipio de Veracruz, a la que su papá insistía que fuera, pero terminó tres días privada de la libertad e incomunicada, mientras intentaban convencerla que ser una mujer transexual es un error.

Gritos que hacen llorar, encierros contra la voluntad repletos de amenazas, exhibición frente a toda la feligresía, terapias para “curar” algo que no es una enfermedad.

Todas estas estrategias son parte de los “procedimientos” para personas de la diversidad sexual o  colectivo LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Intersexual), que de acuerdo con la activista Jazziel Bustamante se han incrementado debido a los campañas de grupos conservadores y religiosos.

“La homosexualidad no es una enfermedad, la transexualidad tampoco lo es aunque algunos siguen patologizándola (…) Las iglesias están dando estas terapias y también es preocupante que pseudocientíficos estén diciendo que la homosexualidad, el lesbianismo, la bisexualidad, está relacionado con las filias”, sentencia.

Para ella la oferta de estos supuestos tratamientos conlleva riesgos muy graves pues en algunos viven tortura y, aún en los que no, la falta de aceptación de desconocidos, familia, amigos y presuntos especialistas puede derivar en padecimientos mentales e inclusive intentos de suicidio.

El terror de un anexo

“Por parte de mi papá quisiera que yo llevara otro tipo de vida. Yo creo que no se resigna al 100 por ciento al tipo de vida que llevo (…). Salgo mucho a antros gays, me enrolo con amistades gays y él no ve con buenos ojos a mis amistades, él piensa que me pierde”, cuenta Fabiola.

En ese anexo, en escasos dos días la amenazaron con cortarle el cabello y ponerle ropa de hombre; le pidieron que usara su nombre original y no como ella se identifica; le gritaron y le exigieron cambiar su identidad de género.

“Mi preferencia fue por los hombres y me gustó mi transición. Sigo en proceso hormonal actualmente y no tengo ningún trauma de por qué no soy mujer. Haz de cuenta que muchos padrinos a fuerzas querían que yo dijera ese tipo de cosas porque gritaban -no decían- gritaban ‘¡habla!, ¿por qué eres gay?, ¿por qué te gustan los hombres?, ¿por qué esto?, le tienes coraje a tu hermana porque ella es mujer y tú no’”, recuerda. “Me traumaban. Yo digo, ¿qué tipo de terapia es esta?”.

Para Bustamante Hernández, este tipo de prácticas que vivió Fabiola son un tipo de tortura.

“Terapias” que dañan la salud

En el informe Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reportó tener conocimiento de la existencia de supuestas “terapias” dirigidas a modificar la orientación sexual e identidad de género, y las rechazó.

“Casos en que las personas LGBT o aquellas percibidas como tales son sometidas a supuestos tratamientos psicoterapéuticos, internadas en ‘clínicas’ o campamentos y víctimas de abuso físico (…) que diseminen información basada en evidencia evidencia científica y objetiva sobre el impacto negativo que tienen estas ‘terapias’ en la salud”, indica el documento emitido en 2015.

Fabiola concuerda: esos lugares aún existen y deberían ser cerrados. Incluso cuenta que durante los tres días que pasó ahí se enteró del caso de un chico encerrado por sus papás por ser gay. En su caso particular, ella les advirtió a las personas que la retenían que estaban cometiendo secuestro o privación ilegal de la libertad, ya que tiene 22 años y en ningún momento consintió su internamiento.

“Yo le dije es ilegal, soy mayor de edad, no estoy drogada ni tomada. Daban a entender que yo tomaba porque tenía traumas por no poder ser mujer y yo les decía yo soy feliz así”, asegura.

Para salir, tuvo ayuda para hacer público el caso y entonces el anexo permitió que otra persona firmara el “permiso” para recuperar su libertad.

La página de internet del grupo de Alcohólicos Anónimos se deslinda de este tipo de hechos ya que aseguran que no cuentan con anexos, granjas, ni otros establecimientos de 24 horas.

Testigo Púrpura buscó a personal de la Secretaría de Salud de Veracruz para conocer su trabajo respecto a los anexos, pero no hubo respuesta de la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno del Estado.

El caso de Fabiola no es el único. En 2015, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas realizó una encuesta donde el 2.12 por ciento de las personas dijeron haber estado internadas contra su voluntad en “establecimientos de salud”.

