Aseguran rancho vinculado al exsecretario de Seguridad de Veracruz
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Cuartoscuro

Aseguran rancho vinculado al exsecretario de Seguridad de Veracruz

El terreno pertenecía a Miguel Bermúdez, hermano del exfuncionario Arturo Bermúdez; en su interior fueron encontradas armas, droga y ornamentas de animales. Su valor ascendería a 100 millones de pesos.
Cuartoscuro
26 de marzo, 2018
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Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador de Veracruz, informó sobre el decomiso del rancho “La Cartuja”, el cual pertenecía a Miguel Bermúdez, quien es hermano de Arturo Bermúdez secretario de Seguridad Pública durante la gestión del exgobernador Javier Duarte.

En conferencia de prensa, el mandatario detalló que ya cuentan con los servicios especiales de un abogado para recuperar bienes que le pertenecen a la familia Bermúdez y a la familia directa de Javier Duarte. Además de aquellos inmuebles de exfuncionarios de Duarte que habrían sido adquiridos de manera ilícita.

“Lo que hicieron en contra de Veracruz es brutal, cada día aparecen más y más bienes, hemos puesto énfasis en recuperar bienes en efectivo e inmuebles”, acotó Yunes Linares.

También informó que ya han detectado diversas cuentas bancarias que están a nombre de Javier Duarte, las cuales podrían ser recuperadas próximamente.

El rancho “La Cartuja”, ubicado en Naolinco, muy cerca de Xalapa, está valuado en 40 millones de pesos, aunque la estimación oficial que toma en cuenta los bienes encontrados en su interior, lo calcula en 100 millones de pesos.

Yunes Linares dijo que en su interior fueron encontrados 10 casquillos 38 especial, diversas armas de fuego y dosis de mariguana, así como dos ornamentas de vaca.

El hallazgo de este terreno se dio gracias un reporte del personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quienes al tratar de hacer una inspección de rutina en el terreno fueron recibidos por personas con armas de fuego, posteriormente, las autoridades recibieron reportes al 911 sobre actividades ilícitas en dicho lugar por lo que se consiguió una orden de cateo la cual se llevó a cabo el pasado 23 de marzo.

El rastreo de cuentas, comentó, se hará también en Europa y diversas partes del mundo donde se presume que podría haber cuentas de dinero obtenido de manera ilícita, “dinero que le pertenece a los veracruzanos”, comentó.

Arturo Bermúdez Zurita, fue exonerado por el Órgano de Fiscalización Superior del estado este sábado, tras ser acusado por el desvío por 340 millones de pesos durante el gobierno de Javier Duarte.

A pesar de que la Auditoría de Veracruz no encontró responsabilidad directa de Bermúdez con los pagos a empresas fantasma, aún hay una investigación penal a cargo de la Fiscalía del estado que sigue en curso y aún no se ha dado ninguna resolución al respecto.

Por su parte, Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz, ahora está detenido y acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero, delitos que habría cometido en complicidad con varios de los exfuncionarios que se desempeñaron durante su administración.

Poco a poco, éstos han sido detenidos al comprobarse su involucramiento en diversos actos ilícitos. El último en ser detenido fue  Jaime Yamada Hurtado, exfuncionario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, acusado de cometer actos de corrupción cuando se desempeñaba en la dependencia.

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Cómo se vive la pandemia en la Antártica, el único continente que no ha registrado contagios de covid-19

El virus aún no ha llegado al "continente blanco", pero sus pocos habitantes ya están tomando medidas preventivas estrictas.
13 de abril, 2020
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Miembro de un equipo científico en la Antártica

Getty Images
Los que viven en Antártica están acostumbrados al aislamiento, explica Valenzuela Peña.

Mientras el nuevo coronavirus avanza de forma acelerada por el mundo, dejando miles de muertes a su paso, hasta ahora hay un continente libre de contagios: la Antártida.

En esta tierra cubierta de hielo, donde el clima frío, seco y ventoso no da tregua, sus pocos habitantes están tomando todas las medidas necesarias para evitar que la pandemia los golpee.

Y es que, en un lugar tan inhóspito y aislado como este, que cuenta con un solo hospital para atender necesidades básicas, un brote de covid-19 podría ser fatal.

En BBC Mundo quisimos saber cómo se vive la pandemia desde un lugar que ha quedado aún más aislado, por miedo al contagio.

Al teléfono desde uno de los puntos más australes de la Tierra, el capitán de fragata de la armada de Chile, Alejandro Valenzuela Peña, nos lo contó desde su punto de vista.

Aislamiento total

Bahía Fildes

Alejandro Valenzuela Peña
En la estación marítima de bahía Fildes conviven unas 170 personas.

La estación marítima de bahía Fildes, ubicada en el extremo suroeste de la isla Rey Jorge (también denominada 25 de Mayo por los argentinos), es una de las “puertas de entrada” a la Antártica.

Aquí conviven todo el año unas 170 personas en bases pertenecientes a distintos países, entre ellos, Chile, Uruguay, Rusia y China.

Rara vez la temperatura supera los 0°C en verano y, en invierno, el promedio es de -12°C.

