Acusaciones de exhumación ilegal y robo rodean a la pequeña momia hallada en Chile
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Acusaciones de exhumación ilegal y robo rodean a la pequeña momia hallada en Chile

El Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, un organismo gubernamental, presentó una denuncia ante el Ministerio Público de ese país para que inicie una investigación que establezca si los restos de la niña fueron exhumados ilegalmente en 2003 y sacados del país de contrabando.
29 de marzo, 2018
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Fue llamado desde “extraterrestre” hasta “humanoide”, pero era una bebé.

Ata, como le llaman a estos restos humanos momificados de 13 centímetros de largo, fueron hallados en Atacama, Chile, en 2003.

Desde entonces el pequeño esqueleto ha aparecido en numerosas oportunidades en las noticias, a veces vinculado a investigaciones científicas, a veces como parte de teorías conspirativas de ufólogos.

No es para menos: además de su pequeño tamaño, el esqueleto tiene varias características físicas inusuales, como menos costillas y una cabeza coniforme.

La semana pasada, Ata volvió a los titulares de la prensa, esta vez por un estudio genético publicado en la prestigiosa revista Genoma Research firmado por un equipo internacional de investigadores de destacadas universidades como la estadounidense Stanford.

Sin embargo, el estudio provocó la indignación de científicos chilenos que expresaron públicamente su molestia por la manera en que el grupo investigador tuvo acceso a la momia y solicitaron que el artículo sea retirado de la revista científica.

“Independientemente de cuán interesante pueda ser el análisis”, escribió el académico Gabriel León, de la Universidad Andrés Bello, en el diario chileno El Mostrador, “es necesario tener en cuenta la forma en que el cuerpo fue encontrado y tratado como mercancía“.

La polémica escaló rápidamente.

Desierto de Atacama

Getty Images
El desierto de Atacama es rastrillado por lo que algunos llaman cazadores de tesoros (“huaqueros”) y que, para otros, son simples saqueadores.

El Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, un organismo gubernamental, presentó este martes una denuncia ante el Ministerio Público de ese país para que inicie una investigación que establezca si los restos de la niña fueron exhumados ilegalmente en 2003 y sacados del país de contrabando.

Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica del organismo, señaló en un comunicado que la justicia deberá determinar si hubo un delito, tomando en consideración que “se podría haber dañado un sitio arqueológico, destruyendo de forma ilícita su contexto”.

El Consejo argumenta que podría haber una violación a la ley por la presunta “apropiación de un monumento nacional, constitutiva de los delitos de usurpación, hurto, robo con fuerza, robo con violencia o intimidación en las personas”, según le confirmó a BBC Mundo.

¿Cómo un prestigioso estudio científico terminó envuelto en un escándalo que llegó a la Justicia de Chile?

De “extraña criatura” a bebé

El esqueleto de Ata fue hallado en el hoy abandonado pueblo de La Noria, en la región de Tarapacá, en el norte de Chile, por Oscar Muñoz, un hombre considerado cazador de tesoros (“huaquero”) por unos y saqueador por otros.

De acuerdo con un artículo de octubre de 2003 del diario chileno La estrella de Iquique, los restos retirados por Muñoz “con pala y picota” estaban en las inmediaciones de una exiglesia, envueltos en una tela blanca y atados con una cinta violeta.

Según el diario local, el hombre terminó vendiendo “la extraña criatura” a un empresario local a 30.000 pesos chilenos, lo que hoy equivaldrían a unos US$80.

Los restos terminarían en Barcelona, en manos del español Ramón Navia-Osorio, presidente del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos.

Pero ese esqueleto que tan solo el año pasado fue exhibido bajo el nombre de “El ser de Atacama” en el Congreso Mundial de Ufología en Barcelona, era en verdad el cuerpo de una niña recién nacida con múltiples mutaciones en sus genes.

Estudios genéticos realizados a los restos revelaron que Ata era una bebé con mutaciones relacionadas con el enanismo, la escoliosis y anomalías en los músculos y el esqueleto.

“Lo que comenzó como una historia de extraterrestres, en realidad es una historia de tragedia humana”, dijo a la BBC la semana pasada uno de los investigadores principales, Garry P. Nolan, profesor de microbiología de la Universidad de Stanford, California.

Esqueleto momificado de Ata siendo medido.

