Yalam, la app creada por universitarios para rescatar las lenguas indígenas de Oaxaca
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Conacyt.

Yalam, la app creada por universitarios para rescatar las lenguas indígenas de Oaxaca

La aplicación ofrece 16 lenguas indígenas de Oaxaca, a través de ella los usuarios pueden aprender a pronunciar las partes del cuerpo, alimentos o nombres de animales. Se puede descargar de manera gratuita para dispositivos Android.
Conacyt.
Por César Reveles
1 de marzo, 2018
Comparte

Ante el riesgo de desaparición que corren las lenguas indígenas en México surge un proyecto que tiene la finalidad de preservarlas mediante la traducción de al menos 16 lenguas maternas del estado de Oaxaca. Se trata de la aplicación para dispositivos móviles llamada Yalam, Voces de mi tierra.

Dicha app fue desarrollada por: Gema Citlali Yáñez Chávez (diseñadora), Clara del Rocío López Galván (analista y tester), Félix Pérez Velasco (líder y programador) y Richard Daniel Mendoza Hernández (diseñador), alumnos de la ingeniería en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca (UTVCO).

La herramienta, disponible hasta ahora para versiones Android, cuenta con 16 lenguas indígenas de Oaxaca, a las cuales se puede acceder por medio de cuatro categorías, cada una con diez palabras. Las categorías son: cuerpo, hogar, animales, frutas y verduras. Además la app cuenta con un botón que contiene el mapa de Oaxaca donde se indica en que zona se habla esa lengua y se especifican de donde son las variantes que se muestran.

“La app funciona por medio de palabras básicas, es decir, lo usuarios podrán aprender a pronunciar las partes del cuerpo, los objetos de la casa, los alimentos que consumen y los animales más comunes en las 16 lenguas. Aún estamos en desarrollo, pensamos meterle más contenido y variantes”, detalla Félix Pérez, líder y programador del proyecto.

“Todo surgió gracias a que conocimos a un compañero que habla mixteco y cuando visitamos su comunidad nos dimos cuenta que la lengua se estaba perdiendo. A raíz de ahí creamos una primera aplicación llamada ‘Ka’a Tu Sabi’ que significa ‘aprende mixteco’ y luego vino la idea de iniciar el proyecto de Yalam (lengua en mixteco)”, cuenta Rocío López, integrante del equipo.

La aplicación fue diseñada con colores azules y blancos los cuales significan armonía y son agradables a la vista del usuario. Las imágenes que se ofrecen al mostrar las lenguas se diseñaron con base en 16 trajes típicos, de hombres y mujeres, representativo de cada zona contribuyendo así a la equidad de género.

Hasta el momento Yalam cuenta con un total de 640 palabras, y puede descargarse de manera gratuita en Play Store para las versiones de Android desde la 4.03 hasta la 8.0.

El objetivo de Yalam, además de que los usuarios aprendan de forma fácil y didáctica palabras básicas de cada lengua, es concientizar y sensibilizar a las personas sobre la riqueza lingüística que se tienen en el país, haciendo uso de las nuevas tecnologías como teléfonos móviles y tabletas electrónicas.

“Desde noviembre Yalam está disponible para Android por los recursos económicos con los que contamos, pero sí pensamos ponerlo disponible en iOS. Invitamos a la gente a descargarla para que conozcan la diversidad lingüística de Oaxaca”, comenta Félix.

Los creadores de Yalam explican que “la intención es, no solo llegar a la comunidad oaxaqueña, sino también traspasar las fronteras y llegar a nuestra comunidad migrante”.

Para que esta aplicación tuviera bases sólidas los cuatro universitarios, con el apoyo del director de las carreras TIC, Alfonso Miguel Escobar, trabajaron la escritura y los audios con el Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca (CEDELIO).

Para Rocío el ser parte de de Yalam, le ha dado la “satisfacción de saber que apoyas a más personas para que no pierdan su lengua materna, porque no todos tenemos esa fortuna de pertenecer a una zona indígena y es importante conservar estas lenguas porque son parte de nuestro patrimonio cultural”.

Según el Inegi, hasta 2015 en México se contabilizaban 7 millones 382 mil 785 personas de tres años y más de edad, que hablan alguna lengua indígena, cifra que equivalía en ese momento al 6.5 % del total de la población nacional.

De esta cifra en Oaxaca se registra un millón 205 mil 886 personas hablantes de lengua indígena, lo que representa 32.1 % de la población de aquella entidad, ocupando el primer lugar del país por número de hablantes y diversidad de lenguas maternas.

Hace unos días el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) dio a conocer que a pesar de que México es el segundo país de América Latina con mayor diversidad lingüística, actualmente el 60 por ciento de las lenguas indígenas, están en riesgo de extinción.