Los pingüinos se ven por doquier y su rica fauna marina es el atractivo para los científicos que viajan periódicamente al conocido como “continente blanco” con el fin de realizar exhaustivos estudios.

Pero hace ya algunas semanas no se ven investigadores por estas tierras.

Cuando el coronavirus que causa el covid-19 comenzó a propagarse por China, en enero pasado, la base de este país cerró sus puertas.

Base de China en Antártida

Getty Images
China cerró su base en enero.

Sucesivamente, el resto de las naciones hicieron lo mismo.

Y hoy, la mayoría de ellas se encuentran completamente aisladas.

El último buque de pasajeros de la armada de Chile llegó a la bahía el 3 de marzo. Y el último vuelo el 26 de ese mismo mes, y se llevó a todas las personas que trabajaban de forma temporal en la Antártica (entre ellos, los científicos).

Estamos viviendo el aislamiento total. Un aislamiento dentro del aislamiento, dice Alejandro Valenzuela Peña.

“Aquí la pandemia se ha vivido de cerca, las bases estamos tomando las mismas medidas que cada país determina”, añade.

Así, por ejemplo, la representación chilena debe apegarse a las instrucciones del gobierno central de ese país, siguiendo indicaciones como el distanciamiento social, el uso mascarillas o el regular lavado de manos.

También se cancelaron todos los eventos deportivos y los horarios de comida ahora son diferidos para evitar aglomeraciones.

Hoy ya no hay contacto entre los que convivimos en la Antártica. No se está realizando ninguna actividad, ni celebraciones entre instituciones, ni contacto con bases extranjeras, que es lo que más afecta porque en este continente hay mucho de camaradería y cooperación entre las distintas bases”, dice Valenzuela Peña.

“Estamos viviendo la misma realidad que muchos países, porque tenemos que cuidarnos entre todos. Más aún pensando en que estamos en un lugar tan alejado donde todo se dificulta a la hora de que una persona resultara, ni Dios quiera, contagiada, agrega.

Alejandro Valenzuela Peña

Alejandro Valenzuela Peña
Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártida el 18 de noviembre pasado.

¿Cómo se podría responder ante una emergencia?

En la Antártica, los recursos sanitarios son limitados.

Según explica el capitán de fragata de la armada de Chile, solo hay “un pequeño hospital donde trabaja un médico general y un par de enfermeros.

Ni hablar de camas para casos críticos, respiradores artificiales u otras instalaciones que son claves para combatir el covid-19.

“Si tuviésemos a una persona infectada, lógicamente la acción inmediata tendría que ser evacuarla del continente, dice.

El gran problema, explica, es que eso implicaría el movimiento de aeronaves o buques.

Y, si el clima no acompaña, la tarea sería muy compleja.

“Todo dependerá de cuán congelada esté la bahía para el ingreso de nuestros buques”, apunta Valenzuela Peña.

Un avión aterrizando en la base chilena de la Antártica

Getty Images
La llegada o salida de aviones se complica si las condiciones climatológicas son extremas.

Tampoco cuentan con las pruebas para comprobar si una persona contrajo el coronavirus.

“De presentarse un caso, tendríamos que evaluarlo con los medios disponibles y su confirmación tendría que hacerse en la ciudad de Punta Arenas (en el sur de Chile)”, dice.

Por lo mismo, ante estas dificultades, además de las medidas de distanciamiento social, el abastecimiento de la comida para sus habitantes está siendo vigilado de cerca por las autoridades locales.

Si bien el último gran suministro fue a fines de marzo -donde se llevó comida no perecedera como arroz, harina, tallarines y legumbres para el resto del año-, se continúan ejecutando algunos vuelos que llevan alimentos frescos.

Estos, sin embargo, deben ser minuciosamente revisados y desinfectados.

“Todos los alimentos que llegan aquí tienen que ser verificados”, explica el capitán de fragata.

Preparados para el aislamiento

Hielo en la Antártida

Getty Images

Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártica el 18 de noviembre, mientras su familia se quedó en la ciudad chilena de Viña del Mar.

Al otro lado del teléfono -donde la sensación térmica es de -2.4°C en este jueves 9 de abril-, el capitán dice que intenta comunicarse con su familia lo más posible.

“Tener una videollamada, aunque sea precaria y no con muy buena señal, es un golpe anímico importante para la familia y para nosotros mismos, dice.

“Es un poco extraño estar enviando abrazos y mensajes de ánimo hacia otros continentes cuando uno está en la Antártica… Somos los únicos que no estamos infectados a nivel mundial y eso es bastante relevante”, añade.

El miembro de la armada asegura que, por ahora, está “tranquilo”.

“Nuestras familias están bien y pienso que estamos en una condición bastante favorable en comparación al resto de los países”.

Además, afirma que, a diferencia de mucha gente alrededor del mundo, los que viven en la Antártica están preparados y mentalizados para el aislamiento.

“Nosotros venimos aquí con la mentalidad de aislarnos entonces estamos preparados; estamos mentalizados para vivir este período de aislamiento, concluye.


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