AFP / Cortesía de Emery Smith
Aunque mide 13 centímetros, los primeros análisis habían sugerido que el esqueleto correspondía al cuerpo de una niña de entre 6 y 8 años.

“Una mujer tuvo un bebé con malformaciones, fue preservado y luego empeñado o vendido”, agregó.

Esa es justamente la raíz del conflicto.

Acusaciones cruzadas

“La primera falta, en este caso, constituyó la excavación ilegal de un contexto funerario“, afirma una carta abierta de la Sociedad Chilena de Antropología Biológica (Sochiab) publicada este miércoles.

Esto, continúa, “conllevó a una seguidilla de acciones en donde están involucrados diversos actores: huaquero (saqueador), compradores varios del cuerpo humano, organizaciones de ufología y científicos”.

Sochiab cita un artículo de ley que establece: “Ninguna persona natural o jurídica chilena podrá hacer en el territorio nacional excavaciones de carácter arqueológico, antropológico o paleontológico sin haber obtenido previamente autorización del Consejo de Monumentos Nacionales”.

Por eso, según la carta, el estudio sobre Ata afecta el prestigio de sus autores y de la revista que lo publicó, por incumplir con “mecanismos legales y principios éticos (…) para el resguardo del patrimonio y las voluntades de las comunidades locales”.

Sin embargo, en un comunicado enviado a BBC Mundo por los autores principales del estudio, Atul J. Butte y Nolan, estos afirman que “el esqueleto nunca estuvo en posesión ni de Stanford ni de la Universidad de California San Francisco”.

No tuvimos nada que ver con la remoción del esqueleto de su lugar de origen. El ADN e imágenes provienen de restos que no se sabían eran humanos cuando la investigación comenzó”, agregan.

Sticker que dice: "Los OVNI son reales".

Getty Images
El año pasado Ata fue expuesta en un congreso de ufología en Barcelona bajo el título: “El ser de Atacama”.

En el comunicado, que saldrá publicado próximamente en Genoma Research, también afirman que la investigación cumple con las regulaciones federales de Estados Unidos.

Y acotan: “Desde hace mucho tiempo que se sabe que este esqueleto pertenecía a un privado en España, sin que se presentaran acusaciones de conducta criminal sobre cómo se adquirió” al esqueleto.

La familia de la niña

Más allá de consideraciones legales y protocolos científicos, en Chile han comenzado a surgir otro tipo de planteamientos más humanos.

“Lo que aquí en verdad pasó es que se desenterró el cuerpo de una persona con múltiples deformidades físicas y su cuerpo fue exhibido todos estos años”, escribió la ecóloga microbiana Cristina Dorador en el sitio de divulgación científica Etilmercurio.

“La niña de La Noria tuvo una madre, un padre, quizás hermanos”, explicó. “Cuando la enterraron seguramente sufrieron mucho y se preguntaron el por qué de la apariencia de la hija fallecida. ¿Cuál habrá sido el destino de estas personas?”.

Esqueleto momificado de niña Ata.

AFP / Cortesía de Emery Smith
Los restos de la niña fueron hallados en 2003 en las inmediaciones de una exiglesia en un pueblo abandonado.

A lo que agregó: “Por la época sugerida del fallecimiento , su madre quizás aún esté viva, al igual que la familia que pudo conocer el destino final de esta niña nortina”.

En este sentido, en su carta abierta, Sochiab sostiene: “Un estudio de similares características donde se utilicen restos de un feto desenterrado de un cementerio actual en un país desarrollado seguramente provocaría otras reacciones“.

De acuerdo con The New York Times, esta organización junto con otros investigadores locales solicitaron formalmente a Genoma Research que retire este estudio que generó una situación que “molesta y preocupa profundamente” a la comunidad científica chilena.

Desde la revista no respondieron a tiempo al pedido de respuesta de BBC Mundo.

Por su parte, Butte y Nolan dicen en el comunicado: “Tal como hemos afirmado previamente, creemos que los restos óseos deben ser devueltos al país de origen y, al descubrir que son humanos, esta investigación respalda el argumento de que estos restos deben ser repatriados”.

A lo que acotan: “Esta investigación aclara lo que ha sido una historia muy pública y sensacionalista por mucho tiempo, y se hizo con el deseo de acercar algo de humanidad a esta discusión y dignidad al esqueleto”.