De las 11 familias lingüísticas, 68 agrupaciones y 364 variantes, 64 están en franco riesgo de desaparecer, principalmente porque no se les valora ni utiliza.

Para revertir esta situación, el Inai ha establecido sistemas de escritura para que las lenguas en peligro de desaparecer sean protegidas y reconocidas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Colombia: por qué está en un escenario sin precedentes (y qué puede significar para su futuro)

A pesar de la violencia, Colombia fue un país reconocido por su estabilidad económica y política. Pero todo esto parece haber cambiado.
6 de mayo, 2021
Comparte

Estaciones de policía y transporte quemadas. Carreteras cortadas durante días. Desabastecimiento de productos. Un número desconocido de muertos y desaparecidos. Un estado de incertidumbre y nerviosismo agudo.

Colombia ha vivido muchos momentos delicados al largo de su traumática historia, pero ahora parece estar recorriendo un camino desconocido en al menos tres ámbitos distintos: la protesta social, la economía y la representación política.

Hubo momentos en el pasado que rompieron la historia en dos como la ola de violencia que antecedió a la firma de la Constitución de 1991 o las revueltas de 1948 tras el asesinato del candidato Jorge Eliécer Gaitán que dieron origen a las guerrillas.

El desenlace de la crisis actual es desconocido y por eso es difícil entrar en comparaciones sobre su relevancia histórica.

Lo que parece evidente, según los expertos consultados por BBC Mundo, es que la actual es una situación sin precedentes. Y que mucho se explica porque el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 abrió una caja de pandora de demandas y problemáticas antes prohibitivas por cuenta de la guerra.

“Yo tengo 74 años y le digo que nunca vi una élite política tan incapaz de llegar a resoluciones“, dice el historiador Carlos Caballero Argáez.

El gobierno de Iván Duque ha lanzado una nueva mesa de negociación para rebajar la tensión y buscar salidas consensuadas. Es lo que hizo en noviembre de 2019, cuando las protestas eran más pacíficas y puntuales y la situación del país menos grave.

Hoy el mandatario tiene desafíos por donde se mire: en su partido, en las calles, dentro de las fuerzas armadas, en materia fiscal y en lo político.

Dentro de exactamente un año Colombia estará celebrando elecciones generales y presidenciales: todo desarrollo en este momento tiene una clave electoral.

Mientras la violencia sigue siendo la principal preocupación de los colombianos, BBC Mundo habló con varios expertos para hacer un ejercicio de distancia que permita entender lo que está ocurriendo.

Un paro sostenido y amplio

Un primer elemento nuevo de esta crisis es la dimensión de la protesta social.

“La cobertura y la sostenibilidad han sido inéditos”, dice Mauricio Archila, experto en movimientos sociales.

Una manifestación en Colombia

Getty Images
Las protestas en Colombia han sido masivas y se han extendido a muchas ciudades y poblados del país.

Las protestas esta vez llegaron a pequeños y medianos municipios. Fueron convocados por jóvenes, pero cuentan con el apoyo de adultos mayores y poblaciones minoritarias. Han paralizado la producción, el abastecimiento y el transporte en rincones inesperados.

Este paro ha llegado a lugares donde antes no se solía protestar y se ha mantenido por varios días sin dar tregua”, añade Archila.

Y concluye: “Soy muy escéptico de las comparaciones, y no quiero entrar a hablar del Bogotazo (1948) ni el paro cívico de 1977, pero es cierto que este paro ha producido una alianza obrero-campesina-indígena que tal vez nunca había estado tan equilibrada”.

En efecto, al Paro Nacional es un movimiento heterogéneo plagado de contradicciones y conflictos internos. Su líder no es claro y en su interior hay representaciones de casi todos los sectores. Su futuro depende de cómo logra sortear esa diversidad.

“Pero lo que sí es evidente es que la fuerza del Paro sorprendió a toda la clase política”, opina Daniel Hawkins, investigador de la Escuela Nacional Sindical.

“En la mitad de la tercera y más fuerte ola de contagio y luego de la orden del tribunal de Cundinamarca que prohibió aglomeraciones, los políticos nunca creyeron que la gente iba para la calle de forma masiva”, apunta Hawkins.

Una protesta en Colombia

Getty Images
Las protestas se han recrudecido tras las confrontaciones con las fuerzas de seguridad pública.

Las protestas ya lograron dos efectos inesperados en un país donde la movilización social, que era esporádica y tachada de “subversiva”, rara vez tuvo consecuencias políticas: las retirada de la reforma tributaria y la caída del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Lo que es difícil de pronosticar es si este movimiento, que en origen se mostró fresco y novedoso, terminará en una situación que sí tiene precedentes en Colombia: la de una violencia desbordada.