“Asociada con la patologización de la diversidad sexual, esta práctica está asociada con pretensiones de normalización de personas que no se reconocen o identifican con orientaciones sexuales e identidades de género herteronormativas y dominantes (…). Se suma a esto la condena a la sexualidad sin fines reproductivos, incluida la homosexualidad, impuesta desde la influencia de la religión católica”, indica la investigación.

Prácticas apoyadas por grupos religiosos

En las “terapias de reconversión” suele haber imágenes o alusiones religiosas para “transformar al enfermo”, de acuerdo con las denuncias y las propias experiencias vividas por Fabiola y Bustamante Hernández.

Grupos católicos cuentan con un pastoral que dice promover la castidad entre las personas de la comunidad LGBTTTI y los evangélicos en Veracruz incluso han señalado tener una “cura” para la homosexualidad, aunque desde 1990 la Organización Mundial de la Salud no la considera una enfermedad. Ninguno hace referencia directa a la transexualidad.

“Fueron homosexuales o están ahorita en tratamiento, en pláticas, en las iglesias. Sí las hay (personas ‘curadas’), se les habla y se les intenta ayudar en su identidad y se les hace la invitación, ellos tienen la libertad de asistir, de estar o no estar, pero tenemos mucho respeto para todos ellos”, declaró en su momentoGuillermo Trujillo Álvarez, de la Red Evangélica de Veracruz.

Jazziel Bustamante Hernández tiene su propia historia qué contar.

“Cada domingo me pasaban al frente de la célula (…) me ponían la mano aquí enfrente y empezaban a hacer oración con cantos y gritos para que salieran lo demonios. Hay un momento en que en verdad te crees que estás enferma”, narra.

Y advierte que el surgimiento y mayor movilidad de los grupos conservadores ha provocado que este tipo de “terapias” se incrementen, con graves consecuencias.

“Hay que dejar muy claro que muchos de los suicidios de jovencitas, de jovencitos de la diversidad sexual tienen que ver con este rechazo social”, concluye.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Vacunas contra COVID-19: por qué te puedes contagiar aunque ya estés inoculado

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada. Pero eso no significa que el SARS-CoV-2 desaparezca. Incluso puede volver a infectar, explica Guillermo López Lluch, catedrático de Biología Celular.
Getty Images
13 de mayo, 2021
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Conforme el número de personas vacunadas aumenta, crece la sensación de libertad y nos relajamos. Algunos gobiernos establecen ya medidas para dar carta blanca a la movilidad de las personas vacunadas sin limitaciones. Pero ¿estamos seguros de que se puede abrir la movilidad sin haber alcanzado la inmunidad de grupo?

La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o estos serán leves en futuras reinfecciones. Pero eso no significa que el virus desaparezca. Incluso puede volver a contagiar.

La clave está en la actividad del sistema inmunitario y en la capacidad de proliferación del virus en estas personas.

Un sistema inmunitario entrenado elimina el virus antes de que éste pueda causar graves daños en el organismo.

Por ello, la duda a despejar ahora es si las personas inmunizadas mantienen capacidad de contagio. La respuesta dependerá de la cantidad de virus que puedan dispersar.

Síntomas menos graves o asintomáticos

Un reciente estudio realizado en centros de mayores en Chicago demostró que un 4,2%, entre trabajadores y pacientes, se contagiaron por SARS-CoV-2 en un periodo de cuatro meses (diciembre 2020-marzo 2021).

virus

Getty
Los linfocitos T citotóxicos actúan contra las células que están expresando la proteína del virus (en la imagen).

De las personas infectadas, la mayoría no habían sido vacunadas. Pero un 6% de las infecciones se habían dado en personas totalmente vacunadas y un 23% en las que habían recibido una sola dosis.

Por otro lado, las reinfecciones de personas que han pasado la enfermedad son inusuales pero ocurren.

En un estudio realizado en Reino Unido con trabajadores sanitarios que habían sufrido covid-19, un 0,6% sufrieron reinfección. Eso sí, con síntomas leves.

Además, el reciente estudio SIREN (SARS-COV2 Immunity and Reinfection Evaluation, llevado a cabo por el sistema de salud público británico) enfocado en la inmunidad y la reinfección por el SARS-CoV-2 concluye que la respuesta inmunitaria previene en gran medida el riesgo de contagio.