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Cuartoscuro

Cifra real de muertos por COVID es casi 45% más de lo reportado por Salud: Inegi

El 58% fallecen fuera de hospitales, según el Instituto. En los primeros 8 meses de 2020 fallecieron casi 185 mil personas por encima de lo esperado, como efecto de la pandemia y la posible caída en atención de otras enfermedades.
Cuartoscuro
27 de enero, 2021
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Entre enero y agosto de 2020, un total de 108 mil 658 personas murieron a causa del COVID-19 en México, de acuerdo con el conteo preliminar de certificados de defunción revelado por el Inegi. Esto ubica a la nueva enfermedad como la segunda causa de muerte en México en ese periodo, solo detrás de los padecimientos del corazón.

Se trata de 33 mil 641 muertos más por COVID respecto a los que, en su momento, dio a conocer la Secretaría de Salud Federal al cierre de agosto pasado. Es decir, la cifra real de decesos confirmados por COVID es casi un 45% superior a la que se reporta diariamente.

El 31 de agosto, en su conferencia diaria, la Secretaría de Salud reportó un acumulado de 64 mil 414 defunciones por COVID.

El titular de Inegi, Julio A. Santaella, confirmó dicha diferencia esta mañana. Es decir, la cifra real de decesos confirmados por COVID es casi un 45% superior a la que se reporta diariamente. El titular de Inegi, Julio A. Santaella, confirmó dicha diferencia esta mañana.

Lee: México registra 1,743 muertes de COVID en un día y supera las 152 mil defunciones

“Muchas personas no están muriendo en hospitales, están muriendo en sus casas. De hecho, la mayor parte de las personas mueren en sus casas. El 58% por ciento mueren fuera de los hospitales Eso puede explicar en parte esta diferencia”, explicó Edgar Vielma Orozco, director general de Estadísticas Sociodemográficas de Inegi en entrevista con Ciro Gomez Leyva en Radio Fórmula.

Además, la estadística dada a conocer por Inegi muestra que de enero a agosto de 2020 fallecieron en total en México 683 mil 823 personas por todo tipo de causas, de las cuales 673 mil 260 fueron muertes ocurridas en ese periodo y 10 mil 563 son decesos extemporáneos de otros años o con fecha no confirmadas.

A partir de dicha cifra y siguiendo una metodología de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Inegi estima que en los primeros ocho meses de agosto de 2020 fallecieron 184 mil 917 personas más por encima de lo que se hubiera esperado normalmente, tomando en cuenta lo registrado en años anteriores. Se trata de lo que técnicamente se denomina “exceso de mortalidad”.

Entérate: 40% del personal de funerarias enfermó de COVID y 3 mil fallecieron; sector pide ser vacunado

Funcionarios de Inegi explicaron a Animal Político que entre esas 184 mil 917 muertes por encima del promedio figuran los decesos de COVID (una nueva enfermedad que no existía en años anteriores), pero también personas que podrían haber fallecido por COVID y que fueron erróneamente certificadas, o que murieron de otra enfermedad pero no recibieron la atención médica debido a los esfuerzos para canalizar recursos a la atención de la pandemia sanitaria.

En septiembre pasado un reportaje publicado por este medio ya había adelantado a través de la revisión de datos de actas de defunción que hasta julio había un exceso de mortalidad superior a las 130 mil muertes y que un millón y medio de personas se habían quedado sin recibir atención de urgencias u hospitalaria.

El informe dado a conocer hoy por Inegi ubica al COVID-19 como la segunda causa de defunción general en México en el periodo de enero a agosto de 2020. Por la nueva enfermedad murieron 108 mil 658 personas en ese lapso, por debajo de las 141 mil 873 personas que fallecieron por problemas del corazón. La tercera causa de defunción fue la diabetes tipo II con 99 mil 733 decesos.

Al diferenciar los decesos por sexo, el COVID se mantiene como la segunda causa de muerte en los hombres, sin embargo, en el caso de las mujeres es la tercera causa de muerte por debajo de los padecimientos del corazón y la diabetes.

La información de mortalidad también muestra que los homicidios dolosos son la octava causa de muerte en México en el periodo referido, con 22 mil 798 casos. En el caso específico de los hombres es la sexta causa de defunción.

En conferencia de prensa, autoridades de Salud señalaron que el porcentaje de exceso de mortalidad registrado por Inegi y la estimación de la dependencia “es muy similar”.

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