Una economía desestabilizada

La economía colombiana ha sido durante décadas la más estable de América Latina: la que menos recesiones tuvo en el siglo XX, la que no presentó hiperinflación y la que no incumplió sus compromisos de deuda en 80 años.

Pero ahora la situación es distinta.

“Pocas veces —por no decir nunca— había visto al país en una situación tan difícil como la que estamos viviendo hoy“, escribió en su columna el prestigioso economista y exministro Mauricio Cárdenas.

Iván Duque

EPA
Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma fiscal.

Y Caballero Argáez añade: “La última vez que se cuestionó la responsabilidad fiscal del país fue durante la crisis de la deuda latinoamericana (principios de los 80), pero ahí Colombia consiguió refinanciar la deuda y un acuerdo de monitoreo con el FMI que nos permitió ser el único país latinoamericano que no entró en recesión ni tuvo que reestructurar deuda”.

Hoy los bonos colombianos son calificados como “basura” en los mercados internacionales, el peso está alcanzando récords de devaluación y por primera vez en años la capacidad de pago y emisión de deuda del país están cuestionados.

“Colombia tienen un problema de recaudo (fiscal) cada vez que hay una crisis, porque su recaudo en tiempos normales siempre ha sido bajo”, dice la politóloga Mónica Pachón.

“Pero eso siempre lo habían podido solucionar con reformas tributarias de crisis con impuestos transitorios que lograban sacarnos del problema”.

“La diferencia ahora es que nunca una reforma nunca había generado semejante nivel de oposición, mucho menos sin entrar al Congreso, y su caída nos puso en un lugar incómodo”, explica la decana de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.

Un enfrentamiento entre policías y manifestantes en Colombia

Getty Images
El número de fallecidos y heridos por los enfrentamientos en las protestas ha ido en aumento.

Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma cuanto antes que se pueda aprobar en el Congreso. Los economistas dudan que no se logre una resolución que probablemente recaude menos impuestos, pero al menos saque al país de la crisis.

Sin embargo, el famoso modelo de la estabilidad neoliberal y ortodoxo de Colombia mostró grietas por primera vez en su historia.

Una política radicalizada

Así como estable en lo económico, Colombia ha sido un país sin muchos altibajos en lo político: salvo durante un pequeño periodo en los años 50, la democracia en su sentido más formal —elecciones cada cuatro años y transiciones de poder sin problemas— se ha mantenido intacta.

Aunque la violencia no ha dejado de ser un problema desde los años 50, el bipartidismo entre liberales y conservadores (que llegaron a alternarse en el poder por convenio) permitió que se generara la idea de que las instituciones democráticas no estaban en peligro.

Colombia siempre fue considerada, al menos en el exterior, como una democracia estable.

Pero en esta crisis la clase política se ha visto incapaz de llegar a resoluciones, apuntan los analistas. Duque llamó a los militares a controlar la situación (aunque varios alcaldes se opusieron); algunos incluso barajan escenarios de golpes de Estado y el líder en las encuestas para las elecciones de 2022 es un candidato de izquierda que militó en las guerrillas, Gustavo Petro.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Muchos colombianos denuncian que el Estado ha sido represor.

“La violencia de las protestas, que además es seguida por la gente desde sus redes sin entrar a entender ni profundizar, hace que la política sea más polarizada y más ideológica, con la consecuencia de que llegar a soluciones es muchos más difícil”, explica Pachón.

Uno de los efectos del proceso de paz de 2016 fue el estatuto de oposición, un mecanismo que da garantías a los críticos del Ejecutivo, pero también aumenta su capacidad de entorpecerle sus iniciativas.

“Le sumas a eso que Duque es un presidente débil incluso dentro de su partido y tienes el caldo de cultivo de la desgracia“, dice Pachón.

En Colombia, como en toda América Latina, siempre ha habido una crisis de representación política, pero quizás nunca antes se había hecho tan evidente la desconfianza de la población sobre la clase política.

“Lo que estamos viendo es un descontento generalizado y quizá irremediable, es casi una situación pre revolucionaria”, dice Caballero.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Los escuadrones antidisturbios han sido culpados de varios fallecimientos durante las protestas.

Las consecuencias pueden ser muchas: desde la renuncia del presidente, inédita en Colombia desde los años 50, hasta la elección de un candidato, de izquierda o derecha, que rompa con las hasta ahora estables instituciones democráticas del país.

“Esto se soluciona con un candidato que pueda generar confianza entre las diferentes poblaciones al mismo tiempo que pueda incluir al establishmentpolítico”, dice Pachón.

“Pero me temo que eso, ahora, está más lejos que nunca”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZdWiKvBoZeA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.