Pero también indica que, aún con sintomatología leve, los reinfectados pueden ser foco de dispersión del virus.

En Estados Unidos la exposición a las nuevas variantes ha sido considerada como factor frente a la posible reinfección en personas ya inmunizadas.

En cuanto a España, ya se han notificado casos de personas vacunadas al completo que se han reinfectado presentando síntomas leves acompañados con altas cargas víricas. Lo mismo ha ocurrido en otros países como Singapur o las islas Seychelles.

Los anticuerpos no lo son todo: el papel relevante de los linfocitos T

A lo largo de la pandemia se ha prestado mucha atención a los niveles de anticuerpos y el tiempo que se mantienen en nuestra sangre. Pero ¿de verdad son los anticuerpos tan relevantes?

Vacunados en México

PEDRO PARDO/AFP via Getty Images
Este grupo fue inmunizado con la vacuna de Pfizer-BioNTech en Ciudad de México.

Los anticuerpos son producidos por linfocitos B activados que se transforman en células plasmáticas. Las células plasmáticas dejan de funcionar con el tiempo y mueren.

Los anticuerpos producidos por éstas se mantienen circulando en la sangre durante semanas o meses hasta que degeneran y son eliminados.

También se producen linfocitos B memoria que actuarán más rápidamente y generarán células plasmáticas y anticuerpos con mayor rapidez y eficacia en el caso de reinfecciones. Por eso, la duración de los anticuerpos en el plasma no tienen tanta relevancia: son las células memoria las que importan.

En el proceso de inmunización se activan también los linfocitos T ayudantes. Se trata de células responsables de controlar la actividad del sistema inmunitario.

Simultáneamente entran en juego los linfocitos T citotóxicos, que actúan contra las células que están expresando la proteína del virus y las eliminan, reduciendo así la proliferación de éste.

En ambos tipos de linfocitos se generan células memoria con capacidad para activarse rápidamente en las reinfecciones.

Los linfocitos T resultan también esenciales contra las infecciones por virus al liberar interferón, una proteína señalizadora que bloquea la replicación de los virus.

Las mutaciones del SARS-CoV-2 están afectando especialmente a la proteína S. Aquellas variantes que presentan un cambio en esta proteína que mejora la capacidad de unión a la proteína humana, aumentan su capacidad infectiva.

Por eso, las variantes que se están imponiendo en todo el mundo están presentando cambios similares.

¿Significa que pierden efectividad las vacunas? Las vacunas generan anticuerpos contra diferentes zonas de la proteína S.

También activan a linfocitos T ayudantes y citotóxicos que actúan reconociendo diferentes zonas de la proteína.

Por tanto, las mutaciones puntuales que se están produciendo en la proteína S del virus no tienen por qué afectar a la respuesta inmunitaria de una forma importante.

La inmunización solo protege a la persona inmunizada

La vacuna no impide totalmente la invasión del virus. Tanto los anticuerpos como los linfocitos “preparados para defendernos” se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Mujer siendo vacunada

Getty Images
La vacunación, al igual que el contagio, inmuniza a la persona afectada, que, generalmente, no sufrirá síntomas o éstos serán leves en futuras reinfecciones.

El virus nos contagia principalmente a través de los aerosoles del aire, por lo que comienza invadiendo las células que revisten la parte superior del sistema respiratorio.

Eso implica una relación entre la capacidad de infección y el tiempo de reacción del sistema inmunitario.

Las personas inmunizadas disponen de un sistema entrenado que actuará en poco tiempo. Pero mientras, el virus puede proliferar y la persona estaría contagiada pero sin síntomas. Y podrá contagiar a otras.

El simple hecho de que el virus encuentre oposición por parte del sistema inmunitario casi de inmediato permite pensar que habrá una reducción en su capacidad de transmisión. De hecho, un reciente estudio en Reino Unido (sin revisión por pares), indica que hasta un 50% menos.

Dado que la inmunización aumenta el número de personas asintomáticas que no saben que están contagiadas, no podemos bajar la guardia. Por ello, el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) previene sobre los contagios procedentes de personas inmunizadas.

Es imprescindible que se alcance la inmunidad de grupo para disminuir la expansión del virus y los contagios.

*Guillermo López Lluch es catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes. Universidad Pablo de Olavide.

Lee el artículo original aquí